A.N.S.I.E.D.A.D.

Esta presión en el pecho
la comprenderás
cuando te duela tanto el alma
que no puedas siquiera llorar.
La comprenderás
cuando estés tan confundido
que no sepas cuál es el motivo
de tus ojos decaídos
y pasos tan envejecidos.
La comprenderás
cuando cigarro tras cigarro,
café tras café,
noche tras noche
veas… que no se ha ido
la ansiedad en tus dedos,
y en tu garganta, y en tus miedos.
Comprenderás cuando veas
que sigues en cama y ya sean las 6.
Cuando veas tu habitación vacía,
tan vacía y fría de amor.
Cuando tengas temor y no sepas el porqué,
cuando tengas sueño y no puedas dormir,
cuando esperes a alguien y no sepas a quién,
cuando nadie te habla,
cuando no hablas con nadie;
cuando te bañes con agua hirviendo
y tus hombros sigan temblando.
Cuando alguien duerma a tu lado
y te sigas sintiendo solo.
Cuando no sepas que hiciste mal,
cuando hagas mal algo
y no sepas como arreglarlo.
Cuando te ignoren y te desesperes,
cuando el silencio
queme tu cabeza.
Cuando te duelan los dientes,
cuando se te adormezcan las tristezas,
cuando te pesen las pupilas,
cuando tu alma no pueda bailar.
Cuando escuches voces
y no exista nadie,
cuando sean tus voces
las que griten y te odies.
Cuando no sepas quién eres
y quieras solo mirar…
Comprenderás cuando tengas hambre
y estés lleno,
cuando no sepas como avanzar,
cuando te pese el alma,
los sueños,
los besos,
los abrazos,
la distancia…
Cuando morir te calme…
Y luego todo vuelva a empezar.

– NERA

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