Poesía mía de antaño con frágiles versos y títulos,
para tu nombre por primera vez escribe versos tan vanos,
tergiversaciones escasas de mi pasión estival,
te enredan en la confusa distancia conmigo.
Versos como tentáculos se tienden para abrazarte
cuando mis poros añoran tanto esta fiebre de oro,
¿por qué la naturaleza atentó creando el doble?
Entre tu hermano gemelo y tú reconozco bien
cuál es la esencia tuya que cohabita en mi sangre,
el lunar sobre la cúspide de tus labios que no le pertenece
guarda tantos secretos como mis botas color chocolate,
testigos de pasos por paisajes prohibidos sin nombre.
Este lunes tomo una copa de vino, mas no será suficiente
para olvidar tus ojos perdiéndose justo en la furia
de nuestro río sexual aquel martes de noviembre,
cuando dijiste que me quieres también…
¡Mi amado pianista, cuánto deseo tu melodía orgásmica!
Este vino tinto me recuerda al de las entrañas de tu sexo,
paraíso dionisíaco que atenta contra mi razón apolínea
cuando mis senos reclaman por tus besos y mordidas,
también de mi sexo sus teclas buscan acordes de tus dedos,
bebo vino para olvidar, mas ataca cual leña en mi vientre
al pasearte tú, desnudo por mis recuerdos y sábanas frías.
Este lunes tomo otra copa de vino
para arrancarle el pudor de mi madre
a mi poesía infantil a ratos mentirosa,
ahogaré los sermones de mis amigos,
sombras que no me permiten pensarte,
imaginarte entre mis piernas sin culpa,
sabes que la puerta queda abierta para ti.
El carmesí del vino me reprocha
el grosero ademán a tu mano amiga y amante
caminando juntos hacia nuestro país,
su hoguera me provoca el deseo de regresar
al pecado para cambiar los instantes,
borraría tu preocupado rostro del espejo
mirando mis lágrimas y las enterraría con mi pasado,
en tu yugular ya sin nuestra desnudez puesta.
Mis versos poco cristalinos, nunca han sabido explicarte
tus propios hechizos sobre los hilos de mi humanidad,
aquella niña que en marzo fui, hoy motivo de estas lágrimas,
triste y cautiva detrás de sus mil y una jaulas,
nunca me subestimas ni alabas de más,
tras cada encuentro me revelas sin prejuicios,
mujer de claroscuros, tú besas las alas renacidas.
El ritual de Baco continua contigo en mis fantasías,
¿qué pensarás de los poemas mutilados escritos para ti
con mi pluma excitada, feliz, vulnerable?
Quisiera bañarme contigo bajo esa lluvia de motel
y hacerte mío para escucharte gemir mientras bebo
mi vino predilecto, transformándonos en océanos,
¡mas hoy debo conformarme con tinta y papel!
Suplico a la champaña ahogue los recuerdos lúbricos,
porque el vino tinto repite la misma pregunta a cada hora,
¿hemos sido prudentes al desnudarnos más allá de la piel?
Tu difusa canción penetra en mi columna vertebral
donde arde el temor de no ser parte de tu cuerpo, sangre y sudor
otras mil veces más, sueño del último atardecer de otoño,
por lo menos quiero hacerte saber siempre que existe un pianista
impregnado entre mis tatuajes, mis orgasmos y mi copa de vino.
– Krizia Tovar
SOBRE LA AUTORA:
Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.