A pesar de que no pasó mucho tiempo y aún las heridas están abiertas, déjame mirarte solo un momento más.
No imaginas todas las noches que te he llorado y no trato de victimizarme, solo déjame mirarte un poco más.
Y aunque no pueda abrazarte con todas mis fuerzas en este momento, solo hablemos un poco más.
No pediré disculpas, no trataré de dar explicaciones, no me justificaré, solo déjame expresarme.
He aprendido a vivir con mi propia culpa y arrepentirme en silencio, he meditado lo necesario y un poco más.
Quise entender mis propias acciones, quise entender el porqué de mis decisiones y no encontré respuesta.
Eso me hundió más, no saber ni qué es lo que quiero, sentir un vacío y tratar de llenarlo con impulsos y nada más.
Quiero que me creas pero no sé cómo hacerlo, solo puedo mirarte a los ojos y esperar que cambien de expresión.
Deseo que salgan algunas palabras de tu boca y que alivien el peso que hay en mis hombros solo un poco.
Pero también entiendo que todo lo sucedido no se borrará con solo una charla, el daño fue constante.
No imaginé que tarde o temprano mis demonios me alcanzarían y te arrastrarían conmigo.
Entonces, cuando te vi en lo profundo, pude entender que había llegado al límite y ya nada más podía hacer.
Y tomé la última decisión que terminó de hundirnos, huir; y me escondí lo más que pude porque no podía mirarte a los ojos.
Quedamos en nada, como si el tiempo se hubiera detenido, no existía un mañana, no existía nada más.
El corazón quedó en reposo absoluto, no sentía dolor, no sentía miedo y tampoco rencor, solo latía un poco y nada más.
Podía tener un poco de paz diciéndome a mí misma que fue mejor irme de tu vida, no podía hacerte más daño.
Pero seguía equivocada, ahora te veo y me arrepiento de no haber estado a tu lado y cumplir mi condena.
Pretendía enmendar mi vida sin una parte esencial de mí, quería vivir feliz huyendo de mis culpas.
Necesito que me digas que no soy una mala persona, que merezco tu perdón y que puedo levantar la cabeza.
Toma la iniciativa y abrázame porque lo necesitamos, necesitamos llorar y olvidar el pasado.
Así podré tener el valor de decirte que necesito de ti y que fui una tonta por no valorarte un poco más.
Sé que tu confianza no la recuperaré con palabras o lágrimas y si te das la vuelta y te vas lo entenderé.
Aunque apuesto mi vida a que tú también quieres saber que pasará mañana con esta historia.
Hablemos de la vida, del amor, del perdón, hablemos todos los días y a toda hora, hablemos de mí, de ti y de todo un poco.
Cuéntame cómo es que te hiciste más fuerte, cuéntame porqué las cicatrices, las sonrisas, cuéntame porqué no te fuiste.
Y yo te cuento porqué regresé, porque te busqué y cómo supe que te encontraría donde te dejé.
– SS.