PENSAMIENTO 5 (QUERÍA VERTE)

Quería verte, por eso pensé en ti

quería admirarte, por eso vi a las estrellas

pues la otra noche me acordé de ti y de tu belleza.

De tu mirada intensa, de tus ojos bonitos y de esa sonrisa

amplia de alegría, amplia de locura.

De esa forma de hablar, de esos gestitos hipnotizantes,

de esa delicadeza tan tuya, más que ninguna otra, más que nadie.

Mañana quedré verte de nuevo y pensaré en ti

quedré admirarte por eso volveré a mirar las estrellas

pues de seguro de nuevo me acordaré de ti y de tu belleza.

Gata negra

Ella me eligió
Y no a otros más ágiles
Y elásticos gimnastas
De bigotes largos.
Su universo simbólico
Era como un concierto
De John Cage.
Grácilmente roció
Con su orina de almizcle
De gata alunada
Mi maletín negro
De gris oficinista.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemasComo barca encallada en la arenaSenda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en ÓniceBocanadaLa CityCírculo de FuegoEl BosqueTXTConexos (Miami), TajoBosque de latidosVorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

INSOPORTABLE

Esta por acabarse, ya prendí la luz, ya cené, otro día más que desperdicié.
Ya discutí, ya nadie quiere hablarme, todos deciden ignorarme.
No los culpo, soy insoportable.
Deja de responderme, no debería de escucharte, sé quién eres y por eso no te permitiré habitarme.
Tampoco te maltrates, tan solo pasa que nadie se dio el tiempo para amarte.
No los culpo, soy insoportable.
Debo dejar de hablarte, pero no dejo de escucharte, porque llegué a este punto de inventarte.
Nadie te habla, y tienes mucho que decir, la respuesta es esa, aunque no la quieres admitir.
No los culpo, soy insoportable.
Ya la locura se apoderó de ti, sabemos que es así, además aún quedan muchos dentro de ti.
Incluso ellos me odian, tampoco te hagas el bueno, ambos sabemos que odiamos mentir.
No los culpo, soy insoportable.

Harawiku

he tenido mil oficios
extenuantes jornadas
rumiando imprecaciones
sintiéndome solo con vida
cuando evocaba la soberbia
prestancia de los gatos
sus gráciles rodeos
para evitar la autoridad
y así me convertí
en cat lover irredento
malandrín innoble
malgastando muchas horas
de ansiedad
desoyendo valiosos
consejos
soñando desbocado
con nereidas y faunos
ensimismado
con voces del pasado
rumiando una ira nada santa
pergeñando malos versos
ad libitum
mientras miles
con las manos
encallecidas
y furibundas
perseguían sus sueños
silbando epicúreos
como demonios del Ande.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemasComo barca encallada en la arenaSenda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en ÓniceBocanadaLa CityCírculo de FuegoEl BosqueTXTConexos (Miami), TajoBosque de latidosVorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Haikus gatunos

La noche es de los gatos
como tu piel
de mis caricias.

El fantasma de mi gato
tras una sombra.
Silente ave.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemasComo barca encallada en la arenaSenda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en ÓniceBocanadaLa CityCírculo de FuegoEl BosqueTXTConexos (Miami), TajoBosque de latidosVorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Veneno y cura

El centro comercial luce inhóspito 
por la certeza de tu ausencia. 
Las voces resuenan en el vacío de mi alma,
las personas solo son el preámbulo de mi soledad. 
Vuelvo a caer en la decepción,
vuelvo a ser el «visto» en tu existir. 
Pero esta vez jamás volverás a conectarte, 
pues claramente entendí el «nunca más» 
que me deletreaste al amanecer.

Y mi corazón ¿sabrá entender? 
¿Habitará incesantemente 
el territorio estéril de la decepción? 
¿Podrá restaurar su iluso latir? 

Me apena saber que antaño anduvo paralizado 
hasta que fue revivido, 
al último segundo, por tu presencia. 
La misma presencia que se aleja sin armisticios, 
la misma figura que tras de sí solo deja escombros, 
la misma mujer que, 
en su ausencia, 
declaró una guerra ineludible en mi interior. 

No lo sabes, pero eres melancolía, 
no lo sabes, pero siempre lo serás. 

Renacer, 
fue un milagro que tu aroma me obsequió. 
Volver a hacerlo sin ti 
será una proeza 
que ya no me interesa alcanzar. 

El propio veneno es la misma cura 
¿Cómo tomarlo y no morir en el intento? 

La misma herida, 
la misma desazón, 
el mismo dolor, 
el mismo martirio, 
la misma condena,
la misma y repetible historia
de un febrero sin ti…

– Andrei Velit

Cifrado

Mientras los huesos se acobardan del frío y de la vida

he querido señalarte,

ver cómo de lejos pasas por estas líneas sin poder notarme

pero consciente de cada uno de mis dedos

en cada una de las frías teclas

que tampoco saben de mí,

tan poco realmente.

Entiendo que no son posibles los designios

pero hay fantasmas que se encaprichan al azar, lo juro.

Lo juro por la flama tenue que aparenta tu labio,

porque tu voz ajena compite con la mía ausente,

porque a la larga, pasado el café,

la sed no nos distancia.

Aunque tarde tengamos lugar tras la capitulación de la piel:

No te lo repito porque no hace falta:

Ineludibles cáscaras que se marchitan:

Elementos livianos que integran la nada.

Puerta II

De cuando en vez
La luz entre los árboles
Nace muerta
Ya desde el rocío
De algún paraje escondido
Pero al segundo
A tus pies.

De pronto. Brilla!!
Y se esfuerza. Condescendiente.
Tratando de hacerse plana
Ya es tarde. Partieron.

Y van peleando
Entre colores
De un arco iris superior
Que muchos hay que ignoran.

Un rayo de luz cae
Atraviesa nuestro desconocimiento
Sangrando
El otro mal herido
Va descendiendo lentamente
Oteando
Dónde no morirá.

– Ernesto Muro

Inadvertencia

Los detalles se constituyen en lo más complejo de tu ser, puedo jurarte,

pero yo no juro lo sabes,

lo sabes bien y eso que no he querido hablar de amor.

