MARCHAR

Existió un guerrero de negro cabello

Como su corazón, el cual había perdido

Con iris rojos, rojos como el acero en la forja

Rojos de tanto llorar

El guerrero se calzó su armadura mientras el pueblo le rogaba

Pero este guerrero

Se puso a marchar

A tierras lejanas para olvidar a su amor

Cuando el bosque

Este guerrero quiso cruzar

Las ninfas de los árboles

Salieron al frente de él

Rogándole que no las deje

Pero este guerrero

Continuó su marchar

A tierras lejanas para olvidar a su amor

Cuando su camino lo acercó

A las altas montañas

Sus espíritus protectores salieron

Le ofrecieron todos su tesoros

Con tal que se quedara

Pero este guerrero

Continuó su marchar

A tierras lejanas para olvidar a su amor

Cruzando las montañas

Al cielo se acercó, desde donde los dioses

Le comenzaron a rogar que no abandonara su patria

Que volviera a ser el gran protector

Le ofrecieron darle el secreto de las runas

Pero este guerrero

Continuó su marchar

A tierras lejanas para olvidar a su amor

Cruzó las montañas y los valles entre ellas

Bajó por grandes abismos y cruzó llanuras abandonadas

Pasó por los pantanos donde las almas deambulaban

Y por donde pasaba, todos le rogaban

Que no se fuera de su tierra amada

Pero este guerrero

Continuó su marchar

A tierras lejanas para olvidar a su amor

Mas luego de un tiempo, llegó al mar

Donde su viaje, parecía, a fin había llegado

Pero el guerrero derribó un enorme árbol con su espada

Y con su ayuda, un barco construyó

Le puso el nombre de su amada y al mar se lanzó

Y así, el guerrero siguió su marchar

Buscando la tierra lejana donde su amor podía olvidar

Aun sin saber que ni con la ayuda de la muerte lo iba lograr

Así partió el guerrero, solo en el mar

Soltando las únicas lágrimas que le quedaban en el corazón

Y cuando llego al medio del mar, liberó todo su dolor

Y fue tan grande su dolor, que toda la tierra lo sintió

Y todos aquellos que le habían pedido que se quede

Entendieron el porqué de su marchar

Y porque él nunca ha de regresar

La brevedad

La brevedad son tus ojos,

la voz callada que precede a mis labios,

la inclinación del color bermejo del afecto,

la silueta de tu sombra después del amor.

*

La brevedad son tus manos tibias,

la noche incalculable,

la forma de tu vientre dispuesto.

*

La brevedad es tu nombre,

cariño,

la sílaba de la felicidad.

La quemante mirada

Qué más pueden decir tus ojos
que no sea que sintetizan el sol.

Imagino la calidez
de dos fuentes quemándose,
la ignición del centro luminario,

qué más se puede decir del sol
que no sean tus ojos.

En la tibieza de tu párpado
reposan los sueños,
los nidos de mil aves encendidas
donde mueren y renacen
tus reflejos,

la mirada quemante
donde espero rendido.

MANGOSTA

Siempre pensé que la matemática

Me llevaría a una vida lunática

No que me acercaría a ti

Mi princesa romántica

Aquella que tiene la mirada penetrante

Y la sonrisa demasiado radiante

Aquella que se marcó en mi mente

Aquella que relajó al demente

Y se proyectó plenamente

En conocerte completamente

En ti confiar ciegamente

Y solo a ti adorarte

Pero creo que mi mente

Muy lejos está viajando

Porque no sabe lo que tú estés pensando

Quién sabe que de mí te estás imaginando

Seguro estás pensando «¿en qué loco me estoy fijando?»

Pero princesa, este loco es un vato

Que solo en una piensa

Un loco que solo a una quiere

Y que si lo aceptas, su vida te daría

Y hasta el fin del mundo te acompañaría

Y que en las siguientes vidas, a ti te buscaría

Para repetir esta historia

Aquella que, para mí, será la más bonita.

Mis abismos

Tengo tantas ganas de incrustar mis dedos en mis pupilas
y arrancarme las penas del alma.
Que el humo de tu cigarro se convierta en besos
que al chocar con mi rostro
estallen en estruendosos “te quiero”
para no quedarme vacía de sensaciones.
Para no quedarme en silencio.

Tengo tan sedientas mis emociones,
quiero explotar en momentos
que logren empañar esta ansiedad por completo
cual rocío en verano…
y que cada uno de mis versos
llegue como deseos a las estrellas fugaces
que no logré atrapar
en todas esas noches frías
donde…
en vez de mirar al cielo
miraba tus numerosos lunares.

Tengo tantas ganas de implorarle a esta noche
que se apiade de mis miedos,
de pedirle a la luna que se vista de mis eternos susurros,
para así no terminar contándote que me muero por ser
el más eternos de los fuegos,
de esos que se incrustan en tu piel
y no logras olvidarlos.

Quiero descansar mis lágrimas en tu torso
y sentir la suavidad de la vulnerabilidad
en las palmas de mis manos,
para ser eterna…
para ser todo
menos esta ansiedad
que me convierte
en abismo.

– NERA

Me vas a pedir que vuelva
cuando mi piel se convierta
en ceniza.
Cuando la ansiedad
en la palma de tus manos
quite la venda de tus ojos
y no puedas volver a ver
mi locura envolviendo tu ser.

Me pedirás que vuelva
con los miedos cruzados,
cuando mi alma
se quede en el horizonte
y ya no pueda cantar,
cuando mis labios
ya no puedan pronunciar tu nombre,
cuando el cigarro entre mis dedos
se consuma
y solo quede el olor a lluvia
en nuestros cinco sentidos.

Me pedirás que vuelva
cuando el silencio sea
lo único que escuches,
cuando no puedas convertir mis versos
en mi aroma,
ni el alba en mis pupilas.

Cuando sea de noche
y sientas frío
y no puedas juntar tus pies con los míos,
me pedirás que vuelva…
y no podré volver.

– NERA

Y tú

El silencio de este amor
retumba en mis oídos,
fuerte,
tan fuerte que no puedo más.
Has invadido cada parte
de esta alma mía
con tu esencia.
Tu preciosa esencia
y me pregunto
¿Qué hice para merecer
tanta vida?
Tanta perfección
aún en los defectos tuyos,
tanta libertad en una mirada tuya
y tanto amor en un beso tuyo.
Tanta pasión en tus manos.
Y yo…
tanto tiempo en oscuridad,
tanto tiempo sin amar,
tanto tiempo sin entregarme,
tanto tiempo sin confiar.
Yo, quiero amarte
con cada parte
de mi ser y mi piel.
Y tú…
que llegas así de repente,
para curar todo el daño
de amores muertos.
Para prender en mí
el deseo de tocar y sentir,
para darle valor
a cada uno de mis versos.
Tú, que llegas y no te vas,
que me cambias por completo,
tú, que me quitas el sueño.
Solo tú
tienes mi alma y mi ser,
mis sonrisas y mis lágrimas,
mis manos y mis pies.
Tú me tienes.

– NERA

Enrédate

Llévame a tu cuarto y apaga la luz, dame tus besos más sugerentes.

Llévame a imaginar lo que te pasó en tu día, de principio a fin.

Tómame de la cintura y presiona contra tu pecho, para sentir tus latidos.

Escúchame decir lo mucho que te extrañé y la poca paciencia que le tengo al tiempo.

La poca paciencia cuando tienes que irte y tengo imaginarte.

Restriega tus bajas intensiones contra mí, quítame el sueño.

Libera tus manos y dibuja tus sentimientos, estampa tu aroma en mi polo.

Recuérdame las razones por las que tiemblo cuando escucho tu voz al decir mi nombre.

Y por qué el “sí» siempre me delata cuando preguntas si te deseo.

Arriba o abajo, de todos modos flotamos.

Enreda tus dedos en mi pelo y define de una vez si será el amor o sexo.

Enrédate a mí, olvida quién eres y siente lo que quieres.

Solo por si acaso, guardaré un poco de mí, para que regreses.

Aunque de todos modos ya somos uno, somos.

Hacía falta solo la locura y habríamos desaparecido.

Traspasaste las fronteras con tu lengua y mis buenas intenciones con tu mirada.

Yo horizontal y tú vertical, opuestos pero satisfechos.

Hoy fluye el sudor y pesa el aire, caliente o frío, dulce o saldo.

Número par o impar, conforme pasaron las horas, olvidé las veces que fui Eva.

Si te vas o te quedas, ya enredaste tu vida con la mía y tu deseo con tu abstinencia.

– SS.

Experiencia para amar

He vivido de muchas ilusiones, que de vez en cuando simulaban ser amor.

Lo cierto es que jamás me comprometí, buscaba lo sencillo, algo que no me atara por mucho tiempo.

Que el día que debiera terminar, no trascendiera más de una o dos noches en vela.

Aunque siempre he tratado de hacer lo correcto, nunca lo di todo, tal vez por egoísta o por precaución.

Hasta cierto punto es eficaz, cuando aún eres inmaduro, cuando no sabes lo que significa la vida.

De todos modos, en ese entonces, nadie quedó marcado para siempre, de eso estoy segura.

Pero ahora, que ha transcurrido el tiempo, que ya no soy intermitente, que he aprendido cómo funciona la vida.

Ahora me pregunto, ¿cuándo dejaré de escapar de lo único que en este mundo material te puede salvar?

Me he enamorado y estoy cometiendo los mismos errores que antes cometí.

La inevitable necesidad de no comprometerme es que no sé cómo hacerlo.

¿Es normal dejar de lado el amor por el solo hecho de ver un rasguño en él?

¿Y si lo diera todo pero al final no funciona, que me quedaría a mí?

La verdad es que no confío ni en mis sentimientos pues, en cuanto al amor se trata, me falta experiencia.

La inestabilidad o la incertidumbre no van conmigo, lo seguro sí.

Y si eso significa dejar pasar el amor pues, me la juego.

Yo puedo darlo todo, yo puedo desplomar el cielo, puedo amar.

Pero no creo que la persona que quiera responder de la misma forma exista.

Porque el amor no tiene un final feliz, el amor es para siempre, de amor se vive.

Es tan misterioso e impredecible y arriesgar todo por alcanzarlo es una locura.

Nadie nunca tendrá la suficiente experiencia para amar.

No creo que exista alguien que entienda lo que significa amar, menos yo.

– SS.

La noche

Sé que no esperas una promesa de amor

mientras se impone la noche,

el amor es solamente este acto,

dices,

el de este preciso instante

en el que mirarte es desarmarte

y en el que no pretendes más que susurros

rondando en tus mejillas

deseando el arribo de mis labios en tus labios

o esperando que argumente el hecho de mi piel

junto a tu piel.

Sé que esperas solamente una sentencia

basada en tus ojos y la infinidad de la noche,

que quizá te sientas insuficiente para el mañana,

que quizá no haga falta nada

sobre la sombra de tus magníficos sueños,

que quizá el amor no sea este instante

sino la noche que ahora nos precede

y a la cual la mente busca dar alcance

sin tregua,

apaciguándose derrotada

en la puerta de tu boca.

Tiempo al tiempo

Sigo esperando a alguien
dentro de un calendario
que solo conoce de semanas
y si le hablo de septiembre
me mira con extrañeza.

Ya no existen los días
ni ganas, ni ansias, ni paciencia,
ni rastro de lo que fue
tu labial sobre mi almohada.

Se quedaron en pausa
todas las veces que de amor
pusimos en vilo al aire
como recuerdos atorrantes
saboreados con delicadeza.

Ojalá fuéramos cíclicos
y embonemos mil veces más
desafiando al reloj
y a sus manecillas.

¿Cuándo piensas volver otra vez?
Recuerda que no hay prisa
pero la vida es lineal
el cariño, una herida abierta
y el tiempo, la curita.

Que sea un jueves
ni tan cerca, ni tan viernes
como para revivir el ayer
y confundir al mañana.

Que sea una tarde distraída
divagando en la cocina
con los ojos desarmados,
las palabras entreabiertas
y una película incompleta.

O mejor un cuando puedas
donde y como sea.

Mi ser

Conozco cada parte de mi piel,
morena…
Puedo sentir como retumba cada nota de blues
en mis labios y mi ser entero.

Puedo bailar
cada ritmo de mi alma,
despacio,
sensual…
Soy yo sola y nadie más.

Estoy sedienta de mí,
tanto que voy a gritar
cada gota de mi sangre
hasta ser lo más elevado
de mi propia alma.

Soy lo más alto y lo más agudo
de mi esencia.
Yo soy la noche
que provoca ansiedad
y explota el cerebro
de cualquier ser.

Mi ego es ceniza
y mi libido es fuego
ardiendo junto al alba.

Soy oscuridad y soy viento,
y naturaleza,
y noche;
noche pendeja y solitaria.

La luna que se escapa de mis dedos
es la misma
que me fluye como agua.

Soy, en definitiva,
solo un poco
de lo que deseo ser.

Y lo demás que me espere,
que mi humedad tiene sed.

– NERA

Tu ausencia – Vals

Déjame allí en la puerta tu olvido

deja la voz saliendo lentamente

que termine tu amor finalmente

por honor al cariño compartido. (bis)

*

Si tu ausencia se quedase aquí conmigo

y tu amor se marchase a algún mendigo

quedaría yo como tu buen amigo

que en la puerta te ofrece su abrigo.

*

Quedaría yo como tu buen amigo

que en la puerta te ofrece su abrigo.

*

No hay razón para volver hacia el pasado

ni motivo para manchar esta caricia

solamente el afecto de lo amado

bajo el recuerdo de tu boca tibia. (bis)

*

Si tu ausencia se quedase aquí conmigo

y tu amor se marchase a algún mendigo

quedaría yo como tu buen amigo

que en la puerta te ofrece su abrigo.

