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Eclipse

Publicado el 19 julio, 2024 por oliverfz

Solo son gotas agudas y tenues, 

silencio nefasto después del adiós, 

ojalá que las flores broten de nuevo, 

no cargo más lágrimas, 

se congelaron bajo el sol. 

Un nuevo abismo en el pecho, 

soledad empolvada en recuerdos felices, 

aciaga en lisos negros, 

no tuviste la culpa de nada, 

siempre el mismo torpe deseando felicidad,

entre su llanto agoniza un corazón;

no hay clemencia para el león herido,

será devorado entre brumas de dolor. 

Te anhelé como las flores al sol, 

con la intensa necesidad de florecer, 

pero sigue lloviendo espinas de hielo,

dejaron sus esquirlas en el corazón. 

Letanías de un mundo feliz, 

belleza que los mortales desean alcanzar,

a pesar de tus ojos que brillan como estrellas;

la luna eclipsa todo lo que creías, 

que aún te pertenecía. 

Nos dejará de doler hasta que decidamos, 

que ya es suficiente, amor mío.

Publicado en Búho Negro, Monólogo, Poesía Deja un comentario

Otro año más sin desearte feliz cumpleaños

Publicado el 2 junio, 2024 por Alfred

Terminó el día y acabo de darme cuenta que es otro día sin desearte feliz cumpleaños. Como va la vida, son más las veces en las que he olvidado tu cumpleaños que las veces en las que te he deseado uno. No tengo claros recuerdos de un buen tiempo juntos.

Pero, aunque no tengo los recuerdos de un tiempo felices juntos, yo sé que existe guardado en el fondo de unas cajas polvorientas donde están nuestras fotos, en algún rincón se encuentran las memorias del tiempo juntos.

Realmente, no me interesa como la hayas pasado o si es algo importante para ti, mas aquí en mi cabeza imaginé que pude abrazarte, por 20 segundos, mientras dejaba salir un suspiro que representa tu ausencia, mientras dejo caer un lágrima que valga por todas las noches que te lloré y no llegaste.

Me iré una tarde más a caminar por donde alguna vez caminamos juntos, pero que hoy, luego de tantos años, no recuerdo si fue nuestra ruta. Que sea por aquí hoy. ¿Cómo te va? ¿Acaso también recordaste mi cumpleaños hoy? Seguro que es otro año sin desearme feliz cumpleaños.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Pasillo que no ya es pasillo

Publicado el 25 enero, 2024 por Alfred

Estos son los mismos pasillos que alguna vez recorrimos juntos, agarrados de la mano, agarrados por la cintura o amarrados por los labios. Aquí la vida se ha podrido, mi vida ha desaparecido para dejarme pistas asfaltadas en la tierra que dejamos huellas. Me quejo, me quejo y me lloro. Me lloro y mi sal disuelta sala la nueva comida que no cocinaste tú. Me mato dos veces porque no hay vida después de la muerte.

La calma ha vuelto porque eres un remolino de emociones, las calles silenciosas han decido florecer a pesar de tu ausencia. Las calles siguen llenas de cristianos y evangélicos luchando por saber quién es peor, las calles siguen oliendo a basura acumulada y tus ojos siguen siendo canicas que sonríen.

Tus ojos ya han perdido la cafeína que alguna vez intoxicó estos pasillos, tu cuerpo se ha convertido en la moneda estándar del rencor. Ya estos pasillos han desaparecido y le dedico estas palabras al asfalto que lo reemplaza, a la mezcla mal hecha, fracturada y calentada. Le dedico mis palabras a esos recuerdos que ya no son recuerdos, nunca vividos y siempre sufridos, excusas de dolores.

Adiós (como sabes que significa tú).

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Todo está bien

Publicado el 14 enero, 2024 por Búho Negro

¿Cómo seguir adelante? Sin motivación, sin proyectos, sin amor, sin esperanza, uno solo debe vivir sin quejarse, sin detenerse a pensar del porqué de su tristeza y soledad. Para la familia siempre estamos bien, en tanto trabajemos y seamos “independientes” todo está bien, ¿de qué nos quejamos? Si lo tenemos todo. Para la sociedad igual, basta con una sonrisa y aparentas felicidad y más allá nadie te pregunta y si te preguntan ¿Cómo estás? La típica respuesta es “estoy bien”, entonces todo está bien y hasta ahí llega el interés porque todos tenemos problemas, todos tenemos dolores, todos menos uno, uno debe estar bien y debe estar ahí en las buenas y en las malas, dando soporte y consuelo, debemos jactarnos de nuestros logros profesionales para no recibir preguntas más allá, pues la profesión lo es todo, pero al regresar a nuestras casas y cerrar la puerta de nuestro cuarto nos sentimos un fracaso, que no conseguimos nada y que no hay un rumbo a favor, que la soledad cuando quiere viene y cuando quiere se va, que la falta de voluntad de seguir viviendo se hace más latente y estamos entre medio vivos y medio muertos, entre medio felices y medio tristes, pero sin equilibrio, como colgados en el tiempo y meciéndonos, tratando de alcanzar el futuro de un lado y el pasado del otro, al borde de la cama en medio de la oscuridad y con los ojos bien abiertos, con insomnio por el caos de la mente que te dice que si puedes y que ya duermas pero el corazón que se apachurra y se acelera por el miedo de que mañana todo siga igual, igual de que no pasa nada. Todo está bien.

– SS.

Publicado en Colaboraciones, Monólogo Deja un comentario

PÚDRANSE

Publicado el 1 octubre, 2023 por Foxtrop

Que se pudran todas las putas personas de este planeta, excepto yo. Otras personas no me han traído más que 30 putos años de ridículo, abandono, culpas injustificadas y me han utilizado como un maldito saco de boxeo. Otras personas no han traído más que dolor y miseria, así que se jodan.

Que se jodan todos ustedes, hijos de puta. Vivo para MÍ ahora, si estoy aquí es porque tengo algunos asuntos pendientes. Hay cosas que necesito experimentar para que la versión mía de 8 años, que todavía se aferra a la vida dentro de mi mente, pueda descansar sabiendo que al menos un hijo de puta hizo todo lo posible por estar ahí para él y hacer realidad sus sueños. Dios sabe que el resto del mundo no lo hará por él, así que supongo que depende de mí. No lo confundas, no quiero estar enojado con todos simplemente por existir. No, eso sería inútil.

Todavía creo en ser amable con todos solo porque todos merecen amabilidad y respeto, pero, honestamente, me importan un carajo sus problemas, sus vidas, sus sentimientos y toda esa mierda, incluso si me pagaran. Quiero que me importe, quiero estar ahí, pero todos ustedes me han demostrado una y otra vez que es una pérdida de tiempo.

Soy el amigo que SIEMPRE está vigilando a todos. Es como un hecho ya definido. ¿Crees que les importa? No. En lo más mínimo. Hablo con estos hijos de puta durante horas y horas sólo para que se den la vuelta y digan que a nadie les importan una mierda lo que diga.

Siempre soy el último invitado a los planes, si es que recibo una maldita invitación. Mi familia no se molesta conmigo en lo más mínimo, de hecho todos hablan mal de mí simplemente por existir. Entonces, ¿sabes qué? Que se jodan TODOS si no eres yo, ese es el único hijo de puta por el que vivo. Porque al menos sé que voy a apreciar la mierda que hago por mí mismo y no voy a perder el tiempo con personas que me ven como reemplazable o que ni siquiera valgo una puta invitación a los planes que ayudé a hacer.

Que se jodan todos ustedes. DÉJAME EN PAZ.

Publicado en Búho Negro, Monólogo, Opinión Deja un comentario

Esperando el apocalipsis

Publicado el 28 septiembre, 2023 por Búho Negro

“Soy como un tulipán del desierto.
Moriré antes de ser abierto” – Meena Muska

¿Para qué la vida? Si acabo de ser parida en la caótica urbe de Kabul que tiene el desamparo como telón de fondo, donde nacer mujer es una especie de desgracia añadida al hecho de haber nacido, precisamente en este país de oscuridad, donde las mujeres no están autorizadas a ser felices. Nunca tendré el derecho a ponerme un simple vestido rojo abrochado en el hombro. Tampoco podré pintar mis labios de color carmesí o decidir que me voy de aquí… En ningún momento, de esta existencia, habrá un día para que yo pueda ser feliz. Me corresponde una existencia encarcelada en mi domicilio, tapada de la cabeza a los pies, seré siempre un cuerpo sin rostro que jamás tendrá un cuarto propio. Para mí está prohibido caminar en la calle sin un hombre guardián, sentarme en un parque o jardín público, andar en bicicleta, montar a caballo o correr un maratón. Dicen que el mundo está globalizado en el año dos mil y veintitrés, pero jamás tendré redes sociales, amigos del sexo opuesto o el derecho a viajar sola. No conoceré los exámenes de reválida, porque el acceso a la educación y al trabajo me está vedado. Todo lo que veré del paisaje será a través de una pequeña rendija. No sabré quien fue Shakespeare. No heredé la esperanza. Tendré que existir bajo el rescoldo psicópata sexista que atentará contra mi vida si me atrevo a hablar sin ser consultada (ya que todas mis palabras me condenarán a la muerte), no podré leer poesía o hacer volar una cometa. Sabiendo que no alcanzaré a sentir una gota de lluvia escurriendo en mi mejilla descubierta, ni escribir que quisiera caminar descalza en el Ganges o en el Nilo, abro mis ojazos negros al mundo, sin una sola lágrima, con el pavor de haber nacido aquí y ahora, gruño como un animal herido. Mi gruñido se escucha desde Kabul hasta Buenos Aires. Luego empiezo a orar, mentalmente, por la pronta llegada del apocalipsis.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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ESTRELLAS APAGADAS

Publicado el 26 septiembre, 2023 por oliverfz

Eran negros mis ojos, 

a través de mí florecías viva, 

siempre te sentiste hermosa, 

aquella emoción al futuro, 

un rostro de porcelana en mis ojos, 

anhelaba ser el más valiente, 

volar briosamente desde que te conocí. 

Mi cielo azul quisiera recuperar, 

la razón diluida en sombras del velo, 

aquel azul triste de esos ojos. 

Aún huelo el aire que nos rodeaba, 

recuerdo muy bien aquel día, 

dijiste: «Esas cosas suceden, 

además tú serás el que elija». 

Siempre tuviste razón, 

pues elegí recordar nuestro mundo, 

lleno de oportunidades abundantes, 

numerosas primeras veces, 

como árbol que crece en tierra hostil,

germina y se eleva aun más poderoso.

Ha sido un largo viaje, 

alguna vez desearía saber dónde estas, 

después de todo, tú antes me pudiste hallar, 

nunca supe el porqué 

en mis brazos yo no te pude conservar. 

Existirá un rincón oscuro para los dos, 

hasta que las mismas estrellas, 

brillo a brillo, 

una a una, 

poco a poco, 

apaguen su eterna luz. 

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CENIZAS BLANCAS

Publicado el 1 septiembre, 2023 por oliverfz

Todos duermen mejor, 

cuando saben que el amor es de ellos. 

Pero el amor siempre fue así, 

todo fue más significativo, 

cuando luchaba por ti. 

Dicen que perdí mi vida, 

aquel día de tu partida, 

amaste a un hombre; 

que sufrió demasiadas pérdidas en su vida,

ningún ser humano debería padecer tal dolor, 

no quiero que otros lo experimenten;

y mucho menos tú. 

No debiera gritar si pretendo hablar de amor, 

si amamos a aquello que nos ama, 

de seguro nadie sentiría miedo, ¿verdad? 

Sí, lo intrínseco de nosotros, 

la esencia de cierto vacío,

los resplandores de colores, 

brillos de miradas cegadoras, 

corazones dorados envueltos en acero.

En esta vida todos me han dado algo,

nadie perdió todo por completo,

aún hay mucho que debo proteger, 

eventualmente salvar, 

corazones, sonrisas y miradas, 

hasta convertirme en cenizas blancas.

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Cuando te vuelva a ver

Publicado el 23 agosto, 2023 por Búho Negro

Han pasado ya algunos años desde que tomamos caminos diferentes y no te voy a mentir, los primeros días fueron aterradores porque personalmente te dejé ir aun amándote.

En ese momento había perdido la orientación, las ganas de vivir y de amar, aunque sabía que de amor nadie se muere.

Aun así, sentí en carne propia la muerte entrando por mis lágrimas, determinada a quedarse por algún tiempo dentro de mí.

Convivíamos pacíficamente hasta que, de vez en cuando, se le daba por despertar y se envolvía en mi corazón para sentir más calor.

Sin pensar en que lo apretaba, hasta casi dejarlo sin latir, y yo solo podía llorar, me sentía impotente porque nada podía hacer.

Esa fue mi rutina durante algún tiempo, entre la vida y la muerte, entre el amor y el odio, tratando de olvidarte.

Hasta que lo logré; no logré olvidarte en realidad, pero sí logré votar a la muerte de mis entrañas para alojar a la vida.

Hoy en día, me siento con vida y feliz de haber tenido la experiencia de amar sin condición, entonces pienso que todo lo vivido no fue más que una etapa de la vida.

Sin embargo, aún imagino el día en que nos volvamos a ver y muchas veces pienso en que podría abrazarte y besarte.

O podría ignorarte y seguir mi camino porque fuiste el responsable de tanto dolor pero, en realidad no sé cómo podría reaccionar.

No sé si agradecerte o culparte, no sé si reír o llorar y toda esta confusión se debe a que, tal vez, aún te amo.

Tal vez aún podría esperar una vida juntos, tal vez aún te sueño porque no puedo borrar todo el inmenso amor que me enseñaste a sentir.

En realidad, siempre ocuparás un lugar importante en mi corazón y mis recuerdos y te quiero y te extraño y deseo de todo corazón que seas feliz.

Y si nos volvemos a ver, seguiré mi camino porque nuestro momento ya pasó y es hora de seguir adelante, sin rencores ni historias inconclusas.

Ya es hora de dejarte ir, ya es hora de caminar junto al tiempo y no en contra, ya es hora de mirar adelante sin sentir que dejé a alguien atrás.

– SS.

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Lo malo supera lo bueno

Publicado el 22 julio, 2023 por Búho Negro

Cuando estamos juntos somos felices, disfrutamos de nuestra compañía, reímos y jugamos, todo es perfecto, no existen incómodos silencios y podemos casi anticipar lo que necesita el otro.

Tenemos los mismos gustos y a la vez nos complementamos, los planes salen perfectos porque estamos los dos, perfecta comunicación y casi podemos adivinar lo que pensamos, sabemos cuándo necesitamos un abrazo, un beso o ir a la cama a encender el infierno.

Y cuando no estamos juntos, pensamos constantemente en la próxima cita y en que no fueron suficientes los besos que nos dimos al despedirnos y queremos más, mucho más, y no dijimos todo lo que pensábamos o no expresamos todo lo que sentimos, que el tiempo juntos no fue suficiente.

Casi obsesionados el uno con el otro, con nuestros olores, nuestras manos, nuestras miradas,  nuestra complicidad al punto de que un movimiento sutil enciende nuestras más bajas perversiones, casi no podemos estar en público porque la tensión sexual se siente de inmediato y disimularlo es imposible.

Así también, cuando uno se siente vulnerable, el otro trata de componer lo malo, aquello que nos lastima y mueve cielo y tierra para que ya no sufra, es tanta la conexión que ambos se lastiman cuando uno lo está, no podemos mirar el sufrimiento del otro sin salir lastimados también, amar con locura al otro no es tan fácil, uno puede recibir el puñal pero el otro es el que sangra.

Y cuando no todo fluye como queremos, se arruga el corazón, el nudo en la garganta se agranda y la impotencia te consume, cuando no reímos ni jugamos, cuando el uno no tolera la presencia del otro, cuando de la boca no sale ni una palabra y de los ojos brotan las lágrimas, en ese momento queremos desaparecer.

En ese momento, vernos es como un rayo que parte en dos la relación que unas horas antes era perfecta, no sabemos qué es lo que queremos ni lo que pensamos y no podemos besarnos ni abrazarnos, cualquier contacto físico se siente como agujas entrando por todo el cuerpo y la rabia de no poder tocarnos brota por los poros.

La obsesión desaparece por completo y casi somos extraños que jamás se conocieron, que no durmieron juntos y que no se besaron hasta el alma, no existe complicidad pero el deseo carnal sí y solo queda morder la almohada y esperar a dormirnos para ya no desearnos.

De pronto salen a brote todos los desperfectos de esa relación perfecta, que la paciencia era fingida y la complicidad disimulada, que tantas horas juntos no eran necesarias y que anticipar lo que uno quería era agotador, que saber todo lo que pensábamos era acosador y estar siempre en la cama era mera obsesión, que nuestro círculo social nos consideraban tóxicos, que tu familia no me toleraba de todos modos y la mía tampoco, que no éramos suficiente el uno para el otro.

Al final todo lo bueno desaparece y solo queda la suciedad de algo que no sabíamos que teníamos que limpiar y que todo el esfuerzo fue en vano, que hay que empezar de cero con medio corazón en la mano y media cordura en su lugar, que hay que salir a delante a pesar de ti y retomar las viejas costumbres de cuando uno caminaba solo por la vida, tratar de tomar por positivo todo lo aprendido y dejar de lado lo deshecho que quedaste porque la vida sigue contigo o sin ti.

Hay que borrar de la memoria los recuerdos, el aroma, las caricias, los sabores, los orgasmos, los gemidos, los textos y las llamadas. Hay que borrar de la memoria tus manos, tu piel, tu lengua, tus labios y la fuerza con la que me tumbabas a la cama. Hay que borrar la cama, el piso, la mesa, el sofá, hay que borrarte de mi cuerpo y mi mente y dar por hecho que, al final, lo malo superó lo bueno.

– SS.

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UNA VEZ MÁS

Publicado el 11 junio, 2023 por oliverfz

Un árbol, sin ramas, ni hojas,
ni follaje que lo proteja,
es como un hombre a quien nadie ama.
Aún así este sigue existiendo,
alzando la esperanza,
de renacer una vez más.

Bajo cualquier estrella tal vez,
ojalá hubiéramos nacido bajo la misma estrella.
Donde las hojas de los árboles danzan,
una de seguro encontrará las flamas llameantes,
la sombra del fuego de nuevo arderá,
una vez más las hojas volverán a brotar.

No es el dolor lo que los arruina,
es lo que hacemos para evitar el dolor,
uno debe ser forjado,
en el crisol de tu propia agonía,
transformarme en el instrumento,
aquel perfecto del destino,
sentir la plenitud de aquel poder,
con ojos brillosos,
sediento de amor,
el sentir que no envejeces,
deseando en verdad vivir una vez más.

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PARA TI

Publicado el 18 mayo, 2023 por oliverfz

Entre nosotros, tú y yo y este cielo,

el amor es el océano en el que navego, 

el aire que respiro, 

sobre vendrá el miedo briosamente, 

cuando me haya inundado,

dominaré mi miedo fuertemente. 

El miedo no me alcanzará, 

ni en gotas de cielo, 

ni en rocíos fríos del amanecer,

ni en rayos de sol, 

esos rayos crueles de medio día;

sentiré la fortaleza, 

el desborde del corazón, 

la capacidad de sentir amor. 

¿Y si supiera dónde estás? 

De rosas cubriría las puertas de tu hogar. 

Tenía tantas ganas de volar, 

ser arrastrado por el mar, 

¡PERO TE VOY A RESCATAR! 

No me importa que no me reconocieras,

esta vez yo te reconocí primero, 

entre lunas y desiertos, 

como el farol del mar a medianoche, 

en estrellas brillantes de caminos, 

esta vez, seré yo quien te espere,

antes de escribir en el aire, 

el último verso para ti.

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Por las calles

Publicado el 8 mayo, 2023 por Alfred

He caminado por tantas calles, pero es la primera vez que veo esta pendiente. Tan gris, tan solitaria, insegura y desesperada. He caminado por tantas calles, hemos caminado por tantas calles y hoy sueltas mi mano. Lloraste y me diste un beso, te despediste. Adiós.

Ahí me quedé desconcertado, viendo cómo subías la pendiente. Una cuadra y lloraste, dos cuadras y gritaste, te vi odiarme a lo lejos. Te vi subir la pendiente mientras reías y saltabas de algarabía. Te vi entrar a una casa y salir despeinada, te vi entrar a otra casa y salir desesperada. Te vi llegar a la cima. Tan arriba que te perdí de vista.

Te perdí de vista y regresé por las mismas calles que caminamos una y otra vez, di vueltas por toda la ciudad buscando calles donde no nos hayamos besado. Recorrí la ciudad buscando donde comer y noté que habíamos visitado todos los restaurantes. Preferí no comer. Busqué lugares que no habíamos visitado antes y caí en un bar. Dos o tres cervezas amargas y horribles. No puedo más.

Caminé de madrugada al azar por estas calles que solíamos recorrer. Terminé en el mismo lugar, aquella pendiente tan gris, tan solitaria, insegura y desesperada. Me senté, por fin, a llorar tu ausencia. De pronto, te vi descender la pendiente y cruzamos miradas. A paso lento pero firme, descendiste la pendiente, te acercaste cada vez más y más. A una cuadra de mí, sacudiste la mano para despedirte a la distancia, entraste a una casa, prendiste la luz y me mandaste un beso por la ventana. Apagaste la luz y nunca más supe de ti.

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Si mueres

Publicado el 20 abril, 2023 por Búho Negro

Al pensar en que una persona muy cercana a nosotros podría morir, los ojos se nos llenan de lágrimas, sentimos un apretón en el corazón porque simplemente sería difícil, triste y doloroso; entraríamos en negación, depresión; los primeros días no lo aceptaríamos y sentiríamos morir porque esa persona nunca más nos abrazará o nos mirará; te estruja el alma saber que no cumplirá sus sueños, no formará una familia o simplemente no volverá  a comer su comida favorita, te atormenta todo lo cotidiano porque tú aún estás vivo y esa persona no; los seres humanos siempre lloramos con tan solo pensar que, un día, un ser amado se podría ir de este mundo, pero… ¿qué pasaría si el que se va es uno? Pues no lo sabríamos. Así de simple y eso es más aterrador porque no sabes lo que va a pasar, no sabes nada, no sabes si lloran por ti, no sabes si te extrañan, no sabes quién te extraña. En tu funeral sentirán pena por ti, por haberte ido tan pronto de este mundo, tú serás el causante de la tristeza de tu mamá, papá, hermanos, hijos, etcétera. Pensar que, tarde o temprano, pasarás al olvido, tu ausencia será parte de la vida de los que te aman pero tú ya no podrás amar, reír, llorar, no podrás realizarte como persona, simplemente ya no estarás y no lo sabrás. Así como nadie sabrá si tu alma tiene el descanso eterno al lado de Dios o se calcina junto a las llamas que tú mismo mantienes vivas, tal vez jamás sabrán cómo es que moriste o porqué te pasó a ti y tratarán de llamarte a través de sus sueños para saber si estás bien y con suerte te les aparecerás para darles algo de consuelo, pero tú seguirás muerto, lo merezcas o no, jamás volverás a pisar la tierra o respirar y menos sentir la calidez del cuerpo humano y no tendrás ni la más mínima idea de que tu cuerpo yace en la tierra pudriéndose y luego, al pasar los años, no solo habrás desaparecido físicamente, sino que también de los recuerdos y las memorias de quienes te amaron y solo regresarás cuando ellos quieran algún favor divino más no saber de ti y la eternidad te pesará o quién sabe qué diablos nos pasará.

– SS.

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EN TI… DE MÍ

Publicado el 13 enero, 2023 por oliverfz

Mi alma queda grabada, 

en los vientos andinos,

mientras repito adiós, 

en palabras jamás dichas. 

De seguro sentiré pesar, 

tu alegre alma ya descansará de mí. 

Guardaré lo añorado, cuanto hice en ti. 

Mis dedos no podrán tocarte, 

ni aún en lo inefable, 

no podré oler tus cabellos al viento,

ya no podré besar tu labios de alelí. 

Lo fúnebre se guardará, 

en algún rincón de mí. 

Mientras cierro los ojos, 

descansa de mí.

Mi mente no olvidará, 

tu rostro jamás.

Sí, el lerdo poeta, 

sincero y mentiroso,

aquel extraño,

expectante y decepcionado.

Sí, al final tuve la dicha, 

de tener a quien proteger. 

No podrás decir, si tuve suerte o no, 

porque en verdad, ineludiblemente, 

pude hallar la felicidad en ti, 

no habrá mejor final que este;

si tienes suerte, 

jamás volverás a verme, 

ahora anda, y sé feliz sin mí.

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Espíritu valiente

Publicado el 30 noviembre, 2022 por oliverfz

Dicen que mi corazón era fuerte,

aludían a mi alma las memorias

de una infancia feliz,

yo era creado de piedra y cincel.

Un espíritu desbordante, 

no es algo que puedas desechar, 

como después de usar, 

no puedes evitar diluvios, 

si solo esperas llovizna en mis mejillas, 

no puedes evitar tifones, 

si solo esperas que la brisa me lleve. 

No des acciones a lo malo, 

para que la paz, 

sea nuestro descanso. 

No arderás entre sombras del olvido. 

Al final, esta sombra es pequeña 

y transitoria, hay luz y gran belleza. 

Encuentra tu camino y él te guiará.

Así como el fuego abraza la verdad. 

La lluvia arde en su tempestad

y nuestro viento camine en libertad. 

El viento donde eres llevado eternamente, 

entonces iré tan lejos como sea posible, 

vuela dentro del cielo, 

vuela donde podamos ser por siempre libres, 

donde haya una luz encendida, 

cada noche, en cada oscuridad,

para que así sepas a donde volver,

y siempre ser, 

la antorcha en ese espíritu valiente. 

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Me estás jodiendo

Publicado el 19 noviembre, 2022 por Rodrigo Ampuero Oróz

Me estás jodiendo. De amor nadie ha muerto pero esto es lo más cercano que se puede estar a tal condición. Cada minuto aferrado a tu cuerpo es como ser un fósforo atrapado en sesenta incendios, cada uno más voraz que el anterior. Que injusto es sentirme una presa tan vulnerable al panorama de tu brasier saturado, al hilo negro que adorna tu vientre bajo, a tu paisaje desnudo y tu invitación a explorarlo.

Amo respirar tu piel. La transpiración entre nos se ha convertido en alimento adictivo y droga vital para el alma. A media luz, tus lunares son las partículas insolubles del café con leche, tus labios guardan todos los licores que me encantan y tus curvas se hacen responsables de mi recorrido hasta el irresponsable punto del desbarranco. Perdona si tiemblo o me resbalo estando echado, nunca antes había estado en un desastre natural tan perfecto.

Dentro y fuera de lo permitido, tu mirada me va retando a cometer las locuras más atrevidas entre inocentes sábanas que solo se limitarán a observar, los movimientos precisos son la previa ideal para devorarnos con lujuria y mi deseo por el aroma de tu humedad hirviente me enciende a un nivel desconocido.

Ya no necesito más excusas. Aceptaré el desafío que has despertado en mis ganas.

Voy a serpentear mi lengua por tu abdomen y mediré tu reacción a cada centímetro recorrido, invadiré tus rincones calientes hasta entrecortar tu respiración agitada, haré que tu rostro dibuje los gestos más salvajes y lascivos a culpa de la inquietud de mis dedos, levantaré tus piernas en ángulos tan complejos que desafiaremos a las mismas matemáticas y te moldearé a mis pervertidas intenciones. Usaré todo lo que toques en tu contra y tendrás el derecho a guardar silencio, pero, por lo que más quieras, no lo uses. Quiero terminar con los tímpanos reventados.

Me gusta jugar con tus sentidos y engañar a tus puntos débiles. Descender a tu intimidad es un delirio mágico y religioso que no debería terminar jamás. La parte oculta de tus muslos es el océano en el que me quiero ahogar, justo ahí, en el fascinante triángulo de tus bermudas. Cuando ya no puedas más y me exijas a gritos que lo haga, te abriré con la sutileza de una daga y quedaré a merced de tus movimientos hasta que aprietes todo lo que tengas a tu alcance. En el momento en el que me dé cuenta que lo disfrutas, dejaré de ser amable y me desconoceré. Sé que te excita mi lado violento y quieres exprimirlo sin restricciones. Será así, que revolcaré a mis bajos instintos para explotar dentro de ti.

