Cusco el inmortal, tus calles bellísimas que adornan tan hermosa ciudad, tantas veces que me perdí mirando el cielo desde San Blas, recuerdos que de mi memoria no se borrarán, historias aquí e historias allá, guardando experiencias en ti, mi querida ciudad.
Siendo escenario de majestuosidad, de incontables ceremonias mágicas cual célebre tradición, sean incontables los asistentes a la procesión.
Sepamos admirar tal don, de ser risueña en su corazón, y que la ovación que intenta ser, este simple verso, que lleva un toqué de timidez y admiración, sea suficiente para saludarla hoy.
Cusco
Aquí se forja el sol
y nacemos todos.
La leyenda de nuestra carne
se refleja sobre tu tierra
y nos conecta
con tu centro inagotable,
en tus calles nuestros ojos,
en tus chacras nuestras manos,
tu bandera son los apus infinitos,
Salkantay!
la espada de nieve,
en tus piedras la memoria de tu gente,
Pachacuteq y Cahuide,
la añoranza de tu tiempo,
Tawantinsuyo y Qhapac Ñan,
las raíces de la resistencia.
Sobre ti los Túpac Amaru
y la grandeza de tus sueños,
tus llaqtas inmortales,
Machupicchu
y la cima del Ande.
Qosqo tu nombre.
Invencible tu voz.
¡Cusco querido!
¡¡Oh!! Cusco querido, majestuoso e imponente,
en tus piedras están gravadas aquellas grandezas de tu pasado,
y el Qoricancha como testigo,
realza la grandeza de aquel imperio añorado.
¡¡Oh!! Cusco querido, esplendoroso y creciente,
en tus muros las piedras esculpen tu nombre,
y el Machupicchu que es tu prestigio,
da testimonio de tales encantos.
¡¡Oh!! Cusco querido, eterna y opulente,
verbo supremo de la historia y cultura,
el Sacsayhuaman glorioso como vestigio,
es la huella de tus antiguos vasallos.
¡¡Oh!! Cusco querido, en este día te festejamos,
ciudad de los incas y visitantes estupefactos,
papa y maíz, al mundo salvaron,
eres ciudad imperial, el ombligo del mundo.
Kausachun Qosqo
Sacra ciudad pétrea
que se erige
para construir el tiempo,
suelo de mil tierras
impermeables al olvido,
la rutina del hombre
bajo el pálido sol de invierno,
imperio de milenios
doblegado por los siglos.
Aquí, la sangre es oro y viceversa.
Los muros conversan silentes
y las montañas forjan amaneceres dormidos.
Los rostros son dibujos ancestrales
y por las calles corre el pulso de los muertos.
El cielo llora amargo,
cuida a sus hijos.
En tu pecho, la raíz nos cruza el corazón,
las garras sísmicas reposan felinas
y tu lomo fluye hasta el hastío de los huesos.
Dulce savia de sincrético eucalipto,
mis llantos se han quebrado en tus quebradas
y los chihuacos vuelven a las pléyades
como un paisano retorna a su nido.
La luna te viste de gala
y nuestro árbol florecerá orgulloso
a vuestra estirpe,
y tu himno te cantará por siempre
hasta el desgarro,
y mi cuerpo se fundirá en tu vida
inmortal.
¡KAUSACHUN QOSQO!
PLACERES CUSQUEÑISTAS
El solo pronunciar la palabra mágica “Cusco” es sinónimo de alegría y júbilo de recuerdos invaluables de mi loca y aún no esfumada juventud. Rememorar su tradición y su cultura es una fiesta y por que no llamarlo hasta un cargo patronal en el hipocampo del cerebro. Cada lugar hermoso y seductor a los sentidos de esta tierra linda, alberga reminiscencias que serán imposibles de desvanecer.
Memorias como las salidas nocturnas de bohemia en el Mirador de San Blas, o en la plaza del templo de San Cristóbal, donde atravesabas copas y cigarrillos con grupos juveniles, desde muchachos con los ojos rojos y perdidos en el inmenso cielo gélido, hasta las niñas pitucas sometidas por el elixir del Inkaria, cantando huaynos de Condemayta a viva voz por amores no correspondidos.
Pero Cusco y su magnífica cultura no solamente se extiende a su capital, sino a sus bastas provincias reticuladas de encantadores y originales costumbres. Así asoma a mi mente, las noches acomayinas, donde los muchachos rodeados de amistad, amores y aguardiente, salían de madrugada por las calles para contagiar su algarabía juvenil con su tradicional “pichuichada”, donde entonaban estribillos pícaros para entretener a los espectadores e invitar tentadoramente a escaparse a los hombres casados, para reunirse y compartir bebidas espirituosas al final de la noche fría en el templo de Santa Bárbara y culminar su ronda dividiéndose en dos bandos de mujeres y varones para mojarse en la pileta de la plaza principal a razón de los carnavales, luego tener un merecido descanso y retornar en la puesta de sol para finalizar la jornada juntándose en parejas de ambos géneros y derribar el típico árbol emperifollado de serpentinas y regalos coloridos.
De igual modo, como suprimir de la mente, las fiestas de la tierra bravía de Chumbivilcas, siendo específico en el distrito de Colquemarca, donde pasamos tres días y tres noches de incomparable jarana, comiendo y bebiendo al son de bandas tradicionales con pitos y wakawaqras, los cuales anunciaban la fiesta taurina a realizar por la Virgen madre del lugar, tengo que indicar que en las corridas de toros costumbristas del lugar no matan al toro, ni le hacen daño con objeto alguno, más al contrario, quienes deben derramar sangre son los toreros aficionados que entran con sus ponchos rojos y guindas envalentonados por el licor a enfrentarse con las astas filosas del animal, lo cual seria augurio de lluvia y de cosecha fructífera para el pueblo de fiesta. Y es que ver de cerca a la muerte, hace que vivas exponencialmente el presente, por suerte el licor no me arrojó a las fauces feroces de esas imponentes bestias, pero sí pudo rendirme ante los ojos renegridos de una hermosa chumbivilcana, a quien a voz en cuello y con guitarra en brazos trate de impresionar toda una noche, terminando a golpes con otro aguerrido pretendiente, que al parecer estaría tentando suerte mucho antes que yo. Tuve que despedirme de esa hermosa tierra con el ojo morado y jalado de las orejas por mi padre, pero jurando regresar a desafiar al toro más bravo y más temido, para impresionar a la chica hermosa de ojos de capulí.
Y por supuesto, como no rememorar las tierras preciosas de Quillabamba, donde muchos curamos las heridas del mal de amor, en los brazos de una bella y exuberante morena, para luego embarcarnos en viajes a las profundidades de su selva, en busca de aventura y misticismo. Recorrer sus magnificas cataratas mientras maldices el calor infernal por la imperdonable resaca, pero absolutamente nada puede opacar las maravillas que nos ofrece a la simple vista. Emborracharse en la plaza central en polo y bermuda cantando “que lindo es Maranura, que lindo es su amanecer”, endulzando los ojos, con las piernas de bellas musas que espectan ansiosas la hora de ir a bailar.
Son muchas historias y anécdotas impregnadas e indelebles en el corazón, las cuales empiezan con “una vez en Cusco”, que emocionan mis sentidos de una manera vesánica, porque en una sola aventura, puedo sentir el frío ósculo de la noche de Espinar, o el acurrucador calor de Quillabamba, el sabor incomparable de la chicha de jora de Paruro, o la refrescante cerveza artesanal de Urubamba, la calidez del abrazo del amigo de Anta, o los besos ardientes de una Paucartambina.
Y es así que me enamoro de Cusco, de sus maravillas arquitectónicas, de sus parajes, de sus costumbres, de sus fiestas, de su comida, de sus mujeres. Y es que en cada una de ellas guardo en lo más profundo de mí, un recuerdo, una cicatriz, una foto, un beso, un orgasmo.
Mi nuevo hogar
De tiempos en que la mente desea olvidar, de las sendas del pasado turbulento.
Camino lejos del sol, de una tierra natal donde sólo se oía llorar; las lágrimas fueron compañeras en fríos sordos.
Ya no importa de donde partí, ya no era lugar para mí.
Lejos del horizonte gris, que me hablaba tras de mí.
De un largo camino sin mirar atrás, caminando rápido para poder perderme.
Intenté fingir calma, para no olvidar los pedazos de corazón que desaparecían en el suelo entre mis huellas.
Y el destino me trajo hasta aquí, tierra del sol antiguo, tierra de los pasados montañosos llenos de libertad.
De las constelaciones autóctonas, de sangre ardiente nativa, de nubes blancas, de cielos azules y grises.
Tierra querida a la cual llamar hogar, en que se envolvió mi ser entero de esperanza.
Sintiendo que los fantasmas de nuestro pasado se fueron para no regresar.
Me darás a la mujer amada que llene su corazón de mí. Me darás calor en nuevos brazos que de niño soñé. Me darás amor y abrigo que nunca conocí. Me darás nuevos besos y todo aquello que añoré. Me darás paz de los viejos olvidos a orillas de tus ríos sagrados.
La inspiración me trajo hasta aquí y por amor yo espero aquí. ¡Sí! ya estoy por fin en casa.
Retorno
En la tarde volveremos,
tardecito.
A quitar las hojitas del patio,
buscando a nuestro perrito
nuestra gatita.
Anochecerá
temprano,
y tomaremos cafecito,
como todos los días,
aplacando el frío
escuchando la lluvia.
Volveremos a estar cerca,
juntitos,
con la radio prendida
y el agua hirviendo.
Tardecito volveremos
tardecito volviendo.
Manu
I
Fly from the west – soar down Peru’s dusty spheres,
Cusco – hard town, alpacas rest, altitude dares.
Now to replenish the current, now come,
Must reheal, needs conserve the Amazon.
Eagle upon high, I meet with Andean glare –
Mask upon stones – thin signifiers, thin air.
Car exchange, what whites here be smuggled?
Take sharp turn, pass by Inca struggles.
From range to range we rove, by cacti led –
Stop here, see skies, water, break the sweet bread.
Salvacion – within the jungle it snakes, simple streets,
Casual vultures scan the land, boys and dogs play, lizards sneak.
II
Ceaselessly drag by, beaks dart before red-breezy, lofty clouds,
Round still, close-linear, weepy mists the dark green softly shroud.
Slender cecropia branches outstretched, ‘tis slight, some storeys,
Stirs to the parrot, its vantage, ‘tis backed by azure glory.
At a sudden, there moving throughout the wood,
Twixt leaf and peeps, spindly raucous neighbourhood.
Green swooping bird, perches afar, soon turns, soon sings,
Why not then straight-plumed into sheer canopy flings.
Back to the trunk I look up, too many arboreal shapes to focus my gaze,
All caressed by kind beams, blurs the edge, shaded points swirl to and fro, nestle in lustrous haze.
But just above, soundly clinging in the din,
Silky silent grabs of brown capuchin.
Skip through the world’s lungs, I draw charms sweetly,
Sleek-tipped butterflies flit via palms neatly.
Doubtless by ear, always by eyes to miss,
Seething murmurs of small-eyed populace.
Deep in the stems, loose-grounded, therein breeds,
Teem in the air, drop to the growth; fair seeds.
Jungle breathes, lives, mostly non-visible signs –
Hoatzins crash, perfumes buzz, draw bites, smell the swine.
Pitfall! Chuck the spill, check, spell the possum,
Next step, muster, duck each zealous blossom.
From the verdant war, escapes to the flint,
Hops in the melting noon, braves its fierce tints.
Occasional, now clear:
Day-moon sober but sere.
Roll through utopia, at a saunter –
Light soles, light soul, clean thinks, clean laundry.
At the lodge, dinner, day’s good strolls confess,
Some jokes, candle, molls, a game of chess.
Coffee, work discuss, wrong talk I pardon,
Ponder bees, raincoat, walk in the garden.
Softly ignore the modest rain-sheets,
Ripple-blazes main distract, drenched in heat.
High as sun, wing-songs paddle lush airs, but hence, believe?
Quiet hummingbirds straddle each swing bush fast-gently.
Time falters, lack pendulum to set rhymes,
Only slack Oropendula’s wet chimes.
Back forth thus molten sky crux is volleyed,
Sheen, thrust-merged, seeming flux, would be solid!
Yep, the day may speed mellow,
But not so, feathers red and yellow.
Amusement, those minor orbs hung in indigo.
Curve-honeyed sweeping malevolent glow.
Swagger midst vine, swerve shadows, steeped in bog,
Thrash dagger, bestir a poison dart frog.
Put torch to the noir, bring out pupils, skins,
Crawl beyond the log, record their patterns, tinge.
Skilful forest wandering, mournful call at night,
Darkened rustlings – jaguar perchance, out of sight.
Wide ranging light arrow, strikes clean, ‘fore the sonic,
Champion thunderbolt’s aloof recognition laconic.
Can you spy our crescent, sat on wispy shelf?
Unsound atmosphere, soundless, gathers itself.
Pacas, tapirs, they sprint in the black thrall,
Where they flee, what spiders, do boas curl tall?
Rasping squawk, sliding strains, clay chirps, echo dim-sparse,
To feel with brain sprung shimmered audible collage.
I remember there, brilliant petals lined the floor,
Ocelot footprints made their way – took note, signed the score.
Senses on thrust, all-crawling, hundred on slant,
Tiny line, silent steps; behold leaf-cutter ants.
Tenacious terrain, stumble, kick the boot,
Tumble sometimes, up-and-down, trip the root.
Careful now; nigh poised within viscous soil,
Stare him down, toy with stripy vicious coil.
Grounded leaves are broken, twigs are feeble,
In plight of restless mean-turquoise beetle.
Rest a moment, they white-eyed parakeets I saw?
