Ciclo de vida

Hoy, se han reescrito las leyendas
y naces tú
del sol,
del puma,
del hombre.

Crece tu río,
arraiga la vida,
y el halcón saciado nos mece
sobrevolando tus andes.

Ha madurado el capulí
bajo el manto de la luna hirviente
fecundada en la noche fértil
de tu sacro valle.

Y al fenecer…
nunca mueres.

Porque en tu nombre reposa
perenne
la eternidad.

25 de febrero de 2018

«Romance de guitarrero,
pasa su vida cantando.

Canta penas ajenas,
olvida sus alegrías» [Romance de guitarrero – Huayno]
—–
Se han marchado
los cabellos de la noche.

La imagen roja de la piel cortada ha fenecido
y se ha esparcido en la vigilia,

ya no está el espejo de los crímenes
mostrándonos la muerte tantas veces repetida,

ya no nos vemos caminando ajenos.

Se posa el pajarito que ha vencido al infierno,
tiene su pico de brasa
y su canto quema,

se acerca a la ventana y se pronuncia,

entona unas palabras viejas
que discurren como sangre,

se limpia el plumaje.

Su alma surge de los puquios milenarios,
de las cumbres incendiarias,

su nombre es fuego y es relámpago,
distancia y rebeldía,

ha venido por la ruta
que nos lleva a todos los caminos.

G. E. T. T.

El agradecimiento es la memoria del corazón, 

cada vez el tiempo con más ferocidad.

La brújula perdió su aguja, 

un alma perdida luchando, 

por encontrar su camino,

la vida del destino me trajo hasta ti, 

bastaron tormentos para perderme en ti. 

Y recuerda que la verdad, 

se encuentra en nosotros mismos,

apareciendo la criatura más hermosa, 

que mis ojos han tenido el placer de mirar.

Luego me iré así como la noche con el sol,

fiel a tu encuentro, 

en lo más insondable de mi corazón, 

miraré hacia las estrellas,

donde un día al fin te encontré. 

¡Grábatelo! 

Grábatelo en el cuerpo, 

grábalo en la tierra, 

grábalo en el mar, 

grábalo en en la luna, 

grábatelo en tu alma, 

graba tu calidez en mí, 

ayer, hoy y siempre; mi amor.

MARIPOSAS

Alguna vez me preguntaron si sentía mariposas cuando me enamoraba, pues mariposas no, porque cuando estoy enamorado siento algo mucho más fuerte. He sentido como si me estuviera dando un ataque al corazón.
No te voy a mentir, cuando me he enamorado de una chica, he sentido al tiempo pasar tan lento como si cada segundo fuera un siglo y estuviera atrapado en miel.
Al verla, he notado que todo a mi alrededor se volvía borroso y lo único perfecto era su rostro, con esa sonrisa, la cual me tenía cautivo.
Mis pupilas se dilataron tanto que podías ver su reflejo en ellas como si se tratara de un espejo.
Mi respiración se volvía inestable, como si mis pulmones quisieran tomar todo el aire que estaba cerca a ella.
Mi corazón latiendo a mil pulsaciones por minuto pero al mismo tiempo mi mente completamente en paz, pensando únicamente en ella.
Pero no solo sentía eso, si no que comencé a sentirme nervioso y relajado al mismo tiempo cuando ella estaba cerca de mí.
Mi corazón parecía que se saldría de mi pecho por sus palpitaciones.
Incluso, los días en que me sentía completamente devastado o hastiado, comenzaban a mejorar solo con pensar en ella.
Sentía mariposas cada vez que recibía la notificación de un mensaje de ella.
Sentía mariposas cada vez que veía una de sus fotos.
Sentía mariposas cada vez que hablaba con ella.
Sentía mariposas cada vez que escuchaba su voz.
Cuánto me hubiera gustado decirle esto cuando aún estaba conmigo.
Pero nunca tuve el valor para expresarme.
Así que espero que algún día lea esto y sepa que todo esto sentía cuando estaba a su lado.

Fundamentos

Inicia la coartada final del destino,

la sinrazón de los ópalos perennes,

inicia la primera vez de los adioses,

inicia todo aparentemente .

*

Para qué habría que desmontar la ventana

si la luz de tu presencia es un fantasma,

para qué habría que cuidar los vasos,

el sol y los licores?

*

Antes del amor

vive la resaca,

antes de la sombra,

tu cuerpo.

*

Para qué contemplar el verbo,

después del dolor

y tu ausencia .

*

Para qué.

Con este silencio pacífico
Te siento muy cerca
A veces me completa
A veces me deja perdida
En tus ojos me veo
Clara, fuerte y viva
Sin ti ¿qué haría?
Temo una soledad sin elegir
Temo lejanía sin querer
Al final temo un silencio vacío.

– Alanoud Ebraheem Al-Sabah

SOBRE LA AUTORA:

Funcionaria pública en Kuwait, nacida en Kuwait. Tiene un Máster de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Barcelona. Le encanta la poesía y escribe algunas en español.

Palindrómico

No lloran los reptiles porque no tienen corazón;
recuérdalo siempre, pequeña.

Así, como los divorciados que no saben empeñar su amor.

La noche
tan simple y basta como lo es
un abrigo hecho de amantes
y el humo recién encendido
sobre esas horas que ya no aguanto…

Van y vienen al son de una vieja canción.
Amore mio.
Van y vienen al son de una vieja canción.

Sobre esas horas que ya no aguanto
y el humo recién encendido,
un abrigo hecho de amantes
tan simple y basto como lo es
la noche.

Así como los divorciados que no saben empeñar su amor.

Recuérdalo siempre, pequeña:
no lloran los reptiles porque no tienen corazón.

Hecha de ti

Pídeme de vestirme
cuando estoy desnuda
sobre tu cuerpo,
mis ropas están hechas
con palmos de tu piel.
Desvistiéndome me quito todo,
me quito lo viejo,
las cosas que padecen la espera,
me quito la luna que no sabe caminar,
me quito las pesadillas
que han olvidado los sueños.
Me desvisto y me visto
con interpretaciones oscilantes
entre asombros reproducidos
en mi cuerpo.
Vibro como música
de cascadas domadas
por tus labios que me visten.
Me abandono,
soy volcán vencido
que logra detener
la subterránea marcha
de la muerte.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Ahora que han muerto las flores

Ahora que han muerto las flores debo sincerarme,

retomar la sed de medianoche y acelerar los panes y las ilusiones,

de todo lo que has dejado,

qué es lo que más ha perdurado, dices,

ahora que han muerto las flores,

no queda ningún rastro.

Aletean las memorias, suben y bajan,

se rompen a cada cambio del viento

o del humor,

o del cadalso que contiene tus letras,

se rompen a cada luz violeta o azul,

o a la ausencia que tus ojos representan,

se rompen porque los tallos han muerto,

porque es lo mismo la vida o la hojarasca,

o la pisada con que quiebras la tierra,

ahora que han muerto las flores,

no sonríes,

y no lloras tampoco.

Paloma ciega

Me penetran las sombras
y se hace cierto
un inquieto sueño despierto,
llama con voz desconocida,
y entre la muerte y la vida
todo se pregunta seriamente
si se puede convertir en presente
la página de versos tatuada
con el canto de lo vivido
en el tiempo que entrega
el vuelo de una paloma ciega
sobre un cielo desconocido.

– Yuleisy Cruz Lezcano

INCONGRUENCIA

La gente dañada es peligrosa, 

puesto que saben como sobrevivir.

¡Perdóname!, es que a veces me gana el corazón.

Dicen que un muchacho se convierte en hombre, 

cuando sepulta a su padre.

Los cardos añoran descanso, 

dentro de la celda oscura, 

bajo la húmeda piel desecha, 

con su sin fin de espinas,

esperando las manos misericordiosas.

Llena de coraje tu corazón, 

ármate de valentía y continúa tu camino,

aun si te detienes en tu marcha y te acobardas, 

no detendrás el flujo del tiempo,

que el final no sea causa de tristeza, 

pues lucha, ya que nunca deberían ser arrancados,

los capullos sin florecer.

Reflexiones de una mente crédula

Nubes tricolores
en mentes despejadas
sin prejuicios a la vista
en paisajes devastados.

Te caerás en la fosa social
y las nubes serán fango maloliente
en amistades de doble filo
en rincón intermitente.

Hoy igual que otros,
hipócrita, mentiroso, amoroso
ya qué podrías decirme
no quiero que me acuses.

Y te ahogaste en la inmundicia
la que alimentaba tus sueños
ahora tus sábanas
son tan corrientes como las mías.

Invencibles

La noche interminable corresponde a tu tez dormida,

es consecuente con la línea de luz que roza tu cadera,

es diminuta,

perceptible al amor de puertas abiertas.

Debo comunicarme desde la cercanía,

desde el calor y el hálito,

y cantar,

y romper todas las cuerdas

mientras se muerden las frutas,

lanzar el canasto al piso

y ordenar de a pocos los colores.

Amerita acaso

saborear las formas iniciales de tu pecho

e iniciar la siembra,

revolver la tierra de tu vientre y germinar.

Acabado el acto de la noche,

duermen los óleos y los pinceles,

ya los pétalos se cierran,

amanecerá pronto

y volveremos a esa juventud fugaz,

vivos

e invencibles nuevamente.

5

Son cinco bailando desnudas,
las cinco cantan,
las cinco brincan,
las cinco lloran,
las cinco rezan.

Bajo la luna de Julio
explotan sus almas,
respiran sus deseos,
se buscan en su infancia.

La tribu llena de púrpura
se busca en sus templos,
llaman a sus guías,
curan a sus niñas.