Puede parecer que yo suene como el animal contenido en este relato, pero sabes bien que esto no es sobre mí. Es sobre tu esencia y como la dejas caer en mi cama. Sobre esa manía tuya de tener mi pulgar en tu boca. Sobre ese gemido sobrio que impactas contra la almohada. Es imposible resistirse a un encanto, cuando este te ha consumido tanto…

No, lo nuestro ya no se trata de hacer el amor ni tampoco de sexo.
Literalmente, me estás jodiendo.

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Destilado de fragmentos de corazón

Publicado el 2 noviembre, 2022 por Alfred

Me di cuenta que cuando me pongo triste mi corazón, empieza a fragmentarse. Una vez se me ocurrió explorar alguna de las grietas. Nada extraño en realidad, como una piedra cualquiera. Entonces, me entró la duda de que si era posible tener un compuesto destilado de mi corazón. Así que esperé ponerme triste e inmediatamente proseguí a explorar una grieta, raspé un poco para recolectar algo de polvo y lo dejé reposar en agua caliente. No conseguí nada, solo era como tierra en el agua, así que lo boté.

Se me ocurrió que podía colocarlo mientras hierve el agua y el resultado fue una mazamorra apestosa. Tuve que botarlo. Entonces consulté con algunos amigos de química para saber si era posible sacar un componente de la esencia del corazón y sugirieron destilar un pequeño trozo. Yo no sabía que significaba eso pero me dieron algunas indicaciones. Requería tiempo, requería instrumentos y, sobre todo, dedicación. Me intentaron desanimar diciendo que era un procedimiento que requiere capacitación y no era para aficionados. Me encapriché en hacerlo, de todos modos no tenía nada que perder, solo pedazos de corazón.

Primero debía conseguir los materiales y asegurarme que podría comprarlos: un balón (recipiente redondo de pírex), un tubo refrigerante y un matraz. Los conseguí rápidamente. El procedimiento no era complicado pero sí delicado, debía controlar perfectamente las proporciones, los tiempos y la temperatura. Necesitaba una fuente de calor y pensé en hacer una fogata cualquiera en el patio. Me sentí bastante contento con el montaje que realicé, seguí los pasos que me dijeron con cautela pero algo salió mal, el resultado fue un líquido blanco que se secó en el matraz. Fue un fracaso y me puse a llorar.

Aprovechando este fracaso, extraje más pedazos de corazón para volver a intentarlo. Tuve que comprar un mechero para reemplazar la fogata, controlé exhaustivamente la temperatura, los tiempos y las proporciones. No descuidé ni un segundo el proceso. Luego de algunas horas el resultado fue magnífico. Una sustancia amarilla, de olor agradable y que siempre se mantenía tibia. No estaba seguro si eso es lo que debía suceder, pero sin duda me sentía contento con el resultado. Lo guardé en una botellita de vidrio y lo llevo en el bolsillo interior de mi casaca cada vez que te veo, pero nunca me he atrevido a mostrarlo. Tengo miedo de que no sea del color que se supone deba ser, que el olor sea extraño o que no sea agradable para otras personas. Algunas noches me quedo pensando si es que será una buena idea o solamente deba conservarlo. ¿Es la esencia del amor, un fluido amarillo pestilente?

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Estrella solitaria

Publicado el 11 octubre, 2022 por oliverfz

¿Cómo desarraigar el amor? 

exigiría la creación de un mundo nuevo, 

las heridas de honor se auto infligen, 

y con dignidad debo cumplir la tarea, 

a partir de este momento, 

no habrá sufrimiento por lo que habré hecho. 

Fuiste el sol en mi ventana, 

las estrellas de mis noches, 

luna llena en mis tinieblas,

la tenue luz que se esfuma, 

una noche dispersa al amanecer. 

No recuerdo el color del cielo, 

cuando vi tu rostro por primera vez, 

olvidé cómo sonreír, 

mientras luchaba por no marchitarme, 

contemplando la anhelada redención. 

Nuestros encuentros espaciados, 

condición para no olvidar, 

que cada quien se pertenece al otro, 

las lágrimas son gotas de hielo, 

debí guardar tu último beso, 

la última mirada para el recuerdo. 

Mi silencio te llevará al costado del pecho,

diciendo «aún hay esperanza». 

la tibia nieve me espera, 

por caminos separados de ti.

Hay una estrella muy triste, 

una estrella herida y solitaria.

Hay una estrella que brilla intensamente.

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PARA SIEMPRE

Publicado el 8 septiembre, 2022 por oliverfz

¡¡Hey!! Dulce dama,

sí, tú, la de cabello alborotado, 

la de la sonrisa alegre, 

la que habla despacio, 

la que ríe fuerte.

Soy un alma errante,

el corazón intenso, 

el que jamás descansará, 

como ninguna arma más mortal, 

que el mismo tiempo. 

Sin plegarias al olvido, 

nuestros deseos viven, 

a pasear de los descuidos. 

Los vientos serán nuestros laureles,

la luna beligerante nos forjará, 

los rosales valientes nos hablarán, 

la nieve blanca nos apaciguará, 

hasta la siguiente vida, 

volvernos a encontrar. 

Así para ti siempre, a la espera, 

hasta el sol y el día, 

hasta la noche y las estrellas,

hasta la luna llena, 

en una dulce promesa desatada en jazmín. 

Pinta mis alas azules en libertad, 

encumbra mi lomo en las alturas, 

forja mi rostro en olas de mar, 

alborota las ruinas de mi piel, 

extirpa la obsidiana de mi alma, 

y mi corazón de hielo, 

sea fuego una vez más.

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CAMINO A LA LUZ

Publicado el 28 julio, 2022 por oliverfz

Así, aferrándome a los sueños de mi destino,

ahora siento silencio, 

en la noche más fría. 

Reconstruyendo los muros de mi cordura, 

buscando la luz brillante que guíe mi camino. 

Si caigo de nuevo, 

seguro que aguardaré eternamente,

sosteniendo la puerta, 

hasta que puedas volver. 

Manteniendo el norte de mis sueños, 

ya que nadie debería ser herido, 

en nuestros días felices, 

así como suena el viento, 

esperando la luna siguiente, 

que dé su luz hasta poder ver, 

como vuelve a dibujarse tu sonrisa. 

Si encuentro el camino de regreso a ti,

estaré aguantando para siempre,

cuando abres tus ojos firmemente, 

saber como ondea tu cabello, 

el beso cálido que me espera 

y ya sabes, desde tu alma, 

que no podría atravesar, 

todas las oscuridades sin tu luz.

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Desde la inseguridad

Publicado el 26 mayo, 2022 por Alfred

Hay textos que se escriben desde el fondo del corazón, con toda la inocencia que el amor permite y todo el pecado que la pasión solicite. Hay otros textos que son escritos con las tripas y el amargo más profundo, listos para devorar salvajemente al lector y vomitar caóticamente la rabia acumulada. También están esos que son lágrimas sobre tinta para dejar bien en claro que la tristeza los ha consumido y vagan por el mundo con la mirada en los pies. Este, es un texto desde la inseguridad, de la duda, de la incertidumbre y un poco del dolor.

Aquí, entre líneas, se esconde mi intención de gritarte lo que siento y quiero que tu también pongas todo lo que quieres decir. Sin embargo, no me atrevo a confesarme. ¿Qué pensarías de mí? ¿Cómo reaccionarías? Espero no delatarme con mi lenguaje corporal, espero no descubras que hay dentro de mí. Entonces maquinaré un plan para esconder todo esto. Lo esconderé y deberé controlar mi sonrisa, mis pasos, mis palabras y mi mirada. Monitorearé cada minúsculo movimiento y añadiré un chequeo doble a cada acción que pueda realizar. Ya me siento tan cansado de solo pensar qué debo hacer y acabo de darme cuenta que tal vez no vuelva a verte, que no volvamos a conversar, que no habrá más café y cigarrillos juntos.

A lo mejor debería escribirte y contarte que necesitamos vernos, que necesitamos conversar. ¿Y si dices que no? Yo no podría soportar esa humillación, me derrumbaría al saber que no me quieres ver. ¿Y si aceptas? Sería una bendición, pero corro el riesgo de maldecirme con alguna tontería mía.

He decidido comunicarme contigo. No tengo ni más mínima idea de cómo empezar. ¿Qué decir? Al diablo todo, ni soy tan importante para ti.

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EL SUEÑO

Publicado el 8 mayo, 2022 por oliverfz

Mi alma volaba, 

en la forma de tus palabras, 

dulces imaginaciones, 

las «febriles» ilusiones, 

turbulencia de emociones. 

Y aunque seas lo que anhele

eres el viento deseando ser huracán.

Sí, el inocente que pide perdón,

la “sensación” que te ve de nuevo, 

eres con quien sueño, 

como sonrisa de niña al hablar. 

Se aprende a soltar la carga de tristeza, 

no ser ilegítimo, 

al anhelar pertenecerte, 

ser tu sueño errante, 

donde me rodean los árboles, 

pues libre resurgiré. 

Soy el lobo y a veces el cordero, 

soy el camino hacia tus pecas, 

soy el delirio y ferviente lucidez 

soy el sueño y una muy leve pesadilla,

soy tu silencio que no te atreves a nombrar. 

Habrá formas de romper un corazón, 

varias maneras de sentir amor, 

pero una sola forma de amar, 

amar hasta nuestra propia enajenación, 

eso de sentir comprensión, 

amor sin perder el corazón,

y el sueño de mis alas de piedra, el volar.

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DESAPAREZCAMOS

Publicado el 18 marzo, 2022 por oliverfz

Camino sin surcar, 

mi rastro no quiere andar. 

Lo importante para mí, 

se va sin decir adiós, 

habría hecho lo que sea por ti,

entender lo que hay en ti. 

Aunque estemos distanciados, 

quisiera saber que significa un «te amo».

Algún día volveremos a ver las estrellas juntos. 

Así esperar el día de no sentir tristeza, 

al pronunciar tu nombre con altiveza. 

Aunque ese sueño solo dure un instante,

ser digno de mi nombre, 

en algún lugar sin nadie más,

como la luna y el sol, 

un destino al eclipsar.  

Sé que no puedo borrar el pasado, 

pero lo bueno que hice, 

tampoco desaparecerá.

Debimos cuidar el uno del otro, 

hasta el final de la noche;

era mi voz en el huracán, 

como la única luz prendida en la oscuridad. 

Pues aún soy, 

todo aquello que olvidaste que amas,

y cuando por fin desaparezcamos; 

por favor cuida de mí.

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El otro lado de la tarde fría

Publicado el 27 enero, 2022 por Búho Negro

Afuera llovía y estaba mucho más frío que dentro de la casa. Me sentía un poco lenta y endurecida por el frío, medio congelada… Hice un intento de protegerme para sentirme más abrigada, me tumbé a mi antojo en mi cama y dejé que los pensamientos llegasen solos a mí, y también dejé que me abandonasen sin ningún esfuerzo.

Llegaron pensamientos fríos como estos vientos de agosto que doblegan a las personas que, por alguna necesidad, salen a la calle así, dobladas, abatidas, obligadas a sentir el viento que corta el rostro como navaja. Son personas que salen con una preocupación en el entrecejo. Su salida tiene que ver con dinero que, eventualmente pueden ganar; o dinero que, necesariamente, tienen que gastar; o dinero que normalmente les hace falta…

Entonces; en la calle con lluvia, frío y viento; las personas caminan más lentas y más dobladas, mirando hacia abajo, como buscando algo en el suelo o como si alguna culpa les pesara en la espalda. A veces pesa alguna culpa por no haber llamado a alguien que está muriendo (aunque lentamente, en su vida triste). Entonces; en la calle con viento, lluvia y frío, caminando dobladas y lentas con una preocupación en el entrecejo y mirando hacia abajo; las personas se quedan más sinceras consigo mismas. Eso es bueno en algunos casos, especialmente, cuando las personas vislumbran salidas para sus preocupaciones enfriadas por la temperatura ambiente.

Yo sé que el frío, después de todo, congela la punta de mi nariz y es algo aparentemente pequeño, pero que me desespera… No logro pensar ni soñar cuando la punta de mi nariz está fría por la temperatura ambiente. Tal vez, por eso y solo por eso, es que evito con todas mis fuerzas salir de mi casa cuando llueve y hace frío.

Tumbada en mi cama, envuelta en mi edredón rosado, pensé en el Sol que calienta a la Tierra desde lejos sin nunca tocarla y se hace tan imprescindible… Alguien dijo que las estrellas ya murieron, por eso, a veces, vemos como se apagan ante nuestra vista, cuando miramos el cielo tan alto. La luz de la estrella muerta se aniquila sola y la noche sigue rebosante, iluminada… Era apenas una estrella, porque nadie es imprescindible.

También llegaron pensamientos sobre los millones de soles que existen más allá y las estrellas que están vivas y aún no podemos ver su luz; hay muchas cosas que no podemos ver y están ahí, tan cerca y que ni siquiera es necesario abrir un libro para verlas, ni siquiera es necesario mirar por los ojos de los muertos para verlas, pero, no las vemos. Es espantoso percartarse como no nos zambullimos en aquello que está sucediendo, y peor aún, sin el menor intento de resistencia.

Muchos pensamientos se aproximaron y se fueron con la misma rapidez con que llegaron en la tarde fría y lluviosa.

Hasta que a gritos se acercó otro pensamiento y, de alguna manera totalmente inesperada, empecé a escuchar en todas las direcciones… Tuve la seguridad de que el tiempo existe y nos devora bocado a bocado: carne que envejece, cabello que cae, ojo que no ve, corazón putrefacto, cicatrices que se superponen en una competencia desleal.

Afuera llovía y estaba mucho más frío, entonces, tratando de protegerme, me acurruqué para sentirme más abrigada. Me acurruqué tanto que entré para dentro de mí misma.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Está prohibido echar a volar cometas

Publicado el 15 enero, 2022 por Búho Negro

El 18 de agosto, nuestro país conmemora la fiesta de la independencia británica. Ya pasan ciento y dos años de que los ingleses se fueron y la abuela Samira, que ya está tan vieja cuanto el tiempo, dijo que no conoció paz en sus largos años de vida, porque nuestro país siempre estuvo acechado por el mal y muchos milicianos prometiendo paz, cuando apenas vinieron a matar a nuestro pueblo y a traficar el opio y a robar nuestra paz.

En los últimos años, los bombardeos fueron tantos que las abejas dejaron de producir miel y ya no pudimos exportar ni consumir el oro dulce que ellas nos dejaban.

Nuestros campos están muy pobres, ya no recuerdan los tiempos productivos cuando las ovejas pasteaban bajo los olivos durante dos o tres meses, después, los frutos maduraban y la cosecha era abundante.

Las guerras que arrastramos, desde el siglo pasado, parecen que acabaron hoy, domingo. Porque los “estudiantes” (se llaman así en su idioma) tomaron la capital después de arrasar con miles de vidas a su paso. Ahora, ellos vuelven victoriosos al gobierno, de un país que no consideran suyo y que no saben, exactamente, qué hacer para promover el desarrollo y llegar a ser bien vistos a los ojos del mundo.

La abuela Samira me contó que Mansur, el hijo de su hermano menor, llegó ayer con su familia desde una provincia del sud, cerca de Kandahar. Todos están muy asustados, abandonaron su casa y sus tierras porque los “estudiantes” llegaron a su pueblo como cerdos salidos del infierno: violando a todas las mujeres y niñas que lograban capturar. Dijo que su vecino, Abbas, mató a su propia hija delante de todos para que los “estudiantes” no la toquen y con toda su furia les gritó:

 – “¿Para eso quieren gobernar? ¿Para ultrajar a mujeres y niñas? ¡Mátenme, cerdos, ya no podrán tocar a mi hija!”

Y ellos se retiraron empuñado fusil, con sus barbas largas… No les gustó ser enfrentados, ellos harían cosas peores con la linda hija de Abbas, pero no les gusta que nadie les diga violadores. No les gusta que les digan la verdad porque ofende su complejo de correctos, de salvadores de la patria.

El señor Abbas logró hacer unos cuatro disparos antes que lo maten, quedaron cuatro “estudiantes” muertos. Entonces, fue cuando Mansur decidió venir con su familia para estar cerca de los parientes, si algo le pasa.

Estoy dolida, así como todas las mujeres del país, e igualmente, están sufriendo los hombres que son hijos de Dios, porque las noticias de las atrocidades que los “estudiantes” vienen cometiendo a su paso son aberrantes; cometieron un brutal atentado en una maternidad… y dicen que quieren construir un país seguro…

Mi madre, con los ojos llenos de lágrimas, dijo que desde hoy todo será distinto, hay que cumplir un estricto código social. Ella sabe muy bien, pues ella ya vivió cuando ellos gobernaron anteriormente y dijo que, si cumplimos las nuevas Leyes, no seremos azotadas ni maltratadas públicamente.

Entonces ella quemó algunas ropas coloridas que tenemos, algunos shorts y vestidos cortos, también nuestros cosméticos (nos dijo que a muchas mujeres con las uñas pintadas les han sido amputados los dedos), asimismo, quemó nuestros zapatos con tacones, que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oír los pasos de una mujer, según los “estudiantes”).

Mi hermana está llorando inconsolablemente. Ya no podremos seguir estudiando en la universidad o cualquier otra institución educativa, debemos dejar de practicar deportes, ninguna mujer volverá a entrar en cualquier centro o club deportivo o montar en bicicleta, motocicletas o caballo.

No logro llorar, creo que estoy en estado de choque pues, de alguna manera, no estoy asimilando el estricto código social al que debemos regirnos, que incluye graves restricciones a la libertad de circulación, expresión y asociación de la mujer, evidenciando un trato marginal, atentatorio a los derechos humanos y misógino. 

Son muchas las vejaciones a las que nos someten con la excusa de “protegernos y sacralizarnos”, son indecibles.

En este preciso instante tengo la sensación de que es una pesadilla todo el retroceso que representa, a nivel de garantías, a los derechos individuales de todas las mujeres. Todo eso es, indiscutiblemente, criminal. Ya que bajo las reglas de los “estudiantes”, las prohibiciones para las mujeres reflejan odio y aversión a nosotras, a niveles enfermizos.

Nuestro país es pobre, los consecutivos años en guerra nos hicieron más pobres, muchos hombres murieron y otros tantos están mutilados; pero los “estudiantes” prohíben, completamente, el trabajo femenino fuera del hogar; que igualmente se aplica a profesoras, ingenieras y demás profesionales. Solo médicas y enfermeras tienen permitido trabajar en algunos hospitales, bajo pena de ser azotadas, golpeadas y abusadas verbalmente por contravenir a las reglas.

La lista de exclusiones es larga y todas las mujeres debemos someternos. Ya no podremos reír en voz alta (ningún extraño debe oír la voz de una mujer), hablar o estrechar las manos a varones que no sean “mahram”; ya no podremos subir a un taxi sin un dueño y guardián ni tener presencia en la radio, la televisión o reuniones públicas de cualquier tipo.

Tampoco nos permiten ser fotografiadas o filmadas. Estamos prohibidas de usar indumentarias de colores vistosos, lavar ropa en los ríos o plazas y acceder a los baños públicos.

Para cada prohibición viene un castigo cruel, por ejemplo, reciben azotes en público aquellas mujeres que no oculten sus tobillos.

No sé si logro explicarme yo y todas las mujeres de todas las edades, desde el domingo 15 de agosto del año 2021, estamos privadas de libertad en nuestro país, por el hecho de ser mujeres. Ya no podremos cantar o hacer una selfie, escribir un poema o salir a tomar un helado…

Se me olvidaba: Está prohibido echar a volar cometas.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Puedes joderte

Publicado el 12 enero, 2022 por Alfred

Puedes joderte e irte al mismo infierno cuantas veces desees. Deberías mandar al demonio todo el tiempo que pasó, deberías dejar de pensar y darle vueltas a lo que falló. No amas y no serás capaz de amar, dudo que algún día puedas amar. Recibiste tanto de quienes se preocuparon por ti que creíste ser el centro del universo. La vida empieza cuando te despiertas y termina cuando te duermes, el mundo está servido a tus pies y me inmolé por todo lo que te incomodé. Se acabó.

Puedes joderte, sabes que siempre quise decirte eso y te dedicaste a ignorar todos esos gritos que le di a la almohada. Puedes joderte, sé que me sacrifiqué tanto. Desvaneciste cualquier rastro de bondad que podría tener, ahora quedo enfermo de todo lo que callé. Puedes joderte cuantas veces desees y yo quedo dispuesto a cualquier viento que pueda llevarme lejos.

Puedes joderte. Mientras me voy volando sin rumbo, gritaré todo el desastre que hice conmigo mismo. Algún viento gentil me dejará posarme en un campo de fresas o aterrizaré en algún pantano maloliente. Ya nada puede interesarme.

Puedes joderte. Reconoceré lo que llaman paz, podré dormir sin atormentarme sobre tu comodidad y despertaré para estirarme sin incomodar, podré comer sabiendo que no importa si me veo bien.

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Los oscuros pasadizos y las palabras

Publicado el 8 noviembre, 2021 por Búho Negro

Muy a menudo, percibo el mundo de los autoritarismos, abusos, desapariciones y muertes. Entonces, busco intransigentemente caminos y es en las palabras que encuentro el único camino de resistencia posible: no solo en las palabras que puedo gritar, sino, muchas veces, en palabras a medio expresar y, otras veces, en palabras a medio callar.

Percibo que el siglo XXI heredó un enorme vacío dejado por los sistemas filosóficos que se desplomaron en el siglo pasado, asimismo, este vacío fue alimentado y agrandado por un sinsentido que creció con el consumismo y con los medios de comunicación que acercan, artificialmente, a las personas que cada vez están más solas y aisladas.

Todos caminamos por los oscuros pasadizos del siglo como un mal de nuestra época y la batalla es constante. El reto de cada día es sobrevivir y atravesar los oscuros pasadizos que llamamos realidad. Por eso, las palabras se presentan como un medio para desafiar los atropellos del poder que nos aplasta a todos con sus ritos silenciosos.

Asimismo, son las palabras las que iluminan nuestros pasos para cruzar otros pasadizos, aquellos no tan oscuros pero igualmente cargados de luchas personales.

Por eso me gustan las palabras que logran explicar los desenlaces de manera rotunda, sin adornos, sin artificios, son palabras secas como: fin, acabó, terminó.

También me gustan las palabras que logran describir la estética agradable a los sentidos, que no necesitan aderezos o artimañas como: bonito, bello, hermoso.

Porque las palabras no deben ser necesariamente dulces, románticas o melodiosas. Desde mi óptica, las palabras deben ser limpias, simples y útiles en el intento de responder al mundo que las sostiene.

Los artificios y la musicalidad en las palabras, casi siempre, sirven para ocultar la falta de franqueza de quien las escribe; ya que, al pronunciarlas, quiere forzar un brillo que no es real. Los artificios y excesos de aderezos, en el uso de las palabras, son propios de los mitómanos que prometen, fácilmente, el sol y las estrellas; porque saben que jamás van a cumplir su promesa.

Por otro lado, me gustan los estribillos repetidos en las calles cuando las personas marchan en contra de los atropellos del poder; por ejemplo: “¡Pueblo que escucha, únete a la lucha!”

Pero también me gustan las palabras sencillas, que desnudan la cotidianeidad de una sociedad que, por lo general, es muy ruidosa y aparatosa en muchos de sus ritos; pero en otros ritos es silenciosa, casi indolente. La palabra es el ente que desviste la realidad y registra, para la historia, el silencio que parecía invisibilizar los hechos; empero, que evidencian y revelan otras luchas no menores, otros pasadizos también oscuros como los vacíos de la vida cotidiana, como el silencio en sus ritos: manzanas pudriéndose en el mercado mirando el hambre; atropellado en el semáforo; puño y golpe; o negligencia…

Ante la iniquidad del autoritario poder, la palabra logra salir del asombro y decir que existe injusticia y hace frente al poder, porque la palabra es el camino de la oposición, es el lugar de la resistencia permanente.

Las palabras también son el camino de la conciliación, son una luz en los oscuros pasadizos, por eso me gustan las palabras limpias, simples y útiles, que no necesitan explicaciones como: esperanza, paz, amor y Dios.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Cuerpo de papel

Publicado el 22 octubre, 2021 por Búho Negro

Cuando nacemos, somos la mayor alegría para nuestros padres y demás familiares, somos una bendición, la cosita más tierna que se haya podido ver, somos inocentes de todo e ingenuos ante el mundo. Cuando ya niños, empezamos a comprender cómo es que funciona esto de la vida, ya tenemos responsabilidades, cierta maldad, ya somos sujetos a culpabilidad porque ya estamos creciendo. Luego, en la adolescencia y juventud, debemos de entender a plenitud lo que es la vida, o eso espera el mundo de nosotros, ya no somos inocentes ni tiernos, debemos enfrentarnos a nuestros propios retos y diferenciar la maldad de lo bueno, así también, asumir las consecuencias de nuestros actos. En la adultez ya somos juzgadores, maestros de otras mentes, moldeadores de personalidades, guías para los nuevos nacidos, ejemplos de vida o de fracasos, todo dependiendo de cómo hayamos asimilado las enseñanzas de los adultos allá en nuestra niñez. Así se pasa la vida, sin detenernos a pensar en cómo, al llegar a la adultez, me convertí en un sabio o un buen consejero o ejemplo de alguien, es decir, ¿merezco serlo? O por el simple hecho de que ya tengo mis años encima puedo jactarme de alguna sabiduría en mí. Tal vez, en mi niñez, solo me preocupaba por jugar, reír, hacer las tareas, obedecer a mis papás y cosas similares, pero cuando ya podía tomar mis propias decisiones, ¿las hice pensando en mí?, ¿en mi familia? Y más importante aún, ¿las hice tomando en cuenta si podía perjudicar a alguien? ¿Si podía lastimar los sentimientos de otra persona? Me refiero a que, a lo largo de mis años, ¿logré ser una buena persona?, si en este preciso momento dejara de existir, ¿me recordarían con una sonrisa en el rostro? Qué tipo de persona quiero ser o soy… una egoísta que quiere salirse con la suya a costas de lo que sea, o una empática que también piensa en los sentimientos de los demás, en que la otra persona también importa. Cuando salimos a la calle solo vemos desconfianza, nada de amabilidad o cortesía, andamos a la defensiva con el ceño fruncido y la mirada alerta; si tenemos discrepancias, las queremos resolver con agresión y jugamos a quien dice la última palabra o quién se queda con la razón, no pensamos en ayudar al que lo necesita porque creemos que necesitamos más. “Lo cortés no quita lo valiente». La vida se ha devaluado, vale menos que un celular o algo de efectivo, no aceptamos críticas y señalamos fácilmente, no somos tolerantes y no comprendemos las desgracias de otros, exigimos primero respeto para respetar, la buena fe no existe y menos la honorabilidad. El amor se ha convertido en un negocio, la amistad en una falsedad y aquellos que se conocían, pasan de la noche a la mañana a ser desconocidos y a utilizar sus debilidades para destruirse, no existe la lealtad, la sensibilidad, estamos perdiendo la esencia de ser humanos. No somos eternos, tampoco perfectos pero podemos aprender, reinventarnos, comprender que todos tenemos nuestros problemas personales y que probablemente por eso es que desconfiamos, podemos darnos una oportunidad, sin juzgar, sin señalar, podemos arrepentirnos y pedir perdón porque la vida sigue y cada día podemos ser mejor que ayer. Recordemos que; ya sea en un accidente, por culpa de un inadaptado, por la naturaleza o cualquier otro suceso; podemos morir, ya que en manos de la vida, nuestro cuerpo es un papel  que se puede arrugar o romper, porque existen circunstancias en las que no importara si fuiste malo o bueno, si fuiste madre, padre, hijo, hermano, verdugo, carcelero, sacerdote, homosexual, pobre o rico. Entonces no podrás siquiera arrepentirte, porque ya no estarás y ni cuenta te habrás dado y lo que fuiste hasta ese momento serás para siempre en la memoria de los demás, entonces, ¿cómo quieres ser recordado?, ¿quieres que tus seres queridos hablan bien de ti porque ya no estás o porque así fuiste? Pero más importante que eso, ¿queremos vivir de la mejor manera? Disfrutar de nuestras vidas sin mirar al costado y sin perder nuestro tiempo en cosas superfluas, me parece a mí, una buena forma de dejar este mundo.