No, hear its call – ‘tis the blue-and-yellow macaw.
Spot to spot, views open out to highland,
Eat lunch, consider calm flowing diamond.
Past the bush, at a rock’s throw, encamped in maroon,
Pours into the hole, lowly green-sinky lagoon.
Across the clear – contrast to forest’s still,
Weightless fury – flaps by neon-cobalt thrill.
Seen on the stone, thick glint, metallic blue,
Peels away, dragonfly of rapid hue.
Seeping in parts, dancing, leaping streams,
Keep sharp, see prancing salamander gleam!
III
Easy to be ‘whelmed by Amazon’s vibrant power,
Wheel around in trees, view the scents, hear the flowers.
When we lose the track, out of step, world at schism,
Spin there, check the line, keep the tack, grasp the ribbon.
To plant the seed, shed the bad, have the verve,
Learn in one – protect the reserve.
Between us and nature, impossible is severance,
How why therefore break it, where is our reverence?
To sustain, not profit, should be our topic –
Digits rocket – all the while, tropics dwindle.
Away I go, recall those cloud-pufts simmering,
Bird tweets like multitudinous gems glimmering.
– Jack Snoddy
C19
Tiempos difíciles llevan los vientos.
Las maravillas las recorren los lamentos del botones.
Las calles asfaltadas están semisecas de muchedumbre, llenas de vientos.
El sendero virulento lo recorren: pobres los ignorantes,
Informados, los ineludibles héroes de lo que traen los vientos.
Se enjaulan humanos, se echan al viento las aves, copulan los osos.
Los besos y abrazos se dicen ser armas, alejarse es ahora un acto de amor.
Las distancias siguen siendo sociales.
El hermoso mendigo de la silla de oro, no se siente atendido.
Se subsidia la pobreza, pero no se satisface el hambre.
¿La democracia, busca en el capitalismo, socialismo? ¿Qué vientos son estos?
Al oriente de Mao se le sigue viendo culpable de lo rojo que se tiñe el mundo.
Los Estados a los que Whitman dio voz, ya no sabe de amigos, refuerza intereses.
España ha bebido del cáliz. Tiempos difíciles.
Las góndolas flotan en aguas claras del Gran Canal,
se renace cremando senectud. Dolores se llevan los vientos.
Ecuador no encuentra formol para sus errores. Hedores se llevan los vientos
Pasamos, de las marchas, a las distancias.
La humanidad,
no necesita del hombre ¿necesita del hombre humano? Necesita del hombre humano
Los vientos llevan los tiempos difíciles.
El tiempo trae cura.
La cura para la desesperanza: poesía.
– Jhiwsell Vargas
SOBRE EL AUTOR:
Comparto lo poco que aprendí. Busco con las letras lo que no encuentro con los números.
Día 1 de 40: Tengo miedo
Tengo miedo…
de olvidar tu alma
en otros ojos,
de arrancarme tu sonrisa
como un poema de mi cuaderno.
Viajar libre,
sin tu carne,
sin tu suspiro,
sin tu frío cariño,
hacia el otro lado del olvido
dónde te dejaría en paz.
Si añoro
diseccionarme entre tus besos…
Tengo miedo…
de olvidar…
si en tus ojos
perpetuos
se grabaron los míos,
además de mi fe,
alma,
sangre
y suspiros.
– Jhiwsell Vargas
SOBRE EL AUTOR:
Comparto lo poco que aprendí. Busco con las letras lo que no encuentro con los números.
Profanar lo sagrado
Lo sagrado de la virginidad
profanado en una noche con el amante,
desafiando la pureza del cuerpo
con manchas de semen en el pecho.
Lo sagrado de la masculinidad
desafiado por tus ardientes deseos
de otro hombre detrás tuyo
cumpliendo el rol que te dijeron que era tuyo.
Lo sagrado de la patria
se queda como una mierda
cuando aprendiste historia
y tu bandera es una tela.
Lo sagrado de la vida
se desvanece cuando pudiste tomar una decisión
sobre tu cuerpo
y tu propio destino.
Lo sagrado se vuelve normal,
y tu vida está automatizada
eres un ave que cree ser libre
encerrado en barrotes de prejuicios.
Ojala podamos profanar lo sagrado
y caminar agarrados de la mano.
Cigarro por Av. de la Cultura
Un estudiante estresado sale de la universidad a las 9pm. El hambre está ausente debido a la ansiedad de los últimos exámenes y la vida sentimental propia de un jóven de 20 años. Las lecturas se acumularon para la evaluación de mañana a primera hora y la chica con quien coquetea acaba de enviar un mensaje aceptando la invitación a salir este fin de semana.
El estudiante camina por Av. de la Cultura a las 9:05 p. m. y pasa cerca de un puesto de anticuchos, el humo blanco entra sin permiso a sus fosas nasales para activar un reprimido deseo. Un cigarrito no estaría mal. Compra un Hamilton, lo prende y chupa el filtro como un fumador novato. Esa combinación letal entra en forma de gas por su boca y es retenida en alguna parte del sistema respiratorio para salir por la nariz. Fue la mejor exhalación de todo el día. Como lleva los audífonos puestos, ignora los ruidos de la ciudad a esta hora.
El estudiante no termina el cigarro porque empieza a sentir náuseas, hecha la dulce muerte de cabeza ploma a un charco de agua, el papel absorbe esa sucia agua para empezar a convertirse en verdadera basura. Una leve sonrisa se dibuja en su rostro. Su vida académica se podrá estar desmoronando semestre tras semestre, pero mientras ella siga respondiendo a sus coqueteos, él estará feliz.
Un trabajador camina por Av. de la Cultura a las 9:05 p.m. Mira con el camino que recorría hace 10 años cuando era un estudiante y podía fumar por la calle sin preocuparse por las normas que debe seguir ahora. Un trabajador usa mascarilla y mantiene un metro y medio de distancia de otros transeúntes. Un trabajador mira con anhelo una cajetilla de cigarros en una vitrina de una tienda nueva, exhala de ansias y nostalgia. Le quitaron la libertad de fumar en la calle un cigarro cualquiera por la noche, le quitaron los mensajes de ella por la noche.
Sabía que dirías eso
– Quiero contarte algo.
-¿Qué?
-No soy feliz.
-Eres solo un quejón, lo que pasa es que eres un engreído. Eso de la depresión es un cuento que …
Y así pasó que con 3 palabras pude detonar un sermón que duró como 3 o 4 minutos, pero en mi cabeza se hicieron como horas. Escucharte decir que yo me quejo con la intención de molestar, o que es producto de mi engreimiento no es algo que me sorprenda, lo esperaba.
Esperaba que fueses tan incomprensivo, que menosprecies mis sentimientos y te concentres callar todo lo que siento. Aplastaste todo tipo de grito que podía emitir y lo convertiste en sumisión, me quedo atado de pies y manos en tu vida e incapaz de tirar la puerta con rabia. Controlaste todo aspecto de mi vida y diseñas como será cada día mio. Así me quedaré desde ahora, como 50 kg de carne dispuesto a lo que ordenes hacer.
Controlas hasta lo que me pueda molestar, porque de otro modo tú te molestarás más. Controlas desde que me gusta comer hasta que debo comer. Y si alguna vez tengo un sentimiento que no sea de tu agrado debo pedir perdón. Lo siento, hoy no puedes controlar las letras que fluyen en mis escritos, hoy no puedes controlar lo que debo soñar o mis opiniones respecto al amor que me das. Hoy he tomado un café y puedo escribir diez minutos más.
No soy feliz, y no te estoy pidiendo que me ayudes a serlo. Solo quería que lo sepas y con un «ok» me bastaba. Pero no me preocupo más. Aprendí que puedo seguir así otra noche más, mientras termino de ocultar las lágrimas que nunca mas verás.
Amiga lágrima, puedes venir hoy por la noche pero entra de puntillas que te espero en el baño para un encuentro de unos cuantos minutos. Si haces ruido, puedes quedarte que ya hoy nada me importa.
Manifiesto posmoderno gatuno
Escuchad hipsters, anarcopoetas,
diletantes supremos
escribo desde mi teclado Genius
pero no me creo mejor que ustedes
he transigido tanto
como el peor de los escritorzuelos.
Yo fui sindicalista, agitador,
editor de fanzines y de diarios
de muy escaso tiraje
he alimentado mariposas y aves
en el crepúsculo de la nostalgia
escuchando a Herb Albert & Tijuana Brass
(“El Toro Solitario” es un gran himno).
No busco distraerlos
ni apartarlos de su mundo online
lleno de microchips
muy alejado del ☼
solo estoy haciendo un llamado urgente
mientras recupero la plusvalía
que me extraen a diario.
La humanidad entera está en peligro
y no precisamente la del mundo online
Esto ya lo señaló Ferlinghetti
y mucho antes otros.
Escuchad hipsters, anarcopoetas,
diletantes supremos,
jóvenes millennials
las luciérnagas brillan
más allá de los hilos de fibra óptica,
el verdadero cambio de estructuras
se dará cuando dejemos
salir nuestro instinto gatuno
refractario a la autoridad central.
No podemos sublimarlo más tiempo.
La autoridad central es enemiga
de todo lo gatuno.
No estoy inventando nada que alarme.
Los gatos son disidentes innatos.
El gato no dejará de cazar
palomas incluso si la revuelta
toma un curso vegano.
Escuchad hipsters, anarcopoetas,
rabiosos activistas:
Es el tiempo de la desconexión.
Es la hora de la revuelta gatuna.
Acudid a los viejos luchadores.
Ellos conocen de padecimientos
y han sufrido la violencia estatal.
No se han acobardado ni han transado
por prebendas con tiranuelos tránsfugas.
Ellos no se han vendido como hetairas.
Ellos siguen amando la poesía
y lo gatuno que existe en cada uno.
Benjamin Tucker debe ser leído
igual que los hegelianos de izquierda.
La lucha de clases no es un mito.
Los dueños de Topitop lo comprenden
y los sindicalistas.
La minera Yanacocha lo sabe.
La Telefónica está convencida.
La Confiep ha comprado
izquierdistas y antiguos petardistas.
Ha comprado policías,
periodistas, ministros,
miles de activistas.
Qué sentido tiene ir a recitales,
embriagarse y posar para la foto
como si el mundo fuese Disney World.
Escuchad vuestro fino ego gatuno
y cuando todos callen
ante el oprobio vil,
orinad en palacios, municipios,
iglesias, cuarteles y ministerios.
Y llevad adelante la revuelta
como un gran individualista anárquico
de siglos anteriores.
– Márlet Ríos
SOBRE EL AUTOR:
Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/
Siempre tengo sueño
Acabo de despertar por que tengo un contrato que me obliga a sentarme frente a una computadora hasta las 4pm. Tomaré una ducha pues la apariencia es lo primero que evaluarán. Sonreiré hasta la hora del almuerzo y luego me dedicaré a trabajar en un cubículo en tareas ridículas que serán automatizadas en 3 años. He bostezado a un ritmo de 3 veces por hora y realmente solo quiero una cosa, dormir en mi cama.
Y es que no estoy narrando la situación de un asalariado frustado por no poder dedicarse a una actividad que realmente disfrute, te estoy contando sobre el único consuelo que tengo de la pesadez de la rutina y la vida. Llego a casa muerto de hambre, realmente he evitado comprar una hamburguesa porque no quería hacer cola y conversar con el cocinero, he rechazado la invitación a una cena en casa de un amigo por quedarme hoy en casa, he acelerado el paso para abrir la puerta de mi habitación y sentir el aire cálido acumulado del día. Aquí puedo tirarme de cara en el colchón y dormir. ¿Para qué? Es el único consuelo del tedio de la vida, es el único consuelo de la nostalgia que me invade, es la pausa de los pendientes en el trabajo, es el silencio de los mensajes no contestados y es una gota de muerte con sabor a comodidad.
Dormiré y no comeré, me quedaré feliz sin más mensajes, sin más llamadas y sin preocupaciones. Dormiré y olvidaré que es tu cumpleaños, que debo felicitarte, que me contaste que estás triste y que necesitas compañía. Dormiré y olvidaré por unas horas que me sangra el alma y que nada va a repararla.
El silencio no te hace héroe
Te pasaste las noches sufriendo en silencio, recostado en posición fetal, dando la espalda a la pared para quedarte viendo la televisión hasta que el sueño caiga sobre tus párpados hinchados del llanto que te refrescó el alma por unos minutos, pero eso no te hace un héroe.
Estuviste evadiendo salir con tus colegas y escapando de cualquier reunión con excusas que eran obviamente un llamado de auxilio pasivo, te fuiste corriendo a encerrarte en tu habitación para que el silencio te haga un nuevo nudo en la garganta que retuviste hasta la noche. Sabes que quieres compañía y conversar, pero no eres capaz de quedarte 5 minutos compartiendo con quienes pasas tu día. Tu consuelo es poner ruido de fondo para callar tu soledad.
Te preguntan si te sientes bien o no, y siempre contestas que todo marcha bien. Eres un inútil incapaz de expresar adecuadamente tus sentimientos a quienes tanto te aman y tu sufrimiento pudre cada día tu alma, te justificas a ti mismo diciendo que no quieres preocupar a nadie. Y lograste lo contrario, no pudiste prever todos los detalles. Aquí estás, mi mejor amigo y mi hermano del alma, colgando de tu única corbata, de la viga que tu habitación alquilada. Pues vete bien lejos que toda la carga me la dejaste escrita en una puta carta.