Cinco cantos,
cinco danzas,
cinco rezos,
para cinco heridas
en el corazón de sus niñas.

Juntas hacen un tejido,
de flores, cera e incienso,
tejen vendas sanadoras,
parches tibios para sus pechos
inflamados de deseo.

Cinco bailando desnudas,
cinco bajo la luna,
cinco en Julio se adornan,
cinco para sus niñas se curan.

– Marcia Castro

Tejado

Aire con sabor a libertad
como los días que se van volando sobre nuestras cabezas
como los pájaros que deciden no volar
como la mirada ahogada en un charco de incongruencia.

Cielo, lluvia, colibrí,
respira y mantente a la expectativa,

ni tu amor será eterno
ni los ecos pueden apagar el silencio

y la noche se hará cargo de los amantes
como quien intenta matar la sed.

Tejado rojizo,
humo de todos los colores,
lo lejano nos llama al vacío.
Como quien mira directo,
siempre,

hacia el sol.

Escribir sobre leche derramada

Todos los viejos saben que el amor no existe
y lloran ante la soledad forzada,
las doce y tocaron el timbre
es la lluvia que se lleva sus frazadas.

Toda la juventud se ha muerto el día de ayer
en medio de una indecencia de mil años
para traer cigarros y algo de beber
si supieran que nada de eso hace daño.

La mañana ha traído la maternidad
y los niños no saben cómo andar,
déjales frustrarse en responsabilidad
alguno pronto reirá.

Y la vida se pasó en dejar de vivir
y las comparaciones son sueños,
sueños ajenos que anhelo.
Eres tú, perfección artificial,
una banal foto que nadie verá.

Guerra

Desconozco si estos cuervos
posados sobre cúpulas de versos
me protegen de tus espinas de recuerdos,
o te protegen de mis finales condenados.

Sabes que los perros negros
incluso al mediodía aúllan,
si te sometes a su voluntad.

Hambrientos de ecos de tus derrotas,
saciados por tus cicatrices palpitantes,
aman revivir tu sangre derramada
donde los falsos amantes en guerras
clavaron la bandera de su victoria
al punto de medianoche.

Te confesé que rezaba a Dios
porque alguien descubriera tus maravillas
sin ultraje,
tu noble reino se pintó de azul
cuando un ruiseñor se sacrificó
por una reina ladrona.

Me confesé a mí misma
la hipocresía amando
a mis viejos amantes,
como ellos conmigo,
¡hasta que la rosa plateada cantó
tu nombre!

¿Quemaste mi carta suicida
en la lluvia de medianoche?
¿La guardaste en tu armadura?
¿Y por qué me haces tuya
en esta lluvia de medianoche?
¿Por qué no le temes?

Rey de mi cuerpo,
desearía una rosa con tu nombre
encima de mis poemas que te llevan por su musa,
¿sería prudente pedírtela o huirías
al país de tus maravillas?

Esta es una guerra contra mis heridas de batalla.
Caballero, ¿eres mi enemigo o aliado?
Los perros negros gritan que
tienes el arco de Augusto,
y mi corazón azul quiere quemarse
con tu fuego lavanda que esparces al caminar…

¿Confías en mí?
¿Soy tu enemiga o aliada?
¿Me contarías cuando fuiste rey?
Conmigo no te inventarías miradas de amor,
mas creo aún no me gano tu confianza,
¿quién confía en los cuervos?

Si me quedo en la guerra contra criptas,
¿Tomarías mi mano o la soltarías?
¿Seríamos aliados?
¿Volveríamos a construir un reino nuevo para ambos?

Un reino donde heridas de batalla
ya no gritan bajo lozas de sus recuerdos.
¿Quizá ya lo construimos y soy incapaz de verlo?
¿Le digo a mis cuervos que bajen la guardia?
¿Caballero, a qué hora termina mi guerra?

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

Muchachito

Muchas veces he intentado heredar un tipo de género literario que…

Únicamente describa todo el fervor de tu alma en la mía.

Como cada día que contábamos, que cantábamos, como cada día que reíamos juntos.

Hace falta tantos momentos para compartir y conocer y aun así creo saber que te trae a mi puerta, y a veces yo a la tuya, pero…

Anhelo, algún día, saber con certeza qué clase de cariño deseas. De qué manera podría amar, de qué forma cactus de alegría y gotas de música ligera poder plasmar en tu ser.

Cómo poder descifrarte. Como un perro, muerto de sed, pensando en ti solo estoy.

Hacer contigo un libido de emociones pretendo. ¿Amar a matar tal vez? Eso no lo sé.

Indudablemente por mil noches lo estuve pensando. Desde tu regreso todo fue perfecto y si falta de contexto esta historia posee… Poner en duda tu amor por mí es lo que lo explica. Mas no tan confundido voy. Pues…

Todo indica que si contigo estoy solo un par de minutos al día. La vida se simplifica. Huracanes de dudas no pasan por la cuenta.

Odiando siempre la despedida te dedico un poco de la poesía de mi vida. Solo imaginando que bonito habría sido, recibir un sí esa noche de ovejas negras ya en el olvido.

– Jhael P.

Querida tú

Querida tú,

sé que a veces
(solo a veces),
me recuerdas

entre desvelos
y melancolía.

Sé que lo haces
sin cariño
ni añoranza.

Tal vez
(solo tal vez)
tu día no sea propicio para este momento
ni el momento sea el indicado
para hoy.

Pero sabes bien
que lo nuestro
tampoco lo fue.

Sé, también, que sigues aquí,
llevándome de la mano
por aquellos lugares
que yo he de evocar.

A veces, tus alas no encuentran vuelo
y otras, mis ojos te reverberan.

El frío
no es más
un suave palpitar en las cortinas.

La noche
siempre será
el manto tejido en soledad.

Tú y yo,
un par de corazones
apagados en la berma.

Y las fresas…
esas malditas fresas.

Lo sabes, amor.

Sabes que a veces
(solo a veces)
me recuerdas

sin querer recordar.

Margaritas y atardeceres

Mi carácter es inestable, loco, arrebatado;
Mis pensamientos no son puros, ni decentes;
Mi fragilidad no es tan frágil, ni estable;
Mis deseos dependen de las circunstancias, o la persona;
Mi concepto de bueno es tan tergiversado que hago lo malo;
Un día soy virgen y al otro no tanto;
Puedo mirar más allá de tus ojos pero no puedo descifrarte;
Mis sueños me advierten de la tempestad que se avecina;
Y mi intuición es infalible, nadie escapa de ella;
Me autodenomino escribana, pero no soy embustera;
La verdad desborda mis labios aunque me juegue en contra;
Le tengo miedo a la oscuridad, pero en las noches soy yo verdaderamente;
Dicen que soy fría pero no me gusta la lluvia ni el invierno;
Tengo una mente con vida propia que casi no me pertenece;
Sé que mi alma viaja a mis vidas pasadas y me da expectativas falsas;
Hay alguien que me espera pero no sé dónde, ni cuándo;
Tengo un cuerpo que no me pertenece y unos sentimientos que no he sentido;
A menudo pienso que encarné en una vida equivocada;
Hay alguien que me espera hace ya mucho tiempo;
Mi presente y mi futuro son inciertos pero mi pasado también;
Solo existen enormes vacíos que dejan mis memorias en la oscuridad;
Existe un antes y un después pero no sé de qué;
Hay algo que me hace falta en este mundo, en esta vida;
Hay alguien que me espera y yo estoy solo aquí, sin saber a dónde ir o dónde estar;
Coincidimos en alguna línea del tiempo y ahora no hay marcha atrás;
O nos encontramos o nos perdemos para siempre;
El hilo rojo, las margaritas y los atardeceres están de nuestro lado;

Hay alguien que me espera con unas margaritas;
En aquel bosque que al atardecer cobra vida y brilla;
Está jalando del hilo rojo para no perderme;
porque un giro del destino me trajo a otra vida y no sé cómo volver.

– SS.

Queja sin propuesta de solución

En tiempos de plagios y copias
los diplomas son para idiotas,
los que lamentablemente tienen el gran trabajo
gracias a Los Secretos del Carajo.

Con 20 lucas no cocino rico
pero si te hago un favorcito
de hablarle a mi amigo el ministro
¿o acaso prefieres un libro?

Hagamos la jugada de secundaria
hago la tarea y pones la plata
con chamba me pagarías
un diezmo cobrarías.

Si todo sigue así de mal,
siempre al poder podemos postular,
prepárate para ser una rata
decapitada en medio de la plaza.

Mi Perú es un capulí

Mi Perú es un capulí,
frondoso,
insigne,
alto como el cielo,
vivo desde la raíz.

Y ellos quisieron talarlo
hurgando en las heridas
para matar el suelo
y la libertad.

Pero se toparon con su pueblo.

Aquel, que ni mil perdigones,
ni cien mil lacrimógenas,
ni un millón de policías asesinos,

nada,

lo podía doblegar.

Mi Perú es un capulí
y su pueblo es sagrado
y su pueblo eres tú.

Su hijo, su hija,
su pequeña hojita,
bailando al viento,
al fruto dulce
de la revolución.

Dale, no te rindas.

Échale
ramita pasional
un poco de amor a tu bandera.

La cantata inconclusa

Qué fuera de la noche bohemia, juventud licorosa,

el recuerdo de algún bemol y carcajada,

o el llanto de antaños romances,

qué fuera del mismo repertorio,

cancionero dolorido,

madero y cuerda,

juventud y fiebre.

Qué fuera de la noche de los amores truncos,

beso y olvido,

copa del alma

y labio mojado.