– SS.

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Guía para saber la hora

Publicado el 21 octubre, 2021 por Alfred

La siguiente guía asume que usted es tan tímido que es incapaz de preguntar la hora cualquier persona en la calle. Aplica para un público amplio, pero nos centraremos en aquellos cuya timidez puede generar episodios grandes de ansiedad social.

Comprendo que busque respuestas rápidas, pero no está de mas recordarle que debe tener un reloj con batería siempre. De modo alternativo, puede llevar un teléfono celular, una tablet o cualquier dispositivo electrónico con la hora. Pero usted no llegó hasta esta guía para que se le diga lo evidente.

La primera estrategia es calcular la hora con el color del cielo, puede calcular más o menos si es antes o después del mediodía, luego de esta estimación, podrá calcular otros intervalos, como si es antes o después de las 9 a.m. Esta técnica requiere que usted haya observado, con anterioridad, cómo es el color del cielo a determinada hora en su ciudad en un época del año en particular. Requiere entrenamiento y quién no esté familiarizado puede cometer errores muy grandes, como confundir las 2 a.m. con las 8 p.m., este error es muy común en aquellos despistados que no pueden ni ubicar que día es.

Otra estrategia es ubicar la posición del sol y realizar una estimación de la hora basada en esta y la sombra que pueda generar. Es más fácil de aprender, puede tomar datos durante una semana. Tome como referencia la sombra que realiza un objeto cotidiano con respecto a otro. Por ejemplo, recuerde a qué distancia llega la sombra de un poste a ciertas horas de su interés. Una técnica que yo personalmente uso, es saber qué distancia tiene la sombra de mi cuerpo a diferentes horas del día. Es mas sencilla que la técnica anterior, pero igual requiere práctica.

Conocer su propia rutina le ayudará a tener una mayor comprensión del tiempo. Anote la hora a la que los niños ingresan a la escuela, a qué hora salen, a qué hora abre una tienda en particular que se encuentra en su ruta o si reconoce a alguna persona saliendo de su casa a cierta hora. Las personas de uniforme son una buena referencia, cajeros de banco subiendo al autobús o tomando taxi son mi principal referencia, a ellos nadie les perdona un minuto tarde. Funciona también si anota a qué hora salen del trabajo estos trabajadores, aunque con mayor error de cálculo ya que deben quedarse más tiempo al salir.

El siguiente recurso requiere un poco más que observación. Intente ubicar un reloj en su ruta. Ya sea de una tienda o un supermercado, los relojes deberían ser visibles. Con el auge de dispositivos electrónicos, muchos visualizan la hora en sus teléfonos, acérquese y observe la pantalla, retírese inmediatamente. Muchos padres dan sus teléfonos a sus niños, acérquese rápidamente y vea la hora. Los policías y guardias de seguridad suelen llevar un reloj, puede intentar observarlos también. Puede también hacer una compra y al momento de recibir la boleta electrónica, la hora figurará ahí. Asegúrese de que le den boleta electrónica o su compra será en vano.

Hemos explorado diversos métodos para intentar averiguar la hora, pero si ninguna de estas puede ser aplicada, deberá recurrir al último método: consultar a alguien. En este punto, le pido que respire, tome calma y pare la lectura, de ser necesario, antes de proseguir. Preguntar por la hora no es socialmente mal visto, la respuesta más cortés que recibirá será la hora y una sonrisa. En el peor de los casos, no le responderán. Si no le responden, usted deberá retirarse inmediatamente y de la manera más rápida posible, si la persona no sabe la hora usted deberá decir «gracias» y se retirará calmadamente. Reitero que se dice «gracias» solo por cortesía, no queremos incomodar a nadie. Y si ocurre que la persona le da la hora, usted replica «muchas gracias», sonríe y se retira. Comprendo que pueda generar un desborde de pánico en usted, pero esos breves segundos son necesarios si usted necesita saber la hora. Sobretodo, recuerde, usted es el culpable de eso y todo es su responsabilidad, todo lo mal que pueda sentirse en enteramente culpa suya.

Esta guía finaliza aquí.

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Danza del insomnio

Publicado el 2 octubre, 2021 por Búho Negro

¡Qué carnaval a medianoche! ¿Quién pensara o dedujera? Una tragicomedia barata en esta enmascarada realidad a la que ahora llamo vida.
Musitan cándidamente en mi vaga y frágil mente, los recuerdos del ayer y del jamás, camuflándose como ratas cobardes entre las pobres risas de los buenos ratos.
Quisiera creer que estoy soñando, que mis dedos no escribieron hoy el último “te amo”, que mi mente está alucinando y que mi cerebro juega a dardos con cada partícula de un sueño imaginario.
Quisiera creer que no estamos despiertos, que somos parte de una sátira comprada, que nada es cierto. Quisiera creer que aún te amo o que me amas o que el amor no es tan solo un consuelo entre los mortales que buscan migajas de serenamiento.
Que los errores no existen y que las verdades son más que evidentes cuando encuentras el punto correcto.
Quisiera no esperar a que me esperes, no pensar que me piensas, no amar que me ames o, mejor aún, no estar sin que no estés.
Quisiera que hoy fuera viernes, uno menos o uno más; total, no el día final. Quisiera que no oyéramos el tic tac alarmante, que irónicamente clama voces de un hasta nunca con un frío te amé o un ya no te amo.

– Ave Nocturna

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Antes que comience a nevar

Publicado el 22 septiembre, 2021 por oliverfz

– ¿Admiras las estrellas en el cielo? 

– No, solo las flores a mis pies. 

– ¿Es verdad? Soñabas florecer, 

¿no es así? 

– No hablar sobre algo es lo mismo que mentir ¿no? 

Lo que duela menos, entonces diré que no. 

– Uno de los mayores desafíos, 

siempre será lidiar con las decepciones.

– Si es así, yo volveré antes que comience a nevar.

Después de todo, te encontraré a mi manera. 

Más allá de la soledad violeta que ya conozco,

en los jardines de notas silenciosas.

Ya no me sentiré solo y tonto,

ya no habrán cartas mal escritas,

pues de seguro me encontrarás en el viento,

entonces volveré antes que comience a nevar.

Antes que la última violeta muera,

no se ahogará mi voz en silencio,

mis palmas sentirán el frío,

cuando baje la colina,

se entumecerá mi voz,

al horizonte con la brisa en mi rostro.

Llegaré a ti, al campo gris,

cerca de los árboles,

al camino de piedras,

a orillas del río

y floreceremos antes que comience a nevar.

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Aún te sueño

Publicado el 14 septiembre, 2021 por Búho Negro

Han pasado 7 años y estoy en esta banca con tu foto en mi mano, como todos los años en este día, aunque algunas personas piensan que ya debería superarlo, no puedo.

Mi rutina es recordar todo lo vivido a tu lado desde el primer día, tal vez es masoquista pero lo necesito porque todo fue felicidad.

En realidad no lloro, hasta el momento en que simplemente te fuiste, lo recuerdo como si fuera ayer.

Entonces pienso que todo lo que te había dado nunca fue suficiente porque incluso ahora, después de 7 años, me invade ese amor que nunca más tendrá un receptor.

Me pregunto e imagino qué sería de nosotros ahora si estuvieras aquí, estaríamos en casa, tal vez, o en el supermercado, o hablando por teléfono, o no sé.

Tu partida me hizo dar cuenta que nunca perdimos el tiempo en realidad, no lamento nada, nos abrazamos cuando quisimos, nos peleamos y reconciliamos, lloramos, reímos y vivimos.

El detalle está en que quiero seguir haciéndolo contigo, pero ya no se puede, ya no estás, ya no vives y qué impotencia me da porque no era tu momento.

Tengo la esperanza de que al menos puedas percibir mis sentimientos, aunque no me escuches, tengo la esperanza de que recibes mis sentimientos.

Cómo te extraño y no, no te he olvidado; y sí, siempre querré volverte a ver; a pesar de que la vida sigue y el tiempo no se detiene, tú trascendiste y estás latente en mi tiempo y mi vida.

Cada paso que doy, lo hago pensando en lo que tú habrías querido para mí e imagino que estás ahí, regañándome o felicitándome. Este hábito, algunas veces, me hace reír y otras llorar.

Sea como sea, pase el tiempo que pase, el vacío que dejaste nunca podrá ser llenado, son palabras trilladas pero muy ciertas y dolorosas.

Han pasado 7 años y estoy en esta banca con tu foto en mi mano, como todos los años en este día, aunque algunas personas piensan que ya debería superarlo, no quiero.

– SS.

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La última puta carta

Publicado el 12 septiembre, 2021 por Búho Negro

Yo sé que te gustan los detalles, que te gusta tener una tela tan cara y fina sobre tu piel para que todos murmuren de tu elegancia. Yo sé que todos deben reconocerte por el olor de tu sofisticado perfume y deben saber que ropa como la tuya no hay en ningún registro de la historia. Originalidad, eso deberías tener tatuado.

Sé que te gustan las cartas y te molesta que no te haya escrito más. Pues aquí va una, con todo sentimiento.

Me caga cada tipo de actitud que puedas tener, que ahora solo soy una marioneta más en tu vida. Todo lo que pueda suceder es mi culpa y si algo malo está por suceder será mi culpa. Vamos, no te enojes, te pido perdón. Ahora, tú nunca fuiste capaz de pedir perdón porque escondes en esa máscara de orgullo a una persona engreída que solo requiere atención. Fíjate, ya no soy más ese juguete con el que podías masturbar tu ego. Hoy le pondremos fin a esto.

Si esta carta tiene olor, no será el de los exclusivos perfumes, este texto tiene el vómito de todo lo que me haces sentir. Si esta carta tiene un color, es verde vómito con amarillo bilis. Espero que estos colores combinen bien como tus zapatos y tu saco. Envolveré esta carta en mi cadáver fresco, que no encontrarás. Sé que segundos antes de que se me acabe el aliento, cuando el frío termine de invadir mi corazón, habré de arrepentirme de esto. Recordaré todo lo bueno que no te incluye y desearé una segunda oportunidad. Si es el precio por nunca más verte, que así sea.

No te pido que te vayas a la mierda, quién se va soy yo. Directo a la mierda, simplemente para alejarme de ti. Si es de variar de infierno, elegiré mi propio diablo. No reces por mí y no me contactes en ouija, que solo llegaré para dejar caca como se pueda. Que tan solo encuentren mi cadáver y te den esta carta para cagarme de risa con tu reacción. Jódete.

Con cariño, esta fue la última puta carta.

– Anónimo

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Adiós Papá

Publicado el 15 agosto, 2021 por oliverfz

Aún recuerdo aquel consejo,

«Nunca es tarde y 

siempre hay una forma de comenzar».

Hoy no es tarde para mí, 

pero ya nunca más te podré abrazar. 

Mi corazón cargado, en lágrimas y recuerdos. 

Cómo pesa tu ausencia, 

en cada rincón de todo lo que edificaste, 

las cosas que enseñaste,

las cosas que dijiste, 

cómo me cuidaste, 

cómo nos quisiste. 

Aquel último día «todo está bien» dijiste. 

Con mis pocas fuerzas, toque tu brazo, 

«perdón por todo» así te dije. 

«Todo está bien, hijo, volveré pronto» dijiste. 

Pocos días pasaron, 

siempre supe que tenías 

tu lugar guardado en el cielo. 

En esta tierra ya no te vería nunca más. 

Las lágrimas no cesaron, 

los corazones se quebraron, 

las almas se rompieron, 

la vida sin ti jamás sería igual. 

Y hoy, de pie en el cementerio, 

limpiando su tumba,

recordando al gran hombre, 

honrando a mi padre. 

Gracias por tanto en la vida, 

gracias por ser mi padre, 

gracias por el sacrificio, 

gracias por el amor. 

Te veo algún día lejano en el cielo, 

mientras tanto, cuidaré de mi madre,

viviré para ser mejor hombre como lo fuiste,

ningún hijo tendrá un mejor padre.

Así lo hubieras querido tú.

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Cigarrillo en calle vacía

Publicado el 31 julio, 2021 por Alfred

Frente a mí se extiende una calle vacía, todas las casas tienen solo un piso y no hay almas que se asomen por nuestra ruta. Vamos caminando y me siento nervioso. Estoy nervioso porque, por primera vez, me atreveré a coger tu mano para caminar juntos. Esto no es como cuando eres adolescente y estás inseguro hasta de cada paso que das o del color de tu pantalón. Pero sí que se siente así, sí que siento cómo mi corazón sale de mi pecho con cada palabra que pronuncio. Es momento de arriesgarme, cogeré tu mano y finalizaremos nuestra ruta juntos.

Un paso más, un chiste más, un comentario más. Al diablo el frío, al diablo la inseguridad. Cogí tu mano, tan pequeña, suave y delicada. Sentí que el alma se me había salido, sentí que el corazón se me detuvo y sentí el tiempo congelarse junto con el viento que soplaba. Aquí seguías, a mi lado, como si nada hubiese pasado pero tácitamente aceptando mi mano, entrelazando tus dedos con los míos. Luego de diez pasos, una sonrisa cómplice, calles más adelante, un beso de tus labios. Días mas adelante, muerto de incertidumbre.

Aún recuerdo tus frías, pequeñas, suaves y delicadas manos. Sentí que te protegía del frío. Sentí que, por un minuto, yo podía ser algo para ti. ¿Podría ser tu felicidad por unos breves minutos? Concédeme una caminata por esas mismas calles.

Hoy me quedaré recordando esa misma calle y ese mismo frío de la compañía de un cigarrillo, de otro intoxicante placer que, espero, alivie mi angustia. Quiero que me dejen morir en este humo y con este recuerdo en la cabeza, para resucitar en un beso tuyo a las 10 p.m.

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Audífonos

Publicado el 30 julio, 2021 por Alfred

Lo sé, nuevamente la he cagado. El problema se aproxima como una sombra, empezará a nublar mis días. Esta vez no me atraparás desprevenido. Caminaré un rato mientras pienso en el bello lunar que adorna tus labios. ¡No! Eso solo acelera mi proceso en sentirme culpable. Pensaré en lo mucho que creció la ciudad desde que era niño. Los edificios tapan el cielo que alguna vez nos perteneció. El cielo el gris cemento. Daría lo que sea por quedarme en el piso más alto de aquel edificio, para ver a la gente pasando como hormigas por calles cada vez más angostas. Jugaría a ser un dios que decide quién vive y quién muere, sería un juego que disfrutaríamos ambos. ¡Otra vez tú en mis pensamientos!

Necesito unos pasos más para llegar a mi destino. Puedo soportar estos pocos minutos si empiezo a prestar atención a cualquier cosa, lo que sea que no me recuerde a ti. Un paso, dos pasos y en el tercero pisé una grieta en el suelo. ¿Cuántos pasos me tomarán para pisar otra grieta? Ocho, nueve, diez… ¡sucedió! Ahora a contar nuevamente, ahora debo concentrarme en que la longitud de mis pasos sea la misma para tener buenos resultados en este experimento. Debería contar cuántos pasos necesito para ir a casa, o cuántos pasos hay en una cuadra. Pero sería una medida que se adaptaría solo a mis pasos y no a los tuyos porque tus pasos son más cortos y entonces… ¡No puedo evitarte! Pero ya, llegué.

Realmente necesito desconectarme de lo que sucede. Nunca antes había estado tan ansioso por escuchar música, cualquiera, pero que mantenga mi mente alejada de la situación. Aquí suenan los primeros acordes. Es la canción que escuchamos juntos, que dijiste que no te gustaba. La siento en el alma, empiezo a recordar aquel día caminando por callejones vacíos. Recuerdo comer helado, recuerdo sentarnos a descansar, recuerdo besarte y tocar tu rostro. Y nunca antes, las letras de una canción habían sido tan atinadas para mí. Maldita sea la música, malditos los días y maldito sea yo.

Lágrimas que salen, lágrimas sabor a culpa. Solo déjame morir unos minutos en esta dulce pena armoniosa.

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Un beso al calendario

Publicado el 18 julio, 2021 por Rodrigo Ampuero Oróz

Hay una magia escondida en el hecho de enamorarse de ciertas fechas, ciertas horas y ciertas madrugadas. Una magia cruel y traicionera que revive aquellos momentos empapados de felicidad en los que, sin querer, el corazón estuvo abierto ante alguien que nunca pudo (ni podrá) salir de ahí.

Este amar, vil, no es como el amar tradicional a una persona o a un lugar enterrado en escombros del pasado. Este es un amar programado e impuesto que aparece y reaparece cual aniversario intocable en el calendario, que regresa con un fernet en el café que ya no es café y que solo sabe doler.

Este amar es jodidamente molesto. Empero, también es dulce y reconfortante, como esa delicia culposa que se puede preparar desde la receta perfecta para evitar el olvido. Primero se remueven los recuerdos con tres cucharadas de nostalgia. Luego se le añade algunos retazos de sueños rotos, una pizca de añoranza y doscientos gramos de cariño en polvo. Para finalizar, la mezcla debe disolverse en diez onzas de adiós y voilà. La excusa perfecta para desangrarse entre canciones muertas y poemas inconclusos ya está lista.

Odio tener buena memoria para estas ocasiones. Durante veintitantos años, no me habían importado los 4 de abril y ahora me provocan un nudo en la garganta. Los 18 de julio se han convertido en días demasiado densos para imaginar y mientras no escriba sobre los 29 de septiembre será mucho mejor. Jamás creí que fuera posible cargar tantos sentimientos encontrados por simples números puestos en cronología.

En fin. Esto de auto sabotearse ya es una costumbre muy propia para mí. No es algo que me cueste admitir, pero sé que los verdaderos culpables de esta desdicha son las miradas, las sonrisas y los versos que se soltaron durante el amor hasta el alba y se impregnaron de eternidad pasajera, mientras yo la seguía buscando entre mis “para siempre” y sus “hasta nunca”.

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Nada perfecta

Publicado el 17 julio, 2021 por Búho Negro

Por las mañanas le da pereza despertarse, apaga su alarma varias veces y se levanta justo a tiempo.

Se prepara el café y algo de comer, la mayoría de las veces se toma su tiempo en alistarse.

Coge sus cosas y sale a enfrentar su rutina, a veces olvida las llaves aunque ella recuerda todo siempre.

Va al trabajo, se lleva bien con todos pero hay días en que nadie la aguanta; es muy profesional.

En el amor ahora ella no piensa, pero le gusta las películas románticas al igual que las canciones.

Y siempre piensa que le gustaría conocer a alguien que la ame como se merece.

De hecho que no es nada perfecta, como todos, tiene días malos y buenos, comete errores y puede ser orgullosa.

En los días fríos le da pereza bañarse o tan solo levantarse, no hace ejercicio o a veces sí.

Todo depende de su estado de humor, come lo que le plazca sin pensar en que engordará o no.

No le gusta mucho el agua, casi no la toma pero sí la gaseosa, aunque también se cuida de eso.

Es alguien que no suele juzgar, no le importa lo que digan los demás y es auténtica.

Se ama a sí misma, ama su delgado cuerpo con pocas caderas y busto, su pelo enredado y rebelde.

Ama su difícil carácter, su personalidad, sus pensamientos, sus ideas, ama la mujer en la que se convirtió.

Recuerda todos los tropiezos que tuvo en la vida, los errores, los aciertos, triunfos y todo lo que aprendió de eso.

Se hace responsable de sus acciones y si hay que enmendar algo, también lo hace.

Cuando está sola, le gusta cantar, por las noches llorar y recordar las cosas que no salieron como ella quiso.

A veces, también se siente desdichada y añora tener otra vida, cambiar de aires.

Cuando tiene problemas, piensa en ellos toda la noche, botando todas las sábanas y las almohadas.

Aunque sabe que eso de nada servirá, también finge estar feliz cuando no lo está.

Una mujer de verdad, con defectos y virtudes, con secretos guardados, con esperanzas, ilusiones y metas.

Quiere ser exitosa, feliz, próspera profesionalmente, pero también ser prioridad, amada, deseada, extrañada por un hombre que valore todo lo que es ella.

En algún momento de su vida, soñó con el príncipe azul, alguien perfecto, que adivinara todo lo que ella podría necesitar.

Pero conforme iba madurando, se dio cuenta que al igual que ella, solo hay hombres de carne y hueso.

Que también tienen virtudes y defectos, entonces, lo que busca ahora es lealtad, respeto, confianza, paciencia.

Toda la paciencia que ella no tiene. No la media naranja o el amor de su vida, ella quiere su complemento.

Sabe que llegado el momento, deberá dar todo de sí para que su concepto de familia funcione.

Así es ella, alguien que en su momento de ira, puede mandarte al carajo o, en su momento de felicidad, puede amarte.

Es una mujer que también tiene los pantalones bien puestos y si le toca triunfar sola, lo hace.

Le tiene miedo a la muerte, al olvido, al desprecio, pero jamás a la vida que le tocó vivir.

– SS.

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La Maga

Publicado el 15 julio, 2021 por Búho Negro

“Nuestra vida está compuesta en gran parte por sueños. Hay que encaminarlos a la acción.”
– Anaïs Nin Culmell

Ella estaba allí, descifrando enigmas entre líneas de la columna de un periódico mientras el café enfriaba en la taza. Detrás de ella, las puertas envidriadas estaban cerradas. De vez en cuando, los entresijos de las palabras combinadas le sacaban una mueca parecida a una sonrisa.

…

La Luna, cuando surge en un juego de Tarot, significa que algo en tu vida no es lo que parece. Tal vez hay algo que no has comprendido bien o hay una verdad que te rehúsas a aceptar.

…

Su figura me recuerda, de alguna forma, a Lucía, la musa metafísica que Julio Cortázar describió con tanto detalle en la Rayuela: medio lánguida, pero extrovertida, ingenua, tierna y aventurera. Lucía logró cautivar varias generaciones de mujeres que vivieron bajo el eterno complejo de La Maga, experimentando todas las posibilidades de libertad al alcance de su propia imaginación o, tal vez, no sea bien así, ya no recuerdo bien esa lectura.

…

La Rueda de la Fortuna simboliza los ciclos de la vida y habla de nuevos inicios regidos por la suerte, que están fuera de tu control e influencia.

…

Ella siempre se queda medio despeinada cuando le da un vientecito a los cabellos perpetuamente sueltos. Nunca vivió la vida bohemia plagada de Jazz, por el contrario, es bastante silenciosa, pero es crédula y piensa que las utopías pueden hacerse realidad. Tal vez, ese rasgo sea un signo de su época que la hace parecer al personaje de Cortázar. De hecho, ella no es un personaje salido de un libro o la idealización de la mujer capaz de cautivar a generaciones anhelantes de prototipos. Empero, ella es una Maga de verdad y su nombre no es Lucia.

…

La Torre oscura y amenazante es la encarnación de la complicación y del conflicto. No solo el cambio, sino el movimiento brusco y desagradable causado por los acontecimientos imprevistos y traumáticos que forman parte de la vida. Como la vida, inevitablemente, implica tragedia; debes decidir si la enfrentarás con glamour…

…

Como Maga que es, ella es fascinante e indescifrable, nada en ríos metafísicos, no profesa una religión en particular, hace predicciones, invoca a espíritus y ejerce prácticas curativas, interpreta sueños además de aconsejar y orientar a las personas en sus diferentes aflicciones. De su vida privada, poco o casi nada sé. La gente murmura, pero… ¿quién sabe?

…

La Estrella significa un periodo de descanso y renovación para ti. Es una luz en la oscuridad, iluminando tu futuro y tu pasado.

…

De muchas maneras, ella es depositaria de una tradición mágica que le da la capacidad de modificar la realidad o la percepción de la misma. Esto se expresa, definitivamente, en la facultad de curar, de comunicarse con los espíritus y ancestros, y de presentar habilidades visionarias y adivinatorias. Ella tiene una apariencia de una persona fina y educada, además, siempre está bien vestida.

…

El sol es presagio de éxito. Sugiere que las metas personales están al alcance de tus manos. También, es de particular influencia si estás pensando en matrimonio.

…

Ella utiliza las prácticas y capacidad de diagnosticar para curar el sufrimiento del ser humano, nunca así, para producirlo. Siempre da la impresión de estar envuelta en una bruma luminosa, con un sentido del espacio y del tiempo distinto al de los demás.

…

El Loco, siempre que se presenta en un juego, anuncia importantes decisiones que llevan a un nuevo comienzo.

…

Carl Gustav Jung, creador de la psicología analítica, encontró en el tarot una herramienta poderosa debido a su rico simbolismo. Decía que los arcanos mayores del tarot nos permiten conectar con los arquetipos, que son fragmentos de la vida misma, imágenes que están conectadas al individuo a través de las emociones, permitiendo darle sentido a la experiencia humana de acuerdo con ciertos patrones universales y atemporales.

…

Ella sonrió ampliamente cuando me vio, siempre dando la impresión de ser mucho más joven de lo que es, se mostró cargada de ideas, de humor, de alegría juvenil, su presencia me marcó de manera positiva, tal vez, porque ella es lo contrario de lo que soy: tan tímida, discreta, insegura, miedosa…

…

El Mundo es un indicador de un cambio importante e inexorable, representando una oportunidad para terminar con lo viejo y darle un buen inicio a lo nuevo.

…

Me senté delante de ella y también pedí un café expreso pequeño mientras ella me habló de encuentros al azar y del encuentro río\mar que solo ocurre en el momento preciso, pero si el río se desvía más que de su curso, se desvía de su predestinación, terminará secando, sin jamás cumplir su destino de confluir en el mar y tornarse uno e inmenso. Mientras tanto, yo ansiaba por saber qué me diría cada carta sobre lo que pasaría en mi futuro.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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¿Y después, qué?

Publicado el 9 julio, 2021 por Búho Negro

“La mariposa recordará por siempre que fue gusano.”
– Mario Benedetti

Yo sé que después todo pasará, ya que todo se mueve en el universo, el mismo que ahora duele. Dicen que el tiempo engulle todo lo malo, yo pienso que el tiempo engulle lo bueno también. Otros dicen que el tiempo no existe, que es apenas un convencionalismo, una magnitud física con la que se mide la separación de los acontecimientos. Como sea, lo que importa es que todo pasará, lo mismo que se tenga que esperar un poco para que llegue el después…

Ahora, casi todos están perdiendo la capacidad de reír y de experimentar emociones auténticas. Todo se transforma, nada se pierde. Hasta la energía que generaba alegría. Aquella energía, que nos hacía reír sin motivo, ya se transformó en el miedo al otro. Ese miedo que cohíbe los abrazos y no permite que brote una sonrisa para iluminar un rostro en una tarde cualquiera o la sonrisa que iluminaba una vida o dos…

Todo se transformó en otra cosa. Hasta los glaciales se están derritiendo. Es ilógico, pero los durazneros están en flor y ni empieza el invierno. Tal vez, el norte se vuelva sur… si eso se diera, todas las miserias del sur se trasladarán al norte. Será lo mismo, pero no será igual.

La verdad es que ya nada es igual. Creo que los proyectos altruistas chocaron con la hipocresía, la mentira, con el consumismo, el capitalismo y, por eso, se transformaron en frustraciones. Recuerdo, en ese momento, que el amor siempre dilacera, eso es igual.

Todo eso duele. Cada uno está tratando de sobrevivir, sin el otro, sin los otros. Sin darnos cuenta… en un mundo completamente desencantado. Y ni siquiera hay una buena música de fondo en nuestra existencia. Creo que no tuvimos tiempo para elegir nuestra canción. Solo por eso, nuestra vida no se parece a un largometraje. Porque falta la música de fondo.

¿Qué está ocurriendo? ¿Dónde se perdió la magia de vivir y soñar?

Tanta realidad abruma. Estamos inundados de tragedias. Las guerras siempre existieron, de verdad que nunca cesaron. Nadie decretó un año de silencio por la paz mundial. Entonces, la guerra, existió todos los días de la humanidad, en algún lugar del mundo. En el planeta Tierra, ni siquiera en otro mundo, aquí mismo, jamás se logró la paz. Estuvimos siempre en ritmo de guerra, dejando a la magia de vivir, arrinconada. Nos olvidamos de los silencios a cambio del sonido de explosiones… pero ahora, además de la guerra con bombas, existe esa tragedia en dos actos: enfermar y morir.