Cuando te vi desnuda
Tu piel me sacude
con tanta ternura y me
emboscan tus
ojos pequeños
que
caigo
en
ti
inevitablemente
entonces llega la noche
en
el (silencio) de tus muslos
y abres –no-
tu boca –no-
pagana –no-
Mi bajel que a punto estaba de
izar las velas para enfrentar
tu cérvix
entra en parasismo:
el
orbe es vasto
y
tú –tristeza-
tampoco
eres oro
tu cuerpo es
una baratija brillante
más
¿De
qué sirve, entonces,
que
mis manos
dibujen
meridianos
en tu cuerpo
que
lo que yo busco de
caprichoso
portento
presumible
quieras reemplazarlo con tu rostro de miel?
Si hasta la grana
de
tu cielo húmedo me ruega fertilidad,
pero
– tristeza-
ese apresto no tendría tierra
buena
Bien, tráfago: si mantienes tu lengua
clausurada
Mal, tráfago: de mi soberbia imposible ante
tu ignorancia
Y
mi alabarda cae al suelo, si hablas
Hiperión
me juzgas
no soy más que un peón
niobe,
el ronzal de mis huesos
nada más
pero busco a Nemea,
quiero
el agua de Leteo
y
si en tu jubón no caben las alas
porque
no las tienes
(lo sé, una bofetada no sería suficiente si
entendieras
de ignominias)
si
en tu tesitura
no encuentro a Eos,
plancharé
mis quejas y
me
iré
pronto.
– Maggie Oré
Cuando la vi
El cielo estaba nublado durante aquella lejana tarde de abril. Las nubes eran grises, pero con suavidad, como si sobre nuestras vidas hubiera un gigantesco lienzo pintado por alguien sin imaginación. Un viento gélido recorría la ciudad, encargándose de congelar narices y chalinas.
Ella había sacado a pasear su belleza. Caminaba sin preocupaciones y distraída. Tenía la mirada perdida y la mente lejana a tal punto que ni el adivino más astuto hubiera podido imaginar en que estaba pensando. Sus pies marcaban el ritmo de una canción que, hasta el día de hoy, la tengo en la punta de la lengua. Andaba simple, sin prisa.
Llevaba una casaca de cuero, un polo morado y uno de esos aretes de los que cuelga una pluma. Su cabello era largo, ondulado, hacia atrás y totalmente hipnótico. Sus ojos… sus ojos eran como dos tazones de madera llenos de agua, hielo y azúcar en polvo. Era un encanto, un deleite a la vista de cualquier perfeccionista. Su aroma era increíble, o mejor dicho, inolvidable. Una mezcla de rosas y las páginas de un libro nuevo era la combinación fatal para encantar a cualquiera que la hubiera visto por primera vez en su vida.
Entonces ocurrió, la vi por primera vez en mi vida.
Allí mismo, pasó por mi lado y yo quedé atrapado por el aura que ella emanaba. Automáticamente perdí el rumbo. Mis luces direccionales comenzaron a fallar y mi camino quedó sin destino. Aunque fue una cuestión de segundos, quedé sumergido en su belleza. La reconocí de algún lado, Facebook tal vez. Carajo. Rápidamente di media vuelta para cerciorarme de que era ella y de que ella era real. Vaya que lo era. Lo comprobé tiempo después, cuando comprendí su magia.
Para ella, aquel fue un día de ese montón que se eliminan de la memoria y no vuelven más. Para mí, fue todo lo contrario, como un tesoro que se exhibirá por siempre en la galería «Recuerdos preciosos» del museo de mi mente.
Hasta ahora no estoy seguro de cómo funciona esa ecuación de verla pasar, pero sé que siempre tendrá el mismo resultado.
HOLA ALCOHOL
He tratado de escapar desde que tuve mi primera cicatriz de amor, y en ese intento incesante de evasión, me he refugiado en placeres no tan inocuos, pero tampoco no tan nocivos. El alcohol en muchas de sus presentaciones se ha convertido en un valioso aliado, en un escudo y en una espada para derrotar a un enemigo infatigable que es el amor, porque cada vez que veo unos ojos de color caramelo tornasolado, mi corazón retoza con cierto frenesí y es el licor el único gestor que refresca y desempolva de mi memoria mustia, las mentiras que evocan de esas miradas sentimentales.
También he rechazado en mi ebriedad labios enamorados y salobres por las lagrimas de la tristeza, labios que exhalaban promesas de amor eterno en su intento de súplica por mi efímera permanencia. Labios que en mi retentiva embriaguez rememoran malaventuranzas y que terminan en patéticos sollozos. Y es que en el dulce tormento de la beodez me convierto en un nigromante, en un sagaz e infalible agorero que revela los más oscuros episodios del destino, en un vidente que reconoce la fetidez de la mentira y el embuste.
Sin embargo, este eficaz y preciado socio, va mermando mis básicos y primarios sentidos y claramente va diezmando las oportunidades de encontrar un amor puro y sincero, un amor poético e idílico como salido de las páginas de Benedetti y no las de Bukowski, una que guarde en su retina la inocencia y desentienda de maldad y crueldad, una que obedezca ciegamente a los principios esenciales de lo fundamental de la lealtad y el respeto.
He llegado a odiar y maldecir a este fiel partidario de mi antagonismo, que entre llanto y lamento he renunciado a él por completo, decidido en cuerpo y en espíritu a descubrir valientemente un cariño nuevo, he puesto mi amor y mi confianza a la disposición de unos ojos renegridos y profundos, a unos labios tan tersos y suaves como las de la misma Afrodita, a unos pechos tan sensuales y eróticos que deseas morir en ellos. Tal fue mi devoción por idolatrarla que entregue hasta incluso las cicatrices del amor, entregue al olvido las desventuras e infortunios y me entregue por completo a ella.
Pero el tiempo le daría justicia a mi desdeñado colega de desamores, porque nuevamente volví a caer en mentiras y patrañas, otra vez me veo azotado por la brutalidad del engaño de los labios que juraron amor incondicional y una vez mas me asedia la mirada llorosa con suplica de perdón y reconciliación.
Hoy vuelvo a ti amigo incondicional, a acorazarme de trago en trago y de copa en copa. Ha grabar con sangre en mi indeleble memoria las antiguas y nuevas cicatrices de estas batallas perdidas, y hoy te recibo con los brazos abiertos y una sed sin precedentes para cerrar mis ojos, mis labios y mi corazón de aquellas que osen importunar nuestra sólida amistad. Hoy vuelvo a ti querido camarada con el corazón y las alas rotas. Hoy vuelvo a ti con un hola y al parecer sin un adiós.
No estoy bien
-¿Cómo estás?
-Bien.
Esas cuatro letras de respuesta representan una gran mentira. No me culpes por mentirte y es que no quiero preocuparte, no quiero incomodarte. Yo no estoy bien hace mucho tiempo. Yo confio en ti y aprecio cada una de tus palabras, pero las cosas han cambiado bastante. Sé que ya no hablamos como antes, como aquellas tardes que abarcaban conversaciones desde los problemas adolescentes con las citas con chicas, hasta una posible conspiración en el gobierno. ¡Vaya! si que nunca faltaban los temas, y que hermoso el silencio mientras el humo de los cigarros nos rodeaba. Extraño eso, lo añoro, pero acepto que no volverá como antes. La vida ha cambiado.
Bien. Esas cuatro letras, el escudo de mis sentimientos. Yo oculto lo que siento, me limito a contar mis problemas y no me muestro preocupado. Ya no nos vemos, no nos veremos en un buen tiempo y es por eso que cada mensaje es valioso para mí. Cada mensaje debe estar cargado de las risas adolescentes del pasado, cada mensaje que te envio debe ser tan picante como sólo los jóvenes lo hacen, cada mensaje debe hacerme olvidar lo que me pasa, cada mensaje es una anestesia del dolor que me da la vida.
Perdóname amigo mío, sabes que te amo y que me quedan muchos besos en la frente para darte. Pero la vida ha cambiado, y ya no será lo mismo. He cambiado y he perdido todos los secretos que quería contarte, he perdido la alegría de ser quier soñaba por el flujo de seguir viviendo. He muerto tan joven, que he olvidado que es tener un amigo.
Vivir y recuerdos
Escogiste las flores del otoño, de la luz azul oscura por la madrugada.
Encontramos frágiles los campos, aún verdes en el ocre de nuestra soledad.
Cerca de los sauces que lloran con el viento, decaen sus ramas vacías de hojas como el de aquellas ilusiones.
El río gris nos habla, liviano, sin carga e insatisfecho.
Nos cansamos de seguir mirando las nubes negras, esperando aquellas gotas de ternura.
Nos convertimos en la hierba sacudida por el viento y bailamos en tormentas de nostalgia.
Nos cansamos de esperar las estrellas nocturnas rebosantes de esperanza.
Pero llegamos hasta el ocaso de los días venideros, llegamos acompañados de auroras en recuerdos, nos hicimos como robles y florecimos como rosas en los pedernales.
MI VERDAD
Mi verdad, voy con mi verdad,
con el verdadero sentir de mi ser, el verdadero sentir de mi alma.
La verdad es que te quiero, que por ti me muero,
babeo, te juro me desplomo cuando te veo.
La verdad es que siento cosas desde aquel momento,
desde que tu mirada se cruzó con la mía , desde que empezaste a ser parte de mis versos.
La verdad es que también te escribí canciones, esperando tu regreso,
esperando que me hagas caso, esperando por ese momento.
Esa verdad incómoda, esa verdad tuya y mía,
esa verdad que no encuentra salida.
Esa verdad que yo conservo, es la verdad que te quiero,
esa verdad, mi verdad.
Existir
El frío retumba los cristales,
los quiebra hiriente,
fuerte,
insensible,
volvemos la mirada desde afuera,
volvemos al tedioso encanto de seguir,
al horrible estado de inacción,
a la inerte forma de ebullirse.
El frío empaña los cristales
y los desgasta,
es incapaz de ser piadoso,
afuera todo es tan distinto,
la sed del polvo con la piedra,
la unión del llanto con la tierra,
la palma de la gente y el color,
la manera inédita de sustraerse,
el pelo y su batalla con el viento,
las cabezas suspendidas
y gargantas silenciadas,
las estatuas bien vestidas,
las personas sepultadas;
distintos,
todos,
ya no queda más.
Banalidades
El más ínfimo, superfluo y cándido sabor,
la palabra del ciego y el tacto del mudo,
no son suficientes ante tal carnalidad,
pues la sexualidad,
no es más que ese placer intimo,
vendido y publicitado,
encarnado y comido.
Es aquel negocio sucio de los batracios,
escondidos en las cavernas,
y los ruiseñores que no cantan,
atormentados con tal delirio y su encanto.
Las musas y los tríos,
que invocan la malicia,
pues el más sincero corazón,
estúpido en su caricia.
No hay mañanas ni mentiras,
simplemente es un juego y la avaricia.
«Cinderella»
Estoy frente a la pasarela, es tu cabellera la que te hace lucir cual doncella, te ves tan bella, reencarnación de Cinderella.
Y no sé si será el café cargado, la música tan alta, ese ritmo tan sugestivo, o tu mirada que desata, pasión, incendios y unas llamaradas que atacan mi entrepierna, consumen mi cordura, y esa sonrísa tan encantadora que merece todos los reconocimientos que haya.
Caigo en la cuenta de tu vestuario,
desvío inconscientemente la mirada hacia tus zapatos, unos tacos, nace una lluvia de ideas, fetiches se crean, seguidamente subo en dirección norte, encuentro tus pupilas, esa mirada penetrantemente tierna, no cabe duda eres la reencarnación de Cinderella.
Entonces notas mi mirada aduladora, y se esparce tu sonrisa cautivadora, tus finos labios se roban mi atención, notó la forma de corazón, sonrío, eres tan tierna incluso sin darte cuenta.
Me quedo unos minutos observando, imaginando, lo que conocemos como felación, el placer que sentiría, la excitación, cuanto ego se me sumaria.
Seguidamente observó el delicado escote que esconde a la perfección tus atributos, como eleva lo cotidiano al nivel de extraordinario, y aunque por extraño que sueñe se me vienen pensamientos de sicario, vestirte de reina, darte mi esencia, tu locura es mi ciencia.
Finalmente llegó a tu pantalón, los celos se disparan, sin razón siento celos, rozarte así sería mi sueño, analizo tu manera de caminar, te vuelves consciente de mi presencia, desaceleras, quien sabe si te mojas con mi elocuencia.
Giras, inesperadamente, y en mi mente se plasma una foto, de aquel trasero perfectamente redondo, despertarás al titán, sin remedio, no hay más, tengo ganas de hacerte mía, que locura la intención de fundirme en ti, el deseo me consume, quiero más, más de ti, de ese cuerpo tan perfecto.
-Sajo
Sigue leyendoCobarde
Pueblo de nadie,
fui una de ellos,
no corrí tras de ti
cuando el cielo se rompió
como un cristal
encima de tus hombros,
al perder a quien tú amas
aquella noche de marzo.
El hueco de tus pasos,
la música de tus lágrimas,
tu pena,
es todo mi pensar.
Mis ojos fueron las nubes negras
de un millón de tormentas
a las dos de la madrugada,
también puedo sentir de ella sus
reminiscencias en mis paredes,
tan cobarde fui,
mas respirar es tan difícil,
difícil para mí
verte así…
El fuego come la vieja casa de muñecas,
aquella de mi infancia
que hoy está ya tan lejos,
no existen más nuestros juegos,
cobarde fui al no buscarte.
En tus hombros cargaste su lecho
de madera,
y yo sólo sentí tu alma morir.
Cobarde soy por no cuidarte,
cobarde soy por no estar,
por callar tus gritos.
Este lugar parece otro,
sin ti, sin ella,
el azul de este cielo
no es el mismo que
vivimos hace veinte años,
ni tú ni yo somos las mismas.
Otro final desearía escribir
a esa triste página,
regresarte el tiempo, jugar a ser Dios,
él no va a responder nuestras preguntas,
no por ahora,
si yo fuera él recuperaría la pieza
de la fotografía que faltará
hasta tu último día.