«No me toquen ese vals»

escuchas,

qué triste es el recuerdo

y qué cosa la vida entonces.

NOCTURNO

El sol entra al ocaso, 

puedo sentir cómo, 

las aves vuelven a su nido, 

comienza el sonido insomne, 

el viento silba por debajo de mi cama, 

el reloj de la plaza toca la campana, 

doce de la noche en mi alma, 

siento como arden los ojos, 

en los párpados cerrados. 

Solo escucho el sonido del río, 

grita por abrazarme, por acompañarme, 

por llevarme. 

Los perros aúllan de tristeza, 

saben que otra noche duermo solo, 

ellos desearían verme sonreír una vez más;

sé que me quieren, 

a la mañana siguiente les daré de comer. 

¿Entonces debo dormir o seguir soñando? 

El crepúsculo estropea la noche, 

sigo exhausto, debería soñar en el cansancio, 

intentar vivir lo que no viví. 

Ya se prenden las últimas rosas, 

los colores grises ven llegar al sol, 

el rocío comienza a derretirse, 

Ha terminado la madrugada, 

ha terminado el deja vú. 

Espero puedas perdonarme, 

hoy te busco en las estrellas.

El poema

No me llames por mi nombre muerto,
de aquella vida
conservo únicamente mi corazón:
un poeta escribe versos
con una rosa plateada
y tinta de luna de medianoche…

Me mira tejer mis lágrimas,
pues estoy a cielos de distancia de él,
sin poder besarlo…

Se extinguieron mis luciérnagas
y también el último sol del 15 de julio,
¿Dónde se esconde el amanecer?

Bella luna,
y el cuervo
cantando su melodía,
nunca más…

Envidio a mis poemas,
no poseo alas como ellos
para alcanzar a mi poeta
y a su rosa plateada…

Me desvanezco dentro de melodías del cuervo,
hace tiempo que no escucho su voz,
mi poeta me mira angustiado,
mas es incapaz de acercarse a mí…

Sopla un sueño azul
para calmarme insomnios,
comienza a escribir
un tono de versos desconocido a mí.

Escucho su susurrar:
“No volverás a estar sola”
Se siente como una ráfaga
su cuerpo, mas es un poema suyo…

Abro los ojos,
por primera vez
el reloj marca
18 de julio,
el amanecer regresa…

Reconozco el arte de mi poeta,
su poema esculpido en forma de hombre,
guarda en su palma mis luciérnagas…

Pronuncia:
“Ven, toma mi mano,
no estarás sola nunca más”…

Un piano azul toca una nueva melodía,
tras meses de caer en el velo de muerte,
me regresa mis luciérnagas,
su palma no pierde calidez…

Coloco mi mano sobre su hombro
y él me toma por la cintura,
renazco dentro de su extraña melodía
¡Baila conmigo sin soltarme ya nunca más!

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

La víspera de las vísperas

En el conteo del horizonte más próximo se halla el mar,

tras veinte metros de asfalto y otros veinte de arena;

los colores cotidianos dan paso al cielo y a las flores en agonía,

es la víspera del goteo del tiempo, acelerándose silente.

El hálito es inicial o es la sentencia llamando a los pájaros muertos,

cayendo en picada, pétreos, hacia la calma del océano.

Cuando lleguemos a nuestra última puerta,

quedará el mismo cajón de la infancia

y la memoria de nuestra vida;

mientras ignoramos el siguiente paso que, dicen, se parece al olvido.

Darkness

De niños escuchamos la frase «¿Le temes a la oscuridad?»
Como si esta fuera maligna
Pero créeme, no tiene nada de malvada
Sino es un lugar de paz absoluta

Un lugar donde nada te molesta
Un lugar donde no sientes nada
Un lugar donde nadie te lastima
Un lugar donde no existe nada

En la oscuridad dejas de oír las voces
En la oscuridad dejas de escuchar las críticas
En la oscuridad dejas de sentir el dolor
En la oscuridad dejas de pensar

En este reino maravilloso no hay nada
Están vetados tantos los dioses como los demonios
Solo estás tú y hasta tu mente es silenciada
Solo estás tú y el silencio absoluto

Entendiendo eso
¿Puedes ahora entender el porqué me encierro ahí?
¿Por qué decidí desterrarme a ese plano?
¿Por qué eliminé a la luz de mi vida?

¿Y el porqué no deseo salir de esta?

Regreso a la inocencia

Sabe de infancia

el peso de una piedra entre las manos

que deforma con su forma dura y gruesa

el espejo de la pureza

que corre con el agua del río.

Y este dejar lo que nunca ha sido mío,

esta vibración que se despliega

en transparencia,

este rito de la nada en la ausencia,

esta piedra de sol

que es más palabra que piedra,

este renunciar al amor

que es más río de llanto que renuncia,

es libertad que se preanuncia

como días de cosas perdidas

en el desierto de los mismos ojos.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Dime

Dime, viento, cómo es tu aire
cómo mueves las hojas
cómo empañas los lirios
cómo vuelas sin levantarte.

Dime, corazón, qué te hace latir
si es el ritmo del dolor
o una herida abierta
cuando ya no queda sangre.

Dime, lluvia, por qué has de caer
sobre la hierba inerte
que te reclama en amarillos
sin conocer de verdores.

Dime, amor mío, quién es quién
si es mi sed la que te llama
o es solo el desamor
cual pequeño tentempié.

Dime, sol, cuándo estarás aquí
para esperarte a secas
y cobijarme entre miradas
que en tu desvelo han de dormir.

Y si me concedes esta última pieza
dime, tiempo, cuándo vuelves
dime, cielo, por qué te vas
dime, vida, qué es la muerte.

La cúpula de las cúpulas

Tras el bramido horroroso de una cruz negada

se yergue la cúpula de las cúpulas, única en su género,

bajo la sombra de mil túnicas blancas.

Hay humo en la frente de todos los hombres de la tierra,

gris etéreo que se concentra en el límite del cielo,

la cúpula mayor,

incontrastable.

Por alguna razón el sol apacigua el bramido inicial y lo transforma,

lo convierte en el cántico liviano y piadoso de una voz madura,

sean quizá los rezos de algún pueblo,

sean quizá las esperanzas por algún consuelo,

o quizá solo la práctica de miles de años empolvados en oración.

En el refugio de los ausentes descansan huesos foráneos,

absortos,

todavía tibios pero no por la muerte acaecida,

todavía tibios pero no por los hálitos subsecuentes.

El ocaso más cálido no retiene la vida.

Amén.

Imposible

Ningún lugar se abre al ensueño

si no se aprende a escuchar

la danza del pétalo lejano.

Ningún lugar se puede abrir al mundo

si el hombre se encuentra perdido.

No hay temblor de luceros,

no se mueve el corazón

del hombre dormido

si el alma del cuerpo estremecido

olvida el ritmo de las hojas.

Sólo desierto en el alba roja

hoy me trae el barco triste,

me lleva a la deriva del mar vacío

que besa con la sombra mi sombra.

Tú me quieres ver

lejos de este mar de sombras

pero no enciendes la llama.

Te vuelves estrella fugaz en el aire

lleno de esperanzas.

El amor es una inmensa fuerza ciega

que me llena de falsas esperas

para continuar a querer

lo que no se acerca.

– Yuleisy Cruz Lezcano

ÛRUZ

Todo se resume a un punto

El punto de inflexión

Donde después de todo

Reencarnó ese ser

Un ser virulento

Un ser visceral

Un ser de instintos

Un ser oscuro

Un ser Fáustico

Ese ser es el Zorro

Alguien que por años desapareció

Que se creía extinto

Pero solo se encontraba escondido

En una de las cuevas de mi mente

Esperando este momento

En el que volvería a ser necesitado

Para salvar lo que restara de cordura

De ese pobre desdichado

En el que me había convertido

Ahora él está a cargo

Y yo me he refugiado

En lo oscuro de mi mente

Ahora el fin del mundo ha comenzado

En especial, el fin de los que lo liberaron.

La cuna de los olvidos

El hombre duerme el vacío

y despierta el desierto

con el polvo que se pega a los huesos

en un triste respirar de pocos espacios

que cubre la brillantez del alma.

Los granos minúsculos de polvo maestro

saben todo de la guerra

porque cuentan la gente que muere

y las moléculas de tiempo

extraviadas en la carne dividida.

El desierto es en el hombre

polvo de la vida

que conoce los vientos lentos

que pasan sin turbar el pensamiento

con el misterio que vive

o que dice de vivir

un poco para sufrir por la felicidad,

un poco para llorar por la vanidad

en la cuna infeliz de los olvidos

de las perdidas ondas

transformadas de la indiferencia.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Huellas sin paso

No habla la arena en el vacío

de horizontes y paisajes

el sol achica los ojos

henchidos por la luz

que se propaga en el viento.

El viento que sopla lleva y trae

los brazos hermanos de la muerte

que no sabe de qué ausencias

el vacío está hecho.

El silencio es ya vacío,

con paredes de tumbas levantadas

que olvidan el lugar

donde se esconden los abrazos.

La muerte brinda sus espectros

llenos de incorpóreas sombras

que han olvidado lo que une

el hombre a sus promesas.

Las sombras bailan en los ojos que miran

el oscuro mundo que los llama

desde allá donde se pierde

la forma exacta de la huella.

¿Dónde, dónde?

¿En qué lugar nos perdimos?

Nadie habla, nadie sabe donde estuvimos

antes de llegar a este desierto.

¿Dónde se perdió el sueño despierto

del hombre que vivía los tiempos del alma

que le daba felicidad y alas?

Ahora sólo quedan pétalos marchitos

y el amor que era un don infinito

se perdió en el incógnito mundo

que muchos llaman destino.