La fatalidad que conlleva a un desenlace funesto, no tenía como objetivo un efecto purificador en el espectador; por el contrario, tiene un efecto aplastador en todos los que estamos presenciando la agonía de amigos y parientes.

Cada día que pasa, hace que vivir sea una experiencia más y más aplastadora para todos.

Este es el baile de la vida que nos obligan a bailar. Cuando alguien se niega y grita pidiendo cambio, sencillamente, es acribillado en plena calle. Y nada… el baile sigue en su mismo ritmo. La vida recoge en silencio las lecciones en entrelíneas.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Carta para una ex

Publicado el 7 julio, 2021 por Rodrigo Ampuero Oróz

Sí, sí me dijeron que el amor se acabaría. Que podía volverse rutinario y aburrido, que absorbería complejos autodestructivos y que nos iba a lastimar.

Y no, no creí que eso nos fuera a ocurrir. No lo hice porque cada vez que te veía a los ojos, me volvía a enamorar. Cada vez que te abrazaba, sentía que intercambiábamos los corazones. Cada vez que te besaba, era como regresar al inicio, a aquella tarde en el puente de la universidad.

Sí, sí me habían dicho que eras muy linda, que yo era muy afortunado por haberte encontrado y que tenía más suerte aún porque te fijaste en mí.

Y no, no les respondía. Solamente recordé todo lo que pasamos, lo que sentimos, todo lo que me esforcé y todo lo que confiaste, todo lo que rompí pero no supe arreglar. Después sonrío, porque a pesar de todo, tenían razón. Tuve mucha suerte de encontrar a alguien tan maravillosa con quien pude compartir parte de mis días.

Sí, sí sé que a veces era un tonto. No lo dejaste de repetir en varias ocasiones y yo lo aceptaba. Me equivoqué más de la cuenta y nunca dejé de hacerlo. No fui ni seré perfecto.

Y no, no por eso iba a dejar de esforzarme para enmendar mis errores y hacerte sentir amada. No iba a dejar de intentar sacarte una sonrisa en tus días difíciles. No iba a irme cuando sabía que lo único que necesitabas era un abrazo. No iba a huir de ti porque uno jamás puede huir de su alma.

Y al final, fuiste tú quien terminó huyendo.

Sí, sí quería amarte toda la vida.

Y no, no quería morir jamás.

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Yo vivo en la jungla más grande del mundo

Publicado el 27 junio, 2021 por Búho Negro

Nací en la selva, en el pulmón del mundo, un lugar inhóspito para los aventureros que perdieron la vida en busca del “Paititi” (tigre grande) o “El Dorado”; o también el árbol de la vida eterna, para muchos, una entidad legendaria que otorga la vida eterna a quienes beben de su savia. Sabemos que es cierto, que lo que ellos llaman leyendas, para nosotros es la pura verdad…

La selva no es inhóspita, es nuestro hogar, es mi hogar.

Conozco la jungla, sé que respira como un ser vivo. Se mueve, suda y se estremece, a veces. También sé que la jungla tiene un cuerpo antiguo y primordial. Sus secretos se acurrucan en la larga noche del tiempo y fluyen por sus arterias fluviales, desembocando en el mar.

Es cierto que la selva guarda muchos secretos para todos los codiciosos que vienen en busca de riqueza, sin respeto, destruyéndola para hacer fortuna. Entonces, ella no los perdona … de alguna manera, les devuelve la mala energía que trajeron.

Para mí, la jungla es el lugar donde nací, crecí y un día, cuando mi cuerpo se canse y ya no pueda funcionar, me separaré de él y me uniré a la jungla, como un solo espíritu y mi cuerpo se unirá a la tierra como un solo elemento.

Desde pequeño conocí las plantas y animales que conforman la región con mayor biodiversidad del mundo, entendí que las plantas son regalos de seres dadivosos que, por alguna razón, nos honran con sus demostraciones de amor.

Mis abuelos me contaron que sus abuelos les dijeron que el nenúfar, por ejemplo, era la india Naiá, que se ahogó después de apoyarse en el río para intentar besar el reflejo de la luna: Jaci, el astro de quien estaba enamorada.

Una noche, cuando la imagen de la luna se reflejaba en el agua, Naiá, que parecía estar frente a Jaci, inconscientemente se inclinó para besarlo y cayó al río, ahogándose.

Al enterarse de lo sucedido con Naiá, Jaci se emocionó mucho y por eso quiso honrarla transformándola en una planta acuática, el nenúfar, que se conoce como la estrella del agua. Y el nenúfar abre sus flores al anochecer, en presencia de la luna. Dicen que Naiá y Jaci se besan.

La selva que me cobija y me rodea es limpia, fuerte, diversa y hermosa. Sus ríos son caudalosos, benignos, con variedad y cantidad de peces y sirven de hábitat al boto, un gran mamífero que abandona el cauce del río y recorre las zonas inundadas en busca de alimento.

Cuentan que en la casa de Firmino, un gran brujo de la región, hubo tantos festejos que se quedó famoso por la variedad de comidas y la gran cantidad de chicas guapas que allí aparecieron, donde también estuvo presente el hombre vestido de blanco, con un sombrero en la cabeza. Nadie sabía de dónde vino ni adónde fue cuando terminó la fiesta. Muchos estaban seguros de que se trataba de un boto del gran lago de Ácara. Entonces, la hija de Firmino quedó embarazada en una de estas fiestas y le dijo a su mamá Chiquinha: «Estoy así por el boto» y ella no creyó, dudó, «¿Como hijo de un boto?», pero doña Chiquinha la examinó y se dio cuenta de que era el hijo del boto. Por eso, desde entonces, no se invita a ningún extraño a una fiesta.

Plantas, animales e historias fantásticas, forman parte de la inmensa jungla. Contar y escuchar historias de noche, alrededor del fuego, es una forma sencilla que tenemos de crear un puente entre generaciones; y las historias representan el lugar seguro donde descansan las vivencias y las creencias de los habitantes de la selva amazónica.

Por eso, a los ojos del forastero, nuestra selva parece un lugar inhóspito pero, de hecho, no lo es.

Nosotros, los habitantes de la selva, vivimos con mucho respeto entre todos, por eso cuando pasa una anaconda gigante, de esas que traspasan los límites que conoce la ciencia, no tenemos miedo, la vemos pasar; le echamos agua fresca en la espalda si es un día muy caluroso; le decimos buenas noches cuando oscurece y nos vamos a dormir sin miedo mientras ella sigue pasando. La llamamos Madre del Agua y sabemos que es parte de la jungla, que es un espíritu viejo y que no aparece para hacer mal ni para destruir. Pasa, lentamente, como si fuera una procesión, porque es su deber dar la vuelta por la selva ya que es una especie de vigilante que cuida todo nuestro territorio.

El nombre de nuestro territorio fue documentado por Heródoto en sus crónicas porque en la época en que llegaron aquí los griegos, antes de los cataclismos y las inundaciones, existía una tribu de bellas guerreras que dominaba toda la longitud del río más grande del mundo; practicaban una religión que les impedía ponerse en contacto con los hombres, excepto una semana al año, en el festival de la fertilidad. Después de la fiesta, ellas les disparaban con una piedra verde y también les advertían que, si regresaban antes de la fiesta del próximo año, encontrarían la muerte.

Luego, pasó el tiempo… los árboles crecieron más y las mujeres guerreras decidieron vivir como la divinidad dicta, se dividieron en varias tribus amigas, casadas con hombres, construyeron familias… y el tiempo siguió pasando, como si fuera un sueño, y la jungla siguió dando frutos para nuestra alimentación y la curación de nuestro cuerpo y mente.

Desde antes, en tiempos remotos, los habitantes de la selva ya habían bebido una bebida que genera divinidad interna en ocasiones muy especiales y necesarias, con sustancias y propiedades curativas. La bebida, llamada ayahuasca, es capaz de desintoxicar, reactivar órganos dañados y brindar curas en trastornos mentales, además de curar todas las enfermedades porque permite que el espíritu vuele sin que el individuo muera. Pero, como sabemos que Dios es Dios, las enfermedades que vienen por sentencia divina no se pueden curar.

En las noches estrelladas, también nos acostumbramos a cantar bajo el brillo de las estrellas.

El conocimiento de los ancianos es muy valorado, por eso los escuchamos en silencio, con atención, cuando nos cuentan, una y otra vez, la misma historia, como la del hombre-jaguar que dice que es un mago, que tiene la capacidad de transformarse en un enorme jaguar negro.

Nos hablan del guerrero que vivió mil años porque, después de bañarse, se cubrió de oro en polvo, por lo que era inmune a todas las enfermedades, no envejecía y los visitantes que venían de las montañas de la otra costa del mar lo llamaban “El Dorado”. Luego, en la época de la conquista española, llegaron muchos soldados con armaduras y espadas queriendo encontrar “El Dorado” pensando que era un lugar, no una persona. Nunca lo encontraron. Y nunca llegaron a la ciudad del oro, construida con bloques de oro, que todos conocemos y visitamos una vez en la vida, al menos, pero no le enseñamos el camino a ningún extraño.

Para todos nosotros, habitantes de la selva más grande del mundo, la divinidad se manifiesta a través de la naturaleza que en sí misma es maravillosa y nuestros abuelos son las personas que nos enseñan a contactar, a través de los conocimientos ancestrales, con el mundo sutil que nos acompaña todo el tiempo y no somos conscientes, porque la sutileza escapa a nuestros sentidos. Entonces nos enseñan, a través de sus relatos, a vivir en armonía con la selva, a disfrutar de su amabilidad, a comprender sus fenómenos y, sobre todo, los relatos de nuestros abuelos nos brindan las claves del mundo ancestral para que podamos entrañarnos en los misterios guardados en las profundidades de la jungla más grande del mundo.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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CARTA A LOS PERUANOS LEALES

Publicado el 26 junio, 2021 por Foxtrop

Hace más de 20 años que el Perú regresó a la democracia pero… ¿Qué es lo que hemos visto? Un gobierno corrupto seguido de otro más corrupto, hemos visto cómo nuestros representantes han tratado de destruir nuestra carta magna, erigiendo leyes para cumplir las voluntades despóticas de sus líderes partidarios, esos líderes que han hecho del Parlamento un nido de ratas y víboras que no hacen más que jugar a la política y destruir nuestra nación en el camino.

¿Qué se ha hecho en estos últimos 20 años de “democracia” o en estos 200 años de “república”? ¿Qué de bueno nos han brindado estas instituciones? Nos dieron la idea de que sería mejor que el Virreinato, pero solo fue bueno para los bolsillos de esos caudillos que nos llevaron a luchar contra nuestro legítimo soberano. Vivíamos en el Virreinato más próspero de todo el planeta, con una gran autonomía para regularnos y mejorar nuestra vida, pero qué nos ha dado la república, nos prometieron la libertad total pero era solo para lo que ellos quisieran porque, al liberar a los negros, volvieron a todos los indígenas los nuevos esclavos, los cuales fueron tratados así por más de 150 años, hasta la reforma agraria del gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado, he incluso después de eso, siguieron siendo oprimidos por esa república “democrática” que solo los conoce cuando se dan los procesos electorales y el resto de tiempo los tiene en el abandono. Esa república que buscó satanizar al gobierno de la metrópolis, la cual llevó a nuestra rica tierra a ser una de las economías más rentables por 300 años, algo que esta república destrozó en menos de 50 años, una república que ni ha podido mantener sus propias tierras y que, si no las ha perdido en guerras, las ha regalado al mejor postor, o acaso olvidaron el trapecio de Leticia o Tiwinza, territorios regalados al igual que Arica.

Esta república es un fracaso absoluto, un error al que fuimos obligados a llegar porque; peruano, recuerda, nosotros siempre fuimos leales súbditos de su majestad el rey, quien siempre veló porque estas tierras fueran cuidadas y protegidas, o es que acaso, ¿alguna vez estas tierras hermosas del sol fueron asoladas por potencias extranjeras? Éramos la joya de la corona y hasta de eso fuimos obligados a alejarnos para volvernos tierra de nadie, donde cualquiera llega al poder solo para su beneficio propio, mientras el pueblo sufre y muere en las calles.

Pues yo digo, hermano peruano, que ya es suficiente de eso, debemos regresar a un sistema político más simple y beneficioso para nuestra tierra amada por el sol, debemos regresar al seno de las tierras del rey, debemos volver a aceptar a su majestad y que él guíe nuestro camino, pero, también ahí, debemos apoyar a su majestad con un parlamento de los más aptos de nuestras tierras para que estos le ayuden a crear las normas, para que estas tierras vuelvan a su antiguo esplendor y, seamos así, el centro de la pronta reconquista de lo que fuera las tierras de un sacro imperio que, unido a nuestras tradiciones culturales tan únicas, sea la potencia más poderosa de estas tierras ubicadas al sur del Ecuador, no esos mediocres que nos dirigen, los cuales ni son aptos para ejercer el gobierno porque dime, hermano peruano… ¿Dónde se ha visto que un dirigente apto solo necesite las condiciones de haber nacido en esta tierra y tener cierta cantidad de años vividos? ¿Cómo es posible que solo eso les pidamos a quienes dirigen la vida en esta tierra? Ese es el mayor crimen de esta “república”, cuando es más que obvio que solo los preparados y aptos son los más capaces para crear leyes que rijan la vida. Por eso, su majestad debe regresar a estas tierras y cambiar ese modelo político tan destructivo en el que aún vivimos.

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Dios es un monstruo

Publicado el 26 junio, 2021 por Rodrigo Ampuero Oróz

Si insulto a dios, ¿te molestarías? Si así fuese, te recomiendo que no continúes esta lectura.

El otro día vi una frase muy curiosa que decía: “Dios si existe, los monstruos también”. Y yo no podría estar más de acuerdo. Muy a pesar de contradecirme en la idea de existir o no, debo admitir que ese simpático juego de palabras me entretuvo por un buen rato. ¿Dios está muerto? No lo sé, Nietzsche, la verdad es que lo dudo. Pero si de algo habremos de estar seguros es que, si el muy bastardo aún vive, tiene mucho por explicar.

Dios ya no es omnipresente. Para saberlo no es necesario entender su obvia falta de interés en los problemas de medio oriente o donde un imbécil golpea a su pareja. Ni donde un anciano se ve en estado de abandono, ni donde una enfermedad mata a un recién nacido, ni donde un cura viola a un niño. No. Dios ya no está en todos lados porque es un miserable cobarde que nunca se hizo responsable por lo que ha creado.

Dios ya no es todopoderoso. Se hizo viejo y senil. Antes podía abrir los mares, multiplicar alimentos y revivir a quien se le diera la gana. Tal parece que esos poderes bíblicos han quedado olvidados en algún escaparate de ciencia ficción de por ahí. Ahora tiene suerte si te ayuda a pasar un examen o si salva a un equipo de caer a segunda. De considerarse “invencible”, se ha convertido en el ser más inútil de la historia.

Dios ya no es amor. Tampoco es más ese ecléctico de moral intachable y pregonero de paz. Sus manos están manchadas por la sangre de incontables guerras y pecados cometidos en su nombre. Hablo de una lista bastante larga. Lo peor de todo es que a cada domingo nos ofrece su perdón y un pedazo de falso paraíso. ¿Cómo se hizo, un mitómano, merecedor de tanta admiración?

De hecho, lo hace. Dios existe, está vivo y es un monstruo; un monstruo vil y fetichista. Un monstruo que se regocija en el sufrimiento ajeno. Y no hablo solo de Jehová, Alá o Yahvé. Hablo de todos. Porque, para ellos, el negocio es simple y simple es la demanda. Sin dolor, no hay fe.

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El adiós definitivo

Publicado el 22 junio, 2021 por Búho Negro

Es inimaginable que alguien en este mundo deje ir al amor.

Se dice que una de las fuerzas más inquebrantables es el amor.

Las personas darían todo por el ser a quien más aman.

Eso nos han enseñado, pero mi experiencia es muy diferente a lo que yo había imaginado.

Como cualquier persona, también esperaba al amor, a la persona con quien compartiría mi vida entera.

Con quien tendría hijos, discusiones, reconciliaciones, con quien experimentaría no solo el placer, si no, también, la felicidad.

Conforme pasan los años y los cambios que pasan de generación en generación, una empieza a creer que ese sueño se convierte en imposible.

Ya que, en estos tiempos, lo más importante es tan solo no salir lastimado.

Entonces dejamos en segundo plano el formar una familia, encontrar a un compañero de vida, amar.

Y nos concentramos en triunfar profesionalmente, adoptar un gatito, llegar a un departamento grande pero vacío, visitar a nuestra madre entre semana y una que otra noche, salir con las amigas.

En fin, el concepto de una vida plena se ha tergiversado.

Si bien es cierto que todo lo ya antes mencionado es importante, no es lo único a mi parecer.

Y es así que yo, en el momento menos pensado y creyendo que jamás pasaría, me enamoré.

Al principio, como cualquier persona en este mundo, me llené de tantas ilusiones, fue tan increíble y tan dramático a la vez (odio el drama por si fuera poco).

Talvez no tenga muchos años de vida, pero algo he aprendido, es por eso que empecé a analizar los pros y contras de una relación con esa persona, bajo esas circunstancias y definitivamente me di cuenta que algo saldría mal.

Sin embargo, decidí continuar ya que el sentimiento era mutuo, hasta ahora lo es, pero en ese momento solo me dejé llevar más y no hice caso a mi intuición.

Lo que vivimos era tan sincero como prohibido, ambos sabíamos que en algún momento de esta historia, alguien debía de ponerle fin.

Pero no hablábamos de eso ya que aún no llegaba el momento.

Fuera de todo eso, esa época fue la mejor que viví en mi vida. Los besos, los abrazos, la adrenalina cuando hacíamos el amor, la complicidad, la seguridad, el secreto mejor guardado.

No solo me brindaba amor si no también seguridad y confianza, yo era mejor persona con él, me sentía viva, única y todas esas cursilerías del amor.

Pero cuando entraba en conciencia, lloraba por las noches porque en realidad ese amor no me pertenecía, era solo prestado, con fecha de caducidad y creía que dejarlo ir sería imposible o en todo caso, el fin de todo.

Mi corazón, definitivamente, me gritaba que retrasara el final lo más que pueda, pues merezco ser feliz y tal vez no encontraría este tipo de sentimiento de nuevo.

Pero mi cerebro sabía que debía de hacer lo correcto y que retrasar algo que sucederá inevitablemente es solo lastimarnos más y escribir un destino más desdichado.

Fue entonces que me di cuenta de todo el amor que por él sentía y si continuar con esto significaba también su sufrimiento o perjudicarlo de algún modo, entonces debía de terminar.

Todas mis fuerzas y mi determinación desaparecieron en el momento en que me besó, es más, tan solo cuando lo vi, entonces me di cuenta que, justo en ese momento, la historia más feliz del mundo se convertiría en una tragedia más.

Ahí empezaron las interminables despedidas, las interminables charlas durante las noches, los interminables “que seas feliz», el interminable dolor del querer y no querer.

Esta historia es singular como podrán notar, mientras que en todo el mundo, los amantes luchan por estar juntos, porque el amor triunfe, nosotros queríamos poder olvidarnos y continuar con nuestras vidas.

Era más fácil decir adiós porque, de continuar con esto, muchas más personas saldrían lastimadas. No solo éramos los dos, existía todo un océano que endulzar.

Cada despedida era más dolorosa que la anterior y se terminó convirtiendo en un círculo vicioso del que no queríamos salir.

Se hizo costumbre, ambos sabíamos que tarde o temprano nos volveríamos a ver, fue una muerte lenta y dolorosa.

El amor se tornó un juego, algo tóxico, bueno y malo, lo bonito de nuestro sentimiento se veía manchado por nuestra debilidad, por nuestro egoísmo.

Una mañana hicimos el amor, fue tan diferente, tan único, como último. El aire se tornó denso, los besos nostálgicos, los abrazos interminables y las lágrimas resignadas, no se dijo una sola palabra pero habíamos comprendido que era momento de liberarnos.

Entendí entonces, que no lo había entregado todo, que ya no era mi historia, que ya no éramos cómplices, que debía de continuar sola. Sentí paz pero también un vacío que jamás podré llenar porque estoy segura que ese era mi verdadero amor.

Y sé también que aún lo amo y sin un motivo para dejarlo de hacer, estoy condenada a la soledad y la resignación, me sirve de consuelo el saber que, al final del drama, tuvimos el valor de sacrificar nuestro amor por algo más grande que nosotros dos.

A pesar de este final, cuando recuerde su nombre, siempre he de llevar una sonrisa en el rostro porque fue la persona que me amó como quise y me desnudó el alma, me convirtió en diamante y me ensanchó el corazón.

– SS.

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El silencio de las palabras

Publicado el 21 junio, 2021 por Búho Negro

“Cuando pronuncio la palabra silencio, lo rompo”.
– Wislawa Szymborska

Era extraño, sentí que no te habías ido para siempre, apenas te habías ocultado bien dentro mío, para siempre. Y no me digas que no sientes lo mismo. Porque cuando los espacios del silencio surgen en medio a una lectura o un escrito, escucho tu voz pidiendo socorro. Otros experimentan, a diario, instantes en los que su resistencia llega al límite de su normalidad; momentos en los que quisieran desconectar el cerebro y salir de la realidad para quedarse en silencio.

Contigo pasa lo mismo, por unos instantes, a veces, deseas un silencio perfecto (igual a Alejandra Pizarnik: “Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo”).

Yo también trato de desligar… aunque no sea para encontrarme con nadie, ni siquiera conmigo misma. Pero las palabras están siempre presentes, no se callan.

Busco el silencio de la palabra. Lo mismo cuando reconozco que palabra y silencio no son opuestos, sino recíprocamente necesarios, ya que solo existen en cuanto están mutuamente implicados. Me gusta su existencia paralela, pero busco el silencio de la palabra, esa realidad enigmática e inaprehensible…

Así, me alivio de todos: de la vida y de la muerte; en una pausa del mundo arbitrario y atribulado, que insiste en la muerte para su sobrevivencia.

No puedo contener los dolores del mundo, ni los tuyos, ni los míos…

Apenas, busco un poco de alivio a todos mis males interiores en el silencio de las palabras, en ese espacio donde la duda deja de ser, ahí donde no somos ni fuimos porque las palabras se ausentan y tú no estás, yo dejo de creer y sentir al tiempo que me pierdo del mundo y de mí.

Empero, algunas veces, el silencio insiste en hablar. Es cuando, a gritos, surges pidiendo socorro y temblorosa te tiendo la mano, cae el libro y se revienta un poema que estaba a punto de ser parido por otros labios, mis labios, no importa… Cae el libro y muere un poema en un aborto espontáneo de la palabra que no vio la luz.  

…

Alef es el silencio que existe antes de que se pronuncie el Verbo. Representa la gran potencia creadora de Dios. Es el eterno presente, es el Principio Absoluto en donde no existe ni espacio ni tiempo, es un sin tiempo y sin espacio, por eso es un eterno presente.

Alef es una especie de descanso, donde no hay palabras, donde reside el silencio primigenio.

…

La palabra es subversiva y resiste mientras hay vida. Sin vida no hay palabra. Sin vida, el silencio carcome el planeta y el aire que respiramos. Que lo diga nuestra mente cuando extingue, por unos instantes, un silbato de alarma o el suplicio de un motor. Es el momento en que nuestro cerebro se dobla dulcemente, descansando, como un gato perezoso que duerme al sol.

¿Alguna vez buscaste el silencio interior? ¿Lo encontraste? ¿Acaso experimentaste el silencio de las palabras? ¿Ese silencio tibio y amarillento que calma, que transporta?

La palabra siempre representa un rompimiento del potencial silencio. Mientras la palabra existe, ella emite un sonido, silenciosamente, en nuestras mentes. No se calla. No se apacigua.

…

Mientras tanto, tú llenas el escritorio con la antigua canción que cuenta la historia de algo que no fue, porque lo imposible se hizo presente antes del comienzo.

…

Sí, las palabras hacen mucho ruido. Las palabras logran guardar el germen de su propia contradicción en sí mismas. Son como una especie de síntesis hegeliana del decir y del no decir. Eso las hacen más bulliciosas de lo que las imaginas, además, las hacen explosivas. Son como granadas que se parten en miles de astillazos. Por lo mismo, nunca dejan las dendritas del cerebro tranquilas. No dejan descansar al cerebro, ni lo dejan conocer el silencio. Nunca encuentras el verdadero silencio de las palabras, el espacio de silencio total, porque las palabras pulsan todo el tiempo, se mueven de manera independiente y no dejan conocer el silencio verdadero. No dejan que el Alef, el silencio primigenio que existe antes que se pronuncie el Verbo, se manifieste.

…

Es paradójico el silencio de las palabras, ya que es un silencio que no se calla, siempre habla.

…

Tu mano sudada en las mías, pasos firmes hasta el “Cafe Pushkin”, sin palabras, sin palabras…

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Las ruinas del imaginario

Publicado el 9 junio, 2021 por Búho Negro

“A palavra é antiga, o coração é novo.”

言葉は古き、心は新しき

– Fujiwara Teika

Las palabras se anidaron en tu corazón: futuro, meta, objetivos, dinero, triunfo… Antiguas palabras en tu corazón nuevo que construyó la vida en tu frágil imaginario, donde quien conquista sus metas y objetivos, triunfa en el futuro y tiene dinero.

Después de una noche mal dormida, te levantas sin acabar de despertar de tu sueño profundo y sabes que tienes que enfrentar el día, de cualquier manera. Nadie vendrá a pagar tus cuentas a fin de mes. Sabes que solo el moho crece como moho, no así, el dinero. Para poder sobrevivir hay que ser muy fuerte y vencer el sueño cada mañana. Y cuando te jubilas ya no tendrás sueño, porque los adultos mayores duermen menos.

No quieres resignarte, pero las cosas no son como las pensaste antes de intentar probarlas. La vida, en resumen, es un juego de apariencias desde la juventud hasta la muerte. Simples apariencias. Y juegas sin saber por qué. Lo único que sabes es que estás obligado a sobrevivir y hay muchas cosas que hacen parte de la sobrevivencia: la construcción de tu imagen mediática, por ejemplo, es sumamente importante para que no caigas en obsolescencia. Pero sabes que no escaparás a la muerte y con ella vendrán la obsolescencia y el olvido, de cualquier manera.

Piensas que tienes que consumir y demostrar a los demás, solo así lograrás sobrevivir. Te equivocas cuando piensas que estás en lo correcto. Pero persistentemente te equivocas. Igual que siempre.

No hay manual para la vida. Hasta el shampoo viene con instrucciones. No sé por qué se te ocurrió venir sin ellas… Obvio, cuando se trata de desgracias, eres idéntico a todos. Te limitas a permanecer callado. Inmóvil.

Sabes que todo lo mediático es metafísico y simbólico. Asimismo, crees en estas apariencias, construidas con Photoshop, más que en ti mismo. Otra vez, arribamos en lo patético. A esas alturas ya sabes que la esencia de la vida está compuesta de una masa penosa, lamentable o ridícula. No te importa, esperas a que Facebook te muestre tus mejores recuerdos. Tampoco crees que tu memoria se está perdiendo por tus nuevos hábitos de estar siempre conectado al ciberespacio.

Definitivamente, crees que si todos los demás hacen algo, entonces ese algo es bueno. Cuando tú y todos los demás ya no puedan recordar cómo han logrado cruzar la vida, será el gran problema. Bueno, tampoco importará qué fue lo que pasó y cómo llegaron a esa circunstancia. Ya estarán sin memoria. Ni siquiera estarás seguro de que les afecta un problema. Pero, una cosa sí quedará clara: las personas que los encuentren en esas circunstancias, tal vez, cuando miren sus redes sociales, cuestionen lo que les pasó. Sin embargo, es probable que ellas, por el adiestramiento sufrido durante generaciones, jamás cuestionen o culpen al ciberespacio por tus circunstancias. Muchas cosas, desde ahora, ya están en los genes.