Soy un cuervo que evita tu perfume
al volar entre laberintos,
mas siempre regreso a ti,
mas yo he de huir
porque aún no puedo encontrarte
con tu corazón a la mitad,
porque tan cobarde soy yo,
tan cobarde fui.
– Krizia Tovar
SOBRE LA AUTORA:
Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.
Cuando bailo
Son dos pasos dudosos,
Son dos alas con miedo,
Al son de un violín viejo,
Dando pasos de ciego.
Empieza con torpeza mi danza,
Con dudas en los dedos,
Con temor a que me vean.
Mas cuando la música suena…
¡Que explosión en el cuerpo!
¡Que ganas de alzar vuelo!
¡Que ganas de llevarme la vida por delante!
¡Que ganas de ser yo de nuevo!
Olvido porqué lloraba en la mañana,
Olvido porqué dudaba en la tarde,
Olvido porqué gemía en la noche.
Porque al son de un violín,
Mi vida tiene sentido.
Porque mis pasos,
No son míos,
Son los pasos de algún dios.
Porque cual Hermes,
Las alas me crecieron en los pies.
– Marcia Castro
«Figuras escondidas» de Marcia Castro

Autora: Marcia Castro
Facebook: Marcia Castro
Instagram: @marcia_9399
Esbozo de un sentido estético post-indigenista
Es sabido que las vírgenes, niños manuelitos y demás parafernalia religiosa constituyen el grueso del “arte fino” cusqueño. No habido en estos lares una tendencia propia, fuera de la colonial.
El indigenismo ha querido remediar los cólicos producidos por beber leche de madrastra.
Ha sido un hurgar dentro de la identidad serrana, pero no un fin en si mismo.
En otras palabras, el indigenismo ha mostrado las múltiples sendas hacia la identidad peruana: Chankas, Qollas, Wankas,…No, ni sierra y menos aún la selva constituyen monolitos de identidad.
Un indigenismo – neto – es una pluralidad de idiomas, usos y creencias.
Los incas no fueron indigenistas, al querer absorber dentro de su régimen otros reinos.
Así, lo indígeno no puede ser sinónimo de lo inca.
De ser así, el indigenismo de vieja guarda degeneraría en un post-modernismo nebuloso.
No basta con retratar “indios” de forma costumbrista. El ser indigenista es ser sicólogo, sociólogo y sobre todo contestatario frente a los monolitos de la identidad.
¿Qué significan estas reflexiones para el arte cusqueño, ya sea el popular o el académico?
Fundamentalmente, significa salir de lo quechua como arquetipo del arte. No significa destruirlo, pero si de-construirlo en sus matices, que naturalmente existen. Entre Sicuani y Quillabamba hay un océano de signos perdidos. Si bien la modernidad occidental ha tenido asiento en el Cusco urbano, aquel Cusco de poco mestizaje y hacendados, ahora la modernidad extiende sus brazos (¿o tentáculos?) hacia lo indígena. Facebook, Instagram y Google se abren camino en lo más adusto de las sierras y junglas cusqueñas. Lo indígena ha sido fecundado por la modernidad, es el deber del arte hacer de partera.
Finalmente, la supervivencia de la identidad quechua en el turismo resucitaría el “monolito”.
En el mundo globalizado del turismo, las identidades indígenas son marcas – como la Coca Cola. Los franceses son dueños de la marca que incluye la torre Eiffel, el Louvre y los cafés parisinos. Lo más sensato – según los oráculos del mercado – es persistir en nuestra marca, hablar de lo quechua y de lo inca como lo pétreo e inmutable. Este discurso es cómodo para el turista, y sus guías, evita el embarazoso tema de la violación masiva de mujeres quechuas por los conquistadores, el desprecio de los quechuas por los “salvajes” de la selva, y el actual fenómeno de la migración rural.
Pero para un arte, es necesario trascender la marca, acaso, desgarrarla.
– Gonzalo Ale
«Hace tiempo» de Marcia Castro

Autora: Marcia Castro
Facebook: Marcia Castro
Instagram: @marcia_9399
Madre
Sra. Madre, no tengo las palabras adecuadas para dirigirme a usted, espero este bien; nosotros nos encontramos bien.
Este pequeño o extenso chamuyo mental viene por una sola razón y una sola constante, usted.
Usted que en 23 años solo logró crear recuerdos traumáticos, pero, esa no es la razón por la cual le escribo aunque sepa yo que no llegara a leer esta agrupación de palabras, la verdadera razón es una pregunta que atormenta mi mente, ¿Logré perdonarla?
Existen varias versiones de todo lo ocurrido y obviamente usted tiene la suya donde todo está a su favor, no la juzgo, cada uno es víctima en su propia historia pero pongamos los hechos sobre la mesa, hablando en términos coloquiales.
No logro entender su actuar, aun no consigo entenderla del todo pero mi pregunta aún reside en mi mente, suelo sentarme por horas a razonar y tratar de llegar a una respuesta, aunque la consiga no logro creérmela del todo. Trato de perdonarla pero primero debo perdonarme yo, ¿no?
Admitir todas mis equivocaciones en 23 años pero estoy en etapa de crecimiento para ser mejor persona en el futuro y creo que no es justo que me reprendiera por ello, es más, debió dirigirme en un camino diferente en un camino mejor, entiendo que no tuvo la mejor niñez ni la mejor juventud que su papá no la ayudo en varias oportunidades. La razón de tener una familia es romper el ciclo de crianza, ¿no es verdad?
Tengo recuerdos de niño que son dolorosos pero debí entenderte y no malograr momentos hermosos que según yo, te lo merecías. Quise sentir tu apoyo en momentos cruciales de mi formación, quise sentir tu amor y no solo por conveniencia sino amor verdadero, ese amor de madre que todos mis amigos tuvieron en su niñez. Estoy escupiendo todo este sentimiento de rencor que a veces no me parece justo pero es necesario para lograr mi cometido.
Este texto se está haciendo largo así que debo terminar con un, te quiero y te perdono que viene desde el fondo de mi corazón.
– Arhon C. Noa
«Desnudo» de Samael Serrano

Autor: Samael Serrano Vivero
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 29 x 42 cm
Año: 2020
Instagram: @samael.v
27
Estoy en un punto de no retorno
Un punto donde debo revisar todo
Cada paso
Cada meta
Cada sueño
Cada amor
He llegado a este punto
Después de mucho batallar
De constantemente luchar
Contra el mundo entero
Y lo peor, contra mí mismo
Porque yo he sido mi principal enemigo
Yo he creado a los demonios
Esos que en las noches me torturan
A las voces que me atormentan
He vivido una vida larga
Una vida compleja
Y bien vivida
He llorado
He sonreído
He sufrido
He reído
Por eso no me quejo
Ha sido una vida larga y compleja, pero ha sido mi vida
Y agradezco a los dioses
Por ella
Porque me han hecho el hombre que soy
27 años
27 bien vividos años
27 AÑOS Y TODOS MÍOS
Sobre insomnio e infinito
Siento que estoy en una constante apuesta con la muerte. A veces tengo todas las de perder, apaciguándome en mi propio riesgo y tomando todo a la ligera. Otras veces me siento ganador, retándola a que haga su movida y me derrote sin piedad. Pero, casi siempre, estoy a merced suya, esperando paciente a que venga y me toque el corazón.
¿Será bueno saber cómo va uno a morir? Dicen que la ayahuasca te lo muestra si no la tomas en serio. La verdad es que no tendría problema con eso. Lo que sí me produce un terror inconmensurable es cierta manera de fallecer que involucra automóviles, carreteras e irresponsabilidades evadidas.
Las pocas veces que he podido dormir relativamente “temprano” son aquellas en las que mis sueños me doman desprevenido, anunciándome un hórrido final y despertándome en sobresaltos de pesadilla.
Lo difícil de adivinarse eterno es que en algún momento ya no lo eres más. Puedes hacer lo que quieras con tu vida, incluso desperdiciarla, pero ese último respiro te dará cuenta de lo efímeros que podemos ser. Un parpadeo que llega como un instante y te dice que ya es suficiente. Y así se acaba.
Sobre el infinito no hay mucho que decir. Es muy probable que después de esto no haya algo en absoluto. Solo la nada, tan fría e inextensa, tal y como la vemos en el cielo nocturno y un poco más allá, donde la imaginación ya no manifiesta su inmortalidad.
En fin, puede que sea hoy, mañana o en un par de años. La espera suele ser larga y angustiosa o una simple respuesta al llamado de un inoportuno tarde o temprano. Mientras tanto, nos queda seguir aquí, existiendo.
Buena noche.
Sobre insomnio e intransigencia
Todavía no puedo dormir bien y ya me acabé dos cajas grandes de filtrantes de manzanilla. Tampoco he logrado acomodarme bajo estos párpados gastados que flotan entre letras. Peor aún, ni apagándome a propósito dejo de pensar en ti. No hay manera.
Ya me cansé de pretender que tengo un problema irreal, algún trastorno postergado o una queja incompleta. Simplemente no quiero aceptar el hecho de que sigo buscando tu nombre, tu número, tu rostro pixeleado y tu voz en mi pantalla.
¿A qué edad se deja de hacer planes y se empieza a vivir de pura nostalgia? No estoy seguro, pero hay una mirada tuya que se ha colado en una cajita y no sé cómo tratarla, también hay una foto de tu cintura pegada en las paredes de esa misma cajita y una bestia que merodea por aquí y pone la cajita sobre mi almohada.
Tendré que empezar algún texto trivial para evitar esta incorregible forma de extrañarte pero el recuerdo de tu sonrisa en la playa me persigue por toda la orilla y es imposible dejar de lado mi obviedad. Hasta me han reclamado que mi vanguardia siempre va dirigida a tus ojos. Que pésima narrativa.
Sobre mi intransigencia no hay mucho que decir. No me refiero a la intolerancia ni a la falta de empatía como la vegana insoportable o el homófobo que curiosea en la sección gay. Esto se trata del énfasis al capricho de no querer cambiar mi costumbre de escribir sobre ti.
En fin, la hora más larga del día ya no se parece en nada a las dos de la mañana de antes, cuando había química y el insomnio se complementaba. Ahora solo me queda sacudir algunas pesadillas y tender veinte veces mi cama. Tal vez así.
Buena noche.
Sobre insomnio e inercia
La pregunta rápida nunca exige una respuesta rápida, más bien, clama a gritos una solución consciente y con alto valor de veracidad. ¿Alguna vez has considerado realmente que todo lo que te ha pasado tiene una razón?
Claro, la salida rápida y común podría ser el trillado “todo pasa por algo”, pero en realidad esta puede ser la excusa más vil y tramposa para darle una explicación lógica a tu mala suerte.
Últimamente me he aislado con un sinfín de dudas y curiosidades como esta que resultan muy difíciles de comprobar. Seguramente he ahí la razón de mi insomnio, o tal vez, mi mala racha en la vida es tan persistente que ya no tengo ganas ni de cerrar los ojos, tanto en las noches como en las mañanas.
¿Existe tal cosa como el destino? Creo que ese tema se debe tocar con algunas tazas de café después de haber terminado varias botellas de licor. Lo peor es que nunca habrá una sentencia definitiva. Es como ver a un perro que da mil vueltas intentando atrapar su cola, dándose pausas para descansar sobre sí mismo y volviendo al ruedo cada vez que la desgraciada vuelve a agitarse.
Sobre la inercia no hay mucho que decir. No se puede esperar nada de la hija de puta que te repite y repite y repite lo mismo noche tras noche tras noche tras noche. Maldita inercia, ojalá te mueras.
En fin, no voy a retomar viejas costumbres con ciertas pastillas de las que ya no quiero acordarme. Lo único que busco ahora es poder descansar como la vida lo demanda aunque sé que no será así. Me espera una larga noche y otro desvelo acompañado de letras, un poco de alcohol y tal vez, solo tal vez, recuerdos de mi inocencia perdida.
Buena noche.
«Necrohistoria II» de Fabricio RivasMar

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Una botella!!
Una botella de licor siempre
me acompaña,
Recordando amores, errores, logros pasados,
Una botella que me ayuda a desahogar el
odio a mí mismo,
Tal vez sacarme de esta realidad y
ayudarme a pasar los días,
Una botella de licor, júbilo y aflicción en
una sola botella de licor.
– Arhon C. Noa
MARIAGE D’AMOUR
Como escuchar llorar mis labios
presionando los suyos,
como sentir gotas sufriendo de placer
al emerger entre mis comisuras,
como soporosas dahlias
que en mi lengua deseosa
claman por no dejar sus nubes papilas,
como probar por veces infinitas
el inefable néctar ofertado en su boca,
como un rechinido sublime
que resbala en mi anhelo de anular
la idea de despedida,
de último beso.
Así,
exactamente así,
fuera saborearlo con Mariage d’Amour.
– Diana Durand Olivera
SOBRE LA AUTORA:
Diana Durand Olivera, afín desde pequeña a las artes y en especial a la literatura, busca en este bello espacio poder compartir una de las más de cien poesías que lleva escritas hasta el día de hoy. Es una asidua lectora y escritora, que desde niña presentó un gusto atroz por la creación de textos narrativos, ensayos y desde luego poemas.
Pueden seguirla es su página de Facebook: https://www.facebook.com/LaLobaVestidaDeOveja/
Como también en su Instagram: https://www.instagram.com/loba.vestida.de.oveja/
Primer encuentro
Vestías un andar despreocupado
una sutil mirada perdida
pero esa cabellera ¡qué demonios!
así fue la primera vez que te vi
y nuestro saludo pasó desapercibido
Andábamos juntos y desinteresados
¿en qué momento fue que enlazamos?
fluimos y ahí solo nos dejamos
Cuanto más te escuchaba me cuestionaba
si tú te hacías la misma pregunta
¿dónde mierda estabas todo este tiempo?