*

Quedaría yo como tu buen amigo

que en la puerta te ofrece su abrigo.

DE PARTE DE UN ALMA PARA UN SER ANDANTE

¿En qué momento te hiciste
tan importante
para mi frágil corazón?
¿En qué momento decidieron mis labios
besar los tuyos cada noche?
¿En qué jodida mierda estaba pensando mi alma?
Detesto cada incógnita que surge de mi mente,
cada vez que siento mi alma hecha pedazos.
¿Por qué otra vez?
¿Por qué tú?

No lo sé…
No sé qué vieron mis ojos
en esa sonrisa tuya
para tener que dibujarla con mis dedos
cada mañana después de hacer el amor.
No sé qué sintió mi piel erizada,
para que deseara tenerte desnuda y contar tus malditos lunares color azabache.
No sé en qué estaba pensando…
para buscar tu aroma en mis poemas,
y en mi ropa,
y en mi almohada.
Te odio tanto por hacer que te ame,
hasta sentir que se me rompen los huesos,
al saber… que ya no puedo tenerte.
Te odio porque sé que vas a tenerme pensando en el color de tu voz
cada segundo de mi incógnita vida…

Te odio porque te has incrustado hasta el tope
en cada una de mis venas,
en cada uno de mis versos,
en cada parte de mi piel,
en mi mente,
en mis dedos,
en mis ojos
en cada centímetro de mi alma.
Cada paso que doy me lleva
a cada una de tus pecas,
a cada uno de tus cabellos cortos…
Te odio tanto
porque me hiciste amar de ti
lo que nunca me permití de nadie más.

Te odio…
porque te amo.

– NERA

Memento mori

Recuerda que vas a morir,
tus pulmones son bolsas vacías con fecha de caducidad,
tus huesos dejarán astillas corroídas por el tiempo
y tu carne cultivará miseria para el mundo.

Acéptalo con valentía,
como el perro que ha perdido el temor al hombre,
ladrando su rebeldía
a cada transeúnte.

Recuerda que perecerás,
tus pasos faltantes ya están contados en cada camino,
tu voz se apagará en el eco previo al silencio
y cambiarás el olor de sangre viva por madera y terciopelo.

El umbral no va a cruzarse solo
y los días se te están yendo en tantos trámites
que no llegarás al otro lado.
La monotonía nunca ha sido un buen epitafio.

Recuerda que no lo podrás evitar,
se te acaban las noches aburridas y los sueños húmedos,
hay tantos cafés que no tomarás
y el mañana no es nada más, que incierto.

Simplemente recuérdalo,
morirás,
pero más importante aún,
no te olvides de hacerlo.

Bolero

En tus manos he dejado el reloj de mi amor,

en tus manos la huella del ayer,

yo sé que no te queda más por dar,

yo sé que ya no hay más,

lo sé.

*

En esa misma calle del ayer,

regresas a mi piel y a mi sed,

yo sé que ya no hay luces más por ver,

yo sé que ya no hay más, amor, lo sé.

*

Y solo por eso,

me dejas la ceniza del olvido,

qué más me queda ahora, ya perdido,

la noche,

la ausencia,

sin cariño. (bis)

*

Y en esa misma calle del ayer,

regresas a mi boca y a mi ser,

yo sé que ya no hay nada más por ver,

yo sé que ya no hay más, amor, lo sé.

*

Y solo por eso,

me dejas en el hondo del pasado,

qué más me queda ahora ya olvidado,

mis labios,

tu pecho,

sin cariño. (bis)

VIVIR O MORIR

¿Qué es lo que sucede con el país?

¿Es tan difícil usar una mascarilla?

¿Es tan difícil cuidarnos y alejarnos un poco?

¿Por qué nos cuesta escuchar y obedecer las normas?

¿O es que creemos que somos inmortales?

¿O es que el peruano al ser vivo

También logrará engatusar al virus?

Pues si eso es lo que piensan

Han fallado demasiado

Ya los muertos son demasiados

Y aún no vemos el final

Los hospitales están rebalsando

Los médicos ya no saben qué hacer

Y el oxígeno ya no alcanza

Entonces qué mierda vamos a hacer

Cuidarnos un poco más o simplemente morir

Morir tristes y solos

Sin nadie a nuestro lado

Sin poderte despedir de nadie

Entonces, ¿Te vas a cuidar o te vamos a velar?

NO SÉ QUIÉN ERES

Una vez más
me miras suplicante,
el odio y el repudio en tus ojos
llegan a mí como puñales
pero no me duele,
nunca me duele.

Vienes y me reclamas
porque no sé quién eres,
pero cariño, entiende,
no sé ni quién soy yo.

No sé quién es el viento
que juega con tu pelo al pasar,
no sé quién es el sol
que tiene el privilegio
de quemar tu piel.

No sé quiénes somos nosotros,
que jugamos en una cama
a amarnos.
Sinceramente,
no sé quiénes somos.

Tú eres vacío, tal vez,
y yo, puede que sea abismo.
Puede que seas silencio,
o probablemente oscuridad.
Tal vez seas tristeza
y yo tu llanto.

Lo sé,
sé que me odias
porque quieres amarme
y no te dejo.

Pero quieres que sepa
quién eres.
Quieres que cure tus heridas
y conozca tu esencia.

Lo lamento,
pides demasiado.

No puedo decirte quién eres,
pero puedo decirte
cuántos lunares tienes.
Puedo acariciar tu piel,
hacerte olvidar
y calmar la ansiedad.
Puedo fingir que te amo
si quieres…

Pero no,
no me pidas decir quién eres
porque no lo sé.
No me pidas reconocer tu voz,
no me pidas entenderte,
no me pidas amarte.

Porque no,
no podré,
no sabré.
No sé quién eres,
no sé ni quién soy yo.

– NERA

El último recuerdo

Me detengo previo al desenlace,

por temor y por las causas tenues,

me conformo con tu partida emulando la tarde,

sin opción a escucharte de nuevo.

Cuando pienses en mí

no será con la sonrisa de antes,

ni con la voz de tus boleros ni valses,

será todo triste, mi amor,

como antes de conocernos.

Dejo tirados los frutos de tal cariño,

las hojas secas de tu poema favorito,

los símbolos que guiaron tus ojos,

mis labios después del amor.

Será el final de tu voz cansada por las mañanas,

no quedará ni sombra

ni aroma ni rastro

de lo que fue tu piel

cubriendo mi alma

y serás solamente ausencia

o un sueño

del que no tengo detalle.

VAMOS A SENTIRNOS

Vamos a sentirnos
solos y deprimidos
una vez más.

Vamos a sentirnos
abandonados,
vamos a sentirnos
débiles y cansados.

Vamos a sentirnos
ausentes
en esta vida caprichosa,
vamos a sentirnos
vulnerables
ante el deseo de tocarnos.

Vamos a sentirnos
despreciables.

Vamos a sentirnos
condenados
a la miseria de siempre.

Vamos a sentirnos
inútiles,
vamos a sentirnos
vacíos…

Siempre vacíos.

– NERA

Estoy muy cansada
de esta sensación de mierda,
de toda esta bomba emocional,
de este vacío tan profundo.
De mis versos sin rumbo,
de mis pausas,
de mis quejas,
de mis pasos tan quebrados.
De esta espera redundante,
de mis palabras tan nulas,
de mis ojos agotados,
de mis labios susurrantes.

De mis pensamientos que me queman,
de mi corazón que arde,
de mi sexo insaciable,
de mi sueño,
de mis miedos,
de mis sentimientos incesantes,
aplastantes,
confusos,
prostitutos…
de mi voz que no es mi voz,
de mis dedos,
de mi paciencia,
de mi ser…

– NERA

CUÍDATE UN POCO MÁS

Hola, ya sé que te lo han dicho muchas veces

Muuuuuuuuchas veces

Te lo llevan diciendo ya varios meses

Sé que estás cansado ya de todo esto

Que usar una mascarilla

O no poderte acercar a las personas

Ya es aburrido para ti

Sé que quieres volver a como era antes

Donde nos abrazábamos sin importar nada

Donde disfrutábamos la noche

Las fiestas

Las reuniones

Pero, ¿Cómo serán esas fiestas si tus amigos ya no están?

¿Cómo serán esas reuniones, en familia, cuando nos falte alguien?

Sé que es aburrido cuidarnos, créeme, lo sé

Pero, por ellos, debemos hacerlo

Hazlo por tus amigos

Por tus hermanos

Por tus papás

Por tus abuelos

Por todos ellos que te quieren

Hazlo, también, por los que se fueron

Por los que dieron su vida en esta lucha

Hazlo por nuestro Perú

Si ya, una vez, nos unimos para salir de una crisis

Podremos hacerlo de nuevo

Solo necesitamos esforzarnos un poco más

Solo un poco más y todo será como antes

Demostremos, en este poco tiempo que falta

Que el Perú es una nación de valientes

Que los peruanos nos amamos como hermanos

Y que juntos, saldremos de esta

Por eso, por favor, porque te quiero, te pido

Usa bien la mascarilla

Cubriendo bien la nariz

Mantén tu distancia con los demás

Usa alcohol y trata de tener el menor contacto

Respeta los protocolos

Pero, por favor, por lo que más quieras

CUÍDATE UN POCO MÁS

Alessandra

Un cuerpo, una carne
lleno de sudor, extasiado de placer
tengo asegurado el sexo de esta noche
y es que deberías saber
que este cuerpo tuyo me pertenece.

A veces te anhelo,
te busco entre mañanas
y te veo a lo lejos,
muy lejos de mí.

Cállate, dame un beso y recibe un rosa
déjate dominar por mí.
Frente a cualquier hombre
el mensaje es claro
tú solo eres mía.

Él no te merece,
ni a tus ojos color canela,
ni tu sombra desvelada.

No merece tu perfume,
ni tus ganas.

No merece la manera en la que miras,
mucho menos tus recuerdos
sobre el mar.

No pongas en duda mis decisiones
no cuestiones mis acciones
yo solo quiero que demuestres
quién soy yo en estas sábanas.

Ven, amor mío, aquí.
Que tú sabes cuánto se amaba
a cada noche
y la luna nos reclama
la piel.

Ahora,
vuelve a maquillarte y pinta una sonrisa
muéstrate feliz en cualquier evento
que vean que yo te hago feliz
que sepan que tú eres solo de mí.

En tu amanecer
seguirás con él.
En el mío
seguiré esperando

por ti.

– Alfred y Rodrigo Ampuero Oróz

Entre tus ojos y tus flores

Llevo días visitando estos jardines,
nadie me advirtió de lo peligroso
que sería cruzarme con tu mirada,
no tenía la mínima intención de perturbar tu paz,
sin embargo ya estoy aquí.
Tengo que partir hacia el oeste,
aún no sé cómo pedirte que vengas conmigo.
Sabes de mí, me has visto
y he causado revuelo en tu interior,
mas no te me acercas,
algunos cuentan que tienes miedo de partir
que estos jardines abrazan tu alma
y aportan calor a tu interior,
que es tu hogar.
No conozco ese sentir,
no he tenido un hogar,
nunca me había quedado más de una noche en un lugar,
ha bastado un segundo en tus ojos
para saber que es contigo donde quiero estar.
Permíteme ser tu hogar, no tengo flores diversas,
pero el calor para tu alma,
eso nunca faltará.

– Marcelin M.

A.N.S.I.E.D.A.D.

Esta presión en el pecho
la comprenderás
cuando te duela tanto el alma
que no puedas siquiera llorar.
La comprenderás
cuando estés tan confundido
que no sepas cuál es el motivo
de tus ojos decaídos
y pasos tan envejecidos.
La comprenderás
cuando cigarro tras cigarro,
café tras café,
noche tras noche
veas… que no se ha ido
la ansiedad en tus dedos,
y en tu garganta, y en tus miedos.
Comprenderás cuando veas
que sigues en cama y ya sean las 6.
Cuando veas tu habitación vacía,
tan vacía y fría de amor.
Cuando tengas temor y no sepas el porqué,
cuando tengas sueño y no puedas dormir,
cuando esperes a alguien y no sepas a quién,
cuando nadie te habla,
cuando no hablas con nadie;
cuando te bañes con agua hirviendo
y tus hombros sigan temblando.
Cuando alguien duerma a tu lado
y te sigas sintiendo solo.
Cuando no sepas que hiciste mal,
cuando hagas mal algo
y no sepas como arreglarlo.
Cuando te ignoren y te desesperes,
cuando el silencio
queme tu cabeza.
Cuando te duelan los dientes,
cuando se te adormezcan las tristezas,
cuando te pesen las pupilas,
cuando tu alma no pueda bailar.
Cuando escuches voces
y no exista nadie,
cuando sean tus voces
las que griten y te odies.
Cuando no sepas quién eres
y quieras solo mirar…
Comprenderás cuando tengas hambre
y estés lleno,
cuando no sepas como avanzar,
cuando te pese el alma,
los sueños,
los besos,
los abrazos,
la distancia…
Cuando morir te calme…
Y luego todo vuelva a empezar.

– NERA

Imitación de la muerte

-(Febrero de 2018)-

Suenan las gotas tenebrosas

y se mezclan con un raro chillido,

una lejana voz quebrada

y vibrante,

terrible eco en la penumbra.

Se junta con la sombra en que respiro,

circula por mis dedos y mis cejas,

se adhiere desde la ventana, sabe dar pasos,

sabe posarse en la parte baja,

susurra oscuras cosas,

no se separa de mi pecho.

Al salir me deja las puertas abiertas,

las piernas frías,

el terrible preludio de los muertos.