…

De cualquier manera, la vida es un viaje al desconocido. Un viaje lento cuando piensas que todo en tu existencia ya se ha dado, por edad o por experiencia. Aparecen cosas nuevas. Entonces reclamas por qué no sucedieron antes, cuando aún estabas joven, o en todo caso, por qué no tenías la experiencia de ahora cuando fuiste joven. Nunca lograste entender por qué antes todo era demasiado pronto y, después, todo sea demasiado tarde. A ese fenómeno, la gente suele llamarle vida. Y no existe nada que pueda salvaguardarte de ella. Especialmente, porque la vida pasa y todas tus grandes conquistas, al final, ya no son importantes. Las conquistas, poco a poco, pierden el sentido. Y el mundo bullicioso que no conoce el silencio: tu mente. Ahí, donde duermen las palabras, constantemente zumbando, como abejas a la espera de una flor. Al final, de muchas maneras, tu mente se pierde.

…

Todos los despojos de lo vivido, en ese instante, solamente existen fragmentados en la imaginación. Todo lo que existió, poco a poco, va quedando atrás, como el paisaje en un viaje en tren que lentamente asume otra geografía y, casi siempre, simultáneamente, otra cultura. Así, la vivencia de lo que fue (bueno o malo), se difumina en el tiempo para quedar, eternamente, en ruinas en el imaginario.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Don Mario

Publicado el 9 junio, 2021 por Alfred

Don Mario era un restaurante a una cuadra de la universidad. Era un restaurante pequeño, con unas 5 mesas y un televisor viejo. La primera vez que fui, fue un martes de clases al medio día. Me llevaste porque dijiste que la comida era buena y no te equivocaste. Desde aquel día, se hizo rutina nuestra ir a almorzar ahí. El menú era lo mismo que en todos los restaurantes de la zona, una sopa y segundo. Como frecuentábamos el restaurante, siempre recibíamos un vaso extra de refresco de sobre, aún lo vendían en aquella época.

Don Mario dejó de ser un restaurante para mí desde aquella tarde de otoño en que te vi sentada con una mirada melancólica y fija en el plato de sopa. Supe que la nostalgia devoraba tu corazón, entendí que la distancia de los que amabas mataba tu alma, pero que los deseos de cumplir tus sueños retenían las lágrimas en tus ojos. Fue en aquella tarde que pude coger tu mano bajo la mesa, mirarte a los ojos y decirte «Estoy aquí para ti», me miraste a los ojos y por fin salió una lágrima, salió una lágrima que desbordó en un llanto de desahogo, eso era lo que necesitabas. Dejar fluir todo aquello que retenías en el corazón, llora mi amor, beberé de tus lágrimas y te daré la calidez de mi joven corazón.

Don Mario fue el escenario de tu primer llanto a mi lado, me mostraste tu corazón y pude exponerte el mío. Te dejé todos mis besos y te dejé toda mi alma. Me diste tu corazón acompañado de los apuntes de las clases, me diste tu corazón envuelto en chocolates y gotas de lluvia. Nos fuimos por caminos distintos, me quedaré con esa sonrisa que iluminó mi universo, me quedaré con esos ojos cafés tan grandes que, de solo verlos, siento que caigo en todos los recuerdos. Llévate mi sonrisa, mis cigarros y mi alma. Gracias por las experiencias.

Don Mario cerró hace 3 o 4 meses, hoy pasé para una asunto burocrático y me encontré con una maquinaria que terminaba de demoler todo el local. Aquel terreno se convertirá en otro edificio más que albergará nuevos negocios. Aquel escenario de nuestra juventud quedó hecho polvo, no volveré a besarte, no volveré a abrazarte, jamás jugaremos bajo un árbol y nunca más comeremos sopa de quinua en Don Mario.

Adiós, corazón. La juventud queda en esos escombros que unos obreros trasladan a un camión. Nuestro amor juvenil es un polvo que recorre oscuros pasajes donde solíamos besarnos. Adiós, corazón.

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Poeta de la basura

Publicado el 2 junio, 2021 por Alfred

He decidido autodenominarme «el poeta de la basura». No traigo rimas y mis versos no tienen métricas elaboradas. Tengo un rabia interna que solo dejo fluir cuando estoy en la mesa con lápiz y papel. Soy el poeta de la basura que no te trae amor en forma de cartitas, ni halagos a tu belleza, no te diré que eres arte ni pretendo que mis textos los sean. Soy la furia acumulada de todo un día de frustración convertida en trazos sobre un papel blanco. Desearía que cada línea de texto sea una de cocaína, así me quedo con la sobredosis que tanto anhelo pero no me atrevo a tener. Ese soy yo, el poeta de la basura, que escribe prosa para llenarla de quejas. ¿No somos todos poetas de la basura al final de un día de mierda?

Muchos libros escritos por honorables hombres terminan hongueándose en alguna abandonaba biblioteca, los textos no son nada más que materia para los hongos, comida de insectos y fugacidad para los lectores. Y aquí estoy yo, contribuyendo. Hoy vas a leerme, vas a sentirme y vas a olvidarme. Así también eres tú escuchando los problemas de tus amigos para ignorarlos, así son ellos escuchándote para olvidarte e ignorarte. Todo texto es una poesía a la basura.

Quisiera dedicarle amorosamente un verso al odio, a la rabia y a la frustración. No la enaltezco, no la embellezco ni la maquillo. Es una pasión más, un sentimiento a la misma altura del amor que tanto se predican en un catálogo de sueños con descuento. Quiero ser la putrefacción del alma y reclamar el sitio que me pertenece, un altar junto a ese bello ser perfumado y arreglado llamado amor. Estamos a la misma altura.

Al final del día, luego de una maquillada vida, soy el poeta de la basura, que recicla versos para transformarlos en quejas. Edificaré mi frustración con todos los vicios que pueda soportar y mantener. Quedará de un alma, pedazos de ser humano.

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El cielo es nuestro lienzo

Publicado el 26 mayo, 2021 por Alfred

Recuerdo la tarde en la que el cielo se convirtió en un lienzo en blanco. Recorrí unas cuadras, me llené de nervios por la emoción. Saber que eso fue una realidad era mi paleta. Partí con una capa de color sonrisa y color amabilidad. Pasaron las horas y había suficiente alegría en este cuadro, había que pasar a otro color.

El azul noche empezaba a posarse por lo que tuve que colocarlo en mi cuadro. Como el azul me puso triste y frío, puse un poco de color abrazo. Estaba tan inseguro de añadirle color beso. Los colores no deben usarse aleatoriamente o al criterio de cualquier principiante, sin embargo, yo solo experimentaba con esta paleta y pensé que sería una buena idea. Lo fue y entendí que existe un abanico de colores beso. ¿Cuál de todas estas tonalidades debería usar? Entendí que yo conocía dos o tres, en esa noche encontré unos diez más.

Un fondo azul es invadido por el calor de un abrazo, un punto color beso empieza a extenderse. Se calentó el lienzo. No puedo agregar más, me invade un temor de arruinar el cuadro. Empiezo a poner en duda si el lienzo debería agradar a quienes lo observen, o si quien debería sentirse cómodo con esto seríamos nosotros. Mis dudas tambalean los cimientos de aquello que se da por establecido, este lienzo es nuestro a partir de ahora, este lienzo se llama felicidad.

Gracias por dejarme pintar el cielo.

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La impaciencia tiene traje azul marino

Publicado el 19 mayo, 2021 por Alfred

La impaciencia llegó a las 11 p.m. con un traje color azul marino, corbata roja y camisa blanca, se sirvió un café, el tercero en menos de media hora. Caminaba por toda la habitación mientras, con voz temblorosa, solo hacía más y más preguntas. No aportaba nada, venía a inquietarme y a molestarme. Realmente era imposible deshacerme de él por solo un momento. Cuando ya planeaba dormir, a eso de la 1 a.m., prendió la televisión a un volumen muy alto, era incapaz de pedirle que la apague y se quede tranquilo en un rincón sin molestar. Inútil.

Llegó las 3 a.m. y empezó a dormirse. A mí se me quitó el sueño y simplemente me quedé recordando lo feliz que era al conversar contigo hasta esas horas. La costumbre pudo más que el cansancio y a las 6 a.m. ya estaba despierto, listo para mis obligaciones. Mientras realizaba algunas tareas, él seguía durmiendo en un rincón de la habitación. Despertó tarde para seguir haciéndome preguntas sobre ti a la hora del almuerzo, siguió por la tarde y la rutina lo despertó por la noche. Volvió a servirse café, así, mecánicamente. Dejó un desastre en la mesa, dejó azúcar desparramada que yo recogí para recargar mi lapicero con mensajes para ti. Entonces, comprendí. Hoy no vendrás.

Tengo contabilizadas las noches que faltan para que llegues. Cuando tú llegues, él se irá. Llegarás y te veré de lejos. Habrán dos posibilidades: estarás con una sonrisa en el rostro o con una lágrima en las mejillas.

Si llegas con una sonrisa, mantendremos el contacto visual acostumbrado, moriremos por unos segundos en algunos besos y rodearé todo tu cuerpo con mis brazos. Seré la dualidad que tanto esperaba en la vida y me dejaré fluir en tu ser por el tiempo que sea necesario. Me tatuaré tu nombre en mis labios y marcaré impulsos eléctricos con tu movimientos. Si llegas con una lágrima en los ojos, no habrá tiempo para despedidas ni saludos. Fugazmente desapareceré de todo aquello que pudo ser. No hay más que agregar aquí.

Otro día más con este sujeto de traje azul marino, no es buena compañía. Si puedieses enviar una pequeña carta me harías un poco feliz.

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Inmortal

Publicado el 5 mayo, 2021 por Búho Negro

Helo ahí, ingenuo, despreocupado y hasta descarado, dando todo por hecho, disfrutando todo lo superficial sin prestar atención a lo que realmente significa estar vivo. Y cómo culparlo, si los tiempos han cambiado, cada minuto se pierde más el lado humano y se desarrolla el instinto de supervivencia que no importa dónde y con quién se aplica, creemos que estamos progresando pero en realidad regresamos a los tiempos bárbaros, al ojo por ojo y ni hablar del honor, el amor, la amistad o la lealtad; conceptos que, a decir de todos, son anticuados, sin valor, pero… ¿acaso no era así como el hombre mantenía su reputación ante la sociedad juzgadora?, esa sociedad que ahora se cree inmortal, toda poderosa y que cree que no existe algo más grande que ella misma, que llegado el momento nos borra de las memorias de quienes más amamos y se cobra todo el daño que pudimos causar cuando vivos, no somos conscientes de que el final, tarde o temprano, llega y que somos simples mortales a quienes la vida nos puede arrugar como papel y creemos que es desdichado el que muere, cuando en realidad lo es el que vive porque se queda añorando tiempo, amor, perdón o dinero. Creemos que estamos realizados cuando hemos logrado un título, dinero, una posición en la sociedad, pero, qué hay de una familia, de un amigo que siempre te estirará una mano o de un amor que te dominará y que, además, serán los que te brindaran lo único que puedes llevarte a la tumba: felicidad. Pensemos en que no importa lo que la sociedad nos pida, si nos hace feliz debemos hacerlo, debemos vivir, debemos amar, debemos ser recordados con una sonrisa y así seremos realmente inmortales.

– SS.

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Prisionero

Publicado el 30 abril, 2021 por oliverfz

Dicen que el buen instinto

se adquiere de los errores,

a cambio se extinguió toda inocencia. 

Dicen que lo mejor que hará

una flor por nosotros, 

es morir.

No contestar preguntas 

es el pilar de mi encanto melancólico. 

Eso no es un destino, es un suicidio lento. 

Tal es el brillo del amor, 

que crea grandes sombras. 

Tu esencia, el momento que más temo

cuando te vas, es cuando te desvaneces, 

es cuando realmente te vas. 

Es difícil arrepentirse de algo que no elegiste, 

antes de conocerte los días eran tranquilos 

y las noches intranquilas, 

pero ahora eres importante para mí. 

Si te sumerges en recuerdos, 

el dolor te encontrará. 

Felizmente podremos recordar 

y felizmente podremos olvidar. 

Preferimos mirar las estrellas reflejadas

en charcos de lluvia. 

Cuando debimos levantar la mirada

y verlas brillar. 

Ser la lluvia gentil que recuerdas caer, 

así algún día poder liberar, 

al prisionero frente a mi espejo.

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Rocío

Publicado el 27 abril, 2021 por oliverfz

Aún puedo tocar las emociones en el aire, 

puedo sentir la lluvia

traspasar mi ventana blanca.

Me temo que si la vida me da más penas, 

me romperé sin remedio. 

En el lúgubre ascender de la madrugada, 

hasta la hora dorada. 

No debo demostrar debilidad, 

pero a veces somos creados de tristeza. 

¿Si me desvanezco en el viento? 

Sé que podría volar, pero, 

¿fui capaz de lograr lo que se supone que debía? 

Aún con arrepentimiento,

esperando la mañana, 

así tantas veces, 

entonces sí habría un «tal vez». 

Los deseos nunca se cumplen totalmente, 

sin embargo, olvidé el significado de ello. 

Hasta algún día explorar 

emociones correspondidas,

así como todo lo que un día quise,

y hoy vivo sin ello.

Mi vida apareció con el rocío

y lejanamente desaparecerá con el rocío, 

esta vida solo es un sueño tras otro.

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Seré presidente

Publicado el 5 abril, 2021 por Alfred

La amnesia colectiva aparece cada 5 años. Este curioso fenómeno permite, a gente como yo, controlar la opinión de las masas y adquirir el poder. Es un conflicto lleno de tantos factores como dinero, contactos y promesas. Cada año, los rivales son muy diferentes pero puedo clasificarlos entre aquellos que radicalizan sus ideas para ganar gran cantidad de adeptos y los que se presentan moderados en todo aspecto para mostrarse diligentes al tomar cualquier tipo de decisión. Al final, quien sabe mentir mejor, gana.

Debido a la amnesia colectiva, las personas olvidan lo que hicimos y esto puede ser algo que juega a nuestro favor, pero a contrarreloj, en solo 4 o 5 meses debemos crearnos una imagen que sea de agrado de la gente. Evidentemente, no se puede satisfacer a todos, pero debo convencer a una gran mayoría. La estrategia es quitar adeptos de otros grupos e insultar a aquellos que su opinión vale menos. Esto debe planificarse con cuidado, necesito atribuirme actos honorables y una carrera exitosa. También debo cuidarme de que mis rivales recuerden a la gente mis «errores», es un arma de peligro porque también me acusan de cosas que realmente nunca hice. La estrategia es atrevida, pues puedo echar barro a mis rivales. ¡Qué importa si es verdad o no! Mientras mas escándalos inventes para uno o más etiquetes a otros, mejor posicionado estarás.

Esta guerra de lanzarse insultos y chismes es una labor tan compleja, que todos terminamos con una serie de antecedentes horrorosos. Para que los cerdos dejen de gritarme, es necesario echarles basura que sé que comerán, es ahí cuando les prometo lo que quieren oír. Si no les gusta el aborto, me declaro en contra de esto; si quieren más dinero, les prometo dinero sin importar de donde salga; si quieren educación, les imprimiré diplomas de lo que sea; y si quieren comida, tiraré más y más basura hasta que se callen. Los cerdos pueden llegar a cantar si se los pido.

Al final, todo esto es para ganar el poder. Sepan que soy superior a todo ese grupete que dirijo, sepan que soy yo quien controla sus vidas, sus cuerpos y su dinero. Que la gente entienda que soy lo mejor que les ha pasado y que merezco un lugar privilegiado en la historia. Sabrán que no hay mejor ser que yo para esto. La democracia es solo sinónimo de ego, no votan por el cambio. Votan por mi narcisismo, mi poder sobre ustedes, mi poder detrás de ustedes y mi poder dentro de ustedes. Realmente, no me importan.

Es un trabajo agotador crear este personaje que tanto le gusta a la gente, pero vale la pena por todo el poder que podré acumular en 5 años de gobierno. Me vengaré de aquellos a los que tanto rencor he guardado y mis fieles lamebotas tendrán un puesto garantizado, empezarán su camino parasitario. Cada mañana, me veo en el espejo y practico mi juramentación. Me vas a aplaudir, vas a celebrar mi victoria por un sueldo seguro y un pedazo de poder.

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Adiós: Parte II

Publicado el 30 marzo, 2021 por oliverfz

En las alas de un ángel 

que llamaban libertad, 

con honor y mi alma, 

embriagado en soledad. 

Sí, hay cosas que no deberían 

brotar del pecho jamás. 

En estas notas de pasión real, 

todavía tristes pero vivas. 

Dicen que el amor te puede salvar, 

del corazón que yace moribundo ya.

Otra vez, lágrimas buscando sosiego. 

La seguridad de un pronto consuelo, 

si al menos permaneciera 

un minutos más junto a ti, 

si tan solo pudiera cambiar 

los vientos contra mí. 

Con la agonizante desilusión, 

en su estrepitosa caída, 

contra el cruel muro de la realidad. 

Con los ojos negros y piel de hierro, 

en un débil disfraz. 

Llueve en mi alma, 

al saber que tus ojos luminosos 

no volverán. 

Ni una caricia tuya, 

bajo la sombra de mi fría habitación. 

Huele a intensa tristeza, 

sabe fuerte a soledad. 

Un frío adiós, 

a quien no dudas en olvidar,

a quien no tuvo reparos en marchar.

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Efímera existencia con una pluma en la mano

Publicado el 22 marzo, 2021 por Búho Negro

(No es nada, son apenas inquietudes.)

“El lenguaje es un laberinto de caminos.
Vienes de un lado y sabes por dónde andas;
vienes de otro al mismo lugar
y ya no lo sabes.”

– Ludwig Witmenstein

Los objetos quedaron todos inmóviles, silenciosos, en el mismo lugar. Y ahora, no sé decir, si la vida es corta o larga, ya no entiendo muchas cosas que pensé que las entendía. La práctica es el juicio de la verdad más insondable y decisivo en el conocimiento, sin embargo, me quedo atónita e inmóvil, como si yo fuera otro objeto estático, entre tantos que pululan en este cuarto.

Mi silencio, por decirlo de una forma Heideggeriana, es la máxima posibilidad expresiva de la palabra: constituye una presencia.

Entonces, no puedo presumir, por el hecho que ellos no se mueven y están en silencio, de que ellos no tienen conciencia. Porque sé que estamos hechos de protones, neutrones y electrones. Somos hechos de lo mismo.

Porque tenemos las palabras, no significa que los hipopótamos no tengan sus palabras… pueden tener y no me alcanza escuchar y entenderlos. No sé.

No puedo decir que la conciencia de todo lo que existe o coexiste conmigo en este cuarto, en este momento, no está manifiesta, porque yo no logro captar o comprender su manifestación.

Empiezo a entender que la conciencia no surge solo del intelecto o de los dominios de las ideas. Existen territorios cotidianos, que nos permiten el contacto directo con la conciencia, como encontrar el perro-gato en medio del camino, en un día de lluvia y sol, sin paraguas y con sed, con la boca cerrada para que no entre gotitas de lluvia que dialogan con las ideas formando aquello que llamamos conciencia.

Sé que nada de lo que vivimos tiene sentido, al final, el único resultado son imágenes imprecisas de lo que fue y, ni siquiera, hemos logrado tocar el corazón de otras personas. Porque muchas ni tienen corazón, otras no se dejan tocar, algunas veces tuvimos miedo de intentarlo, por temor al rechazo o al vacío. Sumado a las innúmeras veces que se nos negó un regazo que acoge.

La teoría, siendo la síntesis de la experiencia y de la práctica, proporciona a las personas una perspectiva en sus actividades prácticas, normalmente, sin tener plena conciencia de ello. Ya que, casi todo lo que hacemos, es de manera mecánica porque nuestro motor es casi perfecto (eso no es un descubrimiento) y la distancia que falta para llegar a la perfección es sencillamente infinita: porque tendríamos que manifestar la perfección a través de nuestra existencia.

Tendríamos que eliminar la guerra, el hambre, el poder y otras aberraciones que comprueban que no somos la máquina más perfecta que pisa el planeta, para considerarnos una creación perfecta de un ser perfecto.

Tampoco somos los seres más evolucionados, si consideramos la guerra, el hambre, el poder y otras aberraciones.

En esta vida de representación sin ensayo, Wislawa Szymborska es quién dice que: “No conozco el papel que tengo. \Solo sé que es mío, intransferible. \De qué trata la obra, \tengo que adivinarlo sobre el propio escenario”.

Adentro se afinca el miedo. Tenemos miedo de los años, del tiempo que significa la dimensión física, que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia en el universo. Entonces, pensamos en la vejez y no queremos envejecer. Pensamos en la muerte y no queremos morir.

Mientras que otros se creen con el poder de matar y decidir sobre la vida de los demás, por un ideal o por lo que sea.

Inmersos en la duda, habitamos el planeta con la ilusión de que poseemos un espíritu que transcenderá el cuerpo. Porque no queremos desaparecer con la muerte, ni que nuestros seres queridos se acaben.

Estamos aquí, envueltos en certezas anteriores a la experiencia, porque cuando experimentamos el post-muerte, por ejemplo, no podemos comunicar a los demás. Solo nos queda decidir creer o no.

Mientras vivimos, tenemos que decidir a cada paso.  Independientemente de lo que pensamos, sobre todo lo que nos dice al respecto, sea correcta o errónea la decisión, tenemos que decidir y Cora Coralina dice: “Incluso cuando todo parece desmoronarse, cabe a mí decidir entre reír o llorar, irme o quedarme, ceder o luchar, porque he descubierto, en el camino de la vida incierta, que lo más importante es mi decisión”.

Es todo muy relativo, por eso, puede ser que los hipopótamos también cavilen sobre la existencia y sepan más sobre astrología que nosotros o, tal vez, los rinocerontes tengan un astrolabio preciso integrado a su visión y, obviamente, tienen conciencia de ello, apenas no nos comunican. Nosotros no sabemos la verdad de lo que pasa al otro.

Los objetos, todos inmóviles en el mismo lugar, tal vez esperan que los mueva para sentir el sol cuando entra por la ventana. ¿Quién sabe? Ellos tal vez lo sepan.

La pluma en la mano tiene una actitud de estar siempre buscando alguna respuesta, como si estuviera inmersa en la duda, habitando preguntas e innumerables expectaciones, además de las recordaciones.

La existencia efímera, con una pluma en la mano, que indaga sobre los sentimientos que llevo muy adentro y a menudo callo.

Me quedo atónita, en silencio e inmóvil, como si yo fuera otro objeto estático entre tantos que pululan en este cuarto.

De nada sirve. Pues la pluma, en la mano, que sabe de mi existencia efímera, indaga…

Dejo que, de ella, escurran las palabras y puedo leer:

-No es nada, son apenas inquietudes.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Nada personal

Publicado el 20 marzo, 2021 por Rodrigo Ampuero Oróz

Somos cómplices (los dos), aliados y enemigos de este vínculo en caminos separados. Antes, solíamos planearlo todo, desvestirnos, realizarlo y juntar a un par de seres que jamás pudieron con ciertos acertijos bajo el agua, tan dóciles e ineludibles de descifrar. Todo iba bien hasta que, poco a poco, llegamos al punto del desengaño; aquel, donde casi nadie puede estar y uno debe adherirse a su propia suerte, como quien sigue simulando un olvido.

Ayer se me cumplieron dos meses de haber encontrado un puñado de recuerdos vetustos, perfumados de ti, en los que yo dormía entre tus piernas. Al filo de un anochecer incierto, quedé atrapado en la relación de mis manos y tu cuerpo de látex que apretaba, arañaba y amoldaba mi ser; intentando existir dentro de cuero, piel y metal, carmín y charol. Pronto, la desdicha de tu atención me condujo al mareo provocado por ese efecto del cual siempre se me va el nombre, cuando te alejas de mí.

Luego de un largo momento a solas con tu fantasma, descendí hasta ese diván donde guardo tu última vez, quemándome como un océano de fuego. De entrada, me serví un poco de té sobre la lluvia derramada mientras que, afuera, el frío embestía. Toda esta mezcla, acompañada de vos, me exigió un cigarrillo en la azotea. El gusto se me quitó con culpa y fue directo a aquella reminiscencia tan tuya y lejana de ti. Después de todo, aunque me cueste olvidarlo, nuestro pasado nos suele matar.

Como nunca, una canción al azar se remitió desde el fondo del vacío. En tiempo de blandos, la sola intención de evocarte fue suficiente excusa. Los sorbos fueron sirviéndose de vaivén en vaivén y las cenizas me rebasaron en cuestión de pitadas. Con la pesadilla de tu presencia, las baladas siguieron su curso. Sin darme cuenta, estas se habían convertido en las balas rasantes que, a cada medianoche, se van disparando por los oscuros vidrios de una limousine.

Al intentar buscarte, amagué algunos retazos de vidas paralelas. Al tratar de olvidarte, me sumergí en lo más profundo del mar negro. Al querer partir, volví a encontrarte en el mismo lugar. No tienes idea de lo difícil que eres cuando el centro del centro es la ausencia, tu poder.

Y cual molesto hilo en tu blusa favorita, extrañaré la aleación de tus labios de plata y mi acero inoxidable, fingiendo estar bien sin pretender, como si una piedra en el agua vaya a llegar al fondo de nuestro sentimentalismo. Al fin y al cabo, ambos sabemos que los verdaderos culpables fueron aquellos versos, los que no llegué a entregarte por el simple temor a que me trates suavemente.

Porque no queda más, cariño. Nada. De mí, solo lo que ves.

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Una carta en mi bolsillo

Publicado el 20 marzo, 2021 por Alfred

Estoy seguro que tengo una cantidad enorme de defectos, los cuales he identificado y tú también. Estoy seguro de que muchos de los defectos que tengo puede que ni sepa que existen, y te diste cuenta tú. No sé que imagen puedas tener de mí y quiero que sepas que solo soy un tipo frágil que buscaba compartir el atardecer contigo mientras se consumía un cigarro.

Dentro de mi alma, puedo almacenar cualquier tipo de sentimiento de rencor y amor. Soy capaz de amar como todo el mundo y soy capaz de llorar la desdicha que he provocado. Me siento tan frágil como mariposa cerca tuyo, que tan solo quería exponerme lentamente a las brasas de tu ser. Quería quemarme lentamente hasta consumir mi última sonrisa y dejarte mis cenizas esparcidas en recuerdos.

Hoy, no puedo verte, no puedo hablarte y quedó pendiente tanto que quería hacer contigo. Te siento en la suave brisa del aire a las 5 de la tarde y te siento en el viento helado de las 10 de la noche. Así que para no morirme ahogado en mis palabras y memorias, decidí escribirte una carta. Escribí una carta con detalles de lo que se siente coger tu mano helada, besar tus labios y leer un mensaje tuyo de buenas noches. Escribí una carta que no puedo entregártela y así convertí mis ansias de volver a verte en ansias de recitarte versos. Escribí en un papel y con un lapicero, porque es lo que hago cuando quiero que el texto sea especial. Y lamentaré tantas cosas, pero nunca el volver a entregar mi corazón a una hoja de papel para expresar todo el arco iris de sentimientos que me haces sentir.

Escribí una carta en una hoja de papel del cuaderno de apuntes de la universidad y lo doblé lo mejor que pude. Lo guardé en el bolsillo de mi pantalón para entregártelo cuando te vea. Por eso paso siempre a la misma hora por nuestro punto de encuentro, con la esperanza tonta de, algún día, cruzarme casualmente contigo para entregarte aquello que es un poco de mi corazón. A lo mejor la casualidad no funciona y puedo empujar a que todo suceda. Me empujaré y te veré.

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Después del silencio

Publicado el 18 marzo, 2021 por oliverfz

Parece mentira que ya no estés más,
son argucias, para asimilar la realidad.
Debe ser, esperando solitario un rayo de luz. 
Si encontré el rumbo otra vez, fue siguiendo una ilusión, 
una estrella en el aire gris.
¿La ira es contra mí mismo?
Pues tengo ira de sobra y para qué elegir. 

No digas que en mis ojos la luz ya murió,
una llama vieja de un lejano amor.
Sí, perdí la razón por encontrar la senda, 
cortar mis alas de piedra y volar. 
Después del silencio aún te querré, 
pero después de la lluvia, mi senda cambiará. 
Desciende a ver mi alma nevada. 
Cabellos largos y grises.
¿Hay discusiones acerca de mi lealtad?
He dejado en el recuerdo, 
los versos que no escribimos.

La noche cambió, no me quiere hablar,
ya no templa mi tempestad,
ya no susurra sobre las montañas plateadas,
ya no me dice dónde estás.