¿Dónde está el viejo camino

de esa palabra usada

de quien daba su amor sin pedir nada?

El hombre bajo el peso de sus espinas

tiene el alma mutilada y el corazón preso

que se cierra suicida al beso.

Como una semilla de luz apagada

el hombre perdió el tiempo del abrazo

en el largo camino de pupilas dormidas

y perdió también el sentido de la vida

en el intento de dejar una huella sin paso.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Holocausto

Ojos de piedras,

en el corazón ningún efecto,

el hielo se paraliza en las miradas

esculpidas en caras amorfas.

Todavía deambulan

espectros de huesos,

en el invierno de la humanidad

deslizan sus sombras.

Niebla para tapar

el infierno del mundo.

Neblina para no ver

los fantasmas conducidos

bajo cielos que callan

viajes sin regresos.

Se va hacia la tierra de nadie,

donde el llanto de un niño

no se escucha

y los suspiros de las mujeres

huelen a muerte.

El vacío llega

desde las fronteras del tiempo.

Vidas que aún arden

en gritos que se pierden.

El fuego tapa

las bocas de cenizas

y Shoá es solo un nombre

manchado de sangre.

– Yuleisy Cruz Lezcano

La que ya no soy

Ya no soy aquella muchacha ingenua que salía de casa y olvidaba sus problemas personales y llevaba siempre una sonrisa.
Ya no soy la que se hacía de muchos amigos y confiaba en todos a pesar de que ellos no confiarán.
Ya no soy la que creía en el amor a primera vista y buscaba un príncipe azul.
Ya no soy la que no desconfiaba de nadie jamás y creía que todos tenían buenas intenciones.
Ya no soy la que jugaba, lloraba y amaba abiertamente porque creía que el mundo era inocente.
Ya no soy la que llenaba su celular de canciones románticas y añoraba amar con toda el alma.
Ya no soy la que vivía el presente y no se frustraba con los problemas porque ellos se solucionaban tarde o temprano.
Ya no soy la que le veía el lado bueno a todo y brindaba consejos que solo se aplicarían en un mundo ideal.
Ya no soy aquella a la que le importaba lo que los demás pensaban y si tenían un mal concepto de ella se ponía triste.
Ya no soy la que quería tener muchos amigos a los que podía confiarles todo.
Ya no soy la que creía que la amistad y lealtad eran mutuas.
Ya no soy la que no quería cometer errores para no lastimar a nadie aunque eso significara salir lastimada yo.
Ya no soy la que se quedaba callada y no expresaba lo que sentía.
Ya no puedo confiar abiertamente porque la gente está loca y aquellos que no, tampoco confían.
Ya no puedo entregar una amistad porque las personas lastiman y luego solo se van.
Ya no se puede saludar a un amigo sin que insinúe que quieres algo más y terminas siendo el problema de una relación.
Ya no te puedes enamorar porque siempre lo haces de la persona equivocada y terminas en pedazos.
Ya no te puedes desahogar con un amigo sin pensar luego en que tus secretos estarán de boca en boca.
Ya no puedes creer en las personas porque cada uno tiene sus tormentos y solo quieren librarse de ellos.
Ya simplemente una no quiere saber del mundo exterior y solo te refugias en tus letras y tu almohada.
Porque ese mundo te convirtió en alguien irreconocible, en alguien que no eras, en una versión de ti que jamás pensaste ser.
Pero con la poca cordura que te queda te das cuenta que necesitas aislarte para poder encontrar tu esencia, encontrarte.
Necesitas un respiro y necesitas hacerlo ya porque luego ya no serás jamás la que un día fuiste.

– SS.

La duda

Se me vienen a la mente las encrucijadas de tu piel,

el color incomprensible de tu boca apagada,

tu pelo,

el terrible matiz de cuando callas.

No tengo miedo

al péndulo de tus caderas,

ni al vaivén del dolor colgado entre tu pecho.

Me regocijo en la incertidumbre de tus sueños,

en el instante de tus truncados gemidos,

la añoranza,

la humedad que recorre tu ser

al saberse insuficiente,

la propia vida,

la expresión del fuego suspendido

en tus ojos directos.

Esta noche te enfrento

como espejo repleto y final,

te mantengo

en el curso nocturno de mi vida,

en el trago amargo,

en la soledad de la duda

que recorre tu recuerdo

adornando mis calles.

No es un maldito hecho

No es un hecho que el cauce de un río no se pueda alterar.
Que el rumbo de un cometa no pueda variar.
Que los caminos de tu rutinaria vida desemboquen en un simple tiempo y lugar.
Que mil mareas no puedan estabilizar un huracán.
Que una gota de agua no pueda sobrevivir en el desierto.
Que estando aún despierto no se pueda soñar.
Que el brillo solar no pueda tu corazón calentar.
Que dos columpios pendulen perfectos y armónicos sin un soplo mínimo de brisa.
Que dormirte en la misa sea un pecado.
Que el hecho de dar amor y no ser amado te haga menos.
Que mientras menos sepas más feliz serás.

No es un hecho.
Ni siquiera un maldito punto de convergencia.

– J

Doce uvas

Doce meses
como doce días
a las doce horas
de la noche
bajo el alba.

Doce frases,
doce gritos,
doce amores,
doce risas.

Doce nombres
a las almas
de los seres
durmiendo
embrujadas.

Doce años en las mismas.

Doce llantos,
doce juegos,
doce anhelos,
doce mentiras.

Al final, doce uvas
que solo son uvas
como doce días
postergándose
toda la vida.

Quiero

Suena muy repetitivo pero te volví a soñar, te abrazaba, te tocaba y te besaba, me pertenecías y yo a ti, era justamente todo lo que quiero, toda la felicidad en un sueño.
Pero luego tengo que despertar y no sé ni cómo te llamas, no recuerdo tu rostro, ni tu olor, no sé si existes o no pero aun así me dejas un vacío desolador.
La desesperación se apodera de mi corazón ya que necesito de tu presencia y de tu forma de amarme, necesito de ti.
¿A dónde iré a buscarte?, ¿por quién pregunto?, ¿qué pistas sigo?, ¿o solo existes en mis sueños?, de ser así, no quiero volver a despertar más.
Mi realidad es tan aburrida, desoladora, aún quiero creer que existe el amor y que vendrás por mí, quiero mi historia de amor con un final feliz.
Quiero tropezar contigo por la calle y que nuestros corazones se enganchen para no poder separarnos jamás, quiero que me mires y me abraces.
Solo quiero una caricia y tal vez una vida entera a tu lado, quiero verle el sentido a la vida, a los días de rutina, al porqué de mi existencia.
Quiero un poco de esperanzas y no resignarme a una patética existencia con una vida que no quiero y las cuentas por pagar.
No quiero caer en la monotonía o lo cotidiano de una vida mortal en la que mis problemas son más grandes que mis ganas de vivir.
Imagínate la importancia del amor en la vida de una persona que termina hablando sola y rogando por un golpe de suerte.
Quiero la plenitud y la felicidad completa pero no solamente para mí, quiero compartirla.
Mis sueños son un arma de doble filo ya que me muestran lo que me espera o lo que jamás tendré, benditos sueños que saben muy bien lo que guarda mi corazón.
Bendito corazón que aspira al amor eterno aunque no exista, ingenua mente que imagina escenarios en los que se realizan los sueños.
Ingenua yo que estoy esperando a alguien que jamás vi, que jamás sentí y que probablemente jamás conoceré.

– SS.

Ansiedad

Se acelera el corazón y la respiración, las piernas te tiemblan, no se puede olvidar esa sensación.

A cada instante en cada momento, cuando algo en mi mente me perturba, sea la preocupación, angustia por alguna situación, ahí está.

Aparece como si supiera que la necesito. Pero no es así. Es constante y diaria, como el almuerzo, el desayuno o la cena. Solo la medicina puede hacer que ya no la sienta dentro de mí.

Noches sin dormir, en no dejar de pensar en algo que es ilógico y poco común para muchos. Vienen y van esos pensamientos que se han vuelto obsesivos y dañinos.

Cuando todo parece perdido, te armas de valor y lo enfrentas, decides medicarte y acabar con el martirio.

Pero no es para siempre, es temporal. Terapia para complementar. Conversaciones profundas y confesiones dolorosas que debes sacar a flote para poder sanar.

Y así dos veces por semana, hasta que esté preparada para decir, finalmente, que ya puedo dejar de preocuparme o ponerme nerviosa y dejar de sentirme incómoda cuando socializo con la gente.

Parece fácil el proceso; pero es difícil, agotador, a veces quieres tirar la toalla y decir que no quieres avanzar, pero es necesario. Treinta años han tenido que pasar para poder darme cuenta de que debo de sanar. Sanar para poder vivir en paz.

– Pamela Arteaga Lamadrid

Cavoli riscaldati

Lo nuestro era un ocaso
con tintes de color azul.
Un día de verano sin eneros,
una noche de enero sin domingos.
Lo tuyo era el escondite.
Lo mío, un usado corazón.

Ay, ¿dónde estás?
No te veo.
Y mis manos escaparán de mí
hasta saber pedir auxilio.

Ay, ¿a dónde vas?
No te encuentro.
Y eres ser de silueta borrosa
entre lluvia y aguacero.

Ay, ¿dónde te veo?
Si ya no estás.
Si ya no quedas cerca.
Si ya me tienes lejos.

Será que todavía eres amada,
será que tu calor hace frío,
será que, entre nos, ya no te quiero.

Y, aun así, te seguiré esperando,            
como quien está harto de la vida
pero no se cansa
de vivir.