PROMESAS

Vendí mi alma por un amor

Por un amor único

Por un amor perfecto

Por un amor que no fue eterno

Tal vez fue culpa mía

O culpa tuya

Todo terminó de un momento a otro

Como se termina la lluvia

No sé qué fue lo que sucedió

De un momento a otro, pasó

Estábamos tan felices

Y en siguiente momento, tristes

Nos separamos en buenos términos

Sin guardarnos ningún rencor

Por los buenos recuerdos que guardábamos

Y por las grandes historias que creamos

Quedamos como amigos

Porque no podíamos alejarnos

Mas mientras tú me veías como amigo

Yo te seguía viendo como el amor de mi vida

Así que busqué en las sombras

En los ritos arcanos

Largamente olvidados

Un hechizo para dejar de amarte

Mas el único hechizo que encontré

Fue el de una invocación

De un demonio del mundo interior

Uno de los antiguos caídos del señor

Este demonio me ofreció un trato

Único y concreto

Uno en el que daba mi alma

Para que él te ayudara

La entregué de buena voluntad

Porque solo te quería ver feliz

Aunque perdía mi libertad

Sabía que esto era lo mejor para ti, de verdad

Ahora ando solo y sin alma

En este mundo como un condenado

Viéndote feliz al lado de otro

Logrando todo lo que alguna vez planeamos

Pero no me arrepiento de nada

Porque esto era lo que anhelaba

Ver feliz a mi amada

Ya que esa fue la promesa

Que algún día, bajo la luz de la luna

Te la hice a ti, mi princesa amada.

Tiempo

Ha pasado tanto tiempo

Y aún no he podido olvidarte

A pesar de que todas las noches

Llorando le rezo a los dioses

Ellos no han respondido mi pedido

Parece que es el castigo que me han dado

Por haberme alejado de tu amor

Ese amor que ha marcado mi vida

Como si de un hierro ardiente se tratara

Ese amor que me ha dejado su aroma

De un dulce perfume, un perfume envenenado

Ese amor que como un fogonazo de luz

En mis ojos se han plasmado

Ha pasado tanto tiempo

Y aún sigues en mi mente

Como ese primer día cuando te vi en la plaza

Sentada con tu amiga, esperándome

Te veías tan hermosa y radiante

Y cuando a mí te acercaste

Me deslumbraste con tu sonrisa

Esa sonrisa por la que vendí mi alma

Tal vez por eso los dioses no me escuchan

Tal vez por eso me castigan

Pero qué podía hacer

Eras la ninfa que esperé toda mi vida

Y por la que daría toda mi vida.

Silvana

Cuando la lluvia golpea
sus pestañas de muñeca
cuando golpea su pelo
y su frente de muñeca
siento que su corazón 
me revela los misterios
que guarda su boca fresca
y que sus manos-palomas
vuelan y suben despacio
hasta el cielo del Amor
que un Ángel puso en sus pechos.

– Amadeo Gravino

Precipicios

Peter Pan perdió a Wendy,
como tú a mí…
te aferras a cada parte de mi cuerpo
para no caerte al precipicio,
¿mas no deberías aferrarte a ella?

Bailo sobre frágiles hojas de otoño,
a través de un valle envuelto en bruma,
parada frente a la encrucijada del miedo
entre tu morada y tu ausencia.

Esta madrugada el ardor de mis dientes
es anestesia para el prisionero
detrás de mi celda de huesos.

Esclavo egoísta que se niega
a besarte por última vez,
mas no toleraría verte de nuevo
ser aquel ángel de alas rotas.

Cantos de sirenas bajo tormentas
alimentan la certeza de tu adiós por siempre,
no necesitarás mi regazo por el resto de tus días…

Mas conozco el miedo en tus ojos,
con sus llamaradas consumiéndote,
¿a esta hora no deberías estar con ella?
Mas tienes tanto miedo a perderme…

Estás perdido en una encrucijada también,
entre ella y yo…
me dices que la amas mas me persigues a mí,
¿perderás a la indicada?
¿Yo soy la indicada?
¿Por qué me pides quedarte un minuto más
si ella está esperando por ti en esa banca
donde estuviste conmigo?

No debo tirarme del precipicio,
dices que nadie escucha tus caídas
mas que solo yo…
¿qué haces aquí? Yo quisiera
acurrucarme en el vacío antes de mi hora.
No entenderé porqué aún atrapas mis caídas…

Un cuervo me dice que tú no te alejarás de mí
te vayas o te quedes, aquel calor lo necesitas
tanto como yo, ¿debería creer en él?

Una historia, dos finales,
precipicios falsos o reales,
¿tú me salvarás de ambas?
¿Vendrás todavía a buscarme?

Nuestra historia ha jugado el Abadón
antes, aun sabiéndonos aves fénix,
tus manos me sujetan, yo haré lo mismo por ti,
beso tu mano y el labial queda ahí,
no lo quitas, ¿qué pensará ella?

Ahora yo escribo el adiós,
lentamente y profundamente,
tú no te das cuenta,
me perderás en este precipicio,
yo juego a que no me doy cuenta,
mas sé que tú volverás a mí,
mas hoy tú por fin me perderás
como Peter Pan a Wendy…

Aquí va otra red hecha de versos
para salvarme de un precipicio,
precipicio de muerte,
aquí va otra red de versos
hecha con tu nombre.

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

Mujer de chocolate

Mujer de chocolate
con boca de frutilla
y crema en las mejillas, 
te soñó Modigliani
en sus noches de vino
con auroras de lata,
bajo las luces flacas
de Santa Fé y Maipú.

Dame besos de whisky
con tu lengua que encanta, 
caricias de plumero
y promesas de harina,
en la tarde de bronce
de mi banco de plaza:
las fotos de mis sueños
caminan hacia vos.

– Amadeo Gravino

Vinícius de Moraes, el poeta de lo cotidiano

Conocido internacionalmente y ampliamente traducido, Marcus Vinícius da Cruz de Melo Moraes nació el 19 de octubre de 1913, en la «Ciudad Maravillosa» – Río de Janeiro, Brasil. También fue en Río de Janeiro donde el poeta cerró los ojos para este mundo en el día 9 de julio de 1980.

Poeta considerado entre los tres mayores exponentes de la poesía en lengua portuguesa; crítico de cine, cantautor y compositor, (con más de 300 composiciones, letra y melodía), fue una figura capital en la música popular brasileña contemporánea. Compuso la famosa canción de bossa-nova «Garota de Ipanema» (en español, «La Chica de Ipanema»).

En 1920, a los 7 años, por disposición de su abuelo materno, fue bautizado en la masonería, ceremonia que le causó gran impresión. Vinícius, amante de la séptima arte, inicia sus estudios de cine con Orson Welles y Gregg Toland, poeta y diplomático que los militares, en los años de dictadura, no podían soportar y lo alejaran de la carrera diplomática a través de una jubilación forzada que le permitió dedicarse a la bohemia y vivir su vida de poeta llena de amores, entregado a la pasión.

Estudió Derecho en Río de Janeiro; cuando aún era estudiante, publicó su primer libro «O Caminho para a Distancia» (1933), obra que representa su primera etapa como poeta: de total adhesión al cristianismo, con una concepción espiritualista religiosa y mística que le abrió las puertas a la fama. Publica «Forma e exégese» (1935) y gana el premio «Felipe d´Oliveira». En 1936 publica «Ariana, a mulher».

Después de licenciarse, ejerció la abogacía, aunque manteniendo siempre un especial interés en el cine. Más tarde estudió literatura inglesa en Oxford y posteriormente ingresó a la vida diplomática, prestando servicios en Estados Unidos, Francia y Uruguay.

A partir de los años de 1940, Vinícius empieza su segunda fase, como el llamaría, con los pies en el suelo, y deja de ser un inquilino del sublime. Su poesía es más sensual y lírica; publicando 44 libros entre poesía, prosa y teatro a lo largo de su vida.

En 1950 fue nombrado vicecónsul en Los Ángeles, donde tuvo la oportunidad de acercarse a la poesía anglosajona, al jazz, de fundar (junto con Tom Jobim y João Gilberto) el movimiento musical bossa-nova, así como afianzar su amistad con Orson Welles.

En 1956 escribió la obra de teatro «Orfeu da Conceião » llevada al cine bajo el título de «Orfeo Negro», ganadora de la Palma de Oro en Cannes en 1958, el Oscar a la mejor película extranjera en 1959 y el premio de la Academia Británica.

Vinícius fue un hombre que tuvo una vida muy polémica, propia de su carácter irreverente. Tanto es así, que él se permitió, a la vez, pertenecer al partido comunista, ser antifascista convicto, ser amigo de grandes escritores como Jorge Amado, Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade, João Cabral de Melo Neto, Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Disfrutar del fútbol y de la cocina. Casarse nueve veces. Ser capaz a los cincuenta y cinco años de renunciar a todo e irse a vivir a una comunidad hippie y después volver a su vida de antes, pero cargado de nuevas experiencias.

Lo que hace de Vinícius un gran poeta es su percepción del lado oscuro del hombre y el coraje de enfrentarlo. Parte, desde el principio, de los temas fundamentales: del misterio, la pasión y la muerte. Los temas del cotidiano como el mismo expresaba.

SONETO DE LA SEPPARACIÓN

«De repente la risa se hizo llanto,
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo el espanto.
De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.
El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.
«

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

Beatriz

Ella,
luna-pastlla de menta,
boca de arroz,
                    paseaba

tardes rubias de cigarrillos
se balanceaban:
bailar hacían
su frío pelo de cerveza
en las vidrieras

y volaba por cielos de hollín:
                 figura de Chagall.

– Amadeo Gravino

CÓDIGO

Toda mi vida he seguido un código

Honra a tus antepasados

Mantén siempre tu palabra

Defiende a los débiles

Nunca demuestre debilidad

Un código estricto

Un código ético

Un código de guerrero

Este código me ha llevado

A ver el mundo desde el paraíso

A recluirme en las sombras del infierno

Pero siempre le he sido leal

Consistente

Y respetuoso

Espero que este código me permita una cosa

Llegar al Valhalla con mi familia

Al gran salón dorado de Odín

Para poder ver a mi hermano de nuevo

Para abrazarlo

Para beber con él

Para parrandear con él

Ya que él fue el hombre más virtuoso

Que este planeta ha visto

Así que seguiré con mi código

Aunque sea difícil de mantenerlo

Para poderlo ver una vez más

Aproximación

Se reúnen los diminutos silbidos que orquestan bajo tu frente,

esos fantasmitas con los que de noche construyes rincones sombríos,

parlotean, susurran, van de un lado a otro cambiando de forma,

a veces rostros, siluetas, pedazos de tela que se confunden con mejillas.

Dan vueltas alrededor tuyo y se reflejan en mil cristales continuos,

en el medio tu imagen,

de rojo o de negro, mirándote a ti mismo,

sabes quién eres

porque ya te has visto,

de rojo

o de negro,

no puedes estar soñando.

Strip-tease

Bañada por luz del escenario
canta su boca de ciruela
el vestido plateado de la luna,
sus dedos de confites
que acarician los campos
que han gritando hasta dormirse

baila la niebla:
cortina penetrada de flechas

iluminan sus ojos
soles del cansancio,
derrotas

sus dedos desanudan el corpiño
que hamaca el aire:
vuelan sus pechos como golondrinas.

– Amadeo Gravino

Nayade

Creía que mi mundo era sombrío

Que era un mundo solo mío

Donde nadie se quisiera dar cobijo

Menos por un error del destino

Mas un día una pequeña ninfa

Salió de un río como una valkiria

Entró con una brillante sonrisa

Diciendo te busque toda mi vida

Fue tanta mi sorpresa

Que pensé que era la parca

Viniendo inmaculada por mi alma

Ya que solo ella llegaría así a mi casa

Pero algo mágico comenzó

Mi corazón que hacía mucho se oscureció

Comenzó un ronroneo que todo el lugar escuchó

Y en mi pecho un baile inició

Todo por esa pequeña ninfa

En un momento en el que todo daba por perdido

Que mi alma casi había vendido

Llegó su dueña a reclamar su propiedad

Y para quedarse toda la eternidad

En nota menor

Volver la mirada y no ver más que un obscuro pasillo,

no recordar la edad en que cogí mi guitarra,

o la vez en que salvé sus cuerdas.

*

Llena de despedidas en su madero,

borradas con cada rasgueo, marcadas por algún huayno.

La tristeza sostenida.

*

Volver a las antiguas tonadas,

rebuscar espacios quebrados,

querer no romper más los fragmentos,

situarse en el medio de la sala

o de la nada que es lo mismo,

saberse transcurrido,

lejano del tierno amor,

falto de licores.

*

Olvido sostenido.

Nos queda la fuga.

La última

nota menor.

Una dosis de tristeza

Déjame sentir el vacío del alma
para recostarme en mi propia calma,
proporcióname tu comprensión
que no pediré de tu atención.

Un día más,
aléjate y no me juzgues
hoy no quiero sabores
hoy no he visto colores.

Te prometí ir a pasear para recuperarme
pero solo quiero drogarme
de soledad, tristeza y cigarros
escucha mi silencio desgarrador.

No necesito tu ayuda para salir de esto
aléjate, que te voy a causar daño
lárgate, y entiende que esto es destrucción
el día de hoy, simplemente soy frustación.

Mil noches sin ti

El miedo no ha dejado de mirarme, 

aún sin tus caricias lejanas, 

en mis porvenires agitados y grises. 

La lluvia no cesa bajo mi almohada,

las nubes negras rodean mi alma, 

los charcos se hacen lagunas, 

todos los vacíos de no tenerte. 