Lo más difícil deben ser las dos figuras negras que ocupan el lugar de tus ojos,

o el color que usurpa la tonalidad de los bellos misterios, sí,

te hablo del cielo o del estío, o si prefieres del durazno,

sin duda te toparás con retazos míos

que harán las veces de palabras que no necesitas,

y eso es lo de menos

porque lo importante es que no alcanzamos a reparar en nada,

ni en el eco estrepitoso con el que invocas los labios

ni en el silencio en el que se arden los cuerpos.

P…

Prometí un poema para ti crear
Pero aun no encuentro las rimas
Ni las palabras ideales
Para poder expresar
Todo lo que para mí significas
Tienes cosas que no han de ser reales
Deben ser manifestaciones
De la mente de este demente
Aquel que solo te ve con ojos hechizados
Aquel que en ti divinos rasgos ha notado
Como una sonrisa del color del alba
Con la misma intensidad
Con el mismo calor innato
También ha visto esos dos luceros
Que llevas por ojos
Esos dos que iluminan mi camino
Y que me mostraron la luz
En ese abismo donde vivía
Ha visto también cosas
Que los ojos humanos no notan
Cosas que un zorro siente
Como tu alma hermosa y llena de amor
Tu radiante aura de alegría
Y tu fortaleza interna
Por eso aveces siento que alucino
Porque no puedes ser real
Tal vez eres un regalo de los dioses
O una maldición del infierno
Pero ya nada me importa
Soy un adicto a ti
Te necesito cerca
Porque si me alejo sufro
La ansiedad me comienza a devorar
Y la oscuridad me envuelve
Pero al verte todo desaparece
Así que no me importa que te trajo
Si los dioses o el demonio
Yo me quedare a tu lado
En esta vida y en las siguientes

Poema 2 una tarde de M

tranquilo despides el día como kamikaze sublime
como general abyecto que entrega sus galones a la posteridad
como sacerdote de secta epicúrea luego de sodomizar a imberbes efebos
tranquilo te plantas
ante la autoridad más indecible más grotesca
y orinas como un gato tocado por un breve resplandor
al costado de nenúfares y templos del Buda
con la risa de un beodo feliz
que no le debe nada a ninguna rata sabionda y titulada
y partes, tranquilo,
hasta tu pequeño bastión.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemasComo barca encallada en la arenaSenda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en ÓniceBocanadaLa CityCírculo de FuegoEl BosqueTXTConexos (Miami), TajoBosque de latidosVorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Puerta XXVI

Le han quitado la vida
Sin máscaras -es un doble mérito
Sin usar las manos –no es un decir

Le han quitado la vida
Sin titubeos –qué duda cabe
Sin prisa –de a pocos, acompañamos todos, no lo recuerdas?

Le han quitado la vida
Sin preguntarle nada –ni un cuándo
Sin matarlo –la sangre nunca secará

Perdido en ti
Sin nada que decirte
Que mejor lienzo

Abriendo tu cuerpo
Siento todos los colores alrededor
Sin pausa
Con aires propios

De tus roces, los sonidos
Las aguas vertientes
Las armonías constantes
Y los segundos inmóviles
Y
El tiempo
Se acaba.

– Ernesto Muro

Fugacidad

El tiempo que me toma escudriñar la noche

es el tiempo que me toma el parpadeo,

la duración de la vida tiene el símil de una manzana

o viceversa,

la calle borra el rastro del desorden y lo remplaza con el caos,

o la voz del viejo, o el que ya no es niño, ni joven, ni adulto,

que no es lo mismo.

En esencia, la vida tiene el lapso equivalente al de la muerte,

de a pocos uno se muere, dicen,

pero quizá morimos varias veces. Repetidas veces.

Cuando llega la mañana tarda lo mismo el parpadeo

o la consciencia o la ilusión

de saberse despierto y estar vivo

o de todo lo contrario.

LA QUIERO CONOCER

La quiero conocer sin tapujos,

tal como es, tal como me mira

tal como me habla.

Como ella es quiero que sea conmigo,

sin apariencias, con esa actitud tan espontánea,

tan fresca.

Quiero que conquiste mi vida y alma,

que yo entre en mis pensamientos y ella en mi corazón.

Conocerla como es tan linda, casual, alegre,

sé que el tiempo dirá, pero igual me arriesgo porque

quiero saber todo de ella, pasar tiempo con ella,

en realidad conocerla.

Puerta CLXXIV

De qué colores
A cuántos amarás
Sin salir de ti
Hacia la misericordia

Repasas
Nada se puede estar yendo
Ni entre tus cabellos
Ni entre las horas, donde caímos tanto
Que ya no recuerdo
Aquel lugar
Donde alguna vez
Se perdió algo indebidamente

Una lágrima
Color del aire
Siempre al lado de tus ojos
Qué esperaba para caer?!

Y sin embargo todo sería distinto
Hoy
Tan solo sí volviesen los colores
De aquel invierno
De aquella soledad.

– Ernesto Muro

Día y Noche

Es media mañana pero el tiempo parece que no pasa,

estoy soñando despierto hasta que me pierdo en su mirada,

esa mirada que me mantiene cautivo y un tanto atónito,

y la dulce melodía de su susurro en mis oídos.

Ya es medio día pero el tiempo parece que no pasa,

estoy enloquecido en tiempos de suspiros,

sus labios delicados y el dulce aroma de su cuerpo,

combinación perfecta que refleja su belleza.

Es media tarde pero el tiempo parece que no pasa,

estoy perdido deleitando algunos de sus dulces besos,

cada día es tan perfecto como ella y su silueta,

y anhelo cada día de sus manos las caricias.

Ya es la media noche pero el tiempo parece que no pasa,

estoy despierto alucinando tenerla a ella en mi regazo,

la ternura de sus ojos y el agradable compás de su corazón,

todo ella es mi pasión, el pequeño reflejo afable de su alma.