Jirón penumbra

En la mirada de las aves polvorientas vi caer toda su tristeza,

por las calles de viejos pasos y fantasmas vivos.

En el jirón de todos los muertos se detiene y compra el pan, como siempre,

después de la supuesta carrera de la vida,

después del orden reflejado en un cristal de cien años,

presto a la ruptura

como si de barros secos se tratara,

como si al final de pasada la luz

los sueños valiesen

lo que dos o tres panes.

Hablemos

A pesar de que no pasó mucho tiempo y aún las heridas están abiertas, déjame mirarte solo un momento más.
No imaginas todas las noches que te he llorado y no trato de victimizarme, solo déjame mirarte un poco más.
Y aunque no pueda abrazarte con todas mis fuerzas en este momento, solo hablemos un poco más.
No pediré disculpas, no trataré de dar explicaciones, no me justificaré, solo déjame expresarme.
He aprendido a vivir con mi propia culpa y arrepentirme en silencio, he meditado lo necesario y un poco más.
Quise entender mis propias acciones, quise entender el porqué de mis decisiones y no encontré respuesta.
Eso me hundió más, no saber ni qué es lo que quiero, sentir un vacío y tratar de llenarlo con impulsos y nada más.
Quiero que me creas pero no sé cómo hacerlo, solo puedo mirarte a los ojos y esperar que cambien de expresión.
Deseo que salgan algunas palabras de tu boca y que alivien el peso que hay en mis hombros solo un poco.
Pero también entiendo que todo lo sucedido no se borrará con solo una charla, el daño fue constante.
No imaginé que tarde o temprano mis demonios me alcanzarían y te arrastrarían conmigo.
Entonces, cuando te vi en lo profundo, pude entender que había llegado al límite y ya nada más podía hacer.
Y tomé la última decisión que terminó de hundirnos, huir; y me escondí lo más que pude porque no podía mirarte a los ojos.
Quedamos en nada, como si el tiempo se hubiera detenido, no existía un mañana, no existía nada más.
El corazón quedó en reposo absoluto, no sentía dolor, no sentía miedo y tampoco rencor, solo latía un poco y nada más.

Podía tener un poco de paz diciéndome a mí misma que fue mejor irme de tu vida, no podía hacerte más daño.
Pero seguía equivocada, ahora te veo y me arrepiento de no haber estado a tu lado y cumplir mi condena.
Pretendía enmendar mi vida sin una parte esencial de mí, quería vivir feliz huyendo de mis culpas.
Necesito que me digas que no soy una mala persona, que merezco tu perdón y que puedo levantar la cabeza.
Toma la iniciativa y abrázame porque lo necesitamos, necesitamos llorar y olvidar el pasado.
Así podré tener el valor de decirte que necesito de ti y que fui una tonta por no valorarte un poco más.
Sé que tu confianza no la recuperaré con palabras o lágrimas y si te das la vuelta y te vas lo entenderé.
Aunque apuesto mi vida a que tú también quieres saber que pasará mañana con esta historia.
Hablemos de la vida, del amor, del perdón, hablemos todos los días y a toda hora, hablemos de mí, de ti y de todo un poco.
Cuéntame cómo es que te hiciste más fuerte, cuéntame porqué las cicatrices, las sonrisas, cuéntame porqué no te fuiste.
Y yo te cuento porqué regresé, porque te busqué y cómo supe que te encontraría donde te dejé.

– SS.

Mis raíces

Como lentas corrientes

empujadas de huracanes,

mis raíces profundas se mueven,

van a mirar en los ojos de los rebecos,

en los bolsillos de los recuerdos,

dentro de un libro

donde he subrayado mis frases preferidas.

Mis raíces se mueven con las sombras

en la pared,

danzan sobre los candados oxidados

de rejas abiertas,

en los charcos de la calle.

Se paran en las etapas intermedias del viento,

cada una respira un viento distinto,                                                         

quién sabe si un día se detendrán.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Versos que no son besos

Hay versos, que no son besos
hay besos que solo quieren un poco de afecto
y hay versos que son un «gracias»
hay versos que son un abrazo
y hay versos que son un «lo siento».

Quiero tu cariño,
y quiero darte a párrafos
por favor, recibe estas líneas
por favor, no ignores mi aprecio.

Quiero tu cariño,
pero confundiste este verso con un beso
cuando solo es un «lo siento»
yo quiero tu cariño.

Ahora, pides un consejo
ahora, pides un amor
ahora soy quien tiene versos en fuego
ardiendo de rabia
porque tu orgullo lo quemó.

Si te busco
que sea para darte a versos
que se mojen los papeles
que vengan fluidos eróticos
que se derramen lágrimas de lamento.

Deseo

Quiero adoptar un perro

para pasear por esta ciudad inerte

para evitar confundirme

con la muchedumbre que no sabe

de ser muchedumbre.

Quiero adoptar un perro

que sea solo mío

para no ser de nadie

de ninguna raza,

de ningún dueño,

un bastardo como yo

para ladrar a las sombras.

Quiero adoptar un perro

para verme con él

en la sombra del puente

para descifrar mi norte

cuando él mueve la cola

y flotar junto al viento

y todas sus corrientes.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Diario

El señor cualquiera,

se sentaba todos los días

dos horas en la rutina,

con lentitud que parecía sabiduría

y no de edad, de melancolía.

Sentado en el mismo banco polvoriento

escuchaba el último aliento

de las hojas que caen,

el primer aliento

de las hojas que nacen.

Allí en la plazuela,

de frente al santuario,

leyendo un diario,

hoja por hoja,

pasaban las palabras

por sus manos arrugadas

y con las palabras, fotos estrujadas

entraban en su mirada,

en su respiro profundo.

Y desde un extraño mundo

el amor que podía ser

lo esperaba.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Amo

Del reflejo de los astros amo

las estrellas suicidas que encuentran

tierra fértil en la caída

sin comprender que la vida

es un instante.

Las amo como amo los muertos

excavados, despejados del cuerpo

perdido en la neblina que pierde

las palabras que interrogan la vida.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Como la neblina

Me iré en el partir,

antes de la hora habitual,

antes que el gallo cante…

tal vez después sabrán

el lugar de donde no hablo.

Bastará saber que desaparecí

y que no sé si encontraré

la vía del regreso

o si quiero encontrarla.

No es fácil desaparecer,

mantenerse desaparecido

en el decir a alguien que existo.

Testigo es la neblina que está

frente a mí

tentadora como el deseo

de la casa propia.

Desapareceré en las fotos

de rostros consumados,

en la neblina que duerme

donde se disuelven las palabras.

Nadie me hallará en el corolario

de mutaciones que acogen

visiones de vapores,

seré en las gotas de agua

evanescente,

nebuloso ser que regresa al origen

sin respuesta al posible

que hubiera podido ser.

Considerando que la existencia

otra cosa no es que una pregunta,

yo y la neblina somos dos almas juntas

con el derecho a la trascendencia.

– Yuleisy Cruz Lezcano

I

En algún pequeño espacio del recuerdo tú sonríes,

despistada (o), colmada de insipiencia, bendecida.

Quisiera tampoco saber del sol u octubre,

ni del lamento de la calle quechua ni del fonema roto que entorpece tus palabras.

Únicamente espero el culmen nocturno, pasados tus cabellos, post media noche, después del tormento.

En la mezcla de los licores se acrecienta el tufo del amor,

la bebida rancia pero dulce, o espejo o las flores,

la quietud del espacio entre el sopor y la muerte, o los labios o el vientre.

Te desgarro

y se desgarra el mundo.

Epitafio

Te perdono,

muerte de la carne,

humillación del hambre,

repentinamente taladrada

de la voz callada

cuando se va la vida.

Perdono la indignación encendida,

no puede ya desgarrar mi pecho.

Mi corazón está hecho

de ojos que parten

de una isla de sombras.

La sola cosa que me nombra

es un epitafio.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Como si hubieras muerto

Te lloré los primeros días como si hubieras muerto, no podía verte, tocarte, llamarte.

Pero sí podía pensarte día y noche, extrañarte, añorarte, como si nada hubiera cambiado.

No quisiste quedarte porque tu realidad superaba nuestro amor y yo no podía esperarte.

Sabía que mi futuro a tu lado no sería el esperado, que jamás tendría mi lugar en tu vida.

Pero si tan solo me lo hubieras pedido, habría dejado todo y entregado más aún.

Yo quería una vida contigo, quería una familia, anécdotas, navidades, quería tu presencia.

Pero no se pudo y ahora, cuando al fin pienso que ya te superé, vuelves en mis sueños.

Revives mis más grandes temores, el de tenerte y luego perderte. Entonces vuelvo a amarte.

Como si el tiempo no hubiera pasado, como si el destino no hubiera echado sus cartas.

Mis sentimientos me sabotean y quiero verte, quiero buscarte y poder hacer el amor.

Y la impotencia me carcome porque solo estoy en mi cama con la almohada mojada y el corazón roto.

Deseando perder la memoria y jamás recordarte porque fuiste el que me enseñó a amar.

Pero también fuiste el que me enseñó la desilusión, la desesperación y la locura.

Cómo olvidar cuando me humillé por querer besar tus labios y tocar tu piel.

Cómo olvidar cuando me traicioné a mí misma como mujer queriendo conformarme con poco o casi nada.

Solo me queda aceptar que nuestra historia ya tuvo su final, ya fue contada.

Y por mucho que quiera cambiarla se necesita de otra vida para poder continuarla.

Tal vez, cuando nuestras almas se reencuentren, podrán vivir el amor que dicen sentir.

Entonces podremos tener un poco de paz ya que ninguno luchó por el otro.