El tiempo, mi aliado se volverá.
Las viejas heridas sanarán,
suspiros en el mar se hallarán,
los días tristes se esfumarán,
y los latidos de mi alma descansarán.

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Rotos

Publicado el 28 febrero, 2021 por oliverfz

Todos estamos rotos, 

y no hay nada más humano que eso. 

Soy más que la suma de mis intenciones; 

tengo que arreglar las cosas. 

Dicen que la esperanza nace de la oscuridad, 

la fe es el ave que sale del abismo, 

cuando el cielo comienza a brillar. 

Las segundas oportunidades 

se ganan con las decisiones que tomamos, 

con lo que decidimos olvidar, 

y con lo que perdonamos. 

No hay sitio al que puedas ir y yo no esté contigo; 

no hay lugar donde no te lleve conmigo. 

Yo nunca soñaba, 

pero ahora que siempre cierro los ojos, te veo a ti. 

Aunque nunca más nos volvamos a encontrar.

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Adiós: Parte final

Publicado el 22 febrero, 2021 por oliverfz

Era una mañana a principios de febrero, 

vaticinios de un pronto Adiós. 

Cielo roto en gotas grises,

bancas húmedas de dolor. 

Parque tétrico y ajeno, 

escucharías el crujir de mi corazón. 

Árboles llorando sobre mí, 

ocultando mis lágrimas a los demás. 

Una llamada anticipada,

traía la desdicha por venir. 

Tristeza y resignación, 

al oír su voz. 

Decía «lo siento» por tanto dolor. 

Me pedía perdón, 

por no tener más amor. 

Sentía sus lágrimas caer, 

cual cascada de desamor. 

Cada fibra de mi cuerpo se rompía, 

mi pecho se inundaba de agonía. 

Sentía como el alma se me hundía, 

con cada palabra de despedida. 

Sostenía las lágrimas, 

en fuerzas sobre humanas. 

No la vería nunca más, 

ni por las noches, ni en mis mañanas.

Mientras ella se alejaba, 

mi ser entero se despedazaba. 

A partir de hoy el silencio será, 

nuestro recuerdo. 

Te llevo siempre en mi piel 

y en el corazón. 

Ya al fin pueden descansar, 

mis cansados huesos.

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Paranoia

Publicado el 11 febrero, 2021 por Rodrigo Ampuero Oróz

¿Te has visto al espejo últimamente? ¿Has notado ese auto que está pasando por tu calle con más frecuencia? ¿Sabes dónde está esa delgada línea que separa al sueño de la pesadilla? Te apuesto a que no, pero como en cualquier juego de azar, te conviene tantear tu suerte.

No prestes atención a todo lo que ocurre a tu alrededor o pondrás los ojos en el lugar equivocado y jamás olvidarás lo horrible que puede ser este mundo. Tampoco dejes tus audífonos en casa porque el ruido de la calle es un infierno disfrazado de carnaval mundano.

¿Nunca has deseado corregir tus errores como esa película repetida en la que anhelas que todo ocurra de una forma diferente? ¿Acaso no te has equivocado en ponerte bien los zapatos o prender una luz con dos interruptores? ¿Qué es lo que hay después de la muerte?

La imaginación es un arma de doble filo aun siendo dominada. Los malos entendidos no existen cuando la lógica y el sobrepensamiento entran a zona de negociación. Te lo pongo de esta manera: mientras más gente conozcas, a más funerales te van a invitar.

¿Por qué crees que las personas no cambian si no es para mal? Antes eras tan bueno y ahora eres una mierda. Respeto todo lo que es capaz de transformarse aun después de haberse sentido inservible y acariciar al suicidio como a una amante.

Ningún amor, jamás, ha desaparecido como por arte de magia, es por eso que sigo pensando que eres la mejor ilusionista. No me gusta la idea de que tu corazón se sienta como el mío. Te he visto sonreír sin mí y debo admitir que, a pesar de todo, ha sido el placer más culposo que he tenido.

¿Y cómo hago para que entiendan que me encanta el sonido de los aviones aterrizando porque me recuerdan a mi infancia? ¿Cómo rescato a un recuerdo envenenado si no queda antídoto en la memoria? ¿Vale la pena seguir con mi paranoia de encontrarte por la calle cuando eres como la lluvia que no cae sobre la hierba?

Después de haber visto tantos focos quemándose te juro que ya no quedan más ganas de querer cambiarlos. Siempre tengo presente el conflicto de no haber elegido bien entre Soda y los Cadillacs. Y, lamentablemente, ya no hay espacio para más garabatos en mi libreta. Qué lástima. Tendré que guardar estas letras.

¿Bastaría con llamarte o debo esperar otra indirecta?

Lamento haber sido tan asustadizo hoy, pero he descubierto que soy más frágil durante la madrugada.

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Sobre-vivir y otras dimensiones

Publicado el 11 febrero, 2021 por Búho Negro

Olvidando las obligaciones diarias…

Estuve sentada allí, a la orilla de aquél río en que un día vinieron como batallones de hormigas; hombres rojos, amarillos y negros; a llevarse el oro y a abandonar las piedras, cambiando drásticamente el paisaje y dejando todo en un desorden antinatural.

Apareciste hablando…

Que el destino tiene una mano que no viene a salvar, pero coloca a las personas en la misma orilla del río, por un momento. Entonces, fue cosa del destino, no es culpa tuya, ni mía, el habernos encontrado cuando el río estaba casi seco y su lecho revuelto.

Expectantes las palabras…

Hablaron de la sal, sol, tierra y mar; en una sintonía propia de almas viejas y conocidas que se reencuentran después de haber soportado mucho silencio. Hablaron de un mundo que habitamos y otro en espera por habitar.

Metáforas temporales…

Cotidiano. Sucesión de ideas. Pensamientos y la temporalidad resultante, generando pasado y futuro o antes y después. Experiencia del tiempo. Eternidad, tan simple, apenas una experiencia en la conciencia transcendente e inmaterial.

Conclusiones intranscendentes…

Nos enseñaron el después para ser feliz. Diseñaron, en nuestro imaginario, la eternidad. En la eternidad podremos descansar en paz. Hasta el poeta añoró el “tiempo sin tiempo”.

Las piedras bajo mis pies…

Torturando mis pasos. Recordando que todo lo que parece real es real. Tus pasos ligeros, la sonrisa parca, la mirada lejana. Caminata que fue quedando disipada en la línea del tiempo. Faroles del tiempo apagando espejismos.

La aguja enhebradora…

Pasando, día tras día y noche… Nadie ha creado nuevas realidades. Todo ya estaba ahí. Además, no se trata de irrealidades. Se trata apenas de cosas cuyo intelecto normal o limitado no logra entender. Le escuché en silencio…

Las reverberaciones del pensamiento…

Nadie le dijo al poeta que el “tiempo sin tiempo” es una forma posible de nuestra experiencia. ¡Basta suprimir un antes y un después! Bajo el cielo destrozado, nunca te olvides que todo es posible.

Pan y vino…

La metáfora del cotidiano es la comida a cada momento, como un reloj que no deja probar la eternidad, antes de comer hay que pensar en qué comer, después de comer hay que vivir hasta la próxima comida que debe ser pensada y sucesivamente. ¡Acuérdate del pan!

Seguimos hablando…

Obviando las noches. Sorprendiendo al sol antes que amanezca. Multiplicando los días. Descartando, como de un film, la acción que no valió. Cosas de sentimientos… Sin cuerpos para vivir la eternidad del momento.

La intangibilidad de las cosas no las hace irreales…

Entonces, hablamos del tiempo, de emociones, del mundo en que vivimos que está en astillazos como una granada cuando explota. Y no hay trincheras. La indescriptible exactitud: la vida es corta, nada de lo que vivimos tiene sentido…

Retazos…

Pedacitos coloridos de la vida, fragmentos diarios, nuestra vasta experiencia, inconsciente de la inmortalidad. Las metáforas del cotidiano sirviendo para conceptualizar nuestras experiencias de la temporalidad primigenia.

Hasta que aparecieron otras personas a la orilla del río…

Llegó la distancia, trayendo la memoria. Como si nada. Nos fuimos de nosotros. Dejamos apenas un recuerdo borroso de todo lo que pudimos haber sido. El destino es irreversible y, normalmente, no es conmovedor. La muerte será una parada obligatoria. Ninguna hoja se marchitará por eso.

…

Después de todo, no sé si es necesario decir que, entre el sol y la nada, existe un espacio tan grande que cabría todos los sueños del universo y sobraría tanto espacio todavía, que se podría llenar con cualquier cosa infinita, que puedas imaginar.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Ser basura

Publicado el 9 febrero, 2021 por Alfred

Mientras la culpa se devora cada fibra de mi cuerpo para dejar expuesto los huesos que serán signo de maldición, me pregunto si es que en algún escenario esto pudo ser diferente. Utilicé tantos medios para llegar a ti y sinceramente que solo me aproveché de cada palabra para mi beneficio, maquiné un plan para obtener lo que era de mi interés sin pensar en el impacto que tendría sobre ti. Recurrí a lo más vulgar de la humillación y finalmente lo obtuve. Aquí está, el trofeo recibe la luz absurda del orgullo que se desvanece tan fácilmente tras la cortina fina de tu recuerdo.

La culpa devora cada fibra de mi cuerpo, lentamente, se detiene en mi corazón porque sabe que es un manjar podrido y añejado por malas experiencias y revancha. Encuentra mi corazón negro y arrugado, oloroso como cualquier carne podrida. La culpa devora rápidamente mis pulmones negros, llenos de los cigarros que me fumé celebrando mi triunfo, los cigarrillos que me fumé para tapar la vergüenza con su humo. Siento como la culpa va avanzando e ingresa a mi médula para extenderse por mis extremidades. Quiero que se lleve mis brazos, que falsamente te cubrieron del frío. Quiero que se extiendan por mis piernas que interesadamente fueron la posada de tu cuerpo.

Ámame una vez más, para que sepas el sabor que tiene una basura como yo. Ámame nuevamente para que no te olvides nunca del aroma de la crapulencia humana. Llénate de mí una sola vez más, y reconoce cada palabra malintencionada, cada gesto incómodo. Te he cambiado, ahora serás un ser desconfiado de toda muestra de amor y será una rareza la leyenda del buen samaritano.

Pedir perdón no está en mis planes y que lo aceptes mucho menos. No necesito hacerlo, viviré siendo consumido por la culpa. La culpa se encargará de dar justicia a cualquier acto del que te sientas humillada. La culpa ha venido a carcomer mi piel, agujerear mis músculos, adueñarse de mis sueños y consumir mis lágrimas. ¡Qué me pudra!

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Tus ojos

Publicado el 12 enero, 2021 por oliverfz

El silencio en lo salvaje de tu mirada, 

lo luminoso de tus iris caramelo, 

de esto se trata sentir alegría. 

Todo cuanto mi retrato se aviva en tu cariño. 

Así mismo las rosas toman tu color, 

la luna alumbra tu esplendor. 

Ojitos claros inundados de tristeza.

Sigo escuchando, 

sigo buscando tu estrella en el cielo.

Como mi sol de medianoche, 

en la oscuridad de la luna escondida. 

Tus ojos insondables sabor a miel, 

dentro de mi mente y bajo mi piel. 

Mi alivio perenne bajo tu blusa, 

al tañer de tu cadera.

El soplido de tus cabellos medio largos, 

en rayos difuminantes de deseo.

Tu piel suave llena de caricias, 

entre besos desesperados de lujurias.

Pero es corta mi estadía, 

al deber del medio día. 

Extrañaré las risas de alegría, 

en mi partida sometida, 

aun si mi cuerpo te extraña todavía.

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Remember

Publicado el 11 enero, 2021 por Búho Negro

Ayer me dijiste que tu vida ya no era la misma, que no soportabas más ciertas ausencias, que los nubarrones se habían instalado en tus pupilas. Me pregunto si uno de esos nubarrones soy yo, o mi estúpida facilidad para inducir a tus ojos a llorar. Discúlpame, pero ya han pasado algunos meses desde que terminamos ¿no ha quedado claro aún?, ¿por qué aún me llamas para tener encuentros furtivos?, ¿por qué aún crees tener el derecho para cuestionar mi preciada libertad? ¿Opinas acaso que mi vida es una fiesta prolongada repleta de alcohol, sexo, y drogas y cuando me canso de ella ─en mi resaca─ recién pienso en ti, que te busco únicamente para solazar el frenesí?

No todo lo que ven tus ojos es cierto, cariño. No sabes que busqué como un condenado mi libertad porque estaba harto de dañar los lazos que con amor habíamos formado, que intenté suplir el vacío que me embargaba por las fiestas y desmadres, que el alcohol es solo un pretexto para mantener adormilado a esa bestia hambrienta llamada fracaso, que las pláticas con mis amigos son menos nocivas que los gritos de mis padres.

─ Son tristes excusas para justificar tu desvergüenza e inmadurez ─me dices agachando la cabeza, derramando unas cuantas lágrimas en una escena que se repetirá una y otra vez─.

Tal vez tienes razón y es en vano soltarte eufemismos y teorías sobre mi actual actitud. Mejor sería decirte que ya no puedo ser para ti, que no necesito tu amor incondicional ni tus llantos inconsolables ni tu cuerpo desnudo ni tu orgullo devastado, sino un vaso de whisky, el olor del tabaco, las palmadas en el hombro de mis amigos, el contorneo de otras caderas, la lascivia de otro cuerpo.

Pero tú ─sin escucharme─ solo sigues diciendo que mi corazón se extravió en lo mundano, que mi alma se endureció como una roca, que mi voz perdió vitalidad y ahora solo se justifica, que mi rostro mutó en la indolencia… ¡Es cierto!, pero no necesito que me lo recuerdes, necesito que tú lo recuerdes y sueltes mi mano para hundirme solo en este pantano.

¿Te puedo hacer una confesión? a veces extraño aquellos sueños donde tú y yo caminábamos de la mano por calles inabarcables, donde retomaba mi carrera universitaria, la terminaba y cumplía por primera vez un objetivo en mi vida, donde, en una tarde lluviosa, te leía poesía tras una ventana y canjeábamos el insustancial sexo por el febril amor que se nos fue de las manos, donde nos arrullábamos y no existía nada más que dos seres nacidos el uno para el otro…

Pero hoy es sábado y ya alisto mis trajes más galantes para impresionar a cualquier fémina que se cruce hoy en mi camino. Lo siento, la discoteca es mi segundo hogar. Prometo que brindaré a tu nombre ─a nombre de la confesión que no pude hacerte─ las dos primeras botellas y cuando me llames, primero exaltada, luego suplicante, el ringtone de mi celular se empequeñecerá por el excitante sonido de la discoteca y yo tan solo me dejaré llevar por el baile, el alcohol, los amigos, la mujeres y la certeza de una vida desenfrenada para la cual nací.

No te molestes en seguir llamando, ¡no contestaré!

– Andrei Velit

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Mi nube favorita

Publicado el 7 enero, 2021 por Rodrigo Ampuero Oróz

Siempre diré que el vapor tiene la consistencia del recuerdo: frágil, voluble y muy fácil de dejarse borrar. Aun así, existen vapores tan densos que son capaces de quedarse ahí, flotando en el ambiente adecuado, tal y como lo hace un recuerdo colgado de la memoria más disfuncional y adormecida que está atrapada en su propia desgracia.

Han pasado trescientos sesenta y pico noches pero la herida de esa placita me sigue ardiendo. Todavía no puedo soltarme de ese último abrazo que se dilataba entre un imposible “no te vayas” y la nefasta mirada de despedida que solo los amantes pueden darse. Si el amor fuese capaz de sentir, no permitiría que esas cosas pasen.

Extrañarte se ha convertido en un hobby muy trillado para mis letras. Tengo docenas de canciones que no puedo escuchar porque me suenan a ti. El eco de tu risa sigue atorándose entre mis sienes. Nuestros sentimientos ya han caducado pero aún los tengo en la nevera. Soñar contigo es el motivo y tema principal de mis terapias. Paso dieciséis horas al día imaginando que te veré en algún lugar. En resumen, no pude sobrevivir a tu partida.

No hay nada peor que la incertidumbre cultivada por uno mismo. Ojalá estés bien. Ojalá tu café no se esté enfriando. Ojalá encuentres algo mejor. Ojalá tu ducha hirviente no termine jamás. Ojalá no extrañes ni la mitad de lo que yo. Ojalá siempre llueva en tu cielo. Ojalá tu mirada no se empañe con facilidad. Ojalá nunca leas este texto.

Me duele la garganta por tantas explicaciones a medias que me tuve que tragar. No puedo mantener una estabilidad emocional firme porque caigo en tu nombre cada vez que escucho a alguien hablando de amor. He roto momentos que parecían eternos y me han costado más de lo que esperaba.

Sí, hay recuerdos suaves pero también los hay pesados como nubes cargadas de lluvia y tempestad que flotan en el cielo correcto y anuncian una tormenta sentimental que no será leve ni pasajera.

Y muy a pesar de todo, tu recuerdo siempre será mi nube favorita.

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Mensajes sin contacto

Publicado el 1 enero, 2021 por Alfred

En estos tiempos, la comunicación es tan rápida que permite enviar un mensaje en 1 segundo y recibir una respuesta al instante. Las redes sociales han abarcado parte importante de nuestra vida que son el «espejo» de lo que somos. Somo felices, bailarines, viajeros y deportistas. Sin embargo, ¿que sucede al momento de compartir una tristeza profunda, de esas que no te rondan por la cabeza toda la noche? ¿qué sucede cuando solo quieres compartir un par de risas en confianza? Entre la lista de contactos, son contados a quienes pueda pedir auxilio por una pena, y yo vivo en un caparazón de silencio que solo un amigo puede comprender.

Entre tanto usuarios, ID y números debe existir algún par que pueda entenderse, y no dudo que así sea, lo importante es que se conozcan. Entre el mar de personas con las que podemos conectar, no hay ese ser que imaginamos para reírse sin motivos. Por esas razones que no puedo entender, como algoritmos y suerte, pude conocer a alguien.

Entendí que lo que necesitaba era reír en un entorno de confianza, entendí que podía conocer a alguien manteniendo silencio y entendí que yo era tan malo como pintaba el espejo. Este paso de comprensión es un nuevo salto en mi humanidad. Me he quitado una venda que me puso los años de tristeza y siento como el sol quema mis ojos ante mis nuevas expectativas. Aquí estoy, riendo con un alma desconocida por temas tan absurdos que ni sabemos de donde partieron.

Dos desconocidos se encuentran en una sala virtual, para compartir datos aleatorios mientras lanzan ligeras burlas, ligeros chistes y llenan su comunicación con emojis. Me cuestiono sobre como será pasar del ¿qué tal? al «nos vemos en X minutos» . Cuando dos almas que nunca se han visto comparten el mismo espacio físico y rompen el medio etéreo que los unía pueden descifrar sus sonrisas, lidiar con los silencios y reír naturalmente.

Las emociones se convierten en manifestaciones física y dos almas desconocidas pueden, por 10 minutos, ser amigos de mucho tiempo. Dos almas pueden ser uno en el calor de un paraleleṕidedo oscuro para sentir aquello que tanto les puede faltar o desean sentir. No sé que se llame, si cariño, amistad o pasión. Lo que sea, recíbelo, y dalo.

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Miopía

Publicado el 30 diciembre, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

No es tan malo ser ciego. Cuando los lentes estorban, el brillo de las luces es un espectáculo artístico para el ojo malherido. El resplandor de las bombillas adopta una forma parecida a la de un pergamino colmado de garabatos amorfos que cambian a cada pestañeo, como un mosaico inestable que se imprime en la pupila. A partir de aquí, todo se vuelve peor.

Nunca he tenido la necesidad de saber quién soy en realidad. Tampoco me he visto con nitidez en un largo tiempo. No es algo que me apasione ni quiera intentar con celeridad. Empero, he notado que tengo una manía muy básica que básicamente consiste en arruinarlo todo. Soy terriblemente pésimo para abordar situaciones malas. Tanto es así, que el término autodestructivo ya empieza a quedarme corto.

Odio encontrarme con fotos antiguas donde me veo feliz. En retrospectiva, deben ser imágenes que pertenecen a momentos remotos en los que pensaba en su mirada, su risa, sus piernas o su abrazo. No soy una de esas mentes que guardan recuerdos como retratos que han perdido validez, pero su rostro me sigue acompañando en todos los amaneceres y cada tres ocasos.

El malestar de lo borroso lo sufro desde que tengo uso de razón. Haciendo un pequeño examen de consciencia, he llegado a la conclusión de que no podría estar más jodido. Siempre tengo que entrecerrar los ojos para no equivocarme de cara conocida, para leer ese lejano letrero donde pone “se alquila”, para contar las hojas del árbol casi marchito que se resiste a morir.

Espero no toparme con ella. Ni bajo un cielo nublado ni un viernes vestido de casualidad. No quiero seguir sintiéndome culpable por un crimen que me sigue tratando como un simple testigo. Si tuviera que darle una última carta de amor, se la daría en una hoja totalmente arrugada, lista para desechar.

Hace rato que la miopía dejó de ser ceguera. Ahora es negación, pura y absoluta.

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Escribir

Publicado el 29 diciembre, 2020 por Búho Negro

“Todo lo que aquí escribo está forjado en mi silencio y en la penumbra. Veo poco, casi nada oigo. Me sumerjo por fin en mí hasta la matriz del espíritu que me habita. Mi fuente es oscura. Estoy escribiendo porque no sé qué hacer de mí. Es decir: no sé qué hacer con mi espíritu. El cuerpo informa mucho”.

– Clarice Lispector 

Clarice Lispector me dijo un día que: “escribir es una maldición que salva” y no estoy segura que así lo sea. En primer lugar, no sé si existe salvación y cuanto a la maldición, estoy segura que es todo lo contrario.

Escribir no es un extraño acto de sobrevivencia, en este insólito mundo de desigualdades, plagado de miserias y sin sentidos; escribir es llenar de sentido los espacios, igualarse con los demás, disminuir el dolor y alargar el tiempo, especialmente, cuando no se escribe sobre hechos y se escribe sobre sentimientos.

Recurrir a la pluma y escribir para expresar diferentes pensamientos, es ingresar a un territorio donde se puede respirar tras las dificultades de la cotidianeidad, un territorio en el que uno puede reinventarse una y otra vez, en un intento, optimista, de ampararse del riesgo de extinción causado por la televisión y otros entes que invaden nuestro pensamiento y nos manipulan, para que seamos uno más en el montón.

Percibo, por el acto de escribir que no existe nada más sencillo, después de todo, que encontrar un sin fin de contradicciones en uno mismo. Ya que todo texto compone el subtexto, que es de alguna manera, mismo cuando uno no quiere, el río autobiográfico que el escritor, fatalmente devela.

En mi caso, involuntariamente, mis palabras no están envueltas por el embeleso del optimismo, de todo lo que es bello y positivo en el mundo, en la vida, en fin.

Un poeta me dijo “discúlpame, pero siempre veo lo bueno y lo positivo…” Me sentí desconcertada, equivocada; parecí medio soberbia, egoísta; hasta tonta, por mí relación con el mundo… Pero, el celofán que la vida me otorgó, no alcanza para envolver lo que mi vista abarca y mi entendimiento comprende. Entonces, fatalmente, me queda la insatisfacción, el sabor a poco y esa manía de agonizar frente a todo, incluso a lo bueno que la vida me da.

Sin buscar excusas, apenas en un soliloquio de entendimiento, hago recuerdo al poeta que, a esa agonía, algunos llamaron mentalidad crítica. Contrariamente, yo admiro la capacidad de ver lo bueno en todo. Únicamente que mí cristalino, medio borroso, no logra ver el color rosado. Para mí todo es más o menos patético y real.

Tal vez, conseguir escuchar los pensamientos, en medio a tanto ruido, y calcarlos en el papel, ya es suficiente para mí; lo demás es retórica exagerada, por tratar de mostrar lo que no se es. Pienso que la grandilocuencia, apenas aleja las ideas del entendimiento… Tienden a confundir y no logran ayudar a uno mismo.

En el mundo occidental, dicen que no hay lugar para una postura de neutralidad, que escribir presupone enmarcarse y posicionarse ante lo social, político, económico y otros, además de la propia literatura.

Gao Xingjian me dijo que aboga por la neutralidad de la literatura, me gustaron sus palabras y las quise hacer mías, pero me dolió salir a la calle y ver al perro abandonado, al niño abandonado, al mundo miserablemente abandonado y enfermo que existe… Por esas cosas y otras, es que la literatura es comprometida y no logra ser un arte puro. Y es válida así. 

En verdad me siento comprometida. Todo lo que escribo está ligado, de alguna manera, a la realidad en que vivimos debajo de la línea del Ecuador. Es posible, que este lado mío, se fortifique más algún día. ¿O no? No sé nada. Puede terminar por aniquilarme.

Mi burbuja mental no es lo suficientemente grande para asimilar todo eso, tampoco es tan hermética como para evitar permear los dolores del mundo. Tal vez, de ahí viene esa mirada melancólica, tristecita. Por eso y entonces, de muchas maneras, por mi pluma gotea el dolor sencillamente, el dolor de ser humano y no poder ser neutral. El dolor de saber que no hay escondrijo en donde esperar a que, de alguna manera, la vida pase. Entonces escribo.

Existen obras que hablan con esa voz tan vívida por mucho tiempo y otras lo hacen eternamente, las últimas son más raras, tal vez por eso logran el grado de imprescindibles.

Así que, yo admiro a eses autores que lograron escribir lo que sentimos todos y se tornaron imprescindibles, no solo para mí, para toda la humanidad. Y lo mejor es que ellos escribieron con simplicidad e inteligencia. La claridad fue fundamental para perpetuarse. Expresaron de forma linda, adorable y fácil, sea en verso o en prosa, aquello que necesitábamos leer, porque ya lo sentíamos mucho antes, las cosas que ellos supieron expresar de forma genuina con gran sensibilidad.

Eso me da la certeza de que la literatura es muy reveladora, primero de uno mismo, después del otro. Porque escribir trasciende y profundiza el pensamiento hacia más allá, ya que torna visible al ojo desnudo una realidad tenue y menos visible.

Cuando escribo, lo hago sin rumbo, medio a la deriva… aun así, llego a un puerto, eso me enternece de las letras, es como si ellas me guiasen; en esos momentos pienso que, de alguna manera, tienen vida propia; sonrío y sigo escribiendo.

Wisława Szymborska me dijo: “No hay nada extraño en la necesidad de anotar pensamientos y las vivencias personales, más bien lo contrario, se trata de una manifestación natural de la propia cultura literaria, cultura que deberían tener no solo los escritores, sino toda la gente culta en general.”

Pienso que Wisława Szymborska logró tener muy clara la idea sobre escribir; porque al final, escribir es un acto sencillo que ayuda a dilucidar la vida. Aunque es difícil que la obra del escritor sea coherente con su vida. Eso me inquieta…

A la hora de enfrentarse con las palabras se requiere tenacidad, lectura e inteligencia, porque el escritor debe pensar por cuenta propia. Pienso en un idioma diferente al que escribo. Entonces pienso y traduzco. Busco palabras, entre palabras. Gasto el tiempo…

Me percato que el tiempo urge. No debo perder un minuto del tiempo que forja mi vida. Escribo algo más antes de dormir. Recuerdo, ya con sueño, que Clarice (Lispector) me dijo algo más. Algo importante y tierno, pero el sueño se entrevera entre las conversaciones importantes y el olvido se hace presente.

Clarice me dijo algo así: “Escribir es también bendecir una vida que no fue bendecida. Salva el alma presa, salva a la persona que se siente inútil, salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba. Escribir es buscar entender, es buscar reproducir lo irreproducible, y sentir hasta las últimas consecuencias el sentimiento que permanecería apenas vago y sofocante.”

Bendigo a Clarice, su mente escritora y las cosas buenas que me dijo.

Es en ese momento que comprendo que escribir no es un entretenimiento, ni una huida de la vida, sino la propia vida. Un lugar precioso donde habitar.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Reflexión de diciembre

Publicado el 24 diciembre, 2020 por Búho Negro

En diciembre la vida palpita en otra escala, no es como agosto o marzo, es muy distinta… Es más afanosa y envolvente.

Diciembre siempre llega con una personalidad más fuerte, cautivante. Cargado de alegrías y dolores como ningún otro mes del año.