Los campos verdes no dan la calma sin tu presencia.

Siento frío de no poder tocarte. 

Los risueños bajo la nieve de mi alma,

la soledad en blanca lana de tristeza. 

Tertulias de olvido de mis ayeres prometidos. 

Recompensas de ternuras prometidas, 

Mi memoria cede a tu presencia, 

en resignaciones de distancias, 

en la que soy condenado a bailar en la oscuridad,

la oscuridad de mil noches sin ti.

FEBRERO

Comienzan las tardes nubladas
Comienzan los bailes bajo la lluvia
Comienzan los besos de los amantes
Bajo un paraguas cómplice de su amor

Comienzan las épocas locas del carnaval
Esas donde el pueblo sale a bailar
Donde se juntan como hermanos para disfrutar
Esa donde veré a mi amada danzar

La veré sus mejores pasos soltar
De las calles apoderarse
Con su danza mágica
Que hace que tus ojos no puedan separarse
Esa que la lluvia logra encantar

Al fin podre ver ese baile prohibido
Que solo las más valientes realizan
Veré por fin su mayor momento de felicidad
Al fin la veré bailar

El poema

Es puñado de luz en la memoria
sobre el papel
en los oídos

es
puñado de estrellas
sobre campo frío
en noche fría
de un invierno frío

es
pirueta de algún pez

es
arco iris

es 
cantor triste
tierno
resignado

¿es 
melodía que repiten los tilos?

– Amadeo Gravino

Casi joven

Me caracteriza la insuficiencia,

la falta de voluntad para serme feliz,

muchas veces ausente de mí mismo.

Cuando pienso en el futuro

no veo más allá de una sombra

que desaparece después de la tarde.

He querido y no sé

hasta qué punto he sabido y me han sabido amar,

tengo todavía temas pendientes,

libros, temores y aceptaciones.

Me canso al caminar

y seguidamente me pesan los ojos,

hay colores que no deseo ver.

Confieso que me estoy en búsqueda,

y a veces canto y me creo ser feliz.

Soy consciente de la muerte

y creo en ella.

Tengo gusto por las despedidas y lloro,

y no sé encontrarme por la noche.

Veo mis manos tan distintas a ayer,

no necesito espejos.

He descartado los artilugios,

quitándome de calificativos,

hay latidos que no se deben expresar.

Me conmuevo

al ver personas riendo

en primavera,

las flores y no flores.

Sé que igual estoy parado al filo,

adelante a medio paso,

y atrás la sombra de siempre.

Ilusionista

Hace meses no he viajado
por tus dimensiones,
magia negra de mis deseos
¡oh amado ilusionista!
Conoces el misterioso hado
de tus caricias de caballero…

El ilusionismo de sus ojos color tierra,
tortura que me corta a pedazos,
he intentado practicar magia yo sola,
pero nada se compara con sus caricias de caballero…

¿Cuál es el color de mi boca
que te gustaría pintado en el cuello?
Soy tuya para extinguirme entre tu torso,
ahogarme en la corriente salvaje de tu río,
respirar desnuda bajo las costras de tu dermis,
y hacerte tan mío para ser mi columna vertebral,
y hacerte tan mío para darte mis retinas.

¿Cuánto más el cuervo tatuado en mi pelvis
debe esperar tu beso prometido?
Vuela a través de mi cuerpo sin encontrarte… 

¡Date prisa, será consumido hasta las cenizas!
Vive cerca de mis labios de fuego,
nunca una palabra han pronunciado,
¡oh, pero como braman tu nombre
para apagarse ya con tu vía láctea!
pero tú no has regresado en estas horas…

El juego de tus manos.
baraja de colores,
trampas a mi intuición,
nada aquí, nada allá,
soy alguien y después otra
cuando me tocas la vida.

Tu lengua invasora, ladrona de mis versos,
aprendí su idioma y pelear contra ella
por tomar posesión de mí, de ti;
pero con tu pulgar en mi labio arrebatar
todos mis latidos que no podrán
llevar las barreras de una palabra…
¿Cómo lo hiciste?

Tus yemas que poco a poco levantan mi vestido
trazan infinitos dorados en confines de campos prohibidos,
quemando la rosa azul tatuada en mis costillas,
una serpiente hambrienta de una rosa y un silencio absoluto…
¡Maravillada, quiero solo para mí el arte de tu alquimia!

¡Aparece de una vez!
No te veo, estoy llorando por culpa
de un intermedio a este espectáculo nuestro
donde no hay invitados,
¡oh amado ilusionista!
El corazón corre hacia la muerte,
posesivo y sediento.

Oscuridad,
tus dientes y mi piel,
oscuridad,
tu barba y mis labios,
oscuridad,
suspiros y tu ausencia,
oscuridad,
¿mi sueño se cumplirá?
Oscuridad,
tus secretos jamás serán revelados…

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

Despedida

Guardo el pequeño libro que nos define,

los errores no ortográficos,

la última tonada de tu voz;

las hojas que ya no tienen caso.

*

Irremediablemente, debemos partir.

*

Lo peor debe ser mirar sin ti esta misma ventana.

Lo mejor sea quizá que visiblemente ya no llueva.

*

Todo paisaje termina con un último trazo,

el color al final del sol,

la quietud previa a la noche.

Así debe ser la despedida, dices,

y en el pecho se te desprende algo

y tu voz busca refugio

para no quebrarse.

*

Adiós.

Esa triste palabra.

Dormir en el pasto frío a medianoche

En mi corazón se marca un tic
y luego de un suspiro recibo un tac,
llora de amor mi muñeca
para sentir el hielo en mi espalda.

Aparece un tic a las 9
y sentí el tac a las 10
la nostalgia de una canción triste aparece
y reposa en el sueño que atrapa.

El último tic del día a las 11
y ya me dormí a las 12
caí en el pasto mojado de enero
y dejé devastación para abril.

No hay otro reloj
no hay más tiempo para mí
congelé mi ser
y el recuerdo que puedan tener.

El poeta y el otro: Diario de un indigente de Sixto Sarmiento

El infeliz sufre la lluvia de plagas; el rico goza […]”
– Rubén Darío

El poeta y compositor Sixto Sarmiento Chipana nació en Ayacucho, Perú (1964). Con estudios de especialización en Alemania, EEUU, Brasil, Colombia y Chile, es doctor   en   Educación y docente en TECSUP y en la en la maestría de Universidad Nacional de Ingeniería. Es columnista en el diario Expreso de Lima.

Publicó los poemarios: “El desaparecido” (1986), “Cantos del   Silencio” (2016), “Lágrimas sin sombras” (2016), “Sindulia el   Verbo” (2017), “En Voz Alta” (2019) y “Diario de un indigente” (2020).

Desde el 2015 es miembro del Comité Organizador del Festival   Internacional FIP Perú – Primavera poética. 

Participó en el V Encuentro Internacional de Escritores en el Bío Bío en Chile (2019).

Sus poemas han sido antologados en diversas muestras de poesía iberoamericana. Integra la Asociación Cultural Cangallo Corazón, es políglota y apasionado quechua hablante.

Es importante la obra poética de Sixto Sarmiento, porque es un poeta del amor y del dolor, empero, dolor en su caso, no es el dolor de amar y desilusionarse; en el caso de Sixto, me refiero al dolor de existir y ser consciente de la existencia del OTRO.

El poema urdido en torno a la vida de un indigente, da el nombre al poemario que fue presentado en el marco del Festival Internacional FIP Perú – Primavera   poética (2020).

En el poemario “Diario de un indigente”, contiene un poema, con el mismo nombre, que plasma las vicisitudes que afronta un ser humano en condición de indigencia y exclusión social. Entonces, desde la conciencia compartida, el poeta adopta un posicionamiento reflexivo como eje transmisor y preservador de la fraternidad entre los individuos.

De manera tal que, Sixto Sarmiento, con “Diario de un indigente”, comprueba que hace parte de la constelación de poetas, que lejos de vivir ensimismados, miran al mundo y en él, descubren al otro.

Sixto al mirar al otro, se reconoce, no como un ser individual, se reconoce como un ser humano más y se hace universal. Y ese reflejo devuelto por el espejo, le hiere de muerte y Sixto se desangra en versos:

“Yo caminé
Por estas calles
Presuroso muy de madrugada
Saludando a las calzadas somnolientas
Mientras avanzaba con la mirada perdida
Sintiendo el contagioso cosquilleo de los que aún soñaban (…)”

La exclusión social y la invisibilización del ser humano, por las condiciones económicas y de salud mental, sumado a la ineficacia e ineficiencia de los Estados, crea un contingente humano que vive en situación de indigencia económica, social y afectiva. Estas personas carecen de todo, incluso, de la posibilidad de ejercer cualquiera de sus derechos más elementales.

La poesía revolucionaria es la que reivindica los derechos violados, involucrándose con la problemática social en cuestión; en el caso, el poeta, da a conocer a través de la poesía, una realidad que nadie quiere ver, que todos desvían la mirada para no enterarse, dejando en total desvalía al desamparado.

Como si fueran transparentes los N.N., son los que coexisten con los demás, sin condiciones de sobrevivir… deambulando por las metrópolis, lastrados por su destino. Pero es la sensibilidad de Sixto Sarmiento que le permite verlos y visibilizarlos a través del verso:

“(…) Y caminé
Sintiéndome entre los vagabundos uno más de ellos
Con quienes compartía las mismas heridas
Y los mismos dolores perpetrados por insaciables alimañas.
Por eso merodeábamos cargando la misma cruz por el Gólgota de la vida (…)”

La poesía comprometida de Sixto Sarmiento, refleja los espacios sociales de Latinoamérica, donde la herencia feudal colonial y la crisis de un capitalismo oligárquico y dependiente se hacen sentir en las calzadas, bajo los puentes y viaductos, en los basurales y en las favelas.

La importancia de la poesía de Sixto Sarmiento, reside en el hecho de que el poeta logra, en un solo poema, configurar el paradigma estético como forma de relación social que pretende recuperar el ser humano, refiriéndolo a las contradicciones sociales de una época caótica y, como era de esperarse, tomando partido por los oprimidos. Entonces el poeta escribe:

“Yo caminé
Por esas calles
Cruzando a escondidas las prohibidas alfombras de sus
jardines
Entre el bullicio de quienes me enrostraban
Sus blancas pero impuras sonrisas carcajeando con sorna
A quienes mis fieles amigos les saludaba moviéndoles la
Cola (…)”

Es importante recalcar, que la vindicación del OTRO, que realiza Sixto Sarmiento en su poesía, no es parte de un Neo Romanticismo en pleno siglo XXI; él apenas hace uso de la palabra como baluarte extraordinario y singular de valor creador. Con una carga personal de reflexión ética, precisa, que se refiere a la situación psico social de todos aquellos individuos que se encuentran en situación permanente de abandono, dando a conocer así, en forma de poema, la situación sentimental y material del humano invisibilizado:

“Yo anduve
Siempre a paso firme
Luciendo el brillo de mis polvorientos pies descalzos
Sudando, mientras abría surcos en busca de la sagrada
tierra
Para sembrar árboles en cada espacio de mi hogar
Donde ustedes, los cuerdos, arrojaban sus desechos y
Venenos (…)”

Sin imposturas, alejado de la miseria moral deshumanizante que carcome la sociedad occidental, Sixto Sarmiento se revela ético y llama a todos a volver la mirada al ser humano que está invisible, pero que es el otro, que emerge del espejo del verso como nosotros, reclamando su lugar en el universo:

“(…) Yo caminé
Apresurado por esas calles
Intercambiando santo y seña con la cruda nostalgia de
la madrugada
Mientras sin creerlo permitía
Que el viento danzara con mis felices cabellos despeinados
Al ritmo del melancólico crujido de los panes heridos (…)”

Así, a través de una lírica solidaria, Sixto Sarmiento reivindica la humanidad del OTRO humano, de ese humano que está ahí, invisibilizado por la sociedad.

Diario de un indigente es el poema cumbre que implica profundamente a Sixto Sarmiento como un referente de la poesía social, peruana y universal del siglo XXI.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

Saturnalia

Diciembre llegó discretamente
Llegó el momento de la fiesta
Llegó la alegría
Llegó la Saturnalia.

Salgan a la calle bailen y beban
Disfruten la vida y alaben a los dioses
Da regalos a tus vecinos
Bebe vino con tus amigos.

Llegó el sol y ha llegado la fiesta
Saturno nos bendice este año
Después del encierro, llegó la luz
Él nos trae el alimento y la salud.

Llegó Saturnalia y llegó el momento
De dejar atrás nuestro dolor y cansancio
Llegó el momento de olvidar este año
Salgamos y bailemos que los dioses nos bendicen.

Llegó Saturnalia y Júpiter todopoderoso lo ve
Cambia de lugar con tus padres
Sé la cabeza de la casa estos días
Y que ellos vivan otra vez como niños
Vivamos la fiesta con la bendición de los dioses.

Harold Alva, poeta de la soledad y la ausencia

Harold Alva nació en 1978 en Piura, Perú. Es escritor, poeta, editor, pintor y analista político. Es uno de los poetas e intelectuales más relevantes en Perú, nacido después de 1970. Estudió derecho y ciencias políticas.

Fue miembro fundador del grupo literario Triángulo4 de Trujillo (1996-1998) y miembro del movimiento cultural Neón de Lima (1999-2003). Fue editor de la Revista del Foro del Ilustre Colegio de Abogados de Lima (2011/ 2012), conductor de los programas de radio y televisión Habla el Pueblo (2016), Abogados de Lima (2017), Contrapoder (2018), Mesa de debate (Best cable) y Diálogo & Debate (UCI Noticias). Actualmente dirige Editorial Summa y Contrapoder, suplemento dominical del diario Expreso

Dirige el Festival Internacional Primavera Poética (FIP Perú), evento que el 2020 está en su octava realización. El 2003 fue uno de los promotores del proyecto editorial Perú Lee, del Fondo Editorial Cultura Peruana (cada título se vende al precio de un nuevo sol, a la fecha la colección ha editado más 50 títulos).  