Titubeamos de lanzarnos y comernos a besos
pero la madrugada nos lanzó a la batalla lucha de pasiones y un romántico abrazo
cruzamos miradas, ya habíamos perdido.
– Yenifer
«Necrohistoria» de Fabricio RivasMar

Lee «Necrohistoria» aquí.
Facebook: Inka Comics
Instagram: @fabririvasmar
Vida
La vida es momentánea, se va en un abrir y
cerrar de ojos, pero,
siempre tratamos de trascender dejando
algo de valor, música, libros, dolor, amor,
arte.
Es increíble como una sola persona es
capaz de dejar tan vasto conocimiento
para poder atravesar en la historia humana.
Es magnifica la capacidad cerebral del ser humano para
absorber hechos pasados, fechas,
momentos de cualquier índole emocional
que aún se sienten vividos en la corteza cerebral.
La vida…
tan
vacía pero a la vez llena
tan
Mierda pero a la vez gallarda
Tan vida, lo que debe ser.
– Arhon C. Noa
A Sitka
Como una antigua canción tallán
Pronuncié tu nombre
Musitado primero
Bajo el cielo de otra ciudad.
Yo, que imaginé el color de tus pupilas,
Las líneas de tu frente
Soliviantado por
El desierto y la brisa del mar
De tus ancestros
Te escribo ahora
Con este apisonado orgullo
Como hilo sin enhebrar.
Te doy la bienvenida
Heredera de mi caótica estela
Heroína de este tiempo
Sin Piedad
Mientras evoco un mayo primigenio
Sin bendiciones ni plegarias
– Márlet Ríos
SOBRE EL AUTOR:
Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/
Breve muerte
(I)
En un principio soñarte todos los días
Era una penitencia desgarradora para mi mente
Levantándome con una angustia que dolía
Y que no mitigaba con nada constantemente
Era tan anuente
Que comencé sin medrana alguna a hacerle frente
Ya preso del inconsciente
Empecé a charlar contigo en una acción antepresente
¡Ahí!, dueña de un ser endeble
Te llenas de conmiseración para al fin poder responderme
¡Así!, siendo tan consciente
Soporto la rumiación mental esperando la noche pacientemente.
(II)
Sin titubear,
Queriendo ser consecuente
Me acuesto cual infante a soñarte nuevamente
Sin demorar,
El soñarte para poder verte
Se volvía una oportunidad para acogerte en mi presente
Sin despertar,
Tu llegada es esperada devotamente
Ya acostado estamos los dos frente a frente
Mis memorias te hacen interactuar,
¡No me quiero levantar!, pareces tú realmente
¡Déjenme acá!, soy feliz aceptando esta breve muerte.
– Diego Nuñez
Sentir
No hay mucho por escribir sobre el sentir,
Se podría citar una bibliografía extensa,
en cambio, nos gusta (me gusta) hablar
sobre el sentir romántico
El Amor
Sentimiento producido por diferentes hormonas segregadas
por el hipotálamo
pero, existen cientos de referencias sobre
la palabra ya dicha
A M O R
Para con mi persona, que solo, puede referirse
al entendimiento de la palabra amor con un solo
y conciso término:
TÚ
– Arhon C. Noa
Cuatro de marzo
Nosotros,
tu piel, abrigo de
mis huesos,
mis dedos, manta de
tus poros fríos,
cuatro de marzo…
Amo tu silencio
al otro lado de la línea,
cuando escuchas mis lágrimas
clamar tu nombre,
tu voz es su pañuelo.
Nuestras voces son lo único
de nosotros que hoy se tocan
entre risas,
son las buenas nuevas,
mas odio la distancia
por no tener tus manos.
No has llamado en estos días,
no has rastreado mis huellas,
sabes que ser paciente es mi
incapacidad inherente,
mas yo sé que tú amas
cuando soy yo quien te encuentra.
Duele.
Duele hoy el asiento vacío,
hoy no es cuatro de marzo,
aquel último día cuando te abracé.
No eres tú,
no soy yo,
es Pandora,
cuando estoy a punto de alcanzarte
la condena del fin del mundo
se alarga otro paso más.
¿Qué sucederá?
Tengo miedo a esa caja y sus males,
una muralla de vidrio nos ha separado,
mas hoy es lo único que tenemos,
¿me extrañas?
Yo lo hago,
ya conoces los colores de mi voz,
es difícil engañarte entre su
blanco y negro,
conoces los tonos durante una lluvia,
o memorizas sus resolanas después,
a pesar de la distancia,
sin el cruce de nuestros ojos,
tú me conoces.
Odio el hoy,
amo ese cuatro de marzo,
hoy no es cuatro de marzo,
cuatro de marzo,
tu clavícula y mi frente,
tus labios y mi pelo,
recostada allí
mis terremotos se detienen.
Nos moldeamos los dos cual
guerreros mas la fogata
siempre está lista…
Quizá el tiempo
es mi peor aliado,
mas es mi único recuerdo,
cuatro de marzo…
– Krizia Tovar
SOBRE LA AUTORA:
Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.
Tango en una noche de otoño
Vivo de recuerdos
y sueños extraviados.
Aun tú, mi compañera,
mi fiel Antígona
harta de la vida
que te daba,
descendiste un día
a donde no te alcanzaba
mi maldad, mi odio
inacabable
llevándote contigo
el fruto inapreciable
de nuestra unión.
Más frágil que el cristal
fue mi amor junto a ti
Y aún escucho tu voz
salmodiando
en mis oídos
de cruel tirano.
Tu voz
despedazada
subordinada
tantas veces
y convertida en
sucia prez
para mi deleite
para mi maldad.
– Márlet Ríos
SOBRE EL AUTOR:
Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/
Maybe
¿Sabes?
Tal vez nuestros caminos debían juntarse,
Tal vez suene trillado y algo gastado
pero…
Tal vez llegue a amar cada parte de tu
ser,
Tal vez llegue odiar cada minuto que no
esté contigo,
tal vez odio el tiempo, pues, todo es EFIMERO.
Tal vez sienta mucho más de lo
que exprese
Tal vez, solo tal vez, tú y yo seamos
eternos por unos cuantos infinitos momentos.
– Arhon C. Noa
DESPUÉS DE ESTO, ESPERO YA NO SEAMOS LOS MISMOS…
Más que cualquier cosa aún no puedo entender como el mundo cambió, todos cambiamos a raíz de ese cambio mundial. Nadie nunca sospecho que un nuevo enemigo diferente atacaría después de mucho tiempo de la manera más cruel e insensible, que nos ha desnudado nuestra vulnerabilidad como nuestra especie y la necedad que nos rodea como humanidad. Esa necedad que nos ha hecho sentirnos superiores a cualquier especie e imbatibles dentro de este mundo. Muchos siglos han pasado desde que la humanidad no ha atravesado por una emergencia como esta, puesto que enfermedades como la gripe H1N1 o la gripe aviar, no habían azotado con tal crudeza como esta, que hace rememorar a esos tiempos lejanos de la peste negra, allá por el medioevo.
Esta pandemia también nos ha demostrado lo alejados que estamos de la naturaleza y del cuidado que tenemos con ella, puesto que desde que todos estamos en cuarentena, el clima ha cambiado, puesto que la falta de emisión de gases contaminantes ha hecho que nuestro entorno se purifique y en algunas ciudades salga un cielo azul que hace tiempo no se veía. Tan es así que hasta la fauna parece más amigable, puesto que por ejemplo ante la vuelta de claridad del agua que comienza a notarse en los canales de Venecia se pudo divisar a un delfín que ni por asomo se podría registrar hace unos años en esa ciudad y casos hay más en este aspecto.
Pero no todo es malo, ahora que estamos en cuarentena se ha fortalecido el pasar tiempo el familia, pues no queda otra que mirarnos en la mesa cara a cara y buscar algún pasatiempo donde matar el aburrimiento o conversar quizá de temas que nunca se podrían discutir en tiempos donde el tiempo es corto y las preocupaciones largas. Veo en las redes sociales como amigos han decidido cocinar juntos, jugar juegos de mesa, entre otras, que ha hecho que este paro valga la pena, pues esta pandemia más que distanciarnos ha hecho que nos unamos como familia.
Ahora como humanidad solo queda replantearlo todo. Luego de que esto pase ahora sabremos el valor de un abrazo, de un saludo con la mano y por qué no de un buen beso. Sabremos el valor de las relaciones familiares y su importancia. Sabremos lo alejados que estamos de nuestro entorno y del valor de la naturaleza que hoy nos da una cachetada en nuestro ego y que no somos superior a cualquier especie sino deberemos ser uno con el ambiente. Que las muertes que esta ocurriendo en muchos países nos una como hermanos y nos haga crecer no solo en la razón sino también en el corazón. Empezar de cero es difícil y tomará tiempo, sin embargo estoy seguro que aprendiendo nuestros errores se podrá salir adelante y espero el mundo se reconstruya como un lugar mejor. Después de esto espero, ya no seamos los mismos… espero seamos mejores.
Nota: A 43 días de cuarentena, se reporta el Agente D.
¡Love!
La paz que transmite sus palabras es
inigualable, suena trillado, ¡¡lo sé!!
Pero existe algo, ese algo, en esas palabras que me
provocan emoción, alegría y amor.
No es el simple “Te amo”, es el sentimiento envuelto
entre rollos de
experiencias
y
promesas
mucho más allá del tiempo. Es su te amo que es único.
1-4-3
– Arhon C. Noa
Antankallo
Luciérnagas y deidades
Nos dan la bienvenida
A nuestro descenso
De la cascada en la cima.
Por todos lados brota
Una música tenue
Y misteriosa / como
El espíritu del
Puquial cuesta arriba.
La oscuridad extiende
Su dominio, pero
Mis cinco sentidos
Reverdecen –
Eres canto estival
Que quiero prolongar
Hasta la alborada.
Eres riachuelo
Primoroso donde
Deseo abrevar
Sin demora.
En este lugar
Tan lejos del tráfago
Y del hollín agitado,
Tú y yo danzaremos
Hasta que el dios tutelar
De la montaña
Nos señale el camino
De regreso a casa.
– Márlet Ríos
SOBRE EL AUTOR:
Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/
¿Cómo vamos a coquetear con mascarillas?
Nuestras vidas van a cambiar luego de la cuarentena. Vamos tener que mantener 1 metro de distancia en la cola del supermercado, suspender reuniones públicas y seguramente usar mascarillas al salir de casa. Es en este punto en el que me quiero explayar.
Deberíamos recordar la adolescencia, tu mirada se quedaba centrada en unos ojos que considerabas hermosos. Por su puesto, esto es algo bastante subjetivo. Recorrías el resto de tu objetivo para quedarte observando los labios, buscar una sonrisa y sentir esos fuertes latidos llenos de hormonas al recibir una respuesta positiva. Dado que eras un adolescente, la experiencia intensificaba tu felicidad con tan solo saber que todo marchaba bien para poder iniciar una conversación o simplemente devolver la sonrisa. El resto de la historia es muy diferente, podías quedarte con las ganas de hablar y añorar un encuentro; o, lo que sería lo más inteligente, acercarte a hablar con un «Hola». Valiosa lección.
Resulta que una sonrisa puede cambiar todo, y ahora con las mascarillas vamos a tener que aprender a leer la mirada ¿qué dicen tus ojos ahora? . Te pediré que me saludes con la mirada y tu reflejo te hará sonreír. Te mandaré una sonrisa pícara encriptada en mis ojos color miel. De ahora en adelante, declaro a los ojos el medio de comunicación en la calle debido a la cuarentena. Toma tu tiempo para practicar el lenguaje. Bocas canceladas en las calles, pero liberadas en sus camas. Por favor, no olvide usar la lengua (y no solo para hablar).
El alma que queda
Al llegar la penumbra de la noche
Lúgubres son mis pensamientos,
Detesto la seguidilla de reproches
Que acompañan mis lamentos.
Termino vapuleado por los golpes
Que me propinan mis sentimientos,
Extenuado de ver mis derroches
De decisiones equívocas todo el tiempo.
Me pregunto: ¿Para qué sirvo?, ¿Para qué vivo?
Si soy un lastre, caudillo del desastre,
Cada vez que sigo, no encuentro motivo
Causo que te canses, si buscas ayudarme.
Mi transitar es vacío, a la nada me dirijo
Ya nada me nace, que ser desagradable,
Hace años perdido, padeciendo en el camino
Ya no existe rescate, La Parca va a encontrarme.
Por mientras marcho con la resignación de existir
Sabiendo que la mortalidad me consuela,
Gracias al arte que hay en el vivir
Ya no desgasto mis horas que quedan.
Invierto ahora mi tiempo en escribir
Cuando llegan más noches en vela,
Así espero mis últimos días concluir
Desvistiendo lo poco de alma que queda.
– Diego Nuñez
Carta de soledad
QUERIDA SOLEDAD:
¡Oh querida Soledad!
¿Cómo estás? Tiempo que no sé de ti ¿Cómo están por allá? ¿Todo bien?
Me alegra saber de ti, aquí… aquí pues los días son tranquilos pero todo pasa lento y aunque quiera MATAR el tiempo haciendo actividades, es igual. No puedo adelantar el tiempo, pero, jaja me alegro de que hayas llegado para hacerme compañía, la verdad que mi otra compañera no me cae muy bien, su nombre es ANSIEDAD y si o si tiene que hacer una actividad sino UYUYUY la que se puede armar, mejor no te cuento, contigo en cambio puedo estar en SILENCIO, sentado en una esquina de mi cama, pensando en cosas del pasado que aún me acongoja de vez en cuando.
