Tonto, a veces el fatuo,
loco y medio vivo.
Risas y torrentera funesta,
lirio medio crespo sobre el río,
suerte de sirena en mar medieval.
El berserk sin su amada,
al que le falta un ojo y lleva un solo brazo;
son dos caminos bifurcados,
yo tomé el menos transitado,
eso marcó la diferencia;
solo en memoria del amor,
mis pasos volverían a andar sobre el fuego,
solo deseaba volver a casa,
si tu mirada cristalina aún me esperaría.
El más valiente con la idea más clara,
de lo que hay enfrente de sí,
la gloria y el peligro por igual,
sin embargo comienzo a buscarlos.
No caminamos junto a la muerte,
es lo que aborrecemos,
la combatimos hasta el final,
sin poder ser los vencedores.
Los lazos, cosas frágiles,
suelen romperse bajo tensión.
Una vez rotos,
ya no habrá nada que ganar;
prefiero dominar mis emociones,
sin la indulgencia del pasado vengativo.
Sin saber qué hacer,
cuando encuentras la verdad,
como el otoño se lleva la primavera,
es lo inherente de vivir el ciclo,
entender que ya te has ido,
que dejaste libre al invierno,
congelaste el viento en mi sosiego,
y deshojaste los sauces
con tu soplido carmesí.