Cats

La vi cazar palomas distraídas
en el jardín de mi casa
gata siamesa con nombre de hetaira.
La miré acicalarse un millón de veces
y luego leí en una revista:
“A ellos les gusta ser acicalados. Las caricias
mezclan el olor”.
No pudo presagiar un sueño aciago
entretenida como estaba.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemasComo barca encallada en la arenaSenda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en ÓniceBocanadaLa CityCírculo de FuegoEl BosqueTXTConexos (Miami), TajoBosque de latidosVorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Puerta LXXVI

Están despertando
Millones de segundos
Listos a su efímera vida

Corre
Que se quede un poco de ti
En ellos

Vienen uno tras otro
Hacia esta orilla
Sin descanso
Cargando cada uno su puñal, su aire, sus bemoles.

Y
Llegado el momento
Se lanzan
Al vacío infinito
De nuestras vidas.

– Ernesto Muro

Vértigo

Al borde de tus miedos transitas como de costumbre,

junto a la misma ventana fría que te muestra la fragilidad del afuera,

mientras piensas por adentro y estás peor, te dices,

el filo que separa la vida de la muerte es tu despertador.

Si la mañana es agitada el café te consume,

quisieras que el aire fuese la célula final con la que muere el cáncer,

o el parpadeo temeroso inmediatamente después de una bala.

Sabes que después del paso al vacío ya no hay nada,

o al menos eso te han dicho.

Te enfrentas con el vértigo, en el duelo que paga el doble

o el triple en contra tuya y de todas formas saltas,

eres valiente, te dices,

pero no tienes agallas. Te falta mucho para saber de ti.

Puerta XXX

Camarada sin rostro
Para luego perderse
Tanto trasto a dos pasos
Media vuelta
A tal olvido han llegado

Se encienden a tus pies
Y pasan y pasan
Besando con su aire
La parte hueca de un cuerpo yermo
Y el viento fluye
En las miradas
En busca de algunos, los otros.

Se pierde el paso
A los extremos de tus ojos

Calma camarada
Que hoy endiosan en silencio
Un ave y un árbol
Muertos iban a tientas
Entre rayos infinitos
De días eternos
Anteriores a los tuyos
Cruzando nubosos bosques
De rodillas sobre la tibia sangre
Mirando adelante
Siempre
Cabrón.

Al Che.

– Ernesto Muro

La tarde bajo la tarde

En la tarde tendremos la noción exacta

de aquello que no podemos decir

precisamente porque a medida del paso, el devenir,

resulta más densa la figura de la distancia

que la propia distancia.

Bajo la tarde soy la propia tarde

que desvanece su imagen sin ningún tipo de temor,

no tengo el rezago del adiós y carezco de atadura.

Bajo la tarde redundo entre el final de sus colores

y el origen de su forma. No hay palabra todavía. Ningún concepto aterriza.

La duplicidad es una gran constante de la tarde:

la misma

pero tan distinta de sí misma.

A la espera de una cura

Las noches en prisión arrastran las cadenas
que creímos haber dejado atrás.
Parsimoniosas,
se deslizan como feroces serpientes al acecho.
Se inmiscuyen, se asientan en nuestra piel.

Rebelan un pasado
Donde la máxima victoria no era vivir un día más
Donde las sonrisas no eran tristes muecas de autoengaño
Donde nuestras almas tenían el confort del libre albedrío.
Donde la pendiente de las muertes aún no conocía el cielo.

¿Un amor correspondido?
¿Una caminata de ensueño?
¿Un sutil roce a la libertad?
Trasmutaron los días en incoloros…
¡displicentes!

La presente humanidad
es vigilada por un podrido miedo
que observa, cual terco celador,
desde una zona agreste.
Y resignada,
baja la cabeza y se rinde:
No al virus, sino a su propia estupidez.

Y las matemáticas listas para el conteo dramático
Y el humano quemando el tiempo
a la espera desesperada de una cura.
¿Será posible?
¿No estaremos muertos antes de su llegada?
¿La podremos costear?

Es mejor cerrar los ojos 
hallar la paz
entre las páginas de un libro,
en un solo de guitarra,
en la redención de un verso
en lo insondable de tu mirar.

Crear para liberar
Liberar para curar.

Pero al abrir los ojos,
Soy incapaz
de hallar una cura
como ellos
incapaces también son.

No hay arte que los encienda
ni necesidad que necesite de aquel calor.

Del arte que fluyó por entre mis venas
Que se inmiscuyó por cada resquicio de mi ser.
Por entre este saco de podredumbre
que apenas a un alma exangüe cubrió
y que ahora se va para no volver.

Revitaliza, sana.
Como el ronroneo de un gato a la luna.
Como el voyerismo de unas estrellas en extinción.
Como la respiración de un pequeño ser en una cuna.
Como cuando eras parte de la revolución.

La noche baja su telón
Y con ella las cifras en rojo
Se intensifican y conmocionan
¿Nuestro fin será tan aburrido?
Los fuegos artificiales que nos prometieron ¿dónde están?

Mientras que un hombre recibe el encargo
de preparar el himno al adiós,
El mundo alista su traje más mustio
Los bancos aún se niegan a bajar sus tasas de interés
Y los presidentes levantan bandera blanca
aceptando su necedad…

Los humanos seguimos aquí,
Los humanos seguiremos aquí,
¡Soñando!
En este,
o en el otro mundo.
¡Ya qué más da!

– Andrei Velit

Puerta CDVI

Decadencia en avance
Tan llena de vacío
Presencia fulminante.

Luz del frío
Ocúpalo todo, hasta los violines y el piano que huyen
Maldiciendo
Por novena vez
La Batalla de Vitoria.

Pasos idos
Tres segundos atrás
De pensamientos de ahora
Tan veloces de alma

Al paso de luces básicas
Fulguran en tu cuarto oscuro
Sol y Luna en entredichos
De Dante en el infierno de tu cuerpo

Soportando en vilo
Tu amor oceánico
De tierras firmes
De olvido.

– Ernesto Muro

Puerta IV

Náufrago citadino
Sé que pasas
Que subsistes

Y que extrañas el anochecer
En tu mansedumbre

Y que avanzas
Cual Quijote humeante
En busca de nueve monstruos azules
Que nutran tus demonios
Sin tanta súplica ya ahogada
Ávido de luz crepuscular

Y que en días como estos
Iluminados
Odias
En silencio
A solas con tus sanchos
Rosinando tus rabias

Y que te obnubilas
Con tanta realidad que podríamos cortar el aire
Alrededor de ti
Sin más que el ruido
De tu dicha eviterna.