Diciembre tiene otro tono. Diciembre tiene otra alma. Es como un viejo que viene cargado. Viene cargado de recuerdos. Y nadie puede escaparse. Además, no hay a donde huir.

Es el mes donde abunda la propaganda insensible, con estereotipos importados que hieren el alma de las personas normales.

Es el mes en que las frustraciones aumentan, porque en todos los días de diciembre se escucha y se ve imágenes idealizadas que no corresponden al ser humano promedio.

Porque el ser humano promedio no tiene chimenea en la sala, ni nieve en el jardín. Tampoco espera a papá Noel.

El ser humano promedio es el ciudadano que puebla el mundo deseoso de pan y paz, pero, son los gobernantes los que deciden su muerte o vida.

Es el habitante del mundo que tiene esperanzas que las cosas mejoren en el próximo año; que terminen: las sequías, el hambre y las guerras.

Es el hombre o mujer que trabaja siempre y cree en Dios y en su Justicia, porque las leyes y los hombres ya le fallaron muchas veces.

Es el hombre o mujer que tuvo que enterrar al hijo y vive acompañado por el dolor y el recuerdo que le carcomen el alma. Pero, silente y triste, él sigue adelante empujando la propia vida.

Ese es el ser humano promedio, él que vive la verdadera nostalgia de diciembre.

La nostalgia que invade con tantas luces artificiales que recuerdan antaño cuando las luciérnagas alumbraban en el bosque.

Además, recuerda el tiempo mal aprovechado. Las peleas innecesarias. Los proyectos no realizados. Las muchas frustraciones que se acumularon en el último año; en los últimos tiempos, en toda la vida… Porque son luces tristes sin savia en su brillo multicolor.

Entonces, la nostalgia de diciembre, invariablemente brota en una lágrima que se pierde en la intermitencia de lucecitas multicolores por doquiera que vaya el ciudadano promedio.

En diciembre los deseos se confunden entre lo que realmente las personas quieren y lo que el mercado de consumo impone.

Es cuando los protagonistas de la farándula, en su insensibilidad derrochan fortunas en superfluos que humillan a los seres humanos hambrientos o enfermos.

Es el mes que tiene siempre las mismas canciones que inducen a comprar y compartir aun cuando los seres queridos ya se fueron.

El mes que relaciona amor con regalos, no con sentimiento.

Diciembre es el mes de los recuerdos. También de los abrazos.

El mes del nudo en la garganta por tantos sentimientos mezclados.

Es el mes de la nostalgia de lo bueno que se fue.

Así es diciembre, el mes en que se debería recordar el nacimiento de Jesús, el Cristo Salvador.

El verdadero Avatar. El que vino a enseñar que todos los días son días buenos para dar las gracias por la salud y la vida que se tiene.

Que todos los días son buenos para decir que se ama.

Que todos los días son buenos para empezar otra vez.

Que cualquier día es bueno para perdonar.

El que enseño a compartir el pan. A amar al prójimo y a vivir sin envidia ni codicia.

Jesús, el que nació en un diciembre para traer el mensaje de que la paz está en el espíritu. Y que la fuerza capaz de transformar el mundo está en los corazones.

Entonces, cada diciembre debería ser la conmemoración del nacimiento de todo lo bueno que existe en el espíritu. Con profundo amor Crístico, sin falsedades miramientos o gastos con objetos fríos que no llegan a los corazones. Sin necesidad de propagandas consumistas o luces artificiales.

Por lo que debería ser… Por lo que es… Diciembre es un mes en que siempre la vida palpita en otra escala.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Serendipia

Publicado el 23 diciembre, 2020 por oliverfz

En mi crisol de emociones, 

de inocencias perennes, 

despojado de mis ayeres. 

Sé ve claro como irradias vida, 

el cielo seguro brilla en tus ojos, 

con tu sonrisa carmín incandescente. 

Mi dama de Efebos, 

de tus aires puros elíseos, 

mi copo blanco de nieve, 

mis alas de gorrión ausente, 

silueta rosa, larga de azabache,

Tú, mi anhelo etéreo difuminable.

No hay problema si llevas el alma clara, 

porque mi corazón irradia esperanza.

No temas si mi mirada se agacha, 

seguro porque mi piel te siente cerca. 

Llevas la lluvia donde vas, 

riega mi presente con rocíos de tu alma, 

que la calidez de tu corazón intente alcanzarme, 

que me abrace, que me cubra, que me adopte. 

 

Hoy moriré o viviré, 

de seguro será a través de tu mirada. 

Si he de caer en tu precipicio,

que sea con una sonrisa en los labios.

No te sientas sola por las calles, 

nunca olvides, 

que yo escribí estas letras pensando en ti.

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En nombre del padre, del hijo y de la madre

Publicado el 6 diciembre, 2020 por Búho Negro

Traes tu música y tu ritmo.

No tengo mucha música. Algunas guardo en la memoria. Discos, no los tengo. Hay instrumentos en la casa: unas cuantas guitarras, violín, chelo, algunos de percusión, incluido un piano. La abuela siempre decía que esas cosas de escuchar música con un volumen muy alto era cosa de loco o de pobre…No sé porque hablaba así. Lo cierto es que acuñó a hierro y fuego algunas cosas en nuestras almas, en mi alma. Es un poco difícil contar…Muchas cosas son difíciles, todavía, hoy.

Resulta difícil, en primer término, hablar ciertas cosas que uno no termina de entender. Quizás, uno nunca logra entender muchas cosas: cómo nos tallaron; con qué barro fuimos moldeados… Son muchos detalles metidos en los pliegues de la vida. Pero, aun así, estamos seguros que nos amamos.

Cuando entras cierras la puerta.

Las puertas de la casa siempre estuvieron cerradas para que no entre polvo… o mosca… No sé, las puertas siempre estuvieron cerradas por algún motivo mayor, tan importante el motivo que se tornó una especie de ley a cumplirse sin cuestionar, desde el tiempo de la abuela de la abuela. Tal vez, desde antes. Nadie sabe, nadie preguntó, ni nadie dijo nada. Así debe ser. Las puertas deben estar cerradas. Las leyes no suelen ser arbritarias.

La casa es grande y llena de silencio.

En verano desde muy temprano, abrían las ventanas de par en par. El viento caliente corría entibiando la casa. Y las cortinas, siempre cerradas, se movían lentamente, otras veces con furia, con tanta furia que llegaban a formar una barriga gorda, porque su doblez pesado, no les permitía volar, así como vuelan los pájaros, las cometas, las sábanas blancas colgadas en el tendedero, los ángeles y todos los que tienen alas.

¿Qué pasaría si el reloj del comedor se detuviese?

El miedo a perder el tren fue una de las herencias que recibimos. No podíamos llegar retrasados a ningún lugar. Los horarios siempre existieron para ser cumplidos, con la observancia de un monasterio. La escrupulosidad causaba un poco de miedo a llegar tarde, a perder el tren o el barco o el vuelo… O la vida y los sueños que nunca fueron nombrados.

Pan y vino.

La mesa se respeta porque el pan es sagrado. Los fallecidos se sientan a la mesa. Aún se cocina lo que a ellos les gustaba. Pero, no se les menciona, excepto en sus aniversarios de nacimiento y muerte. No se los menciona, apenas se respeta. Deben estar descansando… Un sorbo de agua otro de vino, sin música, sin televisión, porque la mesa se respeta por los siglos de los siglos.

Puedes traer tus libros.

Los estantes no están vacíos, tan poco repletos; porque el saber no se dimensiona por el tamaño de la biblioteca. Hay otras cosas intrínsecas relacionadas a la sapiencia que ahora no podría nombrarlas. Sencillamente, porque no quiero hacerlo.

La ropa de cama.

Las colchas blancas de algodón para el verano, en el tiempo de la abuela los edredones eran de lana de oveja para el invierno, ahora los edredones son de plumas para el invierno. Se mantienen las colchas blancas de algodón “matelassê” para el verano. En cuanto a las sabanas, no cambia nada: sábanas blancas para el verano, las con estampa para el invierno.

Los cuadros…

                      Las fotos…

                                    Los deseos…

                                                        Las fantasías…

                                                                                      …

Los problemas.

Nunca se los busca, pero vienen solos y hay que mantener la calma para enfrentarlos y poder solucionar todo lo solucionable de la mejor manera. Jamás, se debe encariñarse con los problemas. Hay que dejarlos ir. Una vez solucionados no se habla más. Ahora, los problemas ajenos no son de nuestra incumbencia. Tampoco la vida ajena. Por cuestiones de principios no debemos, siquiera escuchar los chismes; porque no acrecientan nada y consumen energía que podríamos usar en algo mejor. Mantener la prudencia, porque ella está encargada de articular y ordenar la moral y determina la reflexión particular que debemos promover respecto del ser y hacer en el mundo.

Los sueños.

Bueno, los sueños deben ser grandes muy grandes… Tan grandes cuanto tu mente te permita soñar. Pero, jamás los realizarás en toda su dimensión, porque el intríngulis de la vida tiene muchas sorpresas reservadas para cada uno. No es pesimismo. Es la pura verdad. Lucha por realizar tus sueños, sabiendo que no lograrás todo. Y después sea feliz con lo logrado. Muy feliz, porque hay gente que no logra nada Ni soñar.

Resumiendo.

No sé cuándo todo empezó. La abuela de la abuela, tuvo abuela. Esas cosas y tantas otras ya vienen costuradas en los genes… En mis genes.

Alternativa.

Una alternativa a eso todo, sería otra vida, que ya no sería la mía. Ya no sería yo. Porque, así cómo me ves y dices que me amas, soy apenas el resultado de estas cosas y de la negación y rebeldía en contra de muchas otras cosas que no me escucharas comentar.

En fin:

No me preguntes si estoy bien. La libertad. La agonía de existir. Los refugios para escapar de la angustia. Los compromisos. Las obligaciones, casi eternas. Nuestro amor legendario. La verdad, ni sé cómo estoy realmente. Hay días que llueven, otros hacen frío… A veces hay una tristeza repentina, otras veces una alegría pasajera. Y a veces todo es en una dosis de medio a medio.

En nombre del padre, del hijo y de la madre… por los siglos de los siglos.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

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Una caja se rompe

Publicado el 5 diciembre, 2020 por Alfred

En una caja de zapatos he empezado a guardar los recuerdos de mi vida. Desde aquella piedra azul que encontré en el mar en las vacaciones con la familia, hasta la tarjeta de cumpleaños que recibí este mes. Eventualmente, la caja se llenará o se romperá por la excesiva carga y habrá que reemplazarla y es a lo que me dedicaré hoy.

Encontré en la calle una caja más grande y comencé a vaciar la caja de zapatos un poco rota. Ahora, la nueva caja guarda mis recuerdos de modo que me deja espacio para guardar más. Por alguna razón, empecé a guardar poco a poco aquello que no me traía buenos recuerdos, como la cuenta del restaurante en la que discutí o el reloj que te traje como regalo y no aceptaste. Los meses empezaron a pasar y la caja empezó a llenarse, las esquinas afiladas de algunos adornos y palabras empezaron a cortar el cartón de la caja. Guardé los gritos y los insultos en la caja, pero la caja siguió partiéndose. Quise poner mis lágrimas, y entonces recordé que eso solo arruinaría el cartón permanentemente. Tampoco quise limpiarme las lágrimas porque no quiero lavar mi pañuelo, así que dejaré que se sequen mis mejillas. Si mi piel se raja un poco, no es molestia, a algún lado debe ir la sal del dolor.

La caja empezó romperse más y más, la reparé con cinta de embalaje, pero llegó un día en que reparaba una pared y al día siguiente se complicaba el problema en la otra. Los recuerdos siguen acumulándose, y la caja ya no entra en el armario, debajo de la cama o en el estante de mamá. La caja colapsará uno de estos días, y estoy seguro que mis recuerdos quedarán tirados en el piso de cualquier habitación, serán barridos hacia el patio y solo tendremos que esperar que la lluvia lo limpie, o la baldeada del próximo fin de semana.

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El pozo

Publicado el 1 diciembre, 2020 por Alfred

Estoy tan acostumbrado a este ambiente en el que las pistas y veredas están llenas de mierda. El olor nauseabundo es parte de la atmósfera de la ciudad, y esos gases olorosos ya son parte de nuestros pulmones. No tengo idea cuándo empezó esto.

Es muy común que las calles estén llenas de mierda, pero ocasionalmente se ve a algunos grupos de voluntarios limpiando las calles con sus propios baldes, palas y escobas. Con frecuencia, la gente empieza gritarles e insultarles. Llueven comentarios sobre la inutilidad de su trabajo. Por la noche, la televisión se encarga de convencer a las masas que los voluntarios solo buscan deformar nuestra tan tranquila normalidad, afirman que solo malgastan recursos y solo son agitadores sociales en busca de atención . Nunca falta quienes, acostumbrados a ser mierda, cogen los baldes de mierda para echarlos a los voluntarios. Algunos de ellos escapan llorando y abandonan su labor, otros son perseguidos luego de terminar su trabajo y algunos otros confrontan a sus agresores, por lo general los voluntarios terminan golpeados por bandas de estos agresores. Esos son sucesos cotidianos, todo el mundo sabe lo que sucede y nadie habla de esto.

Cada 5 años, recibimos la promesa de que la mierda de toda la ciudad desaparecerá. Los viejos se lo toman con escepticismo y están casi confiados de que eso no pasará; los jóvenes se ven divididos entre los indiferentes y los optimistas. Los indiferentes aceptaron que no tiene sentido discutir eso y debe ser parte de nuestra vida cotidiana, siempre lo será y no podrá cambiar. Los optimistas consideran que es posible que existan calles sin mierda o gases malolientes, ellos usualmente son los voluntarios tan duramente maltratados. Se estima que toda la ciudad quedaría limpia si cada uno de nosotros limpia 1 metro cuadrado de la calle. Por un día, cada 5 años, todos participan en esta limpieza general, aquellos que no lo hacen quedan inmovilizados en sus casas por un día. Por unas cuantas horas y en unos cuantos lugares la pestilencia desaparece. Solo para aparecer al día siguiente.

Esta ha sido nuestra vida desde siempre. He jugado fútbol en la calle con los chicos de barrio, mientras nos manchábamos de mierda. He visto a mis colegas ascender en una torre de mierda, a mejores sueldos y con elegantes vestimentas. Nada de eso quita que sus autos y propiedades huelen tan horrible que nunca me he atrevido a visitarlos. A veces quisiera una casa como la de ellos, pero no estoy seguro de soportar la pestilencia de esa vida. Por hoy, la mierda es parte de nuestra vida.

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A eso se reduce el amor

Publicado el 30 noviembre, 2020 por oliverfz

A eso se reduce el amor. 

Aún siento en mi silencio 

como golpea su adiós.

Solo dejó una brisa eterna

dentro de mi pecho. 

Las cantutas del valle pierden su color, 

con la lluvia más gris de nuevo en mi pecho.

Sopla fuerte en el viento,

que desgarra con soledad.

Una tenue luz que se apagará,

sin el soplido de nadie.

Las brasas débiles han de extinguirse solas.

Los candiles se aferran,

por un poco más de luz,

resisten desesperadamente para no morir, 

hasta cumplir su deber.

Alguien esta noche llorará 

y de seguro yo también.

Donde quiera que estés, antes del sol,

desearía poder tocarte.

¡Es inútil! estas tan lejos.

¡¡Ya amaneció!! lo sé muy bien, 

y sin ella no habrá una razón.

A eso se reduce el amor.

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SIGO BUSCANDO EL ÁNGULO CORRECTO

Publicado el 30 noviembre, 2020 por Agente D

30/05/2020

Hace unos días aprovechando la cuarentena decidí instalar y reactivar algunas redes sociales que para mí no son o bueno no eran tan importantes, hablo específicamente de Twitter e Instagram, con el fin de que con Twitter iba a ganarme con los hilos que se crean ahora y que con Instagram quería compartir fotos, publicitar mis proyectos entre otros. Para lo cual me dispuse a querer subir unas fotos en dicha aplicación, pero me di con la sorpresa de que no tenía (a mi perspectiva) ninguna foto que valiera la pena o para ser más exactos, alguna una que me mostrara de manera casual y chévere pues.

Por lo cual hizo que recordara el hecho que no soy fotogénico y que siempre he rehuido a fotos familiares, entre amigos, compañeros de promoción, entre otros (hasta de mi propia graduación para ser exacto), todo esto con el fin de no salir mal. Y con salir mal me refiero a esas muecas raras de vez en cuando se presentan y en especial a esa boca chueca, que por azares del destino o quizás atribuido a una maldición de “bocas chuecas”, siempre se muestran en la foto y nunca en el común día a día. A esto se suma que no tengo sonrisa, razón por la cual como se imaginarán no sonrío.

Por esta razón siempre me ha causado curiosidad, el ver a las personas en sus fotos con sonrisas grandes, bonitas o mejor que sean esas mismas fotos estéticamente correctas y muy pulcras a decir verdad; ojo, que no hablo de las que son en una sesión de fotos, porque eso para que decirlo ya. Pero bueno hay fotos de las cuales no he podido escapar y que gracias a Dios son en las que mejor me veo o en las que, para tal, caso no salí tan mal; estas pueden ser consideradas como un ensayo error; quizá, o en su defecto unas de las pocas fotos que sacan cara por mí. Pero sin lugar a dudas, cuando me dicen: ¡vamos a sacarnos unas fotos! O en su defecto tengo que sacarme un selfie, sigo buscando el ángulo correcto.

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Ruido de fondo

Publicado el 11 noviembre, 2020 por Alfred

He adquirido la costumbre de dormir iluminado por la clara luz de una pantalla mientras un suave ruido rodea mi cama. Me pongo en posición fetal y presto atención ocasionalmente a la pantalla. Dejo reproducir una voz monótona de algún documental de historia o ciencia mientras espero que el sueño me atrape en algún momento de la noche. Ya no sé si esto es una costumbre para conciliar un sueño o es el mecanismo de combatir la soledad de la noche.

Hay noches en que es fácil conciliar el sueño, y hay noches en que la luz de la pantalla es acompañada por mis pensamientos. Pensamientos sobre lo que pude hacer hecho y de lo que nunca podré hacer. Los lamentos son testigos de mi intento por dormir por algunas horas. Son en estas ocasiones en que vienes a mi mente, te paseas unas horas en mi cabeza y te retiras abruptamente para dejar una sensación de vacío. Igual que en el pasado.

Las noches son una ruleta rusa. La incertidumbre de si al acostarme me quedaré envuelto en los lamentos o podré descansar con el ruido de fondo de algún documental aleatorio. Espero que si te quedas esta noche en mis pensamientos, puedas despedirte para saber que no te hice enojar.

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Todo está mal

Publicado el 9 noviembre, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

Cubierto por una sábana delgada, con la esencia desnuda y la piel sensible, me siento acorralado e indefenso.

Sin buscar algo concreto, puedo encontrar muchas soluciones pero ninguna respuesta. Lamentablemente, la tragedia se ha escrito. Es imborrable e irreparable. Factores típicos de esos errores que te persiguen toda la vida.

Me sumergiré hasta el fondo de las Marianas del sentimentalismo y bucearé sin precaución por sus peligrosos laberintos. La soledad será vital en estas circunstancias. Además, una pequeña maleta con miles de razones inútiles me acompañará. Espero que sea suficiente para soportar un largo viaje sin inicio al cual llegaré tarde.

Levantaré mi cuerpo sin ganas, sin expectativas y sin fuerzas. Lo llevaré de la mano por todos esos lugares que conozco de memoria, con temor a lo nuevo. Me resulta tan provocativo el deseo de ser consumido por mi subconsciente, que terminaré dando mil vueltas entre pensamientos crueles hasta vomitar basura sobre viejos anaqueles llenos de la misma basura.

Reviviré lo vacío y confuso que es nadar entre viejas canciones que solo sirven para romperte el corazón. He programado a mi reproductor de música para que elija exactamente ese tipo de archivos. Nada aleatorio. Todo está demostrado en base a pruebas y a las pruebas me remito. No soy capaz de olvidar, mucho menos de superar.

Volveré a casa, me rendiré en la cama y cerraré los ojos. Al menos así dejaré de estar intranquilo. Me rodearé de paz turbulenta y un estado anímico casi anémico que será fácil de atormentar por ese maldito recuerdo de la rosa marchita sobre la congeladora. Dudo mucho que haya sido culpa del frío. Tal vez del aire. Estaba envenenado un par de meses.

Aún no he llegado al límite, pero siempre estoy tan cerca, que me pierdo en lo emocionante del asunto.

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Felinadas

Publicado el 21 octubre, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

“Me gusta observar tu existencia, tan vacía y carente de sentido” me decían los ojos de mi gato acaramelado desde el otro lado de la puerta de vidrio. “Que te vas y luego vuelves, te vas y vuelves, te vas… y vuelves… tu indecisión me deja pasmado. Ojalá que nunca te tuvieras que ir. O mejor aún, ojalá que un día ya no regreses”.

Al gato no le interesa la vida en su totalidad, transita en ella como si fuese una calle más en su camino. Sus gustos son ley universal, cruda e indescifrable para la mente mortal. De existir algo que no le agrade, eso, estará condenado a la indiferencia eterna. Como dijo Neruda, el gato no es gato porque nació así, es gato porque quiere serlo.

Sus ojos no son galaxias, son agujeros negros que atrapan la vívida magia del encanto. Su mente es el manicomio destinado de soñadores frustrados y músicos que nunca tuvieron instrumentos. Su pelaje es bosque encantado, escenario de las mejores caricias.

Dentro de esta lógica, me gustaría compartir una idea que ha estado merodeando por mi mente durante varias semanas. De materializarse, el amor debería tener la forma de un gato, o al menos, su sonido. Lo perfecto no es cuestión de percepción, es sobre ser o no ser.

El amor debería tener siete vidas, debería ser atento e indiferente al mismo tiempo, debería alimentarse de pequeños detalles así como el gato consigue pequeños insectos. No sería una locura pensar que, cada vez que suelta un maullido, expresa hasta el sentimiento más enfermo con lujo de detalles.

“¿Otra vez tú aquí? Ya cánsate, pero por favor, no te vuelvas a ir” dijo mi gato mientras apretaba su cabeza contra mi pantorrilla y me exigía el cariño pendiente de todo el día. Yo, cumplidor, me agaché y lo consentí hasta el hartazgo. Cuando se aburrió de mí, me dio esa mirada que ya conocía de memoria. El mensaje era claro: «Ahora dame comida».

Así debería ser el amor, una exigencia silenciosa y mutua que se complace con una independencia candente e inagotable.

Un ronroneo constante que no se puede apagar.

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Tras la puerta

Publicado el 18 octubre, 2020 por oliverfz

No será más que una pequeña voz en medio de la tormenta,
aunque ese sea el caso, he de seguir gritando, me alejaré cantando mis venganzas hermosas, con una dulce lumbre de mares.

Bajaré mi corazón humilde a la tierra soleada,
dejaremos nuestras almas soñar bajo la misma almohada,
la tierra de hacerse suavidad al recibir tu cuerpo de ángel.

Sentirás que a tu lado briosamente, como descansa mi cuerpo en la silenciosa ciudad,
cuando otro recuerdo llega dormido en tranquilidad.
Esperaré que me hayan cubierto totalmente y después hablaremos por una eternidad,
en el nevado de azucenas, que ya no puedo cuidar por la tempestad.

Esa sensación apunto de abrir la puerta, la última mirada tras la espalda, y saber que jamás volverás.

Dejaré mis memorias del recuerdo inútilmente, del triste alivio, al huir del lugar donde dejo parte de mi vida.

Sobrecogedora nostalgia que inundas el pecho, y ya está por llover;

Si, ya la lluvia truena. 
Sí, ya la lluvia pesa.
Sí, ahora la lluvia quema. 
Sí, Así deben ser las despedidas, las despedidas más tristes del universo.
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Vacaciones de medio año

Publicado el 16 octubre, 2020 por Alfred

Mi viaje en autobús de regreso a casa consistió en ver por la ventana, mientras la música se encargaba de describir las situaciones imaginarias que hubiese deseado que ocurran. La familia me esperaba para celebrar mi retorno, luego de mi partida a una aventura en una ciudad más grande para conseguir mis sueños. Aquí estoy, por fin puedo llorar en el pecho de mamá y sentir el abrazo de papá. Gracias, los he extrañado mucho.

Luego de unos días de descanso, me di cuenta que te extrañaba. Empecé a valorar la atención que me ofrecías, pero ya era demasiado tarde, pues no escribías ningún mensaje y yo no estaba dispuesta a escribirte algo. Necesitaba llenar el vacío existente y recordé que era admirada en un tiempo pasado por mis contemporáneos ansiosos de un beso mío, y esa adoración seguía vigente exclusivamente para mí. Llené mi tiempo con conversaciones y coqueteos, fue una distracción que ocultaba mi frustración por fallar en cumplir mis sueños, y parcialmente empujaba mis deseos de verte a un abismo poco profundo.

La semana de vacaciones pasó bastante rápido. Me dio tiempo para sentirme recuperada de todas las presiones, pero saber que ya debía regresar para empezar un nuevo semestre me puso nerviosa y ansiosa. No hay mucho que contar acerca del inicio del nuevo semestre, hasta que volví a verte.

Volví a verte, con las ojeras más profundas, con el cabello más largo y la apariencia más desaliñada. Noté que en la mano tenías el libro de poesía que te regalé, y logré ver marcas de quemaduras de cigarro en tus delgados brazos que salían de las mangas desteñidas de un polo negro. Caminaste hacia mí, fijaste tu mirada en mis ojos y no pude resistirme a abrir la boca para decir hola. Y pude ver como tu rostro sufría una metamorfosis impresionante, de un rostro concentrado en alguna lectura a uno lleno de ilusión y alegría. Entonces mirarnos fue un «perdóname y te perdono» tácito. Nuestra primera tarde juntos luego de las vacaciones tuvo la misma pasión de los primeros días del semestre pasado, y terminó en haciendo el amor en algún rincón iluminado de rojo, verde y azul.

Comprendí que podía amarte y que tu amor quedaba disponible para mí. Gracias ¿qué hago?

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Fin de semestre

Publicado el 13 octubre, 2020 por Alfred

Han pasado tantos eventos importantes en estos meses que ni sé por dónde empezar. He perdido el cumpleaños de mamá, el día de la madre y mi propio cumpleaños por perseguir mis sueños. Recuerdo cuando me alisté para mi primer día de clases de la universidad. Desperté temprano por la emoción de iniciar, llegué 5 minutos tarde porque quería mostrar cierta frescura pero sin ser irresponsable. Fue un día bastante típico, tal y como me lo esperaba. Ingresar a las clases, tomar apuntes, conversar con personas nuevas y regresar a mi solitaria habitación por la tarde. Así fue la primera semana, hasta que, luego de las clases del matemáticas del viernes, te vi pasar por el pasillo de la facultad.

Algo salvaje, algo tierno y muy delgado. Con una sonrisa coqueta, tímida y con una apariencia desaliñada, pasaste muy cerca de mí. Te intimidaste por el grupo de chicas que me rodeaba, entonces, no lo pensé mucho para decirte «Hola». Ese fue el momento mas emocionante que tuve en todo el semestre. Respondiste a mi saludo con una broma que no entendí. Continuó la conversación en las pasillos de la universidad y terminó en una despedida al frente de la universidad. La mejor conversación de todo el semestre.

Desde ese viernes por la mañana, y por unas semanas más, te convertiste en la persona más importante para mí. Te conocí poco a poco y descubrí la inmadurez propia de los 18 años. Me encontré cara a cara con tu timidez, pero me sometí al morbo en la oscuridad. Descubrí los celos cuando alguien te saludaba con un beso en la mejilla, y entendí que tenía control sobre ti al negarte el habla por algún capricho mío. Pudiste ser el soporte emocional que tanto necesitaba, pero poco a poco te convertiste en una carga a la cual soportar. Como la juventud misma, esto fue intenso pero fugaz.

Fue un sábado por la tarde, nublada como mis ilusiones, que decidiste no hablar más. Nos llenamos de resentimiento, y mi alma de lleno de un desmesurado llanto del cual viste 3 o 4 lágrimas.