Jacobino: pluralista, laico y radical. Fue Secretario General de la Asociación de Estudiantes de Derecho de la UPAO (1997/ 1998), Secretario General del Comité Nacional de Juventudes Democráticas (2000/ 2001), Coordinador Metropolitano de Perú Joven (2002), fundador del Colectivo Bicentenario, pre candidato a la alcaldía de Lima Metropolitana (2018) y candidato al Congreso de la República (2020).

A sus 42 años su obra es considerable, ha publicado una veintena de libros, entre los que destacan: Lima: Firmamento (Trujillo, 1996), Morada y sombras (Camión Editores, Trujillo, 1998), Antes de abandonar la sombra (Lima, 1999), Cañaveral: libro de tierra (Lima, 2001), Sotto voce (Fondo Editorial de la U. Inca Garcilaso de la Vega, 2003), El sonido de la sangre (Altazor, 2006), Los extraños (Altazor, 2009), Lima, la épica del desastre (Altazor, 2012), Ciudad desierta: apuntes para convivir con el insomnio (Summa, 2012), Antología Personal (La manzana mordida, 2012), Ciudad desierta: apuntes de occidente (Summa, 2014), A tiempo completo (2020), entre otros libros.

Ha participado como expositor en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil (Ecuador), Feria Internacional del Libro de Concepción (Chile), Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (Argentina), Feria Internacional del Libro de Lima.

Harold Alva, desde niño, tuvo el destino marcado por los constantes cambios de ciudad, de casa, de escuela, de amigos y paisajes, porque la profesión del padre así lo exigía. Ser el nuevo en la escuela, donde todos se conocen desde el jardín de niños, donde todos ya tienen su mejor amigo y no tienen interés en descubrir un amigo mejor, es difícil para cualquier niño.

Tal vez, la soledad y el aislamiento circunstancial, hasta adaptarse, en cada escuela o casa y calle nueva, le hicieron buscar en el arte la paz para su espíritu de niño desconsolado. Harold antes de escribir, dibujaba, hacía historietas.

Como los sentimientos rebasaban los colores, Harold al cumplir los trece años, descubre que la poesía le permitía decir lo que no podía expresar con el color de las imágenes; así nace su poesía de su gran sensibilidad anímica aún en la niñez.

Tal vez, el desarraigo le hizo poeta. Con su mirada retrospectiva en un intento de armar el rompe cabezas de los recuerdos en la memoria escribe: I

En Cañaveral, \con el agua que caía de los techos, \mis ojos \acechaban como búhos \los charcos prisioneros del silencio.

Sin que nadie lo advierta, \visitaba las tumbas \con la audacia de un pájaro en vigilia.

Herí los surcos \con la lampa irreal de la tristeza; \fui el corsario que en las cercas \lapidaba su nombre de colambo.

Allí \brotaron los nidos de las zoñas, \el devoto filamento de la luna, \la rama medular de este concierto; \aquella piedra que en la casa \sujetaba como horqueta los tabiques.

La silueta del “Calvario” \desdibujaba de las cejas \el ceño \donde la furia

\reposaba sus motivos.

Era fuerte: \en las manos estiraba \el cordón umbilical de las acequias; \qué será hoy de su estructura, \la palma cayosa del terruño, \el huracán de fuego \donde macanches \silbaban \la zarzuela intemporal de este suceso.

Aquí, \sobre el laberinto de los disturbios, \la luna se torna el diente

\que proyecta \en la memoria \la calle polvosa de mi pueblo, \la “Joaquin Rujel”

\donde solía \jugar descalzo a las canicas; \el camino al pozo con las latas,

\el yugo que formó a este hombre \que le canta a las cigarras \y los perros.

Allí \aprendí sobre la tierra, \escogí su idioma de raíces, \de semilla,

\de huaraca roja que asumo con la lengua \para esculpir al aire \estos líticos discursos.”

Mientras uno crece, uno no sabe lo que le pasa, porque es al volver la vista atrás que uno entiende, a veces, lo que pasó; otras veces la mirada no alcanza para repasar todo, porque hay cosas, especialmente sentimientos, que se quedan perdidos en la nebulosa de la memoria, que ya no los identificamos a cabalidad. Así, nos forjamos como seres humanos normales. Y los más sensibles, se forjan como poetas. Como es el caso de Harold Alva, para quien la poesía es una expresión necesaria de las interrogantes conscientes o inconscientes, cada poema es un intento de búsqueda del mundo, para aprehenderlo y comprenderlo; en el intento el poeta escribe: “VIII/ QUILCA 3h 33 AM

Hay una horda de coyotes Una multitud de adverbios sobre la boca que subordina mis palabras Le pregunto a esta ciudad si tiene sentido alguna estrategia o acaso debo capitular con la furia y detenerme sobre las vías que no han dejado de quebrar tus osamentas Tu palidez de cadáver Tus dedos largos que se sujetan con pánico a la noche A mi entelequia de asombros

Yo te necesito para completar la realidad

Le señalo a mis verbos la soledad que flota a tu alrededor como libélula y me pierdo contigo entre los neumáticos de aquellos buses De aquellas serpientes de metal que ignoran la tragedia de sus eventuales habitantes”

La poesía de Harold Alva no se limita a las estructuras convencionales, él elige su propio ritmo en una búsqueda constante por la forma, dentro de un marco contextual mucho más abierto que hace parte de la tradición del siglo XXI. Es a través de la poesía que Harold Alva enfrenta, desde niño, a sus angustias, desesperanzas y delirios ya que para el poeta la poesía es un espacio de lucha   y de sueños: “A

Hay un rumor de aviones en el subsuelo Un grito de hierba Una procesión de estatuas que avanza hacia mis brazos con la devoción de un monje que aterrado se aferra a su fe A la edad del libro blanco Hay una catedral de silencio entre mis manos Un nido de cobras que tiembla con el lenguaje de los pájaros Un ataúd Una mortaja de algas Un hombre ansioso por romper el calendario Su martes negro Hay un altar de cuerpos destrozados Una multitud de adverbios De extraños De bocas que subordinan el espanto”

Sus autores de cabecera: Baudelaire, Milosz, Blacke, Martín Adán, César Moro, Vicente Huidobro, Zurita, Leopoldo María Panero, Paz, Juarroz, Dávila Andrade, sumados a sus ansias por cruzar fronteras estéticas le hacen coincidir con las vanguardias europeas, permiten ese anclaje en la tradición como refugio donde todo nace y nada muere.

Su poesía gira en torno, al desasosiego, al desencanto, a la ciudad, todo porque Harold es un pesimista en su escritura; ¿influencia de otros autores o de la vida misma?

Él es un hombre que ha perdido eso que los cristianos llamamos “fe”, él fue ateo por cierto tiempo. Pero yo siempre digo que: “quien no tiene fe, tiene miedo”; después recuperó la fe, pero le quedó algo de miedo, tal vez, es ese miedo primigenio que creció desde la niñez el que roba el sueño al poeta (Harold duerme apenas 3 horas y media por noche); y escribe por necesidad, por instinto o tal vez por miedo a esos fantasmas innombrables, que desde niño venían a poblar sus noches (como lo hacían con Alejandra Pizarnik) como hacen con muchos poetas que no tienen valor de confesar su pánico, pero la poesía siempre los delata, nos delata. Porque el verso siempre revela lo que está oculto. Y Harold Alva lo escribe así: “XXX / ARTE POÉTICA

La estabilidad emocional es un peligro \Una bala certera \El diente venenoso que se clava en la nuca del poeta \Para inmovilizar sus nervios \La osadía \Su mística de orate \El fracaso es su delicada condena \Su tótem para fabular \La furia que enerva su poema \Yo suscribo esto \Lo firmo con mi trazo de traidor \De cuervo acorralado por la pérdida

Harold Alva es un hombre que cree en el compromiso social, que no concibe a un escritor que no se involucre con su contexto, cree que la poesía es compromiso, y cree que el momento actual demanda escritores que lo asuman con gallardía, que asuman su responsabilidad histórica. Por eso se volvió editor, por eso escribe, por eso se involucra en política (pienso que un día será presidenciable, quien vivir verá) … El caso es que su poesía no se evade de la realidad, sino que incide en ella con intención transformadora, por estar teñida por el compromiso ético de Harold Alva, poeta que deja escurrir de su pluma una poesía no neutral.

En fin, su percepción del mundo y de la vida es expresada radicalmente por su palabra, que primero se queda atragantada después, es expulsada como quien vomita, todo porque el mundo y la vida le duelen (desde niño) y el poeta sabe que la palabra es eterna, igual que el verso y el poema, entonces escribe: “B

Debo estar enfermo Anochece en mis ojos ahora que todo está sellado El tipo que proyecto en la ventana sabe que todo está sellado Intento perderme Le hablo a los fantasmas que aparecen al otro lado de la tragedia Lo escupo Apago las luces para que desaparezca y me deje en paz con esos aguafuertes No sé hasta qué punto un hombre destroza con insensatez los nervios que equilibran la corriente Debo estar enfermo El agua se detiene cuando hablo y yo la difumino con este olor a sangre Con esta velocidad Con este tajo de ansias que excusa el placer de un asesinato”

Lo cierto es que la poesía, siempre sobrevive a todas las circunstancias y de igual modo, el poeta sabe, que la poesía le ayuda a sobrevivir a todas las circunstancias. La obra y la figura de Harold Alva, poeta de la soledad y la ausencia, tienden a trascender a lo literario y quedarse como símbolo de Perú.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

Veinte veinte

Veinte veinte era nuestro, y por buscarte la corona, sin reino me quedé.
Ahora me siento cómo un vagabundo, una taberna abriré.
Mucho alcohol derramaré, en mi interior tus recuerdos ahogaré.
Y aunque reencarné, de ti me alejaré.
Te olvidaré, hoy lo prometo, y mañana lo cumpliré.
Mañana, otro nuevo amanecer, un nuevo florecer, y sin ti, un renacer.
Hoy mataré todos los sentimientos que inspiraste.
Este año me demostró la persona que me ocultaste.
Terminaste de decepcionarme, odio amarte.

AUSENTE

Ya te fuiste y estoy solo otra vez,
extraño tu perfume y el sabor de tu piel.
No te quise soltar, pero insististe en irte,
no te voy a obligar, debes de quedarte por voluntad.
Según el reloj, pasaron dos horas, según mi percepción, tan solo alcance a decir «hola».
No es suficiente, nunca lo es, ahora hace frío en mi corazón, te llevaste tu calor, estás ausente.
Dime que hacer con este enorme vacío, hace frío, mi corazón ennegrecido, me duele que te hayas ido.

MIDSOMMAR

Ha llegado esa temporada del año

El solsticio de verano está en nuestra puertas

El sol regresa a nosotros

Nos trae su energía pura

La energía de la vida

Regresa el gran Frey

Regresa el Sr. de Vanaheim

Regresa el dueño de Summarbrander

Es momento de festejar

De sentirnos vivos

Mas en esta época tumultuosa

Donde no sabemos qué futuro afrontar

Solo nos queda pedir a los dioses

Y confiar en ser dignos del Valhalla

Afrontar la vida con valor

Honrar a nuestros ancestros

Cuidar la naturaleza

Frey, bendice mi vida

Freyja, cuida mi corazón

Thor, bríndame la fuerza

Odín, dame sabiduría

Dioses, velen mi camino

Y déjenme ser digno

De mi pasado glorioso

Para así poder crear un futuro magnífico.

El pago

En el cajón todas las cuentas, las tristes páginas de borradas tardes,

cuando no queda nada del amor,

cuando del amor no queda nada.

Mi pago será la foto recortada. El invierno. La lluvia de mi pueblo.

Las veces que estés triste. Todas las veces.

*

Por mi parte, y como ya seguramente se sabe,

correspóndeme la noche. La fría mesa de la esquina.

Las veces que esté triste. También.

ASÍ VA A SER

Así va a ser destino, después de lo mucho que he querido,

de lo mucho que he soñado, ahora vienes con otra desilusión. 

Así va a ser destino, después de muchas esperanzas que he guardado,

hoy son solo sentimientos vacíos.

Así va a ser destino, que después de poner todas mis ganas en cumplir,

todas mis metas, hoy solo tengo decepciones.

Dime que te hecho yo, para que te comportes así conmigo,

dándole a muchos, lo que no se merecen y a mí dándome solo tristezas.

Hoy te digo así no es, porque yo hice todo para que mi presente sea distinto,

sea mejor, sea más feliz.

Pero con tus injusticias, me voy en contra de ti y te lo explico así de simple,

así no se vale.

Schopenhauer, Los Heraldos Negros y la desesperanza que circundó el planeta en el 2020

Al acercarse a las últimas semanas de un año totalmente inaudito, que obligó a todos a pensar en la dicotomía vida-muerte, encontré un poema de César Vallejo “Los Heraldos Negros” y, me pareció que el poeta peruano, había previsto, además de su muerte (“Me moriré en París con aguacero \un día del cual tengo ya el recuerdo”), previó la muerte de nuestros días…la muerte de nuestro mundo.

Ya que el título es una evocación de los mensajeros de la muerte, los cuales, obviamente, solo pueden anunciar el dolor.