Ese es tema para otra noche de conversaciones contigo Soledad; un gusto que me acompañes sin embargo tengo algo que decirte, sueles hacerme daño, no físicamente, no ¡Claro que no!
Sino interiormente me destrozas… con… dudas, supuestos y uno que otro pensamiento malo.
Lo olvidaba, es hora de descansar ¿Verdad? QUE TONTO FUI al pensar que te quedarías un poco más de tiempo conmigo, pero Hipnos y Morfeo exigen mi presencia inmediata, bueno hasta otra noche Soledad.¡ADIOS!
Oh querida Soledad…
– Arhon C. Noa
Año nuevo
Ya era las once de la mañana y seguía bebiendo en los Bajos Mundos escuchando unas canciones que me embriagaban más. Era el primer día de la segunda década del nuevo siglo, pero todo iniciaba para mí, o eso era al menos lo que deseaba con cada vaso que bebía, que era la cicuta contra los malos recuerdos, que se disolvían y se solidificaban con la rapidez de un tiroteo de imágenes. Ya había vomitado para recuperar el ímpetu de una dipsomanía atroz, que me reconfortaba pero a la vez me corroía, soportándolo con el cinismo de un eximio bebedor. A mi costado, bebía a vaso lleno mi ex cuñado Lánguido, recomendándome fortaleza y valentía, que, según decía, el romance por el que yo sufría era cosa del pasado.
Todo iba bien así hasta que se nos acabó las municiones sonantes y contantes, y quise dormirme tiesamente como si me hubiese desmayado, pero Lánguido me dijo para ver el ambiente en los demás locales. Salimos dejando de lado a las chicas del Refugio, aquellas lindas mujeres que nos habían estado atendiendo desde las cinco de la tarde de ayer, y de pronto parecía que todo había terminado.
Sin embargo, al entrar al sector Anchihuay, casi todos los locales continuaban atendiendo e incluso la discoteca sonaba fuerte. “¡Uh lalá!”, exclamó a gusto mi acompañante, con una sonrisa en el rostro que me dio buena espina. Entramos al primero de los prostíbares, uno de color moradito y con una rockolla potente funcionando, y, ¡oh, sorpresa!, estaba el amante de Lánguido, un transexual conocido como Nuvie. Ella tenía la piel de alabastro y cutis finísimos, sus cabellos pintados de rubio resaltaban su blanca belleza y sus ojos esmeraldas eran dulces. Había estado tomando con otro de sus amantes, pero aquel ya estaba roncando en un rincón.
—Vengan, chicos, vengan —dijo Nuvie entusiasmada, con voz ebria, al reconocernos.
—¡Uh lalá! —exclamó Lánguido—. Pero, preciosa, cómo está tomando sola, y veo que hay una caja, qué digo, una caja y media.
—Pues les invito todo, mi amor, chupen conmigo.
Yo, sin molestias, abrí una botella con mis dientes y me serví un vaso lleno, sonriendo por la invitación. Al instante, como metales atraídos por un imán, Lánguido y Nuvie bailaban pegaditos, susurrándose frases a los oídos y empeñándose en darse caricias a las mejillas y la espalda. La música era alegre e invitaba a seguir festejando, algo que me recompuso totalmente de mis penas, y me puse de pie y bailé como un perfecto borrachín al lado de la pareja. Sin esperar mucho, Nuvie aprovechó nuestra atención para hablarnos del accidente que había sufrido su amigo, que yo pensé era también otro de sus amantes. Pool, su amante, regresaba con una moto lineal de La Curva a San Francisco, pero por culpa de un taxista imprudente, que iba al volante borracho y embistió contra Pool, este estaba en Huamanga en cuidados intensivos. Eso había ocurrido en Navidad y Nuvie derramaba lágrimas gruesas temblando, y entonces Lánguido aprovechó para besarla mientras la consolaba.
— ¡¿Y dónde quedo yo?! —exclamé preguntando.
Nuvie se liberó de Lánguido y llamó a una de las chicas del local. Entonces apareció Arlie, vestida provocativamente con minifalda jeans y una blusa amarilla, y se me encendió el deseo como un volcán a punto de dar erupciones. La conocía y había sido mi enamorada: era cuestión de resucitar sentimientos. Pero estos estaban bien muertos, pues no pude convencerla de ir a uno de los cuartos de servicio y gozar como lo hicieron al rato cual recién casados Nuvie y Lánguido.
—Eres una bandida muy atrevida —le dije a Arlie un poco molesto.
—Mírate. Estás borracho. No cambias.
—Cállate. Yo fui tu primer enamorado cuando caíste acá. Y si hubieses seguido conmigo, yo te hubiese rescatado de este antro y ahora serías mi señora. Bah, eres una bandida muy atrevida.
—Eso fue hace años y debes olvidarlo. Además, tú te conseguiste otra, la tal Bereka.
—Ya terminamos, y ya la olvidé —le revelé con un placer inusitado.
Nos quedamos mudos durante unos fragmentos de minutos mientras escuchábamos la música a todo parlante y nos mirábamos a los ojos en intervalos y quedamente para no ser tan evidentes, con nuestras miradas también clavándose, por entre la entrada, en la calle soleada y calurosa. Respiraba las cenizas y sentía encendiéndose las ascuas.
—¿Sabes cuánto gané hoy día? —preguntó de pronto Arlie cambiando de fisonomía de recelosa a emocionadísima. No respondí extasiado pero ella continuó: “Serénate y vuelve en la noche. Quizás te perdone”.
Yo acepté gustoso. Me iba ir dejando media caja de cerveza, pues empezaba a darme vueltas de nuevo la cabeza, pero mi ex cuñado apareció y me detuvo diciéndome con voz pícara: “No te vayas, hermano, esto recién comienza”. Y vino Nuvie y me sacó a bailar. Al tocar sus manos, ellos ardían como brasas. Ahí le pregunté si era operada. “Todito”, respondió sonriente y coqueta, “soy más rica que una mujer”. La miré con perplejidad y, con cierta objeción, no le dije que para mí una mujer es única. Solo atiné a sonreír amistosamente.
La fiesta continuó a todo volumen. Los cuatro bailábamos eufóricamente cuando se despertó el amante tumbado de Nuvie, que nosotros creíamos estaba muerto y, al verlo reaccionar poco a poco, pensamos que se trataba de una resurrección. Lo miramos boquiabiertos y él, desafiante, nos miró, nos sonrió, se puso de pie lentamente, y dijo: “Sabía que eras una puta, Nuvie”. Lánguido y yo, que no aguantamos pulgas, nos abalanzamos sobre él. Pero no pudimos hacer nada. El otro ya estaba sereno, era bajo y fortachón (no me sorprendería que fuere del campo), y nosotros apenas podíamos sostenernos en pie. Nos sacó la mierda. Nos dejó tumbados y adoloridos en el suelo, y se fue con su trofeo, la excepcional Nuvie. Arlie nos repetía al oído: “Despierten, debiluchos, no me arruinen el negocio”. Y me quedé dormido.
– Francois Villanueva Paravicino
SOBRE EL AUTOR:
Escritor peruano (Ayacucho, 1989). Egresado de la Maestría en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Bachiller en Literatura por la UNMSM. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007). Textos suyos aparecen en la antología Recitales “Ese Puerto Existe”, muestra poética 2010-2011 (2013). Ha publicado el libro de relatos Cuentos del Vraem (2017) y el poemario El cautivo de blanco (2018); además publicó en Amazon su primera novela Los bajos mundos (2018). Cementerio prohibido (2019) es su cuarta entrega. Reseñas y textos literarios suyos han sido publicados en páginas virtuales, diarios, plaquetas, revistas y/o.
Sí, eres mi hermano
Eres de las personas de casi no materializar tu amor por mí, por eso eres la constelación más extraña e importante de mi universo.
No hace falta palabras, ni que me lleves de la mano, basta con saber que existes y que puedo verte andar delante.
No hace falta colmar mi ser de abrazos o que articules que me amas, me basta con saber que estoy en tus pensamientos que nunca me quitaras la mirada
Eres ese sol que en mi oscuridad puede resaltar el brillo de mi alma.
Soy esa persona que no escogiste, que no venía con garantías, tranquilo no puedes hacer devoluciones.
Me alegra haber caído en la vida de este ser, de sonrisa coqueta, de alma llena de furia, con esencia explosiva pero de las buenas.
– Yenifer
Infancia (noviembre, 2018)
Volver a ser niño
y correr,
atravesar los muros
y el peligro,
¡Correr!
Pequeños dioses insufribles,
amos del tiempo
y sus desgastes,
pequeños túneles inexorables,
pedacitos extrapolados de la vida,
materia en pleno movimiento,
eternas extensiones de la madre,
retacitos,
nebulosas comparables con el fuego,
diminutos misterios,
posibilidades al fin.
Un día toca abrir la puerta
y descubrir
los juguetes rotos
que vivirán por siempre
en nuestra infancia.
Cumpleaños de abril
No debes preocuparte cuando comienzas a soñar con cosas buenas.
Pasaran raudos los días y de seguro dejaré todo esto atrás.
Las noches oscuras se convirtieron en compañeras.
La cama solitaria aguarda las tibiezas desdeñadas.
Ya llegó el abril y como antaño alivia los pesares otoñales,
llega esperado por los sauces entre vientos torrenciales,
llega otro abril de mi vida, dejando nuevos cabellos grises.
Recuerdos borrosos en que vivías por momentos.
Pasa mi abril de nuevo, pasa sonriendo entre estruendos.
“Calla y finge que todo está bien” me dice,
“calla y vive por favor” me pide,
“calla y busca dicha” me repite,
“calla y perdónate a ti mismo”, me compunge.
“calla y no mires atrás” con la lluvia se despide.
Y así pasa mi abril de nuevo….
No llorarás su muerte
¿Qué importa el amor en estos tiempo? Ya no vale nada a estas alturas de la vida. Hemos transformado al amor en el soma de los adolescentes, termina cuando encuentras tu primer trabajo formal o cuando sabes que tu cansancio ha podido mas que tu pasión. El amor se ha muerto en las gradas que suben a tu apartamento, se ha muerto cogiéndose de las barandas de las gradas, y en sus manos tiene una botella de licor barato porque es lo aprendió a tomar. El amor se ha muerto y su pútrido cadáver es rodeado por los inquilinos del edificio mal iluminado, lo esquivan y pasan rápido para evitar su olor. Si el amor se ha muerto, queda un espacio en su apartamento para alquilar, quedan sus cosas que podemos vender o regalar.
Una tarde te darás cuenta que tu amor ha muerto, y no podrás enterrarlo. Verás como se pudre día a día en las gradas de tu casa. El día que venga el fiscal a autorizar el recojo del cuerpo no vas a derramar ni una sola lágrima, regresarás a casa, a trabajar porque el plazo del proyecto termina la próxima semana.
Llegará el fin de semana sin actividades que tanto esperabas, despertarás tarde y tomarás un desayuno que tiene sabor a almuerzo. Irás al cementerio a visitar al amor que se murió, le dejarás dos flores cualquiera y nunca más sabrás que pasó. Tomarás una siesta, tal vez para acompañarlo.
Línea blanca
Siempre con los mocasines negros esperándote en la línea blanca de la adicción por verte, atento al susurro de tu voz torciendo el cuello para observar tu mágica llegada. La línea blanca va llegando a su fin pero ya mis oídos agudizan y oyen el pisar de tus tacones con el frío de la baldosa negra, parecen hacer música en mis tímpanos con tu jadeo incesante. De pronto apareces respirando en mi cuello y con una carta de as de espadas presionadas por tus labios colorados, matas el silencio con un chasquido de dedos y presionas tu mejilla contra la mía con cierto misterio, mueves tu rostro en sentido de negación mientras cortas mi faz con la carta de tus labios, siento como mi carne se abre y la sangre aflora mientras resbala por el mentón que solías besar en tus regresos de música y bagatela. Terminas de disfrutar el correr de la linfa y dejas caer la carta al suelo, volteas con brusquedad y me das una bofetada con tu cabellera, provocas que mi mirada recorra desde tus hombros hasta tus talones, mientras lo hago término con esa línea blanca que te hace reaparecer en mis peores momentos.
Mi cuerpo desvanece, y cae frenéticamente al frío piso, tú sigues de espaldas ignorando mi presencia, mostrando tu imponente existencia por pura pose, intento gritar tu nombre pero no lo recuerdo, mi corazón se llena de impotencia y mis pupilas dejan escapar lágrimas, solo cierro los ojos y espero a morir en la música muerta de tu inexistencia. Emerges de la afonía del silencio oscuro con una tétrica sonrisa y un puñal entre zarpas justo sostenida por el brazo del cual cuelga el brazalete con mi nombre, irónico que los regalos se vuelvan muerte y que las ilusiones se tornen en venganzas.
Juegas con el filo del estilete, haciéndolo rosar contra mis venas, adoras colocar el cuchillo en mi cuello y vigilar que se me sea imposible tragar saliva, poco a poco transformas tu lúgubre sonrisa por un gesto de vesania, empuñas bien la daga y colocas la punta en la parte centro-izquierda de mi pecho, justo en el corazón mientras tratas de penetrar hasta el fondo de él, al parecer tus fuerzas no son las mismas y enfureces más en el fallido intento. Una risa brota de mi boca, no importa el dolor ni que pierda la última gota de sangre de mi cuerpo, la carcajada es prolongada al abrir mis ojos y ver tu pasmada cara atestada de asombro.