No había tiempo para más. Tenía 4 ensayos pendientes, 2 presentaciones y 6 exámenes en 2 semanas. Todo se veía tan complicado, y aunque me quedé estudiando con la tristeza de no poder ver a mamá en su cumpleaños pude cumplir con todo lo pendiente. Entregué todos los ensayos, realicé las presentaciones y rendí mis exámenes. Desaprobé 3 cursos. Dí todo mi esfuerzo y me derrumbé en mi cama porque sentí que nada había servido. Partí de mi ciudad con todos mis sueños en mi mochila, pero no pude aprobar todos mis cursos. Derrumbada en la cama, anhelaba el refrigerio de las tardes, esperando a que papá regrese del trabajo y discutiendo infantilmente con mi hermano, mientras el sol se oculta tras el cerro de mi primer beso.

Mis sueños fueron tan frágiles y puestos a prueba. Terminó, estoy en un bus rumbo a casa por una semana de vaciones. Por fin, es el fin del semestre.

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CUATRO PALURDOS AMIGOS

Publicado el 30 septiembre, 2020 por Mario Loayza A.

Prometí bajo un juramente enclenque de no volver a fumar cuando escribiese sobre ti, a no beber cuando rememore nuestra loca y prematura juventud, pero me sumerjo como un barquito de papel sobre agua salada entre los recuerdos candentes, pero aún no estoy lo suficientemente ebrio para narrar esto.

Recuerdo el tenue vibrato de su voz semidulce sobre unos micrófonos vetustos y baratos, tratando de acoplar su tonalidad a una música aun más desafinada, recogiendo sus cabellos opacos con una cinta rosa, exasperando y excitando al responsable de aquel crudo sonido cuando bamboleaba sus rollizas posaderas al son de su canto. Era extraño y hasta un poco insólito ver a una chica de rasgos tan finos entrar a una cuasi cofradía de cuatro zafios amigos, que cuyos ojos solo tenían el único objetivo de observar sus jeans azules apretados y que cuyas mentes solo tenían un mismo menester de vital y trascendente importancia, estar en una misma cama desnudos con algún tipo de rock suave de fondo tratando de terminar sobre su cara, cuatro palurdos interesados en invertir en sexo puro y duro, exponiendo a su término una relación amical de muchos años, pero el precio era justificado en esos días calurosos y coloridos.

La juventud pasa muy pero muy rápido y como dicen los anticuados anacrónicos “el tiempo no pasa en vano”, cada día teníamos cambios físicos, entre los varones casos típicos de acné, granos y espinillas, tuve bastante fortuna que solo en mi cara haya crecido bello facial, era un punto estratégico a mi favor tener una apariencia mucho más masculina y madura que podía darme lujos de comprar alcohol sin la necesidad de que tontos incautos bodegueros pregunten sobre mi edad, pero me distraigo y desvarío sobre el punto principal de este recuerdo, y es que sería estúpido hablar sobre mi cambio físico y no el de ella.

Pues bien, el solo hecho de remembrarlo produce cierto endurecimiento entre mis piernas, así que trataré de ser breve y específico. Todo estaba acorde a ella, sus senos y sus caderas eran proporcionales a su estatura, sus labios tuvieron un engrosamiento y bueno, imaginarán el uso que yo podía otorgarles, y algo que agradezco al mismo creador del universo, es el hecho de que nunca pero nunca dejó de utilizar ropa ceñida, pantys y jeans pitillos haciendo juego con algún polo o top semi escotado que siempre dejaba ver el color de sus sostenes, rojos, negros, rosados y celestes, y obviamente los días de buena suerte donde no llevaba nada debajo de esas telas que soñaba romper con los dientes.

Debo admitir que tenía unos hermosos ojos achinados de color marrón oscuro con jaspes tornasolados en los días de primavera, aunque en aquellas épocas era lo último que podía ver en ella, a excepción de cuando teníamos una conversación totalmente directa, donde no puedes descender la mirada a sus pechos por miedo a que se dé cuenta de la clase de chico que en verdad eras, un imbécil empecinado con los videos porno que tenía una erección cada diez minutos, en verdad fue muy difícil.

Pero en toda contienda existe un único ganador y triunfador, y esta no sería una excepción para mí. Un día cualquiera de verano salí campante de una cafetería del centro de la ciudad, abrazando firmemente su pequeña cintura que rodeaba una delgada correa de cuero rojo, sujetándola como un trofeo con tetas y trasero, restregando mi tan anhelada victoria a mis tres palurdos amigos, que de seguro irían a masturbarse por última vez con su imagen de diosa adolescente. Sin embargo, me sentía nervioso, toda mi vida cambiaría en un dos por tres, en un chasquido de dedos, en una eyaculación.

Pero la historia se detiene aquí, en verdad necesito ese cigarro…

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No controlas mi sueño

Publicado el 11 septiembre, 2020 por Alfred

Mi tiempo libre se ha convertido en una extensión de tu tiempo. Me he convertido en un artefacto que cumple las labores necesarias y me siento casi automatizado a complacer lo que sea solicitado. Me siento programado para realizar actividades que cumplan tus expectativas, en caso hacerlo no sea de tu agrado debo mostrar culpabilidad de mis actos, arrepentirme por cometer tal error y corregirlo inmediatamente, pues tu ira sería el castigo. La única solución es la humillación y el perdón debe solicitarse del modo que tu decidas tácitamente, es mi misión adivinar cómo proceder, y más errores conllevan a más ira que se pagan con indiferencia y más humillación. El perdón es un privilegio del cual debo agradecer.

Muero por un poco de libertad, por un suspiro durante la tarde y fumar un cigarro antes de dormir. Pero mi sueño queda dispuesto a tu voluntad, y mi amanecer debe ser tan sigiloso que no te incomode. He decidido darme un sueño perpetuo que no podrás controlar.

Es difícil escoger un modo de ir a dormir, preferiría que sea discreto pues en caso de fallar no tener evidencias de la cual sentir más culpabilidad. Podría irme a dormir con una corbata elegante y esperar que el aire escape de mí, pero suena técnicamente complicado para alguien no experimentado. Pensé en dejar salir el contenido rojo de mi corazón por una abertura en mis muñecas, pero no quiero que tome mucho tiempo. Así que decidí tomar caramelos para el sueño, desvanecerme lentamente en un sueño sin posibilidades que los ruidos ni la luz pueda despertarme.

Ya tomé muchos caramelos y bebí un vaso con agua. Adiós, iré a dormir.

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Libera mi alma

Publicado el 10 septiembre, 2020 por oliverfz

Lo intenté hasta el alba y los vientos me llamaron,

Ninguna fuerza viva puede cambiar lo que yo soy. 

Como los océanos brillantes y extensos, así mis alas se elevan. 

Los cielos leerán mi corazón desde su profundidad. 

Libera mi alma a la inocencia y la poesía, 

Libera mi alma en una Oda de rebelión. 

Todas las batallas que lidero. 

Aprecia la fuerza con la que peleo. 

Libera mi alma de las lágrimas derramadas.

Libera mi alma en remedio lejos de tragedias. 

Todo lo que hice, sellalo en mi pasado. 

Buscaré un lugar donde el amor esté destinado a durar,

En mis misterios sin conocer, donde nuestra historia vivirá. 

Desata mis recuerdos y vuélvete mi legado. 

Pues si la esperanza muere, la mía morirá al final.

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Una calle pavimentada

Publicado el 8 septiembre, 2020 por Alfred

El escenario de nuestros besos era una calle llena de tierra y polvo. Nuestras despedidas duraban 10 o 15 minutos, mientras la noche caía en forma de luna llena. Una atmósfera llena de gases helados rajaban mis labios y solo quedaban humectados por tus besos. Un breve descenso de temperatura invadía mi espalda, y tus manos tibias calentaban mi piel para devolverme el calor necesario. Tu vida se hizo mi vida por unos meses y ahora ya no sé quién eres. Ahora ya no hay nada de lo que podamos hablar. Hoy, cinco kilogramos de papeles invaden tu día a día, aplastando las fotos de nuestros viajes y tus sueños de felicidad. Ahora el brillo de mis ojos enamorados queda opacado por la distancia a la que nos ha tocado vivir.

El escenario de nuestros besos era una calle llena de tierra y polvo, a un costado del parque infantil y cerca de nuestro restaurante favorito. Dónde la melancolía recolectaba fotografías para usarla de inspiración años después. Una calle que fue testigo de la primera vez que nos tomamos de las manos, que me fui molesto por una tontería y cuando acordamos nunca mas hablarnos.

Hoy pasé por la calle llena de tierra y polvo, y no tenía ni tierra ni polvo, ni amantes, ni parque o restaurantes. La vida se nos fue en estos años y se llevaron los recuerdos del amor juvenil. Se llevaron nuestros besos al frente de tu casa y se llevaron nuevamente, un pedazo de corazón.

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Entre luces y siluetas

Publicado el 18 agosto, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

Leí por ahí que las verdades a medias son peores que las mentiras. Ilógico. Nada puede ser más bajo que una mentira completa. Aun sabiendo todo lo necesario, el engaño jamás será sinónimo de ruindad. El gusto por mentir no queda en exagerar y librarte de ello, el gusto está en saber hacerlo y hacerlo bien. Es así como se puede identificar la manía del mentiroso, dándole una excusa perfecta capaz de ganarse confianzas crédulas y lastimar susceptibilidades hipócritas.

A nadie la importa porque es un deber, pero la verdad siempre será como la luz. Clara y fugaz. Un destello tan efímero que puede viajar a través de los ojos cerrados, uniforme y sin perder su serenidad. Potentes o tenues, las luces tienden a tener vidas enérgicas que, en muchos casos, están condicionadas al uso del interruptor, condenadas a morir y revivir bajo la orden de un lastimoso clic. Que maldito infortunio. ¿Quién fue el infame que se atrevió a meter a la verdad en una miserable linterna?

Por otro lado, a contra luz, están las siluetas.

Estos seres, totalmente distintos, salen a pasear cuando las luces funcionan. Ellas son atrevidas y capaces de cualquier aventura. Pueden colgarse peligrosamente de las grietas en la pared, corretear por el techo de los pasillos y cruzar puertas cerradas de par en par. No conocen límites. Son infinitas.

Dentro del gran dilema que conlleva poseer una, está el hecho de que no pueden permanecer tranquilas. Se la pasan ideando planes perversos, casi demenciales, buscando quien sabe qué mientras nos llevan al límite del nerviosismo tras cada uno de sus movimientos. Son, más allá del caos, los entes más privilegiados por la versatilidad.

Debido a su heterogeneidad, las siluetas pueden unirse de a dos y dividirse en diez, agarrando a sus propios pensamientos y revolcándolos por el piso, sin pena ni culpa, levantando todo el polvo acumulado de la conciencia y generando un desorden tranquilo.

Exactamente así es como funciona la sinceridad. La verdad es luz; única, leal, condicionada y a veces molesta. La mentira es silueta; siniestra, inescrupulosa, capaz de tomar cualquier forma para sobrevivir. Ambas, guiándose por su instinto, se oponen y complementan hasta el punto de crear la imagen más hermosa contenida en un valor que se ha perdido a medias.

Y aun así, las luces pueden albergar las siluetas más oscuras, escondidas en el subconsciente… pero nunca las verás congeniar.

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Olvido

Publicado el 18 agosto, 2020 por oliverfz

Y así paso los días de lo efímero, de lo por venir.  Sientes pena y olvido aún en las cuerdas rotas de nuestras canciones.

Los gritos tan altos de unos ojos muy tristes,  en pequeños restos, en cada diminuto espacio ahora vacío de tu corazón. 

No preguntes si la vida me trata bien,  porque los días me hacen pagar el precio de tu ausencia.

Intentando ocultar mi deseo al dormir y preguntarte  «qué es de ti» en mis sueños.

Esperando el día en que las lágrimas sean cálidas sin secarse con el frío entre las mejillas. 

Es que estoy tan ausente en mis recuerdos,  vengo y voy con el viento.

Aseguro tu recuerdo fijo al pecho,  lo que guardo de ti lo escribo en mi alma,  en tinta blanca de tristeza,  antes de perderme entre la niebla. 

Y ya sabes que no hay problema en las promesas sin cumplir,  porque  nunca habrá disculpa en el olvido.

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Autocompasión

Publicado el 17 agosto, 2020 por Alfred

¿En qué lugar estás ahora? ¿En qué inviertes tu tiempo? A veces me pregunto que pensaría mi «yo» adolescente de mi «yo» presente. ¿Acaso se sentiría orgulloso de lo que soy ahora? Respóndete a ti mismo, y acompáñame a un breve desahogo de mi parte.

Tal vez mi «yo» adolescente se impresione por algunos logros pero se sorprendería de los problemas en que ando metido actualmente, se quedaría desencajado al saber que las pasiones de la adolescencia se mueren luego de unos años y se quedaría decepcionado al saber que el amor no funcionaba del modo que él creía. Se molestaría y negaría a aceptar que aquellos que tanto significaban en la vida, no son ahora mas que contactos sin mensajes en redes sociales.

Siento pena por mi, y es a lo que vine el día de hoy, a sentir pena. No a aceptar mis errores, ni a corregirlos. Vine a embriagarme con un poco de desahogo escrito para ustedes. Mírenme y díganme que soy un payaso dramático, y yo solo me acurrucaré a llorar mis penas. No me den soluciones, no me den consejos. Cuéntame tus problemas para que sepas que en nada caen tus palabras, pero te vayas con un nudo menos en la garganta.

Quisiera ponerme a llorar por aquello que creí que era el amor, y descubrí a golpes que no era así. Tal vez el amor de adolescencia solo debería quedarse como una fantasía para consolar a los jóvenes corazones rotos que huelen a cigarros baratos y tareas pendientes. Mejor dejar ese asunto cerrado en el pasado, de todos modos ¿qué puede importar el daño que ya fue hecho y jamás será reparado?

¡Qué pena por mí! Pobrecito. Hoy es día de llanto, y mañana es un día cualquiera. Hasta mañana.

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Ya te quitaron los gritos

Publicado el 15 julio, 2020 por Alfred

¿Quién te quitó la voz? Esa que tan melodiosamente me cantaba por las noches y me arrullaba hasta que duerma. Esa voz tan chillona, que pasa de adolescente a joven y de joven a adulto, que gritaba arengas contra la injusticia social que tanto rechazabas. ¿Quién te quitó la voz? De esa tan ronca luego de gritar toda la noche en un concierto, y hospedada en un cuello tan delgado y cansado por disfrutar un concierto. ¿Dónde quedó la voz que recorría las clases? Aquella que hacía preguntas durante las clases que tanto te apasionan, aquella voz que suavemente explicaba a quienes se distrajeron, aquella voz que buscaba respuestas y solo generaba más preguntas.

Te quitaron la voz de la que me enamoré, la que era capaz de transmitir la pasión luego de una lectura intensa, la que preguntaba sin dar respuesta, y la que daba respuestas para cuestionarse a si mismo. La voz irreverente ante la burla, la voz que en un melodioso francés conquistaba a los oídos de quienes por primera vez lo escuchaban.

Te quitaron la voz. Callaste ante las bofetadas, callaste antes el chantaje emocional, y callaste porque la vida se trató de callar para que otro grite. Se acabó tu turno en la vida, y la recompensa será el canto más melodioso que jamás hayas escuchado antes, y será tu obra, será tu voz en otros pulmones.

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Me iré de casa

Publicado el 10 julio, 2020 por Alfred

Algún día me iré de casa, y no volveré. Te dirán que me fui de viaje o que estoy con tu abuela. No es cierto. Quiero que sepas que nada de eso es cierto.

Me iré de casa y de pronto recordarán todas las cosas buenas que hice, me glorificarán y contarán anécdotas graciosas. Pero yo solo soy un persona como todas, que puede amar con mucha pasión, y también puedo ser un hijo de puta capaz de lastimar sin pensar en las consecuencias. Puedo ayudar sin esperar nada a cambio, y lo he hecho muchas veces, Puedo ser un resentido y gritar solo con la intensión de herir, y lo he hecho muchas veces. Sin embargo, cuando me vaya de casa, no habrá tonalidades en mis acciones, si no un «fue muy bueno».

Me iré de casa, y me vas a extrañar. Van a consolarte con cuentos y mentiras, consejos y basura que tú elegirás escuchar o no. Vas a consolarte y no sé como, si buscando amor encubierto de pasión en lugares poco iluminados, o en la toxicidad de lo que sea tu sustancia favorita. Tal vez vayas a consolarte contándote historias de fantasía de las que tú bien sabes me burlaría.

Me iré de casa, será una sorpresa. Hablarás con mis amigos y conocidos de los que nunca te he hablado. Te ofrecerán su apoyo cuando en realidad olvidarán de lo sucedido a los 4 o 5 días. No esperes que te apoyen. No esperes que alguien te ayude. Lo único que espero para ese día, es que hayas aprendido a estar sin mí. Yo ya no estaré, pero tu puedes hacer todo mejor yo. Confío en tí.

Para A.A.

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Mi sueño es una mariposa

Publicado el 1 julio, 2020 por Alfred

Yo recuerdo la inocencia que sustentaba mi sonrisa, luego de imaginariamente alcanzar mis sueños. Llegaba a casa y podía tirarme a descansar sin problemas en la cama, sabiendo que tres exámenes me esperaban al día siguiente y que dos tareas estaban incompletas. Desarrollé el hábito de tener algún ruido de fondo para llenar la atmósfera de mi habitación, algún programa de televisión que había visto como 4 veces acompañaba a mi mente en sus tareas cotidianas, ya sea hacer algún trabajo o en simplemente prepararse para dormir.

Recuerdo una tarde de julio, tener veintipocos años y acostarme a recordar los besos juveniles llenos de pasión que solía recibir de algún par de labios sensuales cuyo aliento era una mezcla de ron con mis cigarros baratos y de pronto cortar todo metraje mental para plantearme un futuro lleno de éxito, y sobretodo, de felicidad. Esos sueños eran tan bellos y llenos de inocencia, y a la vez tan frágiles que ahora que lo pienso eran igual que las alas de una mariposa, tan libre y capaz, cortando el viento con la aerodinámica tan elegante que solo un insecto tan bello puede permitirse, de flor en flor o de chica en chica. Tal como cualquier tipo de vuelo, terminó.

Hoy mis sueños quedaron como las alas de una mariposa aplastada por un periódico arrugado, como pisoteados por cualquier peatón que circula con apuro, como la vida misma. Ahora es basura que nadie se molestará en recoger.

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Festival de colores

Publicado el 28 junio, 2020 por Alfred

Pensábamos que el mundo era blanco y negro. Ese era el tácito acuerdo que nos inculcaron desde niños. El mundo no era blanco y negro, existe una gran gama de colores de los que nunca me había enterado. Rojos, violetas y celestes por calle, proclamando el amor en un bello festival de música y algarabía. Morados, azules y verdes corriendo por las calles, tan libres y felices que puso de mal humor a los blancos y negros. Blancos y negros proclamaban que la libertad era el eje de sus vidas, pero veían un violeta para empezar a juzgarlo. Los llamaron cobardes, y les crearon estereotipos y prejuicios. Los encarcelaros y mutilaron, los adormecieron y anestesiaron, mas nunca pudieron despintarlos. Ellos siguieron iluminando la vida tuya y la vida mía. Resulta ser que son amigos, hijos y hermanos. Resulta ser que son madres, artistas y doctoras. Resulta ser, al final de cuentas, que son los colores los que dan vida a tu pobre existencia bicolor.

Los han estigmatizado, pero ellos han decidido hacer un carnaval de música y bailes, entonces les dijeron bulliciosos y escandalosos. Los han golpeado hasta la muerte, y ellos han salido a gritar por sus vidas, entonces los quemaron y quisieron convertirlos en cenizas. Los abandonaron quienes se suponía debían amarlos, y ellos se juntaron para ser el arcoiris en la devastación.

Al final, llegará el día en que el color será tan normal y podremos abrazarnos. Gracias.

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Qosqo

Publicado el 24 junio, 2020 por Sajo

Cusco el inmortal, tus calles bellísimas que adornan tan hermosa ciudad, tantas veces que me perdí mirando el cielo desde San Blas, recuerdos que de mi memoria no se borrarán, historias aquí e historias allá, guardando experiencias en ti, mi querida ciudad.
Siendo escenario de majestuosidad, de incontables ceremonias mágicas cual célebre tradición, sean incontables los asistentes a la procesión.
Sepamos admirar tal don, de ser risueña en su corazón, y que la ovación que intenta ser, este simple verso, que lleva un toqué de timidez y admiración, sea suficiente para saludarla hoy.

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PLACERES CUSQUEÑISTAS

Publicado el 24 junio, 2020 por Mario Loayza A.

El solo pronunciar la palabra mágica “Cusco” es sinónimo de alegría y júbilo de recuerdos invaluables de mi loca y aún no esfumada juventud. Rememorar su tradición y su cultura es una fiesta y por que no llamarlo hasta un cargo patronal en el hipocampo del cerebro. Cada lugar hermoso y seductor a los sentidos de esta tierra linda, alberga reminiscencias que serán imposibles de desvanecer.

Memorias como las salidas nocturnas de bohemia en el Mirador de San Blas, o en la plaza del templo de San Cristóbal, donde atravesabas copas y cigarrillos con grupos juveniles, desde muchachos con los ojos rojos y perdidos en el inmenso cielo gélido, hasta las niñas pitucas sometidas por el elixir del Inkaria, cantando huaynos de Condemayta a viva voz por amores no correspondidos.

Pero Cusco y su magnífica cultura no solamente se extiende a su capital, sino a sus bastas provincias reticuladas de encantadores y originales costumbres. Así asoma a mi mente, las noches acomayinas, donde los muchachos rodeados de amistad, amores y aguardiente, salían de madrugada por las calles para contagiar su algarabía juvenil con su tradicional “pichuichada”, donde entonaban estribillos pícaros para entretener a los espectadores e invitar tentadoramente a escaparse a los hombres casados, para reunirse y compartir bebidas espirituosas al final de la noche fría en el templo de Santa Bárbara y culminar su ronda dividiéndose en dos bandos de mujeres y varones para  mojarse en la pileta de la plaza principal a razón de los carnavales, luego tener un merecido descanso y retornar en la puesta de sol para finalizar la jornada juntándose en parejas de ambos géneros y derribar el típico árbol emperifollado de serpentinas y regalos coloridos.

De igual modo, como suprimir de la mente, las fiestas de la tierra bravía de Chumbivilcas, siendo específico en el distrito de Colquemarca, donde pasamos tres días y tres noches de incomparable jarana, comiendo y bebiendo al son de bandas tradicionales con pitos y wakawaqras, los cuales anunciaban la fiesta taurina a realizar por la Virgen madre del lugar, tengo que indicar que en las corridas de toros costumbristas del lugar no matan al toro, ni le hacen daño con objeto alguno, más al contrario, quienes deben derramar sangre son los toreros aficionados que entran con sus ponchos rojos y guindas envalentonados por el licor a enfrentarse con las astas filosas del animal, lo cual seria augurio de lluvia y de cosecha fructífera para el pueblo de fiesta. Y es que ver de cerca a la muerte, hace que vivas exponencialmente el presente, por suerte el licor no me arrojó a las fauces feroces de esas imponentes bestias, pero sí pudo rendirme ante los ojos renegridos de una hermosa chumbivilcana, a quien a voz en cuello y con guitarra en brazos trate de impresionar toda una noche, terminando a golpes con otro aguerrido pretendiente, que al parecer estaría tentando suerte mucho antes que yo. Tuve que despedirme de esa hermosa tierra con el ojo morado y jalado de las orejas por mi padre, pero jurando regresar a desafiar al toro más bravo y más temido, para impresionar a la chica hermosa de ojos de capulí.

Y por supuesto, como no rememorar las tierras preciosas de Quillabamba, donde muchos curamos las heridas del mal de amor, en los brazos de una bella y exuberante morena, para luego embarcarnos en viajes a las profundidades de su selva, en busca de aventura y misticismo. Recorrer sus magnificas cataratas mientras maldices el calor infernal por la imperdonable resaca, pero absolutamente nada puede opacar las maravillas que nos ofrece a la simple vista. Emborracharse en la plaza central en polo y bermuda cantando “que lindo es Maranura, que lindo es su amanecer”, endulzando los ojos, con las piernas de bellas musas que espectan ansiosas la hora de ir a bailar.

Son muchas historias y anécdotas impregnadas e indelebles en el corazón, las cuales empiezan con “una vez en Cusco”, que emocionan mis sentidos de una manera vesánica, porque en una sola aventura, puedo sentir el frío ósculo de la noche de Espinar, o el acurrucador calor de Quillabamba, el sabor incomparable de la chicha de jora de Paruro, o la refrescante cerveza artesanal de Urubamba, la calidez del abrazo del amigo de Anta, o los besos ardientes de una Paucartambina.

Y es así que me enamoro de Cusco, de sus maravillas arquitectónicas, de sus parajes, de sus costumbres, de sus fiestas, de su comida, de sus mujeres. Y es que en cada una de ellas guardo en lo más profundo de mí, un recuerdo, una cicatriz, una foto, un beso, un orgasmo.

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Mi nuevo hogar

Publicado el 24 junio, 2020 por oliverfz

De tiempos en que la mente desea olvidar, de las sendas del pasado turbulento.

Camino lejos del sol, de una tierra natal donde sólo se oía llorar; las lágrimas fueron compañeras en fríos sordos.

Ya no importa de donde partí, ya no era lugar para mí.

Lejos del horizonte gris, que me hablaba tras de mí.

De un largo camino sin mirar atrás, caminando rápido para poder perderme.

Intenté fingir calma, para no olvidar los pedazos de corazón que desaparecían en el suelo entre mis huellas.

Y el destino me trajo hasta aquí, tierra del sol antiguo, tierra de los pasados montañosos llenos de libertad.

De las constelaciones autóctonas, de sangre ardiente nativa, de nubes blancas, de cielos azules y grises.

Tierra querida a la cual llamar hogar, en que se envolvió mi ser entero de esperanza.

Sintiendo que los fantasmas de nuestro pasado se fueron para no regresar.

Me darás a la mujer amada que llene su corazón de mí. Me darás calor en nuevos brazos que de niño soñé. Me darás amor y abrigo que nunca conocí. Me darás nuevos besos y todo aquello que añoré. Me darás paz de los viejos olvidos a orillas de tus ríos sagrados.

La inspiración me trajo hasta aquí y por amor yo espero aquí. ¡Sí! ya estoy por fin en casa.

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Cigarro por Av. de la Cultura

Publicado el 17 junio, 2020 por Alfred


Un estudiante estresado sale de la universidad a las 9pm. El hambre está ausente debido a la ansiedad de los últimos exámenes y la vida sentimental propia de un jóven de 20 años. Las lecturas se acumularon para la evaluación de mañana a primera hora y la chica con quien coquetea acaba de enviar un mensaje aceptando la invitación a salir este fin de semana.

El estudiante camina por Av. de la Cultura a las 9:05 p. m. y pasa cerca de un puesto de anticuchos, el humo blanco entra sin permiso a sus fosas nasales para activar un reprimido deseo. Un cigarrito no estaría mal. Compra un Hamilton, lo prende y chupa el filtro como un fumador novato. Esa combinación letal entra en forma de gas por su boca y es retenida en alguna parte del sistema respiratorio para salir por la nariz. Fue la mejor exhalación de todo el día. Como lleva los audífonos puestos, ignora los ruidos de la ciudad a esta hora.

El estudiante no termina el cigarro porque empieza a sentir náuseas, hecha la dulce muerte de cabeza ploma a un charco de agua, el papel absorbe esa sucia agua para empezar a convertirse en verdadera basura. Una leve sonrisa se dibuja en su rostro. Su vida académica se podrá estar desmoronando semestre tras semestre, pero mientras ella siga respondiendo a sus coqueteos, él estará feliz.

Un trabajador camina por Av. de la Cultura a las 9:05 p.m. Mira con el camino que recorría hace 10 años cuando era un estudiante y podía fumar por la calle sin preocuparse por las normas que debe seguir ahora. Un trabajador usa mascarilla y mantiene un metro y medio de distancia de otros transeúntes. Un trabajador mira con anhelo una cajetilla de cigarros en una vitrina de una tienda nueva, exhala de ansias y nostalgia. Le quitaron la libertad de fumar en la calle un cigarro cualquiera por la noche, le quitaron los mensajes de ella por la noche.

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