Ese dolor, inexplicable, que llegó cambiando el orden del mundo, dolor que se levanta desde lo más subrepticio del ser humano, pareciera premonitorio, al leer los versos del poeta, que lo visibiliza desde el primer verso del poema que tiene una estructura de círculo vicioso: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”

Desde la óptica trágica de César Vallejo, con atributos schopenhauereanos, solamente, por el hecho de existir el ser humano tiene que lidiar con el sufrimiento.

En 2020, por el simple hecho de estar vivos, por habitar el planeta, todos tuvimos que lidiar con acontecimientos dolorosos que, aunque para algunos fueron pocos, en todos los seres humanos, quedó una huella indeleble, incluso en aquellas personas cuyo espíritu es más fuerte para soportar las adversidades. La pandemia que asola el planeta, es la representación de la desesperanza para todos nosotros.

Schopenhauer analiza el mundo en su dualidad trágica esencial “Mundo como Voluntad y Representación”. A partir de una concepción de la vida como dolor, reflexiona sobre la negación de la voluntad de vivir y encuentra en la religión una respuesta mítica al dolor del mundo. Además, considera la contemplación mística y ascetismo como liberación.

Empero, Vallejo se muestra escéptico de su filiación divina y lo manifiesta en su poema “Espergesia”: “Yo nací un día \que Dios estuvo enfermo, \grave.”

Y sin considerar la contemplación mística y el ascetismo como liberación, Vallejo, inmediatamente reconoce la furia de la divinidad y la expresa en sus versos: “Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, \la resaca de todo lo sufrido \se empozara en el alma. ¡Yo no sé! \Son pocos; pero son. Abren zanjas oscuras \en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. \- Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; \o los heraldos negros que nos manda la Muerte”.

El sentimiento preponderante, sin lugar a dudas, en el poema de César Vallejo, es el dolor, que se asemeja a una caída, por eso la imagen de un pozo donde se acumula el sufrimiento: “se empozara en el alma”, además como todo lo que mata o hiere, recuerda a sombra, a oscuridad: “Abren zanjas oscuras”

Es así, como César Vallejo, en un posible trance premonitorio, logra rescatar el estado anímico de todos aquellos que perdieron familiares y no tuvieron la posibilidad de darles un último adiós. O como en casos más extremos, en la ciudad de Guayaquil, por ejemplo, tuvieron que dejar los cuerpos, de sus deudos, en las calzadas delante de sus casas, acumulando en sus almas la desazón de todo lo sufrido.

El pesimismo trágico de Arthur Schopenhauer, se manifiesta en los versos de Vallejo, al negar el estoicismo del cuál el ser humano es capaz.

Ya que, por su lado, Schopenhauer afirma: “El conocimiento perfecto de la esencia del mundo, obrando como aquietador de la voluntad, trae la resignación y la renuncia, no sólo de la vida, sino de toda voluntad de vivir. Por eso vemos que en la tragedia hasta los caracteres más nobles renuncian tras cruentos combates y prolongados dolores, a los fines que hasta entonces habían perseguido. Vemos que sacrifican los goces de la vida.”

Por otro lado, César Vallejo deja explícito que la inspiración principal de su poema es el dolor humano incompresible e inexpresable, para ello utiliza la imagen de los “golpes”: Hay golpes en la vida tan fuertes. ¡Yo no sé! Además, se refiere a la incertidumbre que padece el ser humano cuando le busca un sentido a su existencia, ante la adversidad, impuesta por el destino cruel y desolador, el ser humano no encuentra ningún consuelo, ya que lo vivido no sirve ni de excusa, ni de paliativo para lograr afrontar la adversidad.

Muchos críticos, consideran que “Los Heraldos Negros”, muestra la búsqueda propia de una conciencia ultrasensible, característica del poeta, sumido en su drama existencial; al igual que Camus, Sartre, Heidegger y otros existencialistas no teístas, que aseguraban que el destino necesario de la vida es la muerte, que su nacimiento no tiene otra finalidad que la muerte, que la vida carece de sentido, bordeando el absurdo.

Vallejo asume la conciencia trágica, fatídica, y la vuelca desgarradoramente en su poesía, manteniendo la muerte siempre presente.

Asumo lo que dicen otros estudiosos sobre el poeta autor de Los Heraldos Negros. Empero, desde mi mirada, identifico en Vallejo, también una preocupación con lo universal, expresada desde un punto algo neutral, a través de un sujeto indefinido, como si escribiera otra historia entrelíneas; como si se tratara de una especie de Michael de Nôtre-Dame; en realidad un Nostradamus moderno, porque veo sin ningún esfuerzo, una vez más, a César Vallejo, anticipando, un siglo antes de lo sucedido y cantando premonitoriamente nuestro “momento”, en su poema: “Son las caídas hondas de los Cristos del alma, \de alguna fe adorable que el Destino blasfema”.

La visión del mundo como tragedia y dolor es el mayor legado schopenhauereano a Vallejo, ya que, para Schopenhauer, la base y constitución del “mundo como tragedia” reside en la dualidad trágica esencial del mundo.

Y el principal legado de Vallejo es su profecía, a través de los Heraldos Negros, escrita cien años antes de que tengamos que soportarla.

De modo que, la devastación y la inseguridad que padecemos como seres humanos en el año 2020, – cuando fuimos víctimas de la guerra bacteriológica o de la purga del planeta (el tiempo dilucidara lo ocurrido), – cuando sufrimos la pandemia creada, que nos obliga a replantearnos la búsqueda de un sentido a la existencia, ante la situación real, en este caso inesperada, desgarrada y trágica.

Ante tantas adversidades que debimos soportar los seres humanos, el augurio de la muerte y la destrucción sin medida del orden establecido: el empobrecimiento, la reclusión obligada, la soledad implícita, en muchos casos, la suma de todos los dolores, derivó en la decepción de las creencias religiosas y en la consecuente pérdida de la fe. Todo eso, en Vallejo se relaciona con el odio de Dios o la furia de la divinidad.

Entonces, nos preguntamos ¿de dónde sale ese dolor?

La respuesta sería: de Dios o del destino. Aunque, en verdad, no importa la respuesta, pues el ser humano no puede comprender su origen, apenas tiene que reconocer su indefensión ante los hechos y soportar el dolor, independientemente de su voluntad, porque el dolor está ahí, llega sin que se lo busque; en fin, el dolor es cosa de Dios o del destino. 

César Vallejo, se muestra disconforme, con el sinsentido de la existencia trágica, nos presenta la imagen de los “ojos locos” que reaparecen para mirar lo irremediable e incomprensible:

“Estos golpes sangrientos son las crepitaciones \de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. \Y el hombre. Pobre. ¡Pobre! Vuelve los ojos, como \cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; \vuelve los ojos locos, y todo lo vivido \se empoza, como charco de culpa, en la mirada. \Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé!”

Vallejo, en este poema, busca la razón de ser del dolor que, a cada instante, ahoga la existencia del ser humano, en cierta medida, previno nuestros días, pero no logró prever nuestro futuro. Y al final, concluyó que no hay una respuesta al dilema existencial.

Schopenhauer cree que la única manera de sobreponerse al dolor que conduce nuestra existencia desde el nacimiento, es renunciar al deseo, a la intención, a la voluntad, en suma, dejarse arrastrar a la negación de esa tendencia innata a conservar lo material. Es esperar la muerte, que ya está asegurada, para descansar en la nada.

Mientras nosotros, los habitantes humanos de la tierra, que estamos viviendo en la desesperanza que circunda el planeta, durante la pandemia del año 2020; que todos los días recibimos por medio de nuestros televisores a los heraldos negros, anunciando dolor y muerte, resolvemos, porque tenemos libre albedrío para hacerlo, desarrollar nuestra capacidad de resiliencia.

Decidimos superar las circunstancias traumáticas, dolorosas y decidimos vivir de la mejor manera nuestra existencia, que, desde luego, sabemos que es finita y, muy al margen de los heraldos negros o de Vallejo cargado de su herencia schopenhauereana, decidimos potenciar la felicidad.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

Las palabras y la fractura en la poesía de Alejandra Pizarnik

Nacer poeta, ser polémica por renovar el lenguaje y la poesía de su época y, sobre todo, ser una persona sensible que vive el dolor interno, que nadie ve, pero que no deja descansar la mente en constante ebullición y sufrimiento, no es sencillo.

Así era Alejandra, una de las mayores referencias en mi memoria y de miles de poetas de diversas generaciones, que tuvimos sus versos acuñados en nuestras almas; porque ella supo decir lo que sentíamos, antes mismo, que sintiéramos. Porque ella sabía que “Las imágenes solas no emocionan, deben ir referidas a nuestra herida: la vida, la muerte, el amor, el deseo, la angustia”.

De su pluma goteaba la contemplación, la entrega, la tristeza, la duda, la derrota, el desamor y la muerte. Porque ella tenía (como nosotros tenemos) muchas facetas contradictorias. La gran diferencia entre ella y nosotros, es que ella asumía: el silencio, la muerte, la locura… Nosotros: a veces.

Alejandra reiteró sus emblemas poéticos: la jaula, donde se encierra la libertad culpable sólo por existir y que, no obstante, la sujeta dentro de los límites de la realidad y ahuyenta sus terrores nocturnos, puesto que la noche ya no tiene el sentido agradable y nutricio que hace nacer el poema y, el viento que disemina, una y otra vez, la identidad inquieta. Sumados al miedo que alimenta los delirios que cobran vida, dejándola a la indefensión: “\Señor \la jaula se ha vuelto pájaro \y se ha volado \y mi corazón está loco \porque aúlla a la muerte \y sonríe detrás del viento \a mis delirios \Qué haré con el miedo \Qué haré con el miedo (…)”

Ella logró desnudar la sufriente conciencia de existir, sus obsesiones (y de alguna manera las nuestras) y sus fantasmas a través del estigma de sus versos, oscuros y extenuados.

Eventualmente, podrá existir poesía más sobrecogedora, revulsiva e hiriente que la de Alejandra Pizarnik. Porque ella era sincera y sencillamente impúdica, a la hora de desnudarse y exhibir sus fantasmas interiores. Además, es sabido que ella eligió vivir en la palabra, o sea, encubrirse en el lenguaje, tal vez, para resguardarse en él:

“y qué es lo que vas a hacer                                                       Sólo un nombre

voy a ocultarme en el lenguaje                                                alejandra alejandra

y por qué                                                                                            debajo estoy yo

tengo miedo                                                                                          Alejandra”

Agregado, a su permanente reflexión sobre las fronteras del lenguaje, que jamás fueron engañifas.

Alejandra extremaba la búsqueda de la palabra justa, trataba de generar un mundo de palabras perfectas en donde valga la pena residir. Lo hacía combinando los matices surrealistas de sus escritos, con un trabajo intenso de supresión y síntesis en la expresión verbal. Como resultado su poesía es sobria, economiza términos y gana en contundencia. Y escribe:

“Dile que los suspiros del mar/ humedecen las únicas palabras/ por las que vale vivir”.

La poeta hizo, a través de su obra, una crítica y muestra de una apasionada obsesión por la palabra, esto es, en su obra siempre está presente una reflexión incesante acerca de las posibilidades y los límites del lenguaje.

Alejandra Pizarnik en su diario, escribe en septiembre de 1962, refiriéndose a la elocuencia y engañosa obviedad de lo que se dice: «Esta voz aferrada a las consonantes. Este cuidar de que ninguna letra quede sin enunciar. Hablas literalmente. No obstante, se te comprende mal. Es como si la perfecta precisión de tu lenguaje revelara en cada palabra un caos que se vuelve más evidente en la medida en que te esfuerzas por ser comprendida».

En su poesía, la tragedia y el humor también son elementos centrales, así como la visión crítica de la tradición literaria. Ya que Alejandra Pizarnik, vivió en la búsqueda interminable de la palabra exacta, para contar la ausencia y el naufragio.

No trataba de salvarse: era sincera consigo misma, no se resignaba, ni podía olvidar, así que lo único que le quedaba era escribir con sencillo fatalismo. Y lo hacía:

“No \las palabras \no hacen el amor \hacen la ausencia \si digo agua ¿beberé? \si digo pan ¿comeré? \en esta noche en este mundo \extraordinario silencio el de esta noche \lo que pasa con el alma es que no se ve \lo que pasa con la mente es que no se ve \lo que pasa con el espíritu es que no se ve \ ¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades? \ninguna palabra es visible”.

Hace parte de la condición humana tener algo que decir, y artista quien resulte capaz de decirlo. Alejandra Pizarnik lo evidenciaba del mejor modo, a través de su poesía, distanciada del contexto inmediato y de referentes concretos, canalizada en ámbitos que muchas veces miraban desde lejos o de reojo al devenir histórico.

Como la palabra sirve para exorcizar, conjurar y reparar, entonces para la poeta, escribir era reparar la herida fundamental que nos horada a todos, escribiendo ella trataba de suturar esa brecha que nos impide coincidir con nosotros mismos para encontrar la plenitud de nuestro ser; transfigurando el dolor en belleza, la palabra en poesía, la poesía en refugio del devenir y la fractura mientras anhelaba el silencio total del sueño eterno. Entonces escribe:

“Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar”.

Posiblemente el vagar, transitar y perderse cada vez, resultó en la imperiosa necesidad de buscar el silencio como el lugar de alivio, como el espacio donde protegerse en un sueño permanente.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

La catábasis es la anábasis en la poesía de Jorge Teillier

(poema XXIII)[1]

Desde niño el poeta tuvo conciencia de la muerte, no como fin, pero como continuidad de la misma existencia en otras circunstancias, tal vez, más tenues, sin el ropaje del cuerpo. Cuenta que cuando era niño sentía pasos subiendo la escalera que llevaba a la torre de la casa, donde se encerraba a leer, lo que le dio familiaridad con la muerte y la seguridad de que el “yo” o el “tú” siguen existiendo, después de abandonar esa indumentaria que llamamos cuerpo y que nos da la certeza de la vida, en cuanto lo habitamos. 