Tú, consumiéndote por lo terrenal, me dejaste ir y yo, elevándome por lo ideal, floté tan lejos como pude.

Ahora te lloro como si hubieras muerto y en teoría es así porque solo me quedan recuerdos tuyos.

Recuerdos que poco a poco se van borrando junto con mi ilusión de algún día poder volver amar.

– SS.

Los ojos no son suficientes

La poesía de la naturaleza en unas fotografías
desde el infrarrojo
al ultravioleta
el universo se revela.

La belleza no se ve
se traduce a colores
y se escucha en La Menor
se siente en Do Mayor.

Es que tanto escándalo por unas fotos
que ocultan la creación,
que tu dios ha muerto hace mucho
y el amor ha triunfado.

Tal vez captamos una familia destruida
tal vez unos amantes sufriendo
tal vez materia que se alimenta
tal vez, todo pasado y nuestro futuro.

Otoño del cuerpo

Existe un momento

en el corazón del otoño

hecho de neblinas,

de epitafios cantados

por el viento.

Existe un momento

no acariciado por el tiempo,

sin contornos nítidos,

donde la lluvia engendra

respiros evanescentes

de nostalgias omnipresentes

cerradas en la voz

de una hoja que cae

del árbol cóncavo

de mi garganta.

Existe un momento,

donde el ruiseñor canta

a la lágrima rota

y el aire mudo calla su aliento

sobre la muerte que flota.

Existe un tiempo

en el que mi cuerpo es apenas

una gota,

rocío al extremo de una hoja,

abierta al aire

de la tarde recogida.

Existe un momento

en el que la vida

va en hibernación

sentada en un rincón

donde ya la noche

toca fondo.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Sombra

Estoy muy cansado
Ya me cuesta despertar en las mañanas
Cada noche al acostarme
Ruego a los dioses que esa sea la ultima

Ya no soporto el dolor
Cada vez me cuesta más respirar
Cada aliento que tomo
Es como una cuchilla en mis pulmones

La comida ha perdido su sabor
No importa que ingiera
Todo me sabe a una nada completa
Asquerosa y sin sentido

Creo que solo despierto en las mañanas
Impulsado por las promesas que jure cumplir
Impulsado por ese honor y orgullo que un día defendí
Pero incluso eso ya esta perdiendo importancia para mi

Todo ha perdido su valor
Todo ha perdido el color
Vago por este mundo como un espectro
Un ser sin alma ni corazón, uno que solo espera el final

(*) Errores expresamente intencionales del autor.

BERSERK

Tonto, a veces el fatuo, 

loco y medio vivo. 

Risas y torrentera funesta, 

lirio medio crespo sobre el río, 

suerte de sirena en mar medieval. 

El berserk sin su amada, 

al que le falta un ojo y lleva un solo brazo;

son dos caminos bifurcados, 

yo tomé el menos transitado, 

eso marcó la diferencia;

solo en memoria del amor, 

mis pasos volverían a andar sobre el fuego,

solo deseaba volver a casa, 

si tu mirada cristalina aún me esperaría. 

El más valiente con la idea más clara, 

de lo que hay enfrente de sí, 

la gloria y el peligro por igual, 

sin embargo comienzo a buscarlos. 

No caminamos junto a la muerte, 

es lo que aborrecemos, 

la combatimos hasta el final, 

sin poder ser los vencedores. 

Los lazos, cosas frágiles, 

suelen romperse bajo tensión.

Una vez rotos, 

ya no habrá nada que ganar; 

prefiero dominar mis emociones, 

sin la  indulgencia del pasado vengativo. 

Sin saber qué hacer,

cuando encuentras la verdad,

como el otoño se lleva la primavera, 

es lo inherente de vivir el ciclo, 

entender que ya te has ido,

que dejaste libre al invierno,

congelaste el viento en mi sosiego, 

y deshojaste los sauces

con tu soplido carmesí.

Los malcriados

Se aman por las noches,
se aman a oscuras,
a bajo volumen su música favorita
o ensordecedores ruidos.

Estos jóvenes se aman con todo el cuerpo
sobre la cama en la que duermen cada día
o un cubículo acompañado de un inodoro
amor eterno le llaman ellos.

No son el molde de sus ancestros
cada vez son peores
bailan, pintan y lloran
se aman a las 3 a.m. y 3 p.m.

¡Ay mi amor eterno!
Me dejaste por idiota y te dejé por llorona
no hay diferencia
de eterno eran los segundos
antes de que abras tu alma.

Imagen posterior

Del otro lado del corredor permanece el reflejo,

el mismo quiebre y resplandor esquivo,

en el centro el rostro de los ritos oscuros,

la silueta deforme del no cuerpo,

no hay piso para ese gran cañón infinito,

o ese mirar sombrío desde el frente.

Atado a cuerdas somníferas, los ojos resisten,

no cerrados, desaparecen.

Llamo a las imágenes contrapuestas de mí

sin que sea posible esa respuesta,

permanezco general, extenso e infinito,

soy yo sin serlo

la imagen posterior

reflejada en mí

sin mí,

soy la rendija del otro lado del rito,

perenne, no roto,

final.

Dioses

Vamos a salir un poco de este espacio
y declararnos dioses.

Dioses que han existido desde siempre,
manipulando lo efímero
y evitando su eternidad.

Vamos a reencarnar todas las vidas
para ser niños de nuevo
jugando a la inocencia cortada
entre notas musicales
en medio de la guerra.

Vamos a olvidarnos de la muerte
bajo el dolor de ser humanos
mutando a lo infinito
sobre las heridas frescas

de los que vienen
de los que se van.

Vamos a celebrar los restos
por todo el giste derramado
con un brindis en el aire
y mil versos en las lenguas.

Recordando lo esencial,
sin despedirnos todavía.

Vamos, salgamos de este espacio
y declarémonos dioses.

Dioses existiendo para siempre,
evitando lo efímero
y manipulando la eternidad.

RIMA

He escrito poesía
Por más de 10 años
Rimas basadas en mi historia
Esa oscura que he vivido desde niño
Por eso, a veces son frías
Como el agua que en las madrugadas sale del caño

Pero algunas veces
Son calientes como la lava
Rimas que te hacen calentar la sangre
Rimas que te llevan a luchar a la calle
A golpear a algún rojo camarada
O a llevarle serenata a tu amada

Unas pequeñas rimas
Que me salen del subconsciente
Uno tan caótico
Que no sé cómo logra darles sentido a las palabras
Para poder dar una idea concisa
O por lo menos una idea comprensible

AQUELLA ESTRELLA

Dicen que no podemos vivir sin compañía, 

pero seguimos respirando,

a la soledad del tiempo,

sin la espera de nadie quien nos salve,

como si fuera un esfuerzo carente de mérito. 

Cada ojo suyo es diferente, 

cuando la miras te sientes extraño, 

ella aparecía ahí sin que me diera cuenta, 

siempre me pedía la misma canción,

sin ningún esfuerzo ella sonreía, 

esa sonrisa de melancolía.

Ya no podía evocar el sonido de su risa, 

esa que había oído mil veces. 

Siempre hay tragedia, 

en los ojos equivocados, 

pero hay esperanza, 

para los ojos llenos de amor. 

Me encanta que llueva, 

así puedo verter mis lágrimas allí, 

la gente ya no puede verme, 

la gente ya no sale, 

la gente ya no jode. 

Aquella no es una estrella ordinaria, 

son lágrimas de un guerrero,

alguien que en algún lugar, 

ha terminado su batalla, 

como un alma en pena, 

como un niño perdido, 

como lluvia al sol de mi ventana. 

Aquella estrella aún brillante,

emite retazos de su corazón,

al sonido del río gris,

cuando sientes que su alma,

jamás se ha ido para siempre.

Abril quince

En la barahúnda de los sueños nace esta noche,

enclaustrada en la insuficiencia,

rendida al frío que contiene los dedos

y con la voz entintada por el licor de las flores,

simple,

singular,

aislada.

.

No te conviene el tornasol subsecuente,

no te conviene el rezago de los sudores terrenales,

ni la pieza faltante ni la pieza sobrante,

no hay por qué en el vacío

si cruzamos esta puerta semiabierta,

si saltamos y,

del otro lado,

nada al fin, evidentemente,

solo silueta y temor punzante,

si no llega la calma,

si nunca llega.

.

Ser sin ningún verbo.

Solo ser sin ningún verbo.

Descenso en tu mirada

Entonces,
me lanzo a tu mirada
y en la caída veo
besos y caricias.

Desciendo como una pluma
caigo en el lunar sobre tus labios
dame un beso, por favor.

No vine a molestar,
no vine a llorar
pongo mi corazón en la mesa
ya nada tengo por perder.

Extenderé mi mano
en signo de amistad
se congelará en esta noche
y mi piel rajada te extrañará.

Hoy, me siento sin cariño
a estas alturas del amor
todo he perdido.
Adiós, no te vayas, por favor.


UN DÍA EN MI VIDA

Me levanto como cada día a las 5 de la mañana
Porque ya no aguanto a las voces que me atormentan en sueños
Así que para silenciarlas empiezo a entrenar
Me enfoco tanto en el ejercicio que silencio mi mente

Luego de eso, comienzo un ritual de limpieza
Donde limpio cada parte de mi cuerpo de la contaminación de este mundo
Limpio hasta el mínimo rincón
Al punto de dejar mi piel enrojecida

Después debo cambiar mi rostro
Ese rostro apático y carente de alegría
Por uno que, por lo menos, me haga ver humano
Para así poder ver a la cara mi familia, esa que alguna vez me amo

El resto de mi día es ordinario
Labores de estudiante y trabajos extraordinarios
Aquellos que hago para sustentar mi vida mediocre
Para que al final llegue la noche

Esa noche donde las voces regresan
Para recordarme lo mediocre e inexistente soy
Voces que me acosan hasta que caigo agotado
Y me duermo sabiendo que al día siguiente volverá a ser lo mismo
Porque no tengo el valor para cambiar o acabar con esto

Habitación

Se agota la luz de las nulas ventanas

como si de anhelos se tratasen

los escasos metros del amor hacia la puerta

se entristecen a cada fúnebre portazo.

