En estos tiempos, la comunicación es tan rápida que permite enviar un mensaje en 1 segundo y recibir una respuesta al instante. Las redes sociales han abarcado parte importante de nuestra vida que son el «espejo» de lo que somos. Somo felices, bailarines, viajeros y deportistas. Sin embargo, ¿que sucede al momento de compartir una tristeza profunda, de esas que no te rondan por la cabeza toda la noche? ¿qué sucede cuando solo quieres compartir un par de risas en confianza? Entre la lista de contactos, son contados a quienes pueda pedir auxilio por una pena, y yo vivo en un caparazón de silencio que solo un amigo puede comprender.
Entre tanto usuarios, ID y números debe existir algún par que pueda entenderse, y no dudo que así sea, lo importante es que se conozcan. Entre el mar de personas con las que podemos conectar, no hay ese ser que imaginamos para reírse sin motivos. Por esas razones que no puedo entender, como algoritmos y suerte, pude conocer a alguien.
Entendí que lo que necesitaba era reír en un entorno de confianza, entendí que podía conocer a alguien manteniendo silencio y entendí que yo era tan malo como pintaba el espejo. Este paso de comprensión es un nuevo salto en mi humanidad. Me he quitado una venda que me puso los años de tristeza y siento como el sol quema mis ojos ante mis nuevas expectativas. Aquí estoy, riendo con un alma desconocida por temas tan absurdos que ni sabemos de donde partieron.
Dos desconocidos se encuentran en una sala virtual, para compartir datos aleatorios mientras lanzan ligeras burlas, ligeros chistes y llenan su comunicación con emojis. Me cuestiono sobre como será pasar del ¿qué tal? al «nos vemos en X minutos» . Cuando dos almas que nunca se han visto comparten el mismo espacio físico y rompen el medio etéreo que los unía pueden descifrar sus sonrisas, lidiar con los silencios y reír naturalmente.
Las emociones se convierten en manifestaciones física y dos almas desconocidas pueden, por 10 minutos, ser amigos de mucho tiempo. Dos almas pueden ser uno en el calor de un paraleleṕidedo oscuro para sentir aquello que tanto les puede faltar o desean sentir. No sé que se llame, si cariño, amistad o pasión. Lo que sea, recíbelo, y dalo.