Tu imagen desaparece paulatinamente a cada espasmo de risa, desatas tu locura en lo zaguero de tu recuerdo, clavas tus uñas en mi pecho descubierto intentando resquebrajarlo pero ya no existe anatomía de memoria, no hay sufrir en el desgarro de mi piel, solo hay frenesí en la desaparición de tu hedor, tu presencia, de tu existencia. Esbozas un grito mientras hasta tu último cabello termina en desaparecer. Recupero el aliento y echo un suspiro, frunzo los labios y atino a matarte para siempre…
«Lucía» de @miopia.en.el.lente

Autora: @miopia.en.el.lente
Te voy a extrañar
Me invadió un tristeza profunda cuando decidiste que dejarías de hablarme. No voy a obligarte a quedarte a mi lado, pero no quiero que te vayas sin antes decirte lo que siento.
Estos días han sido maravillosos, y es que nunca había abierto mi alma así a un desconocido. Para mi ya es difícil hablar con un amigo, y más aún abrir mi alma sin sentir que todo es un error. Yo sabía que esto era casual, que no habría sentimientos pero si descubrí que podía confiar. Te he contado sobre mí y he disfrutado saber sobre ti. No voy a olvidar las anécdotas de las que me hablaste y ya revisé las películas que recomendaste.
Yo no elegí ser lo que soy ahora, me lo dio la vida sin que lo pidiera y lo acepto, yo quería algo de discreción hasta que supieras que lo que represento es una fina piel de lo bueno que puedo ser por dentro. Soy cínico y mentiroso, atrevido y ardiente. Soy un buen oyente, doy malos consejos y soy muy paciente y comprensivo. Estoy hecho de aquello de lo que todo el mundo repudia. Soy pasión, mentira y comprensión. Soy «el último vaso de cerveza de la noche». Una mentira dulce.
Índigo (febrero, 2013)
Índigo ha olvidado su color
en algún dedo gordo,
no ha sabido qué decirle,
no ha podido con su genio de aguanegra,
Índigo se ha marchado hacia la meca
de los dedos,
lerdo,
flaco y vivibundo,
solo y semimuerto.
Ya no sabe qué rayos hacer,
la mañana,
la vida,
el pantano,
el insípido alimento,
ya no sabe qué hacer.
Índigo ha dejado sus palomas
para después.
para lejos,
para luego,
para más tarde.
SENTIMIENTOS
Siempre pensé que la lírica
Me llevaría a una vida lunática
No que me acercaría a ti
Mi princesa romántica
Aquella que tiene la mirada penetrante
Y la sonrisa demasiado radiante
Aquella que se marcó en mi mente
Esa que relajó al demente
El cual se proyectó plenamente
En conocerte completamente
Y en ti confiar ciegamente
Y claro solo a ti adorarte
Pero creo que mi mente
En su propia locura
Muy lejos está viajando
Porque aún no sabe lo que tu estés pensando
Solo los dioses saben como tú me estas visualizando
Seguro estás pensando en que loco me he fijando
Pero princesa este loco es un vato
Que solo en ti piensa
Un loco que solo a ti te quiere
Y que si lo aceptas, su vida te entregaría
Hasta el fin del mundo te acompañaría
Y que en las siguientes vidas a ti te buscaría
Para repetir esta inefable historia
Esa que para este demente será la más hermosa
Porque al fin pudo conocer a su musa
Esa que le inspiro a escribir esta pequeña prosa
Para decírtelo mi pequeña diosa
Estoicismo
Es gracioso como se hace uso de esta corriente filosófica, y se toman algunas máximas de autoayuda, el estoico de hoy, nunca permitirá que algo malo le haga daño, y se entregara al deleite en los momentos de placer y felicidad.
En realidad, el estoico no se permitirá conmover ante la crueldad del día a día, no se quejara de dormir en la calle, y no se sentirá dichoso de dormir en una suite obscenamente cara.
El estoico no es resiliente.
El estoico entiende que el dolor es tan incómodo como lo es el placer.
El estoico es quien desestima sus propias emociones y necesidades.
El estoico se encuentra en el limbo por decisión propia, infravalora el cielo y el infierno, por igual.
El estoico persigue la paz, por encima del placer.
El estoico no soporta.
El estoico, ignora.
– Christian Alex López Quispe
La vida se abre camino
Es un día de abril ya ni recuerdo que fecha, me encuentro en mi terraza observando la ciudad a mi alrededor, acumulado de monstruos amurallados y diminutas áreas verdes, un par de respiros y se me viene a la mente algunos recuerdos…
La naturaleza que hoy me reclama, pues he estado más conectado con la tecnología y lo moderno que cuando era tan solo un niño, yo y ella… ahora ver el horizonte infestado de edificios y pensar que hace unos 15 años atrás aún era verde. Hoy los arboles lloran y los pastizales se mueren, solo hace falta una pandemia para que la humanidad vuelva a donde pertenece, y mire al mundo con mirada natural.
Como recordar aquel olor a ciprés, el olor a eucalipto, el olor a roble o el olor simplemente a tierra húmeda… Hoy las montañas rebosan de alegría, un amanecer nublado pero con un final despejado, un sol radiante que alumbra desde un solo lado, los pájaros que hacen piruetas en el aire y algunos perros ladrando de ansiedad, extrañados por no ver gente en las calles.
El viento que transita con libertad por las avenidas, algunas abejas y moscardones zumbado por los oídos y los tejados de las casas con musgos, uno que otro picaflor cantando y saltoteando sobre las flores, y a lo lejos algunas voces que en realidad es el bullicio de las tortolas dueñas de las vías.
La visita de una mariposa a mi jardín, es tan lindo contemplar todo lo creado, pues ahora digo nos hemos vuelto ciegos, preocupados por la tecnología, preocupados por el sistema, destruyendo nuestro hogar el planeta, pero la propia vida se abre camino.
La pachamama se da un respiro y la luz de la luna que nos recuerda que la naturaleza resplandece. Ahora comprendo el porqué de nuestros antepasados en cuidar y conservar la naturaleza, en cuidar lo creado. El mundo natural esta en perfecta sintonía, pero el hombre es quien abusa de ese privilegio.
Una vez más la naturaleza se abre camino y así como de pronto solea y se nubla, te llena de frió o calor, con un delicado toque roza mis mejillas, mueve mis párpados y alborota mis cabellos, es el viento que sutilmente pero poco perceptible me recuerda que nos ama, nos reclama que la cuidemos.
Que esta pandemia nos sirva de lección. Salvemos el planeta.
Historias finitas
Existen, a lo largo de una vida y a cada momento, muchas historias finitas que no han tenido el gusto de llegar al auge de la inspiración. Son de esas historias que tienen finales pasionales y se cierran de golpe, como si se tratara de la escena final de una película en cámara lenta.
Hay finales necesarios, inútiles y hasta postergados, pero fuera de cada categoría, donde la razón pierde validez, están los finales adelantados. Son de ese tipo de finales que no debían llegar, que se aferran a tu ser y los arrastras día tras día, que parecen terminar y nunca terminan de hacerlo. Hay finales súbitos que te pueden matar por semanas enteras.
No basta con saber manejarlos, la conmoción puede ser tan fuerte que te podrías agotar solamente intentando entenderlos. Suena cruel, pero no hay mejor definición para este tipo de sucesos. Cuando hayas logrado encontrar al menos la obvia razón del porqué ocurrieron, ya será demasiado tarde. El ocaso de cada día no se anuncia ni da señales, solo se da por obligación.
En estos casos conviene ser un espectador más, involucrándote de una manera muy simple y asegurándote de poseer un sentido total de libertad para limpiarte de una carga emocional que vas a tener que asumir aunque no quieras.
Tal vez no basta con ser cínico. Quizás lo único necesario para sobrevivir a una historia finita sea un cigarro regalado, la mirada desatenta o un poco de mala suerte. Pero no me malentiendas, querido lector. Nada garantiza que saldrás ileso de una experiencia así.
Silencio
No quiero caer en el cliché de enaltecer mi tendencia solitaria. Aquellos que se quedan solos dicen que saben disfrutar de la buena compañía, ellos mismos. Eso suena tan pretencioso que ni vale la pena discutirlo. Lo que no sabes es que detrás de ese silencio mio se oculta una mente desorganizada que grita desesperadamente por un poco de ayuda. La peor parte es que no sé que tipo de ayuda.
No quiero escucharte, pero no porque seas aburrido, mas bien porque realmente no sé que responderte. Quiero complacerte en todos los sentidos pero nunca parezco llevar la conversación a un resultado que te agrade.
Cuando voy a dormir pongo la televisión en un programa que no presto atención porque me hace sentir menos solo y llena el vacio de mi soledad, soledad que no pienso abandonar pero quiero evitar. Ese es mi problema, y que empecé a aceptar esta condición. ¿Qué acabo de escribir? Es tan complicado que pueda expresar que amo esto, pero que lidio por evitarlo, y cuando me toca poner una solución yo escaparé por miedo a cambiarlo.
Eso me pasa contigo, te amo, pero no te quiero a mi lado. Eso pasa conmigo, te amo y no voy a abandonarte. Te amo, pero he romantizado el dolor de no ser correspondido que ya es parte de mi vida. Te amo, pero no me ames pues no sabría como amarte.
Fuego furioso
Mis uñas están clavadas en mis palmas
no me tranquilices
o terminarás con mis gritos desollando tu sonrisa,
no volverás a verme.
Fuego furioso en mis ojos
es mi alma mostrando cuanto te odio
no me dejas ser feliz a tu lado
no seré feliz en algún lado.
Fuego furioso en mi cama,
de la que te olvidaste que es nido
y lo convertiste en una fiesta ruidosa
de compromiso y rutina.
Fuego furioso en las esquinas de las calles
que ya no son recuerdos de besos
es concreto insignificante y aburrido,
es la posada de la basura.
– Anónimo
Altamente erótico
No pueden culparme de como soy, de como me siento o de lo que deseo. Tu cuerpo, es para mí un trofeo. Es el premio al juego de la seducción. Mi cabeza se llena de pensamientos ardientes cada vez que tengo en mente tu desnudez, y me cosquillea el pubis de tan solo saber que las sábanas terminarán en el suelo, que te clavaré en la cama hasta convertirte en una costura más del colchón o que pecho y espalda se juntarán para terminar dejando nuestro aliento en la ventana.
No conozco tus colores favoritos, no me importa hablar de tus últimas vacaciones o de los problemas del trabajo. Hoy quiero conocer tu sexo con mi lengua, y que rebusques en cada centímetro de mi piel eso que no puedes encontrar en la soledad de tu vida. Por eso estás aquí, eres incapaz de sentirte pleno contigo mismo y me necesitas para eso. Eso soy yo, el modo de hacerte sentir un poco más feliz. No me importa serlo, tú eres lo mismo para mí.
¿Quieres una cerveza para sentirte mejor? Bébela. ¿Quieres un cigarro para calmar tus nervios? Fúmalo ahora. Pásame el humo de tus pulmones y finge que tu beso es de esos apasionados de amor. Realmente, no me interesa hoy. Voy a poseerte, hoy tu saliva terminará en cada centímetro de piel que tengo. Vas a sentir la humedad de mi sexo cálido. Vas a romper toda regla de masculinidad o femineidad. Hoy somos masas de pasión fundidas de saliva y gemidos.
«David» de Samael Serrano

Autor: Samael Serrano Vivero
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 28 x 42 cm
Año: 2020
Instagram: @samael.v
Ira
Era una fiesta elegante en uno de los lugares más lujosos de la ciudad, un lugar de esos en los que te sirven con más de un tenedor y una servilleta con el logo del local. Yo llegué a las 8 de la noche, según lo acordado, y allí estaba Anne, tan hermosa como siempre, pero esta vez su belleza se notaba más, tenía un vestido oscuro como la noche y pequeñas estrellas brillaban en el fondo de ese pequeño universo, ella era la luna. Al verme vino corriendo como una niña que va en busca de su libro favorito y me abraza, siento su cuerpo y me besa diciendo que me extrañaba.
Después de saludarnos tiernamente me indica que se sentaría en el medio de la mesa principal y que nosotros (los hombres) estaríamos en la mesa continua, y le pregunté – ¿Y quién se sentará aquí? – señalando la frentera de su asiento, a lo que ella me respondió – No sé, creo que los profesores- . Debo aclarar que yo ya sabía la posibilidad de que suceda eso, ella ya me había indicado anteriormente que las chicas se sentarían en esa mesa frente a los profesores invitados, a mí no me gustaba la idea, pues es menester afirmar que yo ya presentía muchas cosas respecto a esa decisión: Una vez fui a recogerla de sorpresa a la Universidad, era un miércoles y era día del maestro, había una ceremonia por dicho día y yo quise sorprenderla a la salida; esperé en el parque más de lo pensado, vi que la gente salía y decidí llamarle, ella contestó y me dijo que ya se iba a casa, se oía apurada y decidí no interferir su apuro, pero al retirarme por el sendero del parque ¡Ohh sorpresa! Encontré a Anne saliendo rápidamente con el Dr. Gabriel, un profesor joven y guapo, con familia y trabajo estable, extrañamente siempre elegía a Anne para que sea su delegada en los tantos cursos a los que ella se matriculaba, y salían rumbo al parqueo de vehículos, yo les seguía con la vista, ella subió al asiento del copiloto y él condujo su Santa Fe con rumbo desconocido, me dolió en el alma, pero yo confiaba en ella; después de un cigarro decidí llamarla y ella contestó diciendo que ya estaba en casa y que no me preocupe, yo confié.
Al llegar los demás invitados nos sentamos todos según lo previsto, pasaron las horas, ya eran las 10 de la noche y no llegaban los profesores invitados, pero en el momento que nos preparábamos a servirnos el buffet, se abren las puertas principales del local y entran los profesores, entre ellos Gabriel, despampanantes y soberbios, cuchicheando como niñas de secundaría pero sin perder la alcurnia entre las sonrisas, y entre los saludos picaros que se intercambian con los demás invitados, las chicas como sus fieles fans se paran y les indican sus asientos pero ¡Ohh coincidencias de la vida! Gabriel se sienta justo frente a Anne, yo veía desde el otro lado del salón, desde la mesa condenada al ostracismo, con rabia, decidí pensar que todo eran simples casualidades.