Para qué bordear la sombra general,

el suspenso de los días neutros,

para qué la mirada fija en la esperanza,

de nuevo,

los escasos metros del amor hacia la puerta,

otra vez,

como si de pájaros se hablase.

La ventana cambia de color

como de sombra el cuerpo,

la habitación es interior

siembre ha sido interior.

Con o sin sombrero

Se vendió como el ícono del campesino o del obrero

ahí está el tan marketeado sombrero

la estrategia funcionó 

y a todos les ganó.

Un nuevo descubrimiento apareció

resulta que no era un sombrero chotano

si no un basín,

el sombrero realmente era un basín

de esos que se usan para hacer pis.

Sus mensajes duran menos que contarte un chichiste

y tienen el mismo valor que un chicle 

sus acciones son de cualquier mafioso

pero sigue siendo el mismo baboso.

No me importa el comunismo

no quiero respuestas sobre el ministro

preguntan desde el hemiciclo

¿el pollito está muerto… o está vivo?

Infidelidad

Diego, me has matado mil veces,
mis ojos no merecen
verte yacer con mi hermana.
Rebulle en mi alma la cama,
pesadilla de todas las visiones,
con miradas perdidas en tentaciones
y voz baja de frutos de concepción,
mientras te miro sin consolación
me pierdo en una muerte silenciosa,
aleteo de un pájaro, poca cosa,
lejano es mi disentir.
Delante de mis ojos no puedes mentir,
y yo trato de huir
de los alientos de caballo y yegua en monta
mi mente no afronta
lo que ven mis ojos,
huyendo,
creo de escuchar a mis espaldas
un pecado que no me atrevo a mirar,
mi cuerpo es apenas una lágrima
y se está por suicidar
al borde de una pestaña.
Gota abierta que engaña
mi corazón que no deja de moverse
dentro de su misma muerte.

– Yuleisy Cruz Lezcano

La cama volante

El pincel arde
junto al mar de fuego,
un deseo de vida
muere en sus entrañas,
sitio de amor profundo,
de coraje necesario y de espera
de la muerte.
Frida se dibuja en una cama inerte,
los órganos sonríen desde el alto,
con hilos de sangre que rompen
las aguas amargas de su vientre
desde donde se siente
el olor acre de las piernas.
Sangre cadáver que tiñe
el lienzo que explora la muerte.
El nombre Frida se mezcla al dolor,
lo hace trabajar, soñar, esperar
que el amor
pueda salvar
la mujer que es carne
hecha de carne,
picoteada en el fondo
de buitres negros
que vuelan sobre la cama,
siguiendo el vuelo de su sangre
por el viento.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Inmensa Frida

Con los colores mexicanos
enlazados en los cabellos,
en tus ojos de oscuros destellos
arrancados a un corazón de estrellas
se abren tus pestañas bellas,
mujer de sufrido arte
que has sabido darte
consuelo con los colores,
autorretratos de mil humores,
la Frida que todos conocen,
imágenes que te reconocen
como símbolo triste del alma sufrida,
si no fueras Frida
hubieras vivido otra vida
con menos fuerza, con menos coraje
para cumplir el doloroso viaje
desde el vendado paraíso
hasta el infierno que te hizo
inmensa, frágil e intensa.

– Yuleisy Cruz Lezcano

La fuerza de Frida

Julio fue un nido
con estrellas hechas de tul,
donde tú, precioso pájaro azul,
de maravillas vestido,
con el alma de girasol,
naciste y como si saliera el sol
contigo nació la vida.
Inmensa Frida,
mexicana y libre diosa,
sueño delicado de rosa,
la vida te hizo fuerte,
y desde un hospital inerte,
con un espejo para verte
diseñabas con el color
la cara de tu sufrido amor,
tu cuerpo enfermo en el dolor,
tu belleza espiritual,
tu cuerpo de frágil cristal,
tus marcadas cejas y pestañas.
Tus lienzos recogen en el real
la fuerza para escalar mil montañas.

– Yuleisy Cruz Lezcano

Copa de vino

Poesía mía de antaño con frágiles versos y títulos,
para tu nombre por primera vez escribe versos tan vanos,
tergiversaciones escasas de mi pasión estival,
te enredan en la confusa distancia conmigo.

Versos como tentáculos se tienden para abrazarte
cuando mis poros añoran tanto esta fiebre de oro,
¿por qué la naturaleza atentó creando el doble?
Entre tu hermano gemelo y tú reconozco bien
cuál es la esencia tuya que cohabita en mi sangre,
el lunar sobre la cúspide de tus labios que no le pertenece
guarda tantos secretos como mis botas color chocolate,
testigos de pasos por paisajes prohibidos sin nombre.

Este lunes tomo una copa de vino, mas no será suficiente
para olvidar tus ojos perdiéndose justo en la furia
de nuestro río sexual aquel martes de noviembre,
cuando dijiste que me quieres también…

¡Mi amado pianista, cuánto deseo tu melodía orgásmica!
Este vino tinto me recuerda al de las entrañas de tu sexo,
paraíso dionisíaco que atenta contra mi razón apolínea
cuando mis senos reclaman por tus besos y mordidas,
también de mi sexo sus teclas buscan acordes de tus dedos,
bebo vino para olvidar, mas ataca cual leña en mi vientre
al pasearte tú, desnudo por mis recuerdos y sábanas frías.

Este lunes tomo otra copa de vino
para arrancarle el pudor de mi madre
a mi poesía infantil a ratos mentirosa,
ahogaré los sermones de mis amigos,
sombras que no me permiten pensarte,
imaginarte entre mis piernas sin culpa,
sabes que la puerta queda abierta para ti.

El carmesí del vino me reprocha
el grosero ademán a tu mano amiga y amante
caminando juntos hacia nuestro país,
su hoguera me provoca el deseo de regresar
al pecado para cambiar los instantes,
borraría tu preocupado rostro del espejo
mirando mis lágrimas y las enterraría con mi pasado,
en tu yugular ya sin nuestra desnudez puesta.

Mis versos poco cristalinos, nunca han sabido explicarte
tus propios hechizos sobre los hilos de mi humanidad,
aquella niña que en marzo fui, hoy motivo de estas lágrimas,
triste y cautiva detrás de sus mil y una jaulas,
nunca me subestimas ni alabas de más,
tras cada encuentro me revelas sin prejuicios,
mujer de claroscuros, tú besas las alas renacidas.

El ritual de Baco continua contigo en mis fantasías,
¿qué pensarás de los poemas mutilados escritos para ti
con mi pluma excitada, feliz, vulnerable?
Quisiera bañarme contigo bajo esa lluvia de motel
y hacerte mío para escucharte gemir mientras bebo
mi vino predilecto, transformándonos en océanos,
¡mas hoy debo conformarme con tinta y papel!

Suplico a la champaña ahogue los recuerdos lúbricos,
porque el vino tinto repite la misma pregunta a cada hora,
¿hemos sido prudentes al desnudarnos más allá de la piel?
Tu difusa canción penetra en mi columna vertebral
donde arde el temor de no ser parte de tu cuerpo, sangre y sudor
otras mil veces más, sueño del último atardecer de otoño,
por lo menos quiero hacerte saber siempre que existe un pianista
impregnado entre mis tatuajes, mis orgasmos y mi copa de vino.

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

ME RESULTA DIFÍCIL DEJARTE IR

Me resulta difícil dejarte ir, 

ambos sufrimos dolores y desdichas, 

pero ambos decidimos aquel camino, 

cuando lo hayamos logrado, 

desapareceremos por completo. 

Mientras haya naturaleza humana, 

habrá esperanza, y si hay esperanza, 

habrá un amor al que no se pueda juzgar.

Para así poder evitar el impulso, 

de buscar consuelo en la fantasía,

pues no sabes cómo mi silencio, 

te conoce de memoria.

En las colinas ondulantes de tu ser, 

esta vez el tiempo no se detiene, 

no es ningún reproche, 

desearía saber 

¿por qué no hubo un buen adiós? 

Desde entonces, soy tan oscuro, 

como la oscuridad puede serlo. 

He sido golpeado por la agonía, 

hundido en brea de soledad. 

Ahora, ahogaremos nuestro dolor, 

en este mar sin fin, 

juntos desataremos la lluvia, 

permíteme compartir las estrellas, 

únete a mi mar sin fin, 

allí en mis brazos libré serás,

porque nadie más, 

puede ahogar tu dolor.

Pues me resulta difícil dejarte ir.

Espejo

El escenario perfecto
colgado en un “buenos días”
y la palabra frágil
moviéndose al viento
con delicadeza.

La expresión latente
probando rostros,
pintando máscaras,
deshojando margaritas.

Un manto triste
que filtra luz
y su naturaleza.

La esperanza de ser
siendo infinito
caminando en un as
sin truco bajo la manga.

La mañana seca
con ímpetu de tempestad.

***

Lo vi feliz
hasta el cansancio.

Aburrido de todo,
la sonrisa falsa
y el insomnio crudo.

