G. E. T. T.

El agradecimiento es la memoria del corazón, 

cada vez el tiempo con más ferocidad.

La brújula perdió su aguja, 

un alma perdida luchando, 

por encontrar su camino,

la vida del destino me trajo hasta ti, 

bastaron tormentos para perderme en ti. 

Y recuerda que la verdad, 

se encuentra en nosotros mismos,

apareciendo la criatura más hermosa, 

que mis ojos han tenido el placer de mirar.

Luego me iré así como la noche con el sol,

fiel a tu encuentro, 

en lo más insondable de mi corazón, 

miraré hacia las estrellas,

donde un día al fin te encontré. 

¡Grábatelo! 

Grábatelo en el cuerpo, 

grábalo en la tierra, 

grábalo en el mar, 

grábalo en en la luna, 

grábatelo en tu alma, 

graba tu calidez en mí, 

ayer, hoy y siempre; mi amor.

INCONGRUENCIA

La gente dañada es peligrosa, 

puesto que saben como sobrevivir.

¡Perdóname!, es que a veces me gana el corazón.

Dicen que un muchacho se convierte en hombre, 

cuando sepulta a su padre.

Los cardos añoran descanso, 

dentro de la celda oscura, 

bajo la húmeda piel desecha, 

con su sin fin de espinas,

esperando las manos misericordiosas.

Llena de coraje tu corazón, 

ármate de valentía y continúa tu camino,

aun si te detienes en tu marcha y te acobardas, 

no detendrás el flujo del tiempo,

que el final no sea causa de tristeza, 

pues lucha, ya que nunca deberían ser arrancados,

los capullos sin florecer.

NOCTURNO

El sol entra al ocaso, 

puedo sentir cómo, 

las aves vuelven a su nido, 

comienza el sonido insomne, 

el viento silba por debajo de mi cama, 

el reloj de la plaza toca la campana, 

doce de la noche en mi alma, 

siento como arden los ojos, 

en los párpados cerrados. 

Solo escucho el sonido del río, 

grita por abrazarme, por acompañarme, 

por llevarme. 

Los perros aúllan de tristeza, 

saben que otra noche duermo solo, 

ellos desearían verme sonreír una vez más;

sé que me quieren, 

a la mañana siguiente les daré de comer. 

¿Entonces debo dormir o seguir soñando? 

El crepúsculo estropea la noche, 

sigo exhausto, debería soñar en el cansancio, 

intentar vivir lo que no viví. 

Ya se prenden las últimas rosas, 

los colores grises ven llegar al sol, 

el rocío comienza a derretirse, 

Ha terminado la madrugada, 

ha terminado el deja vú. 

Espero puedas perdonarme, 

hoy te busco en las estrellas.

BERSERK

Tonto, a veces el fatuo, 

loco y medio vivo. 

Risas y torrentera funesta, 

lirio medio crespo sobre el río, 

suerte de sirena en mar medieval. 

El berserk sin su amada, 

al que le falta un ojo y lleva un solo brazo;

son dos caminos bifurcados, 

yo tomé el menos transitado, 

eso marcó la diferencia;

solo en memoria del amor, 

mis pasos volverían a andar sobre el fuego,

solo deseaba volver a casa, 

si tu mirada cristalina aún me esperaría. 

El más valiente con la idea más clara, 

de lo que hay enfrente de sí, 

la gloria y el peligro por igual, 

sin embargo comienzo a buscarlos. 

No caminamos junto a la muerte, 

es lo que aborrecemos, 

la combatimos hasta el final, 

sin poder ser los vencedores. 

Los lazos, cosas frágiles, 

suelen romperse bajo tensión.

Una vez rotos, 

ya no habrá nada que ganar; 

prefiero dominar mis emociones, 

sin la  indulgencia del pasado vengativo. 

Sin saber qué hacer,

cuando encuentras la verdad,

como el otoño se lleva la primavera, 

es lo inherente de vivir el ciclo, 

entender que ya te has ido,

que dejaste libre al invierno,

congelaste el viento en mi sosiego, 

y deshojaste los sauces

con tu soplido carmesí.

AQUELLA ESTRELLA

Dicen que no podemos vivir sin compañía, 

pero seguimos respirando,

a la soledad del tiempo,

sin la espera de nadie quien nos salve,

como si fuera un esfuerzo carente de mérito. 

Cada ojo suyo es diferente, 

cuando la miras te sientes extraño, 

ella aparecía ahí sin que me diera cuenta, 

siempre me pedía la misma canción,

sin ningún esfuerzo ella sonreía, 

esa sonrisa de melancolía.

Ya no podía evocar el sonido de su risa, 

esa que había oído mil veces. 

Siempre hay tragedia, 

en los ojos equivocados, 

pero hay esperanza, 

para los ojos llenos de amor. 

Me encanta que llueva, 

así puedo verter mis lágrimas allí, 

la gente ya no puede verme, 

la gente ya no sale, 

la gente ya no jode. 

Aquella no es una estrella ordinaria, 

son lágrimas de un guerrero,

alguien que en algún lugar, 

ha terminado su batalla, 

como un alma en pena, 

como un niño perdido, 

como lluvia al sol de mi ventana. 

Aquella estrella aún brillante,

emite retazos de su corazón,

al sonido del río gris,

cuando sientes que su alma,

jamás se ha ido para siempre.

ME RESULTA DIFÍCIL DEJARTE IR

Me resulta difícil dejarte ir, 

ambos sufrimos dolores y desdichas, 

pero ambos decidimos aquel camino, 

cuando lo hayamos logrado, 

desapareceremos por completo. 