– Ernesto Muro

Puerta LV

A la misma hora corta, casi imperceptible
El sol recoge presuroso
De la tarde
Su manto de luz honda
Tendido sobre el Mar de Tales
A extremos sin origen ni fin.

Y en ese instante
Las ansias fluyen
Arrasando las súplicas y el llanto ajeno
Enfermizo
Y cómplice
Del pensar siniestro
Indubitablemente de uno solo.

De venas hechas girones del tiempo
Acaso recodos del olvido
En clara oblación a la euforia
Ardiéndose los labios
Fustigando el aire
Hiriéndolo mortalmente
De libertad profana.

– Ernesto Muro

Suicida

Son monomanías del ánima mía,
si el deseo es conocer razones,
tú tendrás que responderles,
muestra tus ojos de demonio,
la maldición de todas mis historias,
dulce castigo de Sísifo
volviste a mis amigos, mis enemigos,
a mis amores solo polvo.

¿Realmente merecía aquel odio?
Al condenarme te has condenado,
mi funeral será tu tribunal,
el miedo de tus pesadillas
será mi espectro,
pobre inocente, pagué por tus crímenes.

Lágrimas furtivas entre pliegues
de una sonrisa de luz artificial,
conocen más de mis insomnios
que los libros nuevos sobre mi cama,
quizá jamás serán leídos,
pobres inocentes pagaron por tu crimen.

Doy una milésima oportunidad
a una moneda lanzada a una fuente
de los deseos,
el mesías jamás vendrá,
el mismo que te puso en mi camino,
cuando tu nombre está escrito en mis páginas,
la esperanza no es esperanza
viene de la caja de Pandora,
quizá, ni siquiera es tu culpa,
quizá es mía sólo mía…

Por todos mis atajos te encuentro a ti,
vil centinela, solo escapar
de las reminiscencias de tus ojos
cuando miro al único que ángel
que no se ha ido de mí,
pobre inocente, paga por tu crimen.

Quiero apagarme con la melodía del verano,
Werther espera mi llegada,
sé lo que haré una mañana de julio al despertar.
Cuerdas, pastillas o ríos de sangre
el final es el mismo siempre…

¿Me ahogaré en el mismo río de silencios?
No hay más remedio para mí,
tu maldición está en mi piel,
chamuscada y podrida,
la muerte quiero conquistar
pues es el único amante que dejaste entrar,
y entre sus sombras dormir en paz.

¿Dónde encuentro valor para la frontera cruzar?
Entre el sueño vivo y el muerto
¿Dónde estará, cuando será?
¿Cuál es la calle por dónde me espera Werther?

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

Puerta CCXLVI

Qué sano me siento así de indignado,
Tan crepuscular, tan cadavérico de alma.

Solía decir, casi en silencio, aquel Ser vaiveneante, entre las nubes, solitario.
Asomándose con miedo hacia el abismo.

Señor Aire
Cuándo te veré en calma
Silbas y pasas
Eólico
Nunca permaneces
Qué designio el tuyo !!
Quién fuese tu aliado eterno !!

– Ernesto Muro

Ven, escapemos de Latinoamérica

Ser centinela a tus espaldas.
No me sirve de nada, al menos si fuese.
Conocer los peligros que cruzan tus pasos
Y los sonidos de las hojas secas en invierno.
Brillos en mi ocaso, señales en mi sueños.

Las brujas recorren el páramo cuando el sol descansa entre tus montes.
Mi espada no desenvaina, esperando el momento preciso de apuñalarme una, otra y otra vez, cada una más profunda que la anterior.

Tu sombra sigue caminando por una senda de luz tan hermosa como tu propia existencia.
No puedo dejar éste lugar, o quizá sí.
Necesito dejar de pensar en ti, o quizás no.

En este mundo que preparé en mi cabeza,
mi realidad es más ligera.
Sé que esto me está destruyendo,
pero me siento feliz.
Si me dieras un segundo,
te daría mi vida entera.

– Chopper

Mi himno blanquirrojo

(I)
Déjame que te cuente hermano, lo que es ser peruano
Acá aprendes que por más que estés cuesta abajo
Nunca doblega, tan solo te esfuerzas a seguir luchando
Para llegar a la cima como nuestro pasado nos ha enseñado.

(II)
Que somos un pueblo que sufre pero se levanta
No se resigna a someterse y siempre da batalla
A lo que se presente sin temor al hombre, ni a nada
Como Tupac resistiendo y demostrando nuestra casta.

(Coro)
Agradecido de la fortuna de vivir en esta tierra
Orgulloso siempre de la historia que te rodea
No hay manera que no sientas esta bandera
Cuando la ves flamear reconoces su grandeza. (BIS)

(III)
Somos todas las sangres queriendo salir adelante
Fuerza obrera, soñadora siempre triunfante
Aunque golpeada, ya sabes, si no se sufre no se vale
Por eso así seamos libres, elegimos malos gobernantes.

(IV)
Pero seguimos dándole cara al futuro incierto
La situación actual no es la mejor, es cierto
Hay mucha incertidumbre, demasiado miedo
Pero no hay partido que juntos no afrontemos.

(Coro)
Agradecido de la fortuna de vivir en esta tierra
Orgulloso siempre de la historia que te rodea
No hay manera que no sientas esta bandera
Cuando la ves flamear reconoces su grandeza. (BIS)

(V)
Así que hermano, por si lo olvidaste te lo recuerdo
Debes ser aguerrido como Bolognesi y nuestros demás ancestros
Que el futuro nos llama para que sea nuestro
Por eso me puse La Rojiblanca para escribir estos versos.

(VI)
Ya que fácil sería enaltecer mi patria con majestuosos calificativos
Hacer una prosa con refinadas y rebuscadas expresiones con motivo
De tu día festivo, pero quise ser más productivo
Conmemorando en cada rima que escribo: ¡Que somos!, ¡De donde somos! y ¡De donde vinimos!