Antes se esforzaba
un poco más
a veces solo,
a veces a pedazos,
a veces de par en par.

***

Ay, si duele la vida
tanto como el alcohol bebido
sobre una herida fresca.

Luego, empezó a desconocerse
en el temor a la ruptura
rompiéndose
sin saber qué esperar.

La caída libre
sin vacío
fugaz y extensa.

La noche, la culpa:
un delirio de amor
convertido en recuerdo.

La memoria en la ensenada
y la mirada fija
en ese espejo
i m i t á n d o l o .

Finalmente, la culpa,
siempre la culpa,
encarando, sin miedo,
al mar.

Inefable

Somos el llanto de un ángel,

que olvidó la luz.

Dicen que solo los corazones humanos pueden romperse.

Mira a los ojos del cazador,

lejos del cuento de hadas,

cazando bajo la luna,

andando lejos del día,

no estaré cuando el nuevo amanecer te lleve.

La manía de ser eterno en una vida pasajera,

en corazones impropios,

en ilusiones inocentes,

en un tiempo prestado.

Donde quiera que vaya, tú me traes de vuelta a casa.

Más allá del púrpura más oscuro,

en estrellas caídas por hondas soledades,

en el desierto de las sonrisas perdidas,

camino de luz y un latir nos salve.

Salvé a un ser creado de polvo estelar,

hasta que mis células vuelvan a vibrar,

hasta que la oscuridad cambie su color,

hasta que mi armonía regrese a su hogar,

con las ternuras inefables,

donde yo merezca amor

y sea capaz de decirlo.

Me vas a doler

Hay cosas que van a quedarse incrustadas en mi alma para siempre…
como el aroma de tu cuerpo,
como la potencia de tu risa,
como la diferencia de color en nuestras pieles juntas…
Hay cosas que van a quedarse
incrustadas en mi alma para siempre…
como tus hoyuelos,
como la textura de tu voz,
como el silencio de tus miedos
como el olor de tu aliento.
Hay cosas que van a quedarse tan incrustadas en mi alma
como tus susurros en mis labios,
como el roce de tus delicadas manos en mis muslos,
como tus gemidos que sentía solo míos,
como tu alma misma…
Hay cosas que se quedarán tan incrustadas
que siento que vas a dolerme para siempre…
como los “te amo”,
como las promesas,
como nuestros sueños,
como las canciones que nos dedicamos,
como las noches de películas,
como las tardes donde se hacía el amor,
como la botella de vino medio llena,
como el porrito que nunca pude armar bien,
como el frío que nos hacía acurrucarnos,
como todas las lágrimas que derramamos,
como todos los acuerdos que quedamos,
como todas esas ganas que teníamos
de hacer nuestro mundo mejor.
Hay cosas que se quedarán incrustadas en mi alma
como los poemas,
como la luna llena haciendo
nuestra noche perfecta,
como el café,
como los cigarros,
como las peleas y los seguidos “te quiero”,
como las mentiras,
y las verdades,
como los lunares de tu espalda,
como el color de tu vientre,
como tus manías al despertar,
como tu soledad,
como tus creencias,
como nuestros pensamientos.
Hay cosas que van a quedarse tan incrustadas en mi alma…
que siento que jamás dejaré de amarte…
Como tú…
te incrustaras tan adentro, que va a dolerme cuando ya no estés.

– NERA

La cita

Renace tu aroma como salpicadura de hierro,

se incrusta como astilla dorada y quemante,

son tus ojos

o el residuo metálico del viento,

los calderos del sudor de tus senos,

el fuego estático bajo tus pies.

Sobre mi piel el molde definitivo,

el contorno predispuesto a dos labios sedientos ,

el incendio crepitante de tu ser expuesto,

mujer,

la ignición de los montes y las caderas.

Letargo

La ventana observa fijamente tu cuerpo inerte,

la luz no llega hasta tus ojos,

tu semblante lleva el féretro de los pájaros,

la condición inhumana de tu separación,

la carne puede ser un manto o un vestigio,

un recelo predispuesto a la muerte,

las palabras brillan sin ser astros,

se oscurecen sin aviso,

el centro de tus huesos tiene el negror perenne,

la debilidad de los coleópteros,

el chillido siniestro de tu propia sangre,

la tumba del amor

o la tumba del sol,

la ventana es el espejo.

Sombrero Ronderito

Tu papi te dio permiso para jugar
y terminaste presidente de casualidad
siempre te vemos como un huevón
y cada día muestras ser mamón.

Tu viejo tapir
gobierna con terrucos de mierda
y tu bronca te hecha caca
todo vale, siempre es un drama.

Que el tapir y el fosforito
se hagan cachar con fidelcito,
y tus congresistas
se jodan con el che Guevara.

Profe de economía
no nos tomes examen mañana
que ni el sombrerito o la banda
sabe de economía un caca.

Regina

Último suspiro de mi poeta dormido entre eternidades,
una luciérnaga en noche tan oscura como fauces de demonio,
alumbra el sendero hacia aquel de nombre Demian.

A través de mis lúgubres horas vuela,
mientras mi sombra arrastra penas sin cura,
una máscara come la dermis de mi rostro
y yo ya no encuentro mi reflejo,
y yo ya no sé quién soy…

Gritos de Eco y el nombre de Narciso,
mi nombre… ¿cuál es mi nombre?
Aunque Eco grita mi nombre
yo no conozco mi nombre…

Luciérnaga mía,
estoy tan ciega de tristes recuerdos,
ciega para el beso de Demian,
ciega para tomar este mapa del alma.

Mas yo aborrezco mi sangre, sudor y lágrimas,
¡aborrezco!
También a la sombra y esta máscara,
¡aborrezco!
A historias de mi piel sobre falsos amores,
¡aborrezco!
¡Me aborrezco!

¡Libérame de este infierno!
Farsas de mil demonios,
soy su Perséfone atrapada en este abadón…
¡Libérame de este infierno!
Aún escucho a los demonios,
me seducen a caer del precipicio
donde Werther siempre tiene sus brazos abiertos…
¡Libérame de este infierno!

La luciérnaga se convierte en niña,
sentada junto a los barrotes de mi prisión
mas ella solo estira sus manos para regalarme
siete flores doradas de reino misterioso,
quizá, vienen de lejano Oriente, quizá…

Siete flores que reflejan primaveras e inviernos
tiempo, vida, muerte, resurrección en un segundo,
¡por fin miro mi sombra y la máscara cae!
Y también relámpagos de una epifanía en la tormenta…

Detrás de Narciso y Eco, escuché el nombre de la niña,
ella, último verso de mi poeta,
Regina…

Detrás de Narciso y Eco, escuché mi propio nombre,
Detrás de Narciso y Eco, encontré a mi dulce Demian…

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

La disputa

Encontré a Neftalí de espaldas, asediado por los jardines rojos,

embriagado por la luz decadente de una luna insuficiente,

cuando volteó la mirada, surgió del piso la sombra ancestral,

el pasado que en color oscuro desdibuja todos los recuerdos,

desde otro extremo observaba el Gitano, rodeado de uvas y pañuelos,

apaciguado por la luz reflejada de su copa fulgurante,

lloraba, cuando Neftalí compartió de sus labios con la Aurora.

*

El poema llega tarde a la hora de la cena y el ser adolece,

la sombra ancestral se impone en el medio de la sala y el ser adolece,

el amor se retiene en la copa mientras el ser adolece,

el ser es el dolor, el amo de todo el cariño.

*

Ha muerto el Gitano, batido en el duelo del verbo, queda su sombra,

la amistad de su trazo derecho en el papel rojo del poeta,

seguramente, pasadas las horas del amor lejano, Neftalí retorna

a los cristales sagrados que resguardan su vino

y el cantante entona todas las rimas de su revancha,

está presente y con los labios secos,

mas la palabra discurre como torrente incontenible

que acerca más la luna al hombre

y el firmamento no es más que una sílaba silente

de la ausencia del poema y la canción.

*

La Aurora carga con la muerte de todas las noches.

Quiero volver

Invítame un poema
sobre la fresa de tus labios
y el idilio eterno
de tu nombre con el mío
que vacilan en volver
como si de sed se tratara.

Tus recuerdos han escapado por la ventana
llamándome a despertar
a cada beso
a cada esquina
a cada madrugada.

¿Por qué me llevaste de la mano
a ese extremo de la tormenta?
Si nunca pude volver
y tú eres un manante
que no deja de fluir.

Por favor, amor,
sácame de aquí
que tus canciones sienten la ausencia
y mis ojos te buscan donde ya no estás
como si de vapor se tratara.

Este poema nació un jueves,
sufrió a Lárregui
y agoniza con un vino
bajo cartas releídas
y la memoria ensangrentada.

Nunca debí amarte
porque no era la mentira
sino, la oportunidad
de poder partir
vestida de rabia.

Las dudas me empapan el alma
respondiéndose a sí mismas
con angustia
como si de lluvia se tratara.

Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.
Te odio.

– repetirlo los septiembres que sean necesarios
y no recordarlo más –

Ya no sé, mi amor, qué hacer.

Entre mi añoranza y tus senos
no quedan cenizas,
todas han volado
al azul
como si del mar se tratara.

El vacío no entiende de nada
ni de dolor ni de tristeza,
solo tiene empatía
para cargarme los ojos
de tortura.

Y de nuevo, te vas
y te has ido varias veces
dejándome el café tibio,
la fe en una pendiente
y un aroma entre mis sábanas.

¿Te confieso algo?

Quiero volver.

Pero no al lugar
ni al momento
ni a ti.

Quiero volver al sentimiento,
al verso en limpio,
al corazón sin quebrar

como si de mí se tratara.