Mientras haya naturaleza humana, 

habrá esperanza, y si hay esperanza, 

habrá un amor al que no se pueda juzgar.

Para así poder evitar el impulso, 

de buscar consuelo en la fantasía,

pues no sabes cómo mi silencio, 

te conoce de memoria.

En las colinas ondulantes de tu ser, 

esta vez el tiempo no se detiene, 

no es ningún reproche, 

desearía saber 

¿por qué no hubo un buen adiós? 

Desde entonces, soy tan oscuro, 

como la oscuridad puede serlo. 

He sido golpeado por la agonía, 

hundido en brea de soledad. 

Ahora, ahogaremos nuestro dolor, 

en este mar sin fin, 

juntos desataremos la lluvia, 

permíteme compartir las estrellas, 

únete a mi mar sin fin, 

allí en mis brazos libré serás,

porque nadie más, 

puede ahogar tu dolor.

Pues me resulta difícil dejarte ir.

Inefable

Somos el llanto de un ángel,

que olvidó la luz.

Dicen que solo los corazones humanos pueden romperse.

Mira a los ojos del cazador,

lejos del cuento de hadas,

cazando bajo la luna,

andando lejos del día,

no estaré cuando el nuevo amanecer te lleve.

La manía de ser eterno en una vida pasajera,

en corazones impropios,

en ilusiones inocentes,

en un tiempo prestado.

Donde quiera que vaya, tú me traes de vuelta a casa.

Más allá del púrpura más oscuro,

en estrellas caídas por hondas soledades,

en el desierto de las sonrisas perdidas,

camino de luz y un latir nos salve.

Salvé a un ser creado de polvo estelar,

hasta que mis células vuelvan a vibrar,

hasta que la oscuridad cambie su color,

hasta que mi armonía regrese a su hogar,

con las ternuras inefables,

donde yo merezca amor

y sea capaz de decirlo.

Mil noches sin ti

El miedo no ha dejado de mirarme, 

aún sin tus caricias lejanas, 

en mis porvenires agitados y grises. 

La lluvia no cesa bajo mi almohada,

las nubes negras rodean mi alma, 

los charcos se hacen lagunas, 

todos los vacíos de no tenerte. 

Los campos verdes no dan la calma sin tu presencia.

Siento frío de no poder tocarte. 

Los risueños bajo la nieve de mi alma,

la soledad en blanca lana de tristeza. 

Tertulias de olvido de mis ayeres prometidos. 

Recompensas de ternuras prometidas, 

Mi memoria cede a tu presencia, 

en resignaciones de distancias, 

en la que soy condenado a bailar en la oscuridad,

la oscuridad de mil noches sin ti.

Mi Tierra

A las veces que bebo historias
llenas de recuerdos,
de mi país ya casi añejo.
De las tierras encumbradas,
de los mares apacibles e impredecibles.
En tus costas ardientes,
de tu sierra fértil,
de tu selva frondosa.

Veo lluvias que desembocan
en tus ríos,
de tristeza y esperanza.
De vientos olvidados, en alturas frígidas,
de tus hermosos glaciales.

El lugar que me vio nacer,
el lugar que me vio crecer,
que me vio sufrir.

Recuerdo esa lluvias diagonales,
que cubrían las lagrimas tardías.
Me ayudabas a callar las huellas
del pasado.

Mi país amado, bendecido y latigado.
Donde mis pies pisen,
me das la bien aventura.
ciño fuerza al cálido lomo de tus atardeceres,
ciño esperanza para los nuevos amaneceres,
ciño lo indefectible de los anocheceres.

Vamos libres donde me lleves,
mi tierra amada, mi tierra incomprendida y milenaria.

Etéreo

Si, soy aquello que golpea tu ventana,

raudo e impaciente, veloz y ruidoso. 

Soy aquello que tiene forma del simple toque con tu ser,

aquello que te acaricia cuando quieres libertad. 

Entro a veces entre tus cabellos de obsidiana,

los sacudo entre su aroma cubierto de deseos, de su olor inherente. 

Toco con frecuencia tu rostro cada vez que abres tu ventana,

te acaricio con fuerza, como si el mundo se fuera a acabar,

siento así que soy tuyo y que tu me perteneces. 

Siempre llego a mi parte favorita,

ahí cuando rozo tus labios,

los toco llenos de ese aroma carmesí,

me ahogo ahí hasta sentir tus besos. 

Toco tu piel hasta cansarme,

te acaricio plena y completa cuando me das la libertad sobre ti. 

Y siempre me das la espalda cada que cierras tu ventana,

allí donde no puedo llegar,

donde mi frialdad no te puede alcanzar,

no te puede tener. 

El deseo me retuerce a su merced,

silbo fuerte si acaso me puedes escuchar,

sueño completo inacabado,

el sueño de tocarte hasta el amanecer. 

Golpeó más fuerte, cuando la oscuridad se desenvuelve,

cuando duermes sin saber que existo. 

Allí donde en tu lecho quiero estar,

allí donde jamás me dejas entrar. 

Si, soy el viento, que te anhela desde siempre.

Niño Hombre

Llevo en mi el grisáceo color de unos cabellos muertos, zigzagueante al soplido del estruendoso viento.
Encima del río de mi vida, del tiempo que abandona mi cuerpo, de lagrimas rotas, con recuerdos añejos de un alma que se va.
Creo entender al niño que se vuelve hombre, al niño que fue roto sin desvanecerse, al que le cambiaron el alma por desilusión.

Y aún así, guardo un lugar para ti en mi corazón,
seguro que iré al lugar al que pertenezco,
se que la noche pertenece a los amantes, esta vez el ocaso es para mi.
Y espero encontrar algún día todo el perdón que un alma necesita.