Se oye un charango sonar al compás de una quena, está sonando Let it be, comenzó el show y todos los invitados se paran para ir en competencia rumbo al buffet de la otra sala; se oyen tacos, carcajadas, chistes y música. Intenté pasar una buena noche, no todos los días se podía celebrar una fiesta de egresados, iniciaba conversación con algunos amigos y profesores presentes, pero a lo lejos podía ver cómo Anne le regalaba sonrisas y miradas a Gabriel, yo sólo atinaba a disimular que no me importaba.
El show terminó y las carcajadas continuaban en la mesa principal, en mi mesa sólo iniciaban el parloteo con autos, futbol y brindis insípidos, una reunión de puros hombres es como un café sin causa, era una tortura.
Pasadas unas cinco copas de whiskey los docentes comenzaron a brindar para todos los presentes, primero muy emotivamente el Dr. Uriel, después el Dr. Boris y de la misma forma algunos integrantes de mi promoción; es en esos momentos que sucede lo impensado, lo inesperado, al menos para mí y Anne; el Dr. Gabriel se levanta y entre los aplausos de sus colegas, ya un poco ebrios, dice más o menos lo siguiente – Queridos amigos, doctores, quiero expresarles mis palabras- y continuó con las palabras que a simple vista no significan nada, pero que si los presentes supiera todo lo que pasó anteriormente, no hubiesen hecho lo que hicieron a continuación; Gabriel continuó pidiéndome permiso para hablar, como quién se mofa, se dirigió a mi persona diciendo «con tu permiso Juan» y mirando de reojo a Anne levantó su copa sonriendo, todos los presentes al parecer ya tenían en mente algunas conclusiones, pues obviamente no fui el único testigo de algo entre Anne y Gabriel, y gritaron con cizaña, como si lo mencionado por Gabriel fuera un golpe bajo. Mi mente explotaba al ver a Anne, que se dio cuenta de lo ocurrido, se puso roja, tal vez de vergüenza, eso avivó más mis malos pensamientos, mi mente me decía a gritos que parta la cara a Gabriel, las circunstancias me gritaban que él se burlaba de mí, que todo estaba planeado por Anne, que ella jugaba conmigo, que nunca me amó, que todo lo nuestro era una fachada para ocultar lo suyo con Gabriel.
Morí por dentro, todo se desplomaba, no quería estar ahí, no quería estar con Anne. Todos seguían gritando, Mary se dio cuenta de lo que me pasaba y me dijo que me calme ante lo obvio, yo no quería generar problemas e hice caso, me quede sentado, tenía ganas de llorar, me levanté para disimular y me fui al baño destrozado después del brindis de Gabriel. Al regresar ya todo se retiraban a seguir festejando en otro local, busqué a Anne y no estaba, ni ella ni Gabriel, lo peor pasó por mi cabeza, levanté mi saco me despedí de los pocos que aún estaban presentes en el velorio de mi dignidad y decidí retirarme. Al huir de lugar, herido profundamente, desfogué toda mi ira contra Anne, ¿Por qué permitió que me hicieran daño? Gabriel no lo hubiese hecho si no hubiera pasado nada, ¿Por qué Anne no dijo nada? ¿De verdad pasó algo entre ellos? ¿Por qué me hicieron daño? Sentí que Anne era coautora de todo, de las heridas causadas, de mis lágrimas de huida, sentí que no me quería y la odié.
– J. Martín
Adicto a tu toxicidad
No se supone que deba de estar escribiendo sobre ti, me duele pensarte y saber que ya no estás aquí. Te extraño pero no voy a insistir, prefiero tenerte lejos, al menos así te puedo sufrir, que tenerte cerca y dejarme destruir.
Hay días en los que no dejo de pensarte, que me duele la cabeza de tanto extrañarte. Otros en los que repito tu nombre sin ninguna razón, miro tus fotos y me deprimo, me hace falta tu sonrisa, tus besos y tus caricias. Me hace falta tu malicia.
Te sueño y odio despertar, ya no me llegan tus mensajes a mi Whats, me siento muy mal y quiero llorar, no puedo, no estás.
No estás para abrazarme, para calmarme. Necesito explotar, explotar dentro de ti, para luego echarme contigo, dejar que veas mi vacío, que lo llenes de tu amor corrosivo.
Soy adicto a tu toxicidad.
Quisiera hablarte, preguntarte si ya me olvidaste, si ya me superaste.
Como hiciste para avanzar, aunque sea yo quien te dejo de contestar.
Quiero llorar, pero no estas, no estas para abrazarme.
Para abrazarme y follar.
Follarte era mi forma de amarte, siempre lo dije aunque nunca supe como expresarme.
Te amé, incluso más que a mí mismo, te presumí en todas partes, te hice mi prioridad, te di mi mundo y mi felicidad.
Y sigo pensando en que falle, cómo no fui suficiente para llenarte, cómo no supe valorarme por amarte y ¡joder, que eres arte!
Intente retratarte, mi galería podría enseñarte, cientos de fotos de tu belleza, y son de aquellas, ya sabes, las que no publicas, las que te hacen justicia.
Estoy escribiendo otro verso que trata sobre ti, aunque no debería, estoy pensándote, como cada día, estoy extrañándote, aún sabiendo que tu toxicidad ya no es mía.
Vacío
Te extraño
Mierda como te extraño
Extraño tus bromas
Tus risas
Tus apodos
Nuestras conversaciones
Pienso siempre en ti
Nunca saldrás de mi mente
Aún recuerdo esas chelitas
Juntos al borde del mar
Corriendo en la moto
Haciendo honor a nuestro apodo
Recuerdo tus palabras
Cuando te conté de mis sueños
Que siempre estarías ahí
Para apoyarme
Para levantarme
Pero ahora no estás
Dime quién me quitará este dolor
Mi alma sangra cada día más
Mi corazón se ha perdido
Debe estar al lado tuyo
Sangre de mi sangre
Siempre te recordaré, hermanito
¿Dónde quedó mi sonrisa?
He caminado toda la vida por estas frías calles,
y por primera vez siento miedo
recorre mi rostro
como frío viento de invierno.
Mi última sonrisa se encuentra en tu cartera,
junto a un gastado labial y envolturas de galletas
se merece ese lugar
como cualquier cosa al fondo sin hallar.
Estaré temblando bajo las luces amarillas
intoxicado y desubicado por primera vez,
déjenme sufrir que a nadie estoy fastidiando
podré estar tan solo llorando.
Mi falta de sonrisa será acompañada de elegancia
una corbata cualquiera para mi cuello
y la alta rama de un árbol en otro lado,
gracias, y me fui sin sonrisa.
Tiempos
Vientos del este soplan al atardecer,
es un día de abril pero no es agosto,
las lluvias que ya pasaron,
y las heladas que anuncian el venir del anochecer.
No es junio pero los amaneceres son celestes,
el sol que brilla encima de las nubes,
y las montañas del sur que sobresalen por mi oeste.
Los días de marzo anuncian retirarse,
aquellos aguaceros que ya no los extraño,
y los pajarillos que cantan al alba,
que anuncian el llegar de buenos tiempos…
Niño Hombre
Llevo en mi el grisáceo color de unos cabellos muertos, zigzagueante al soplido del estruendoso viento.
Encima del río de mi vida, del tiempo que abandona mi cuerpo, de lagrimas rotas, con recuerdos añejos de un alma que se va.
Creo entender al niño que se vuelve hombre, al niño que fue roto sin desvanecerse, al que le cambiaron el alma por desilusión.
Y aún así, guardo un lugar para ti en mi corazón,
seguro que iré al lugar al que pertenezco,
se que la noche pertenece a los amantes, esta vez el ocaso es para mi.
Y espero encontrar algún día todo el perdón que un alma necesita.
«El show debe de continuar»
Así es, porque el tiempo no descansa. Porque los días siguen pasando, porque querramos o no, tenemos un público. La sociedad es nuestro público, y nosotros somos los payasos, los responsables de hacerlos reír, llorar, emocionarse, aplaudir. Nos aferramos a la sonrisa falsa del show, esa que le damos al público, esa que te carcome por dentro, la que sabes desaparecerá tras bambalinas, la que oculta el llanto desgarrador que llevas por dentro. Diría que la mayoría no entiende, no entiende la magnitud del show, se creen espectadores, creen que sus aplausos llenan de alegría y regocijo al comediante, el cuál, por cierto, somos todos. No captan la inmensidad de la situación, cada acto es una actuación, día a día: «Luces, cámara y acción»
Incongruencia
Lo que sucede es
que ya no busco mucho y
ya no suelo
volver atrás.
Ando apenado por eso,
terriblemente inconcluso,
nada es más terrible que eso.
Para qué faltar y cometer ausencias,
para qué volver hacia las frías
escarchas,
hacia fragmentos cortantes,
para qué tender la vida sobre
hojas obscuras.
El corazón anda de traje negro
por la calle,
fumando su pucho,
haciéndose ceniza,
volviéndose humo,
lucky heart, lucky heart,
por andar caballerito
con las piedras,
ya ves,
tenías que quitarte
el saco un día.
Esta incongruencia entre tu pelo
y tu cadera
se asemeja a un disparo
en la cabeza,
leve muerte del volcán,
leve canto de la piel,
leve sierpe
que se oculta por la noche.
¡Qué incongruencia!
El secuestro
es un nuevo punto de partida.
Finitud
Imagina la decisión correcta,
la presión.
La carga efervescente que contienes en el pulso.
Las cosas que te guían pueden ser lo mismo
que frutos caídos,
estáticos,
inertes cual sepulcros,
la mirada de los hombres tiene el mismo sentido;
pero hay pájaros bonitos,
revoloteando sobre las ciudades,
sintiendo el frío que punza sus alas,
reducidos,
tratando de subir, lejanísimos,
al sol,
al fuego,
a momentos increíbles.
A cierta altura deciden caer,
por peso,
por fuerza,
por cariño al vértigo,
ese péndulo invisible
que los mantiene vivos
y que se quiebra,
caen
pero ya no como un acto voluntario,
descienden como reacción a la insuficiencia,
la finitud.
Súbitamente la muerte es un acto de justicia.
Psicosis
Durante años he estado solo
Dejándome encerrar por la sombra
Esa que se apodero de mi corazón
Y las tinieblas que capturaron mi mente
Con ellos llegaron las voces
Esas malnacidas
Que solo existen para torturarme
No se callan más que cuando estoy ebrio
Ellas me incitan
Me insultan
Destrozan mi mente
Me dicen la verdad que todos ocultan
Me muestran la realidad del mundo
Pero todos dicen que son malas
Que debo deshacerme de ellas
Porque nada más me hacen daño
Porque ellas no son reales
Que es lo que debo hacer
Las pastillas que me dan
Hacen que todo sea lento
Odio ese aletargamiento
Pero después de mucho
Al fin no las escucho
No están mas ahí
Sus voces se han callado
El mundo ha vuelto a ganar color
¿Todo era tan colorido antes?
O solo soy yo recordando el amor
Todo a vuelto a tener vida y sentido
Pero el efecto no se mantiene
Solo con esas píldoras existe
Salí de una adicción a otra
Ahora debo decidir
La vida de colores y alegría
O la triste realidad gris sin emociones
Todos creen que es una fácil decisión
Pero recuerden donde estuve toda mi vida
SIN ESCAPATORIA
Sin escapatoria me tienes, ante tus ojos negros princesa
ante esa mirada coqueta, ante esa mirada impactante.
Sin escapatoria me tienes cuando ríes, cuando hablas
cuando te muestras como eres tan linda, tan divertida.
Sin escapatoria estoy porque quiero estar contigo,
porque quiero sentir tus caricias porque quiero sentir tu amor.
Sin escapatoria estoy ante ti, ante tu belleza,
porque tú princesa, me tienes atado, sin escapatoria.
Génesis
Cuando algo empieza, empieza bonito. Los primeros momentos siempre son así, inusuales y fuera de lo común. Durante esos momentos, cualquier detalle puede hacerte sentir especial: las miradas fijas, los mensajes cursis, los abrazos tímidos, los susurros en medio del ruido y las manos que se encuentran por casualidad. Todos los gestos de esa persona podrán provocarte un terremoto que quebrará tus cimientos.
De repente, sin dejarte muchas opciones, todo empieza a verse más hermoso de lo habitual. Los colores se avivan, las estrellas aumentan su brillo, las sonrisas se vuelven más sinceras y los sentimientos afloran con mayor nitidez. Te vuelves un crítico de todo y estás más pendiente sobre tus gustos y lo que quieres compartir. Ya no te aburres ni te angustias con facilidad, de hecho, aprendes a canalizar las emociones negativas y se convierten en paciencia. Mágicamente te despegas de la realidad por plazos cada vez más largos y utilizas ese mismo pegamento para atraer a la otra persona. Te empiezas a desconocer porque te vuelves más creativo y te haces más creativo porque te descubres enamorado y te desconoces. Ese es, tal cual, el círculo vicioso más difícil de superar.
Una vez que llegues a aceptar tu situación, relájate. Si luchas contra eso solo conseguirás caer con mayor rapidez. Es como estar atrapado en arenas movedizas. Simplemente deja que fluya, desenvuélvete, come algo y vuelve a dormir. Cuando despiertes de nuevo, respira hondo y tómalo con calma. Ningún sentimiento ha desaparecido de la noche a la mañana. Despreocúpate, absolutamente todos, sin excepciones, se han emborrachado de amor.