– Diego Nuñez

Puerta LXIII

Cómo podría decirlo
Si contra tu aire
Ya no fluye aliento
Culpabilidad. Estancia obligada.
De tu santuario
A lo mundano que nos avejenta la mirada
De tanto tamaño
De traer lo lejos a tu lado izquierdo
O a tu bolsillo sin oración completa

Si acaso fuese tu capilla
Un adulterio oculto
Detrás de todas las cosas
Idas a destiempo
Entre tu y yo, en masa, en montones de minutos
De súplicas disfrazadas de canto

En tardes en las que vestías tus árboles
De contradictorios

Entonces entendería el por qué
De tus misas
A solas.

– Ernesto Muro

Soy una bandera

Soy una bandera rojiblanca
flameando incólume
ante los crueles vendavales de la historia.

Soy el árbol de la quina, la vicuña solitaria y una cornucopia vacía.

Soy tu himno al mediodía,
cantado de norte a sur,
con solemnidad.

Soy todos los ancestros corriendo por mis venas.
Soy el cacique de una rebelión que ante el destino se levanta.
Soy un balcón escondido, proclamándote la independencia.

Soy el monitor Huáscar
surcando al enemigo
presa por presa.

Soy ese último cartucho
quemado con honor
en nombre de la libertad.

Soy el sacrificio de la vida
surcando los parajes del cielo
bajo los colores de mi patria.

Soy un pueblo condenado, con resistencia a la tiranía.
Soy la lucha campesina por toda la sangre derramada.
Soy todo lo perdido y una herida en la memoria.

Soy la vanguardia del cigarro y el cuento de la insignia.
Soy un huaynito para el frío y una calurosa marinera.
Soy la voz del zambo Cavero y Avilés con su guitarra.

Soy una piedra negra sobre una piedra blanca.

Soy la bandera de una plazoleta desierta, sofocándose en la costa.
Soy la bandera de una escuelita olvidada, en lo más alto de la sierra.
Soy la bandera de un bote adormecido, entre la noche y la selva.

Soy la identidad en el rostro de tu gente,
el dolor punzante de un par de siglos
y todas las escarapelas de mi infancia.

El Perú es su gente

El Perú es su gente,
sentencias,
y es cierto porque
nosotros definimos las cosas,
nosotros alzamos la vista
y gritamos ¡Huascarán!,
al ver su pico abierto en búsqueda del cielo,
nosotros caminamos
y descubrimos nuestros pasos,
esos que antaño forjaron los caminos,
Qhapaq Ñan, la gran serpiente del mundo;
fuimos nosotros,
su gente sudorosa que contuvo el mar,
la arena de sus playas,
la misma gente que lloró por las orillas,
por las rocas,
la que luchó contra los yugos
y resolvió las ataduras,
la que persiste en pie
incendiando jaulas,
bebiendo del agua dulce de los mayus,
rezándole a las q’ochas,
a los apus tutelares;

de algún rincón nacimos nosotros,
unos del yuyo verde y sincero,
otros del sol y del oleaje,
hijos de Grau,
de las vidas que perdimos,
de la espuma y el orgullo,
del mar, la tarde,
la calma del Pacífico;
otros más bien alumbramos
de la tierra,
de la sed de nuestras pampas,
de las espinas pétreas que punzan
las nubes
y se mezclan con los cóndores,
de la nobleza
de la Pachamama,
del maíz y de la papa,
venimos también del polen,
de la lúcuma y su esencia,
somos cantuta y pisonay,
y florecemos siempre,
somos semilla,
fruto.

Llegamos de un solo lado,
pero también de varios,
crecimos de Caral,
de sus lejanos misterios,
fuimos siempre una mistura,
un perpetuo mestizaje,
nos hincamos bajo los mismos dioses,
Viracocha,
bebimos del fuego
y de la chicha,
cubiertos de textiles imposibles,
fuimos síntesis
de una sola memoria,
Wari,
quechuas, chankas y yungas,
fuimos todos Pachaquteq,
bañados de oro
y bendecidos por el Inti,
nuestra gloria es nuestra historia,
el sendero
por el que brilla nuestra sangre,

la patria,

la esencia de todos los rincones,
Amaru,
Melgar,

el sinfín de todos nuestros
nombres.

El Perú es su gente,
sentencias, sí.

Nosotros.

Dichoso desde el nacimiento

Nací en el país más lindo del planeta

Ese que tiene los más paradisíacos paisajes

Con montañas que están sobre las nubes

Una selva inmensa que no se acaba en el horizonte

Una costa deslumbrante con oasis en su desierto

Y un mar que es tan frió, que existe para entibiar nuestros corazones

Porque el peruano es cálido de nacimiento

Calidez que notas en su sonrisa

Calidez que sientes en sus abrazos

Calidez que ves en sus ojos

Nací en el país más hermoso del planeta

Este que tiene un himno que te activa la adrenalina

Este país donde todas las razas se unen

Y crean una nueva, la raza peruana

Esa que nunca se rinde ni baja la cabeza

Esa que se ha levantado de todas las adversidades

Esa que cuando un compatriota lo necesita estira la mano y lo ayuda

Nací en el mejor país del planeta

Y estoy orgulloso de eso

Orgulloso de su historia

Orgulloso de su gente

Orgulloso de su cultura

Y más que nada orgulloso de poder decir…

QUE SOY PERUANO

Hoy, te amo Perú

Hoy, repican campanadas de felicidad patria,
colmando de alegría los pechos compungidos,
de peruanos sufridos, golpeados y asolados por una pandemia y
por una corrupción tan letal como la primera.

Hoy, hombres, mujeres y niños entonan a voz en cuello,
la magnificencia de los colores de sus entrañas,
del blanco de su alma, y el rojo de sus venas que impregnan
una bandera de lucha y esperanza.

Hoy, copas tocan el cielo, repletas de néctares y ambrosias
donde Dios con un resoplido mágico, bendice esta tierra divina y sagrada,
cuna de poetas amantes y valientes,
y camposanto de indómitos rebeldes que sonríen a la muerte.

Hoy, guitarras y requintos trinan y agolpan con severidad su cajón,
instigan a las notas más tristes y más dulces, a recordar nuestra
alicaída historia, llena de episodios de desilusión como capítulos
de triunfo y de inexorable gloria.