Jorge Teillier, apegado a la sencillez fundamental de sus imágenes poéticas, reconoce la importancia por estar vivo, empero, al mismo tiempo, registra el desamparo y desconsuelo por sentirse infecundo a la mitad de la vida. Porque la vida en sí misma, no es totalmente grata, independientemente, de las imágenes idílicas creadas o no, que habitan la geografía de la memoria y del verso:

“Lo que importa \es estar vivo \y entrar a la casa \en el desolado mediodía de la vida. (…)”

El trabajo cotidiano repetido hace siglos y exigido para seguir vivo en la aldea, espacio geográfico idílico, en el cual lo cotidiano, discrepa con la modernidad imperante, aparece en la poesía de Jorge Teillier, reafirmando la necesidad que cada individuo tiene de arraigo, para existir como tal, en el mundo complejo y deshumanizante, que trata a todos como números en estadísticas sin rostros ni alma.

El poeta, sabe que la vida en sus repertorios básicos es cíclica, que siempre existirá un hombre que are el campo, independiente de la tecnología espacial, se repetirán los mismos gestos confirmando que la vida es simple, como simples son las faenas en la aldea y mientras alguien esté para realizarlas, la vida seguirá siendo vida:

 “(…) \El río pasa recogiendo la calle polvorienta.\Los satélites artificiales pueden rodear la tierra, \pero nada saben de ellos los bueyes enyugados a las carretas.\Es el mismo de otro siglo el gesto del campesino al descargar un saco de trigo, (…)”.

Empero, es menester observar que el espacio geográfico en la poesía de Jorge Teillier cobra una fisionomía humana donde: el polvillo danza, el sol no tiene memoria, los sacos están dormidos y el resplandor de las cosas tiene secretos que los aromos revelan:

 “(…) \el polvillo de la molienda danza en el sol sin memoria, \escuchamos el trote de los ratones entre los sacos dormidos en la bodega, \y el oculto resplandor de las cosas\tiene un secreto revelado por los aromos.”

Sencillamente, porque el poeta no logra concebir el mundo con la clásica división de seres animados e inanimados, vivos y muertos…Ya que, en su universo, idílico, todo palpita, todo vive.

De pronto un tren en movimiento silbando, animado como todo su universo, aparece en escena y en acción:

“(…) Escucho el pitazo del tren \cortando en dos al pueblo. (…)”

Es la segmentación de la aldea en dos, que hace con que el poeta se situé en un segmento (en el presente), y evoca sus recuerdos personales:

“(…) El pueblo donde pedí tres deseos al comer las primeras cerezas, \donde me regalaron una lámpara humilde que no he vuelto a hallar, (…)”

Asimismo, desde el segmento del presente, evoca sus ancestros, los que construyeron la aldea, porque sabe que no existe una expiración, todos siguen existiendo y la memoria es el medio para canalizar la anábasis o resurrección, que permite traerlos de regreso, independientemente, de dónde se hallan:  

“(…) el pueblo que tenía unos pocos miles de habitantes cuando nací, \y fue fundado como un Fuerte \para defenderse de los mapuches \ (todo eso era nuestro Far West). (…)”

Después, de ver su aldea resucitada, el poeta reconoce la simbiosis del tiempo en los elementos que “aún” permanecen vigentes o vivos como hábitos humanos de la aldea que, para él, es un universo que palpita:

“(…) El pueblo donde aún humean mantas junto a cocinas a leña

y el invierno es la travesía de un tempestuoso océano. (…)”

Vuelto a sí mismo, el poeta trata de buscar su memoria personal y otra vez, se depara con la universalidad de la existencia, donde el “yo” se diluye, dando paso a la colectividad:

“(…) Si me pidieran recordar \algo más allá de las calles donde di los primeros pasos \no sabría mucho que decir. \Creo que he estado en otros países \he visto día a día en las ciudades vehículos iluminados como trasatlánticos \llevar rostros fatigados de un matadero a otro. (..)”

En ese abrir y cerrar entre la vida y la muerte, representado entre el presente y los recuerdos, entre el yo y los antepasados, surgen las cavilaciones del poeta que, a veces, duda que es poeta:

“(..) ¿La vida es un pretexto para escribir dos o tres versos \cantantes y luminosos?, escribió un poeta, \pero tal vez yo no sea de verdad un poeta. (…)”

En medio a las dudas del poeta resucita el individuo que sabe lo que no quiere, para sí y para su prójimo:

“(…) Me amo a mí mismo tanto como a mi prójimo \pero estoy dispuesto a desaparecer junto a todo mi prójimo. \Puedo rezar sin creer en dios, \a las noticias del día \suelo preferir leer memorias de oscuros personajes de otras épocas\o contemplar los gorriones picoteando maravillas. (…)”

El poeta, Jorge Teillier, sabe que la vida en sus repertorios básicos es cíclica y otra vez, vuelve a constatarlo en un soliloquio circular:

“(…) De nuevo alguien ve derrochar \los yuyos su oro al viento. \Alguien va a temer cada mañana que el sol no regrese, \alguien tal vez aprenderá a leer en diarios que anuncian nuevas guerras, \alguien en la noche \va a tomar un carbón encendido para trazar círculos de fuego \que lo protegen de todo mal. (…)”

Sin denotar sorpresa, imbuido de fatalidad el poeta vislumbra el camino que le conducirá a su muerte:

“(…) Quedaré solo en un bosque de pinos. \\De pronto veré alzarse los muros al canto de los gallos. \Podré pronunciar mi verdadero nombre. \Las puertas del bosque se abrirán, \mi espacio será el mismo que el de las aves inmortales \que entran y salen de él, \y los hermanos desconocidos sabrán que ya pueden reemplazarme. \\Debo enfrentar de nuevo al río. (…)”

Ante lo inevitable, el poeta no duda, porque desde niño sabe que no se trata del fin y si de otro camino:

“(…) \Busco una moneda. \El río ha cambiado de color. \Veo sin temor \la canoa negra esperando en la orilla”.

El poeta sabe que la muerte es una parte de la vida, estuvo seguro que la vida vale la pena ser vivida por todas las imágenes que pudo absorber de la realidad o verlas con los ojos cerrados y permanecer en esos sitios idílicos. Asimismo, sabe que morir también vale la pena y no hay miedo de avistar a Caronte, apenas, hay que alistar la moneda para cruzar el río de Hades en una verdadera catábasis (una expedición a los infiernos). Que no será nada más que una simple anábasis que le permitirá seguir en la vida que le corresponderá vivir (como de aquellos que se escuchaban los pasos subiendo las escaleras en su infancia) después de la muerte.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.


[1]  “Crónica del forastero”. Santiago: Talleres Gráficos Arancibia Hermanos, 1968.

La muerte del sol

Siento

La brisa recorre violentamente mi cuerpo con un golpe de ira inmaculada que solo tú podrías lanzar, me desestabiliza, me impacta destrozando mis entrañas, mi mente y mi corazón. 

Me transforma en un ser decrépito, agonizante, jadeando y botando rayos de espuma.

Veo el cielo azul lleno de nubes, el arrebol se forma con la caída del sol, mi caída, esperando renacer para mañana.

La noche será larga, la luna remplazará esta canción para mi muerte.

– J. Martín

Último cariño

Después del cariño solo el último estío,

y el amor dejado no da razón de olvidos,

no parece justo el proceder sombrío.

*

En la puerta queda la piel del último cariño,

en que entrara yo para tu vil designio

y quedaras tú marcada por tal sino,

tras la puerta del amor, sin fe, ni cruz ni corpiño.

*

Volver al sitio del eterno corazón contigo,

reclamar los labios aunque polvo perdure el beso,

no tiene caso el fuego si en la luna te persigo

para borrar con tiempo la razón de tu embeleso.

*

En tus ojos cada instante de amor perdido,

con los años y el dolor en el pecho hendido

y el final del último cariño prendido.

HERKUMBL

Otra vez estoy en el campo de batalla

Otra vez lucho en desventaja

Otra vez busco mi entrada al Valhalla

Pero esta vez es diferente

No busco una lucha sin sentido

No busco honor individual

Ni busco el reconocimiento

Ahora estoy en las calles

Mano a mano con mis hermanos

Luchando en desventaja de armas

Estamos en pie de lucha por nuestra patria

Salimos otra vez a la calle

Salimos a gritar

Salimos a reclamar

Salimos a derrocar al dictador

Hemos tenido bajas

Los grandes Inti y Jack

Se nos adelantaron con los dioses

Y justo por ellos seguiremos adelante

No bajaremos los brazos

No silenciaremos las gargantas

Nuestro enemigo es la corrupción

Y hasta ver su fin no nos rendiremos

Hasta ver su cuerpo helado

Hasta que deje nuestra nación

Solo en ese instante descansaremos

Y como hermanos abrazados

A nuestra casa regresaremos

A contarle a nuestras familias

Que conseguimos la victoria

Y que el Perú será grande otra vez.

El álter ego y la gracia olvidada

Hoy la vida perdió un poco más de su gracia.

Eran las 7 a.m. y no había sonado el despertador. Es normal esperar que todo se repita, que salga el sol, que encuentres agua en el grifo y que puedas repetir, distraídamente, la usanza de los últimos tiempos.

Hacer lo mismo sin experimentar el factor sorpresa. No soportas esperar para luego regocijarte con una sorpresa…

Nunca miras la tele, especialmente porque a ti no te gusta la política, ni el fútbol, peor las clases de cocina televisada. Cualquiera diría, que no te gusta nada.

Te gustaba leer, antes de que el mundo fuera mundo. Eso yo lo sé. Te gusta leer. Anoche leías el poema de Huidobro y te quedaste dormido. No es que no te guste… por gusto, por simple gusto, ya leíste unas veintitrés o veinticuatro veces el poema entero. Anoche pasó algo. Anoche te quedaste dormido, en el canto I.

[1]¿(…) por qué perdiste tu primera serenidad? \ ¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa \Con la espada en la mano?”

Tu inconsciente es el lugar en que se almacenan todos aquellos recuerdos que deseas apartar y que no son accesibles conscientemente. Es donde guardas, las cosas que nunca hablas. O la verdad verdadera, de todo aquello que haces público.

En nuestra adolescencia inmaculada, creíamos que había un único camino…1977 o 78. Escuchábamos música toda la tarde y por las noches, apenas dormíamos. Los primeros cigarrillos, rara vez, alguna hierba mala… la seguridad de ser uno y ser millones, sin saber de lo agridulce que es la vida. Éramos felices y ni sabíamos. Después, empezaste a percatarte de tantas cosas. Te volviste rebeldía, más por imitación que por conciencia…

Nunca rezaste. No crees en plegarias muertas… ¿Anoche te vi de rodillas rezando? No sabes todo lo que te pasa, no lograste alcanzar el silencio, ni por un minuto, una única vez.

 “¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus \ (ojos como el adorno de un dios?”

Vaya, vaya lloras mientras planeas… Ni siquiera logras tocar el piso, permaneces flotando en el “8vacío”. Y te duele mucho y lloras.

“¿Por qué un día de repente sentiste el terror de \ser?”  

¿Recuerdas? La muerte te abrazó cuando la buscaste. Todos corrieron a separarlos y el abrazo se diluyó, trayendo el silencio mojado por lágrimas… Sin redimirte o purificarte, descubriste tu propio caos lumínico de ser humano.

Tanto desencanto amontonado. Los días no siempre fueron dorados, algunas veces no llegó la primavera, te dejaste estar: “Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir” era mi voz que te llamaba para que no me dejes así: tan solo, tan triste, tan quieto; mirando al espejo tratando de reconocerme o identificarte, para encontrarme, entre tantos; en ese doble espejismo, que quita la solidez de nuestro mundo externo y que se disipa cuando, creemos que no existe por si, que existe por nosotros.

“¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce \ (de todos los vientos del dolor? A penas te callas, no \Se rompió el diamante de tus sueños en un mar \ (de estupor”

No pasó nada. Todo está bien. Apenas nos volvimos extraordinariamente (im)previsibles. Tal vez, porque no nos comprendieron o no nos comprendimos, desde los presupuestos más adecuados, porque eres (insostenible). De carácter disperso, distraído, ansiosamente distraído. Y te debates en la angustia de existir. “(…) morirás Se secará tu voz y serás \ (invisible”

Ya no estaré, ni los otros, que te acompañamos en vida, haciendo eco en tu mente. Hablando cuando te callas, cuando buscas silencio…  Presentándome ante ti, a veces, a través de los sueños, de los símbolos y del lenguaje de los arquetipos, otras veces, por medio de la conducta motivada y, accidentalmente, de los lapsus verbales. Ya no estaré cuando mueras. Tu mente, por fin, será solo silencio.

Tal vez, puedas recordar que anoche pasó algo. Anoche te quedaste dormido, en el canto I. No terminaste tu lectura. Habías orado de rodillas la plegaria petrificada, por otras voces, en el tiempo.

Y hoy la vida perdió un poco más de su gracia.

Ya sabes que uno de nosotros existe como un individuo separado, que ve el mundo a través de sus propios ojos, conoce los límites que lo separa de los demás y del mundo que le rodea, y asume dicha separación en su pensamiento y en su modo de interactuar con el entorno. Por eso tú escribes mientras caes.