Hoy, politiqueros se llenan las fauces de promesas y paparruchadas,
repletas de inmisericordes y demagogos discursillos, que procuran
sanar los corazones de treinta y tres millones de guerreros, que aplacados
por estos mismos anhelan la ilusión de un Perú mejor.

Hoy, 28 de julio es día de júbilo, de alborozo y regocijo,
de cervezas heladas y valses criollos,
de jacarandosa jarana y de un buen ceviche norteño,
de besos cándidos de nuestra madre y de abrazos de reconciliación con nuestro prójimo.

Hoy, te amo Perú.  

Patria del alma

Mi patria es una ola soberbia
de un mar entrañable del Norte;
un cementerio marino en silencio;
una catarata furibunda en el bosque;
un puquial enamorado del musgo;
una fiesta del agua en la puna;
una aldea de pastores errantes;
una comarca de nubes apátridas.

Mi patria tiene la edad de los nevados;
tiene el lustre de las pinturas murales
de ciudadelas de barro majestuoso;
tiene el fulgor de las dunas rutilantes.

Mi patria es una caleta de pescadores;
un altar de sacrificios muchik;
un regazo maternal expectante;
una marcha de estandartes vibrantes.

Mi patria es una colonia penal
de viejos luchadores sociales;
un valle agrario donde anidan cernícalos.
Una isla de mil lenguas y mil banderas.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Mi Tierra

A las veces que bebo historias
llenas de recuerdos,
de mi país ya casi añejo.
De las tierras encumbradas,
de los mares apacibles e impredecibles.
En tus costas ardientes,
de tu sierra fértil,
de tu selva frondosa.

Veo lluvias que desembocan
en tus ríos,
de tristeza y esperanza.
De vientos olvidados, en alturas frígidas,
de tus hermosos glaciales.

El lugar que me vio nacer,
el lugar que me vio crecer,
que me vio sufrir.

Recuerdo esa lluvias diagonales,
que cubrían las lagrimas tardías.
Me ayudabas a callar las huellas
del pasado.

Mi país amado, bendecido y latigado.
Donde mis pies pisen,
me das la bien aventura.
ciño fuerza al cálido lomo de tus atardeceres,
ciño esperanza para los nuevos amaneceres,
ciño lo indefectible de los anocheceres.

Vamos libres donde me lleves,
mi tierra amada, mi tierra incomprendida y milenaria.

Puerta XXIII

Si me preguntases
De dónde saco las palabras
Te diría
Que…
Las descuelgo del aire
Se las robo a la gente sin que lo note
Las respiro cuando me estoy ahogando
Las escarbo en una y mil pieles
Las encuentro en los sueños de todos
Se me presentan como intrusas en los senderos nocturnos
Me llueven
Se me rebelan en los silencios, amenazándome de muerte
Las escucho perdidas en canciones muertas
Se me clavan como dagas de plata al amanecer
Las rebusco entre rendijas del tiempo
Las descubro huérfanas
Las sorprendo clandestinas en las fronteras del algún amor por partir
Las repaso en mis recuerdos
Las rescato antes de caer al abismo sin fin de mi olvido
Y claro
A veces
Como hoy
No las encuentro

– Ernesto Muro

Dark poet

I

princesa gótica / una dulce epifanía
es tu voz que abrillanta mis horas
de mórbida adolescencia
en medio de susurros gatunos
y plazas sórdidas
escapando de la autoridad
tus gorjeos evanescentes
son un bálsamo posmoderno
en esta urbe de palomas esquizoides
cómo rememoro esos días
de indolente soledad
cuando tu venéfica mirada
de sacerdotisa moche
me incitaba al Caos
y yo ensimismábame 
y eludía la muchedumbre
y esquivaba las esquirlas 
de las bancas dinamitadas
por doquier

II

he dicho que tu voz era mejor
que un orgasmo en plenilunio
princesa gótica / mejor que
Cannabis sativa
en un balcón mudéjar
lleno de gatos angoras 
y no hay necesidad de clamar al cielo
solo vibrar con los acordes
de una canción de los 80 
bien dark 
en el idioma del enemigo

III

ahora todo es caos / soledad / delirio
mientras las veredas me musitan
el nombre de una ciudad costera
y yo voy a la deriva / sin rumbo
solo tu aliento de gata herida
princesa dark
mi adorable Némesis

IV

y caigo en la cuenta
de que te estuve buscando
todo ese bendito 1992 
en cada muchacha que conocía
en cada encuentro furtivo 
lejos de mi lar

V

oh dorada época de mis veinte
cuando todo era posible
y el ulular de las sirenas era
como un concierto de Vivaldi
yo te buscaba proterva Noche
y esquivaba tus baches y riachuelos de orines
y escapaba de los barrios 
de quintas antiguas y de brisa marina
oh Musa de mis más oscuras intenciones
Erato de caderas rollizas
y piel canela / adónde te largaste
por esos años de bombas y represión
de qué callejón de un solo caño
o casucha de esteras
emergiste / tendiéndome la mano
con toda ternura
y me guiaste
desde la infranqueable soledad de tus bucles
no supe encontrar tu ternura
ni aquilatar tu vesania
solo mi padre vio mi vocación /
por esos terribles años
cuando se sublevaba el viento
en los patios de la infancia
década del 90 como un grito destemplado
de pavor 
ningún sitio era seguro
por esos años / sin cannabis /
ni ansiolíticos
solo tú podías devolverme de golpe
lo que yo jamás debí perder.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Cigarrillo

Soy infumable, estoy roto, soy desechable.
Perdí mi filtro, ese que te hace sentir todo más suave, ese que te protege de ciertos males.
Quisiera consumirme, exhalar estos negros sentimientos, que se formen nubes negras a mi alrededor, pronósticando dolor.
No hay llama que me prenda, ya no siento ese calor, no hay quien me fume, no hay quien me use, tampoco que me quiera.
Soy infumable, estoy roto, soy desechable.

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Etéreo

Si, soy aquello que golpea tu ventana,

raudo e impaciente, veloz y ruidoso. 

Soy aquello que tiene forma del simple toque con tu ser,

aquello que te acaricia cuando quieres libertad. 

Entro a veces entre tus cabellos de obsidiana,

los sacudo entre su aroma cubierto de deseos, de su olor inherente. 

Toco con frecuencia tu rostro cada vez que abres tu ventana,

te acaricio con fuerza, como si el mundo se fuera a acabar,

siento así que soy tuyo y que tu me perteneces. 

Siempre llego a mi parte favorita,

ahí cuando rozo tus labios,

los toco llenos de ese aroma carmesí,

me ahogo ahí hasta sentir tus besos. 

Toco tu piel hasta cansarme,

te acaricio plena y completa cuando me das la libertad sobre ti. 

Y siempre me das la espalda cada que cierras tu ventana,

allí donde no puedo llegar,

donde mi frialdad no te puede alcanzar,

no te puede tener. 

El deseo me retuerce a su merced,

silbo fuerte si acaso me puedes escuchar,

sueño completo inacabado,

el sueño de tocarte hasta el amanecer. 

Golpeó más fuerte, cuando la oscuridad se desenvuelve,

cuando duermes sin saber que existo. 

Allí donde en tu lecho quiero estar,

allí donde jamás me dejas entrar. 

Si, soy el viento, que te anhela desde siempre.

Qosqo

La noche está hermosa.

Desde una banca de la Plaza Mayor
puedo ver tus calles
y tus casas
junto a los faroles naranjas,

el puchito infaltable
y el friecito
me hacen quererte,
no sé,

quizá porque me has visto crecer. Me es inevitable reafirmar lo que son cada uno de los rinconcitos por donde te estuve, y tu gente, qué bonita tu gente. Dos nombres llevo grabados, la Doña Rosita y la Sra. Blanquita, con el permiso de los que –como yo- nos escapamos para nuestros picantes. Sinceramente te respeto, porque así me enseñaron mi madre y mi abuela, a querer tu pachamama, siempre, para todo en la vida. Bajo ese tu cielo cambiante tuve nostalgias y muchas alegrías, son testigos mi familia, el colegio, los amigos, y el Cienciano del Cusco. Siento temor –a veces- cuando al mirar tus imponentes piedras reparo en que son sagradas, como la vez en Machupicchu a las orillas del Urubamba, solo y de noche. Tenía toda la razón el Cholo Nieto, Qosqo willkaskan sutiyki (Cusco es tu nombre sagrado).

Y qué más, Pachamama

I
Y qué más, Pachamama
si ya no hay sangre pura

si se han llevado el oro y la creencia

y me arde la piedra labrada
bajo el sol que llora
por sus hijos.

II
Qué más que puma,
llaqta y wasi

si seguimos aquí
siendo incas
siendo dioses.

III
Qué más
si la hoja de coca nunca muere

en ofrenda
en la cocha
en la chuspa
en la boca

y nos cura
cada noche.

IV
Qué más que un caminito
del qhapaq ñan
que llega a casa
y me guarda los pies cansados
con mi madre.

V
Qué más

si no quedan lágrimas para sollozar
sobre un Machu Picchu

de cartulina.

VI
Qué más
si perdemos el sentido

del apu
del ancestro
del campesino
del ande.

VII
Y qué más, Pachamama
si nos haces falta

y solo tenemos
este manto de estrellas
brillando sobre nuestros chullos

al infinito.

Cusco Inmortal

Ciudad inca
Única en el universo
Solo tú tienes esta magia
Capaz de cautivar a cualquiera
Opulenta en historia como ninguna

Inmortal ciudadela
Nunca me cansaré de verte
Motivas mis más locos sueños
Omnisciente de ellos
Reanimas mi corazón moribundo
Tentándolo con promesas de grandeza
Algo parecida a la tuya
Legendaria ciudad de los incas

Contraste verde y cielo

Verde y verdes
en un cielo totalmente despejado
uno se quema en el sol
y uno se congela en la sombra.

Verde y verdes cristalinos
sobre los cerros de los niños
verde amarillo como alfombra de amantes
y verde luminoso para las familias que hoy no lloran.

Verde y verdes
sobre rectas canteras
sobre históricas figuras
sobre la humanidad.

Verde bajo nubes grises
hoy he decidido
mi corazón es verde gris como la lluvia que se avecina
como esta tierra. Gracias Cusco.

Cusco

Aquí se forja el sol
y nacemos todos.

La leyenda de nuestra carne
se refleja sobre tu tierra
y nos conecta
con tu centro inagotable,

en tus calles nuestros ojos,
en tus chacras nuestras manos,

tu bandera son los apus infinitos,
Salkantay!
la espada de nieve,

en tus piedras la memoria de tu gente,
Pachacuteq y Cahuide,
la añoranza de tu tiempo,
Tawantinsuyo y Qhapac Ñan,

las raíces de la resistencia.

Sobre ti los Túpac Amaru
y la grandeza de tus sueños,

tus llaqtas inmortales,
Machupicchu
y la cima del Ande.

Qosqo tu nombre.

Invencible tu voz.

¡Cusco querido!

¡¡Oh!! Cusco querido, majestuoso e imponente,
en tus piedras están gravadas aquellas grandezas de tu pasado,
y el Qoricancha como testigo,
realza la grandeza de aquel imperio añorado.

¡¡Oh!! Cusco querido, esplendoroso y creciente,
en tus muros las piedras esculpen tu nombre,
y el Machupicchu que es tu prestigio,
da testimonio de tales encantos.

¡¡Oh!! Cusco querido, eterna y opulente,
verbo supremo de la historia y cultura,
el Sacsayhuaman glorioso como vestigio,
es la huella de tus antiguos vasallos.

¡¡Oh!! Cusco querido, en este día te festejamos,
ciudad de los incas y visitantes estupefactos,
papa y maíz, al mundo salvaron,
eres ciudad imperial, el ombligo del mundo.

Kausachun Qosqo

Sacra ciudad pétrea
que se erige
para construir el tiempo,

suelo de mil tierras
impermeables al olvido,

la rutina del hombre
bajo el pálido sol de invierno,

imperio de milenios
doblegado por los siglos.

Aquí, la sangre es oro y viceversa.

Los muros conversan silentes
y las montañas forjan amaneceres dormidos.
Los rostros son dibujos ancestrales
y por las calles corre el pulso de los muertos.

El cielo llora amargo,
cuida a sus hijos.