“Piensas que no importa caer eternamente si se \ (logra escapar\ ¿No ves que vas cayendo ya? \Limpia tu cabeza de prejuicio y moral \Y si queriendo alzarte nada has alcanzado \Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo \ (de la sombra \Sin miedo al enigma de ti mismo”

Ahora te preguntas por la trascendencia, que abrirá las dimensiones para una experiencia del (no) fundamento y para la poesía como consumación, como no ser.

Tu posición es elevada, te encuentras en el espacio sideral y, empiezas a caer: “Cae \Cae eternamente \Cae al fondo del infinito \Cae al fondo de ti mismo \Cae lo más bajo que se pueda caer \Cae sin vértigo \A través de todos los espacios y todas las edades”

Mientras caes, piensas que: ¿y si no hubiera nada ahí afuera que pudiésemos reconocer como separado de nosotros mismos?

Tú no serías tú, y yo no sería yo, y tu caída sería sin fin. No podríamos conceptualizar nuestra noción del yo, pues no habría un ser delimitado en el que pensar. No tendríamos medio para determinar que somos distintos del mundo que nos rodea.

Mientras caes amanece en el mundo de signos y códigos. Y tú no sabes qué pasó anoche y te dejas caer, mientras ves que “\Cae en infancia \Cae en vejez \Cae en lágrimas \Cae en risas”

¿Dónde está la gracia? ¿Tu elegancia, tu postura, tu arrogancia tu garbo? ¿Dónde me olvidaste a noche?

“(…) Estás solo \Y vas a la muerte derecho como un iceberg que \ (se desprende del polo \Cae la noche buscando su corazón en el océano \La mirada se agranda como los torrentes \Y en tanto que las olas se dan vuelta \La luna niño de luz se escapa de alta mar”

¿Huidobro, te preguntaste, por qué nos llamaron Vicente?

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.


[1] Huidobro, Vicente. “Altazor o el viaje en paracaídas” –Canto I. Madrid (1931).

Bicentenario

Hoy desperté con un sueño palpitando en mi pecho,
Un sueño de libertad, pero de libertad en serio.
Hoy, que se alzan las masas,
Y que el cielo clarea,
Hoy que se juntaron los de abajo y los de atrás.
¡Hoy! el paraíso nos espera.

Ya escucharon el inicio del cambio,
No es momento de bajar los brazos,
Son los de arriba los que están temblando,
La fuerza que mueve el mundo,
Es la fuerza del mozo, de la vendedora,
De la mano de obra,
Es la fuerza del proletariado.

No te quedes callado,
Si te vas al cumplir tus horas,
No es falta de compromiso,
Es por lo que te están pagando.
No te hace un favor el que te está contratando,
Las horas extra se pagan,
No pidas lo que la ley te ha otorgado.

Optemos por el cambio,
Equilibrio entre el pago y lo que hago,
Por tiempo para distraer la mente,
Por un café, un libro o un estadio.
No hay superiores cuando la cooperación dirige al estado.
Optemos por el cambio afuera,
Porque por dentro ya está cambiando.
Todavía hay mucho por hacer hermanas y hermanos.

– César Salizar

No somos

No somos los mismos de ayer
Los que jugábamos al zapatito roto
Para definir quién empezaba a contar
Y a cantarle a la mañana

No somos el columpio del árbol
La piedrita convertida en carro
El balón de trapo en la canchita del barrio
las caritas sucias que sonreían
o los brazos que se abrían
para recibir el regalo del sol
iluminarnos la piel y empezar a sudar

dejamos las zapatillas de nuestra comunión
colgadas en el zaguán de las memorias
de las hojas de los árboles
que aún siguen de pie

abandonamos al primer beso de María
y la entrega de largas horas
en las veredas de nuestras casas
cantándole a la noche
hasta sentir el chanclazo de mamá.

Ya es tarde para continuar
El tic tac corre y nos olvidamos
De ser niños otra vez
Y nos entregamos a nuestra propia miseria
Y caminamos en el lodo
Cargando el saco y la camisa
Quemada de tanto planchar

Olvidamos que el secreto de la vida está
En sonreírle al espejo y sentirnos niños
Aunque nuestra niñez nos fuera arrebatada
Por el pasar de los pasos
Y el sufrimiento que al crecer
Nos enseña a llorar.
Nos olvidamos de vivir.

– Adrián Do Chávez

SOBRE EL AUTOR:

ADRIAN DO CHAVEZ, pseudónimo de Danny Adrián Domínguez Chávez, nacido en Huancayo el 15 de junio de 1986; Artista polifacético, integrante del Movimiento Cultural DosAmarus (Huancayo – Perú), ex integrante del elenco de teatro universitario UPLA (Huancayo-Perú), integrante de TEMPLOFUROR (Lima-Perú) y de “EFIMERO…” (Piura-Perú); tallerista de teatro y dibujo – pintura en diversas instituciones privadas y programas como PRONIÑO. Autor de plaquetas poéticas conjuntas e individuales, autor también del libro de dramaturgia “La Imagen de Dios” considerado como mejor libro publicado en categoría de dramaturgia en el ranking de la Revista Lima Gris en el año 2017, colaborador en revistas culturales como “perro histérico” y “estepario”, así como en antologías como “EL MAR NO CESA” y “ABRIL EN LOS ÁRBOLES” de la editorial “Ángeles de Papel” y “EL DOLOR DE LA TINTA” de la editorial “El Verso Azul” y en la antología digital “SOLTEMOS LETRAS AL MAR” de la editorial argentina “Escritores Eleutheros”, antalogado en el libro de micro ficción contemporánea “HISTORIAS MINIMAS” por la editorial Deandro editores. Actor y director de teatro, director del grupo cultural “SOTTOOMBRA” (Perú); con participaciones en cortometrajes como “El Sendero Tenebroso” (Huancayo-Perú) y “Ojo por Ojo” (Lima-Perú).

Digna rabia

El silencio es profundo, pero amo las alturas
No conocía el rostro de mi patria,
Decidí ahogarme fausto entre miles de
letras y mucho estruendo indignado
Así te conocí, con abundante brío y valía

¡Atención! ahora si te escucharán gritar
Entonces se largó aquel complejo entumecimiento mental en algunos
No es un sueño, no puedo escapar
Seres contagiados de indignación solo quieren avanzar
¡Qué tristeza!
No puedes aplacar con escupitajos a un pueblo ardiendo

Las heridas expuestas solo dan paso libre a el eco de nuestros antepasados
Mientras el festejo y la marinera descosen nuestros miedos
Cada minuto se eleva el apetito de respeto y sed de derechos
de innumerables seres políticos, en su mayoría jóvenes.

– Boris G.

Otro de ella

Y es probable
            Muerte
que haya nacido el universo
pereciendo en tus manos.
Que tu labor sea
la de construir moradas
infinitas
con ladrillos contados.
Y así rehaces el barro
de cada bloque desmoronado
de cada sol que arroja sus entrañas
al cosmos,
así levantas cada luna
y cada corazón que la mira
sin tregua ni descanso.

– Ricardo Niño

Un gato en la noche

Un gato se pierde en la soledad de la noche
Taciturno se encuentra, vagando por las callejas
Que se encierran en el laberinto
De una mente que se marchó
En busca de nuevos colores
Que den alegrías
A las tardes monocromáticas
De un gato perdido
En la soledad de la noche.

– Adrián Do Chávez

SOBRE EL AUTOR:

ADRIAN DO CHAVEZ, pseudónimo de Danny Adrián Domínguez Chávez, nacido en Huancayo el 15 de junio de 1986; Artista polifacético, integrante del Movimiento Cultural DosAmarus (Huancayo – Perú), ex integrante del elenco de teatro universitario UPLA (Huancayo-Perú), integrante de TEMPLOFUROR (Lima-Perú) y de “EFIMERO…” (Piura-Perú); tallerista de teatro y dibujo – pintura en diversas instituciones privadas y programas como PRONIÑO. Autor de plaquetas poéticas conjuntas e individuales, autor también del libro de dramaturgia “La Imagen de Dios” considerado como mejor libro publicado en categoría de dramaturgia en el ranking de la Revista Lima Gris en el año 2017, colaborador en revistas culturales como “perro histérico” y “estepario”, así como en antologías como “EL MAR NO CESA” y “ABRIL EN LOS ÁRBOLES” de la editorial “Ángeles de Papel” y “EL DOLOR DE LA TINTA” de la editorial “El Verso Azul” y en la antología digital “SOLTEMOS LETRAS AL MAR” de la editorial argentina “Escritores Eleutheros”, antalogado en el libro de micro ficción contemporánea “HISTORIAS MINIMAS” por la editorial Deandro editores. Actor y director de teatro, director del grupo cultural “SOTTOOMBRA” (Perú); con participaciones en cortometrajes como “El Sendero Tenebroso” (Huancayo-Perú) y “Ojo por Ojo” (Lima-Perú).

A, E, I, O, U

Odio mi corazón.
Maldito sin sabor.
Me duele tener la razón.
Odio ser un perdedor.

Uno, uno más del montón.
Ni sé hacía donde voy.
No creo en mí, por qué piensas que sí.
Un cielo gris, otro atardecer que a tu lado no estaré.

Estos versos solo me calman.
Las ganas de gritar mi dolor.
Las noches de insomnio, que recuerdo con frustración.
Este fragmento de mi depresión.

Amanezco asustado, lloroso y sudoroso.
Poco a poco recobro la memoria.
Pequeños destellos de dolor se pasean a mi alrededor.
Asco siento al saber quien soy.

Imaginó un futuro mejor.
Se ve tan lejos y tan cerca está el dolor.
Siento el peso de ser yo.
Inhalo, otro día empezó, pues ya salió el sol.

ENTE EXISTENTE

Ente existente, sin suerte.
Un sobreviviente, que anhela la muerte.
Otro ser, igual de corriente.
Reanímenlo, que se pierde.
Deprimente, lo tienes de frente.

Ente existente, sin ganas de ser él, siempre.
Co-dependiente, no quiere amarse, jodidamente.
Quebrado, en pedazos, y no entiende.
Solitario, un imbécil, sin pretendientes.
Tan solo otro ente, existente, lastimosamente.

GRITAR TU NOMBRE

Gritar tu nombre en mis sueños, es mi consuelo.

Gritar tu nombre desde el fondo de mi corazón
en este exilio que vivo lejos de ti.

Gritar tu nombre una y mil veces, sin saber si algún día volverás a mí.


Gritar tu nombre es lo único que hago  para sentir que aún estoy vivo y que debo luchar por que mis gritos lleguen hasta ti.


Grito tu nombre entre la lluvia que cae, para que esta me acaricie como si tú lo hicieras y así me consueles de esta tristeza que vive mi corazón por tu ausencia.


Grito tu nombre deseando que el día que estemos frente a frente tú me digas que escuchaste mis susurros de amor llamándote como tú me llamabas a mí con el corazón.

Despierta

Despierta

Que ya la mañana llegó con todo su color

Que sol ya ingreso por tu ventana

Para calentarte, princesa

Despierta

Que ya se acabó la noche eterna

Y se fue a descansar

Envidiando tu belleza sempiterna

Ya las aves están cantando

Esperando que los dos luceros

Que posees por ojos

Iluminen su día con su luz cándida

Despierta

E ilumina este oscuro mundo

Con tu radiante sonrisa

Despierta y danos el calor de tu amor

Para este día alejar por completo

A las tinieblas del lejano norte

Despierta princesa

El salto

En el fondo más lejano de la noche

se apaciguan tus ojos,

se distancian como deseos perpetuos.

A veces prefiero no evocarlos pero

no tengo salida,

me es irremediable esa turbulencia con que

destrozas la luz

sin importar el número ni la letra.

No tengo más respuesta que el silencio.

Debo sincerarme,

yace en tu mirada la forma inicial del misterio,

la intriga de los amores súbitos,

la rendición definitiva.

En esa pequeña puerta me detengo

para incendiar las manos repetidamente,

me aferro a tus pupilas

y no pretendo ninguna tregua,

allí descanso y me consumo.

Me reafirmo

en la existencia de tus ojos

solamente para volver a soñar,

no tengo escena,

ni óleo,

ni papel

para lo incontenible.

Salto a la noche y salto a tus ojos,

ya no hay retorno, digo.

ya no.

Embriágame

Embriágame con tus besos amor,

y te aseguro que no te arrepentirás,

embriágame con tus abrazos cariño,

y te prometo que estaré perdido de amor.


Embriágame mi hermosa princesa,

y te aseguro que te querré con el alma,

embriágame con toda tu esencia,

y te prometo que estaré contigo mi amor.


Embriágame de caricias, pero embriágame…


Embriágame con tu amor,

y te aseguro que mi corazón será tuyo,

embriágame con tus pensamientos,

y te prometo que pensaré solo en ti.


Embriágame con todo tu ser,

y mi vida será toda tuya,

embriágame con mucha locura,

y te aseguro que te daré todo mi amor.


Embriágame de ti, pero embriágame…

URÐ

Viví por años en las tinieblas

Creando corazas de hierro a mi alrededor

Alejando a todos de mi presencia

Porque me dejé llevar por el temor

El odio se convirtió en mi compañía

Y la única llama que alimentaba mi ser

Fue el rencor absoluto

Era un berseker hundido en la desesperación

Pero encontré una linterna

Un haz de luz en esta infausta vida

Una hermosa elfa de los bosques

Enviada por los Vanir de Vanaheim

Esos dioses de la curación

Los que la enviaron para salvarme de este destino

Con el que las Normas me castigaron

Ahora llevo el Vegvísir en mi hombro

Para que me guíe, siempre a ella

Porque se ha convertido en mi ancla

Mi razón de ser

Y si caigo en batalla, la esperaré en Valhalla

Para estar juntos por la eternidad