En tu pecho, la raíz nos cruza el corazón,
las garras sísmicas reposan felinas
y tu lomo fluye hasta el hastío de los huesos.

Dulce savia de sincrético eucalipto,
mis llantos se han quebrado en tus quebradas
y los chihuacos vuelven a las pléyades
como un paisano retorna a su nido.

La luna te viste de gala

y nuestro árbol florecerá orgulloso
a vuestra estirpe,

y tu himno te cantará por siempre
hasta el desgarro,

y mi cuerpo se fundirá en tu vida
inmortal.

¡KAUSACHUN QOSQO!

Retorno

En la tarde volveremos,
tardecito.

A quitar las hojitas del patio,
buscando a nuestro perrito
nuestra gatita.

Anochecerá
temprano,
y tomaremos cafecito,
como todos los días,
aplacando el frío
escuchando la lluvia.

Volveremos a estar cerca,
juntitos,
con la radio prendida
y el agua hirviendo.

Tardecito volveremos
tardecito volviendo.

Manu

I
Fly from the west – soar down Peru’s dusty spheres,
Cusco – hard town, alpacas rest, altitude dares.
Now to replenish the current, now come,
Must reheal, needs conserve the Amazon.
Eagle upon high, I meet with Andean glare –
Mask upon stones – thin signifiers, thin air.
Car exchange, what whites here be smuggled?
Take sharp turn, pass by Inca struggles.
From range to range we rove, by cacti led –
Stop here, see skies, water, break the sweet bread.
Salvacion – within the jungle it snakes, simple streets,
Casual vultures scan the land, boys and dogs play, lizards sneak.

II
Ceaselessly drag by, beaks dart before red-breezy, lofty clouds,
Round still, close-linear, weepy mists the dark green softly shroud.
Slender cecropia branches outstretched, ‘tis slight, some storeys,
Stirs to the parrot, its vantage, ‘tis backed by azure glory.
At a sudden, there moving throughout the wood,
Twixt leaf and peeps, spindly raucous neighbourhood.
Green swooping bird, perches afar, soon turns, soon sings,
Why not then straight-plumed into sheer canopy flings.
Back to the trunk I look up, too many arboreal shapes to focus my gaze,
All caressed by kind beams, blurs the edge, shaded points swirl to and fro, nestle in lustrous haze.
But just above, soundly clinging in the din,
Silky silent grabs of brown capuchin.
Skip through the world’s lungs, I draw charms sweetly,
Sleek-tipped butterflies flit via palms neatly.
Doubtless by ear, always by eyes to miss,
Seething murmurs of small-eyed populace.
Deep in the stems, loose-grounded, therein breeds,
Teem in the air, drop to the growth; fair seeds.
Jungle breathes, lives, mostly non-visible signs –
Hoatzins crash, perfumes buzz, draw bites, smell the swine.
Pitfall! Chuck the spill, check, spell the possum,
Next step, muster, duck each zealous blossom.
From the verdant war, escapes to the flint,
Hops in the melting noon, braves its fierce tints.
Occasional, now clear:
Day-moon sober but sere.
Roll through utopia, at a saunter –
Light soles, light soul, clean thinks, clean laundry.
At the lodge, dinner, day’s good strolls confess,
Some jokes, candle, molls, a game of chess.
Coffee, work discuss, wrong talk I pardon,
Ponder bees, raincoat, walk in the garden.
Softly ignore the modest rain-sheets,
Ripple-blazes main distract, drenched in heat.
High as sun, wing-songs paddle lush airs, but hence, believe?
Quiet hummingbirds straddle each swing bush fast-gently.
Time falters, lack pendulum to set rhymes,
Only slack Oropendula’s wet chimes.
Back forth thus molten sky crux is volleyed,
Sheen, thrust-merged, seeming flux, would be solid!
Yep, the day may speed mellow,
But not so, feathers red and yellow.
Amusement, those minor orbs hung in indigo.
Curve-honeyed sweeping malevolent glow.
Swagger midst vine, swerve shadows, steeped in bog,
Thrash dagger, bestir a poison dart frog.
Put torch to the noir, bring out pupils, skins,
Crawl beyond the log, record their patterns, tinge.
Skilful forest wandering, mournful call at night,
Darkened rustlings – jaguar perchance, out of sight.
Wide ranging light arrow, strikes clean, ‘fore the sonic,
Champion thunderbolt’s aloof recognition laconic.
Can you spy our crescent, sat on wispy shelf?
Unsound atmosphere, soundless, gathers itself.
Pacas, tapirs, they sprint in the black thrall,
Where they flee, what spiders, do boas curl tall?
Rasping squawk, sliding strains, clay chirps, echo dim-sparse,
To feel with brain sprung shimmered audible collage.
I remember there, brilliant petals lined the floor,
Ocelot footprints made their way – took note, signed the score.
Senses on thrust, all-crawling, hundred on slant,
Tiny line, silent steps; behold leaf-cutter ants.
Tenacious terrain, stumble, kick the boot,
Tumble sometimes, up-and-down, trip the root.
Careful now; nigh poised within viscous soil,
Stare him down, toy with stripy vicious coil.
Grounded leaves are broken, twigs are feeble,
In plight of restless mean-turquoise beetle.
Rest a moment, they white-eyed parakeets I saw?
No, hear its call – ‘tis the blue-and-yellow macaw.
Spot to spot, views open out to highland,
Eat lunch, consider calm flowing diamond.
Past the bush, at a rock’s throw, encamped in maroon,
Pours into the hole, lowly green-sinky lagoon.
Across the clear – contrast to forest’s still,
Weightless fury – flaps by neon-cobalt thrill.
Seen on the stone, thick glint, metallic blue,
Peels away, dragonfly of rapid hue.
Seeping in parts, dancing, leaping streams,
Keep sharp, see prancing salamander gleam!

III
Easy to be ‘whelmed by Amazon’s vibrant power,
Wheel around in trees, view the scents, hear the flowers.
When we lose the track, out of step, world at schism,
Spin there, check the line, keep the tack, grasp the ribbon.
To plant the seed, shed the bad, have the verve,
Learn in one – protect the reserve.
Between us and nature, impossible is severance,
How why therefore break it, where is our reverence?
To sustain, not profit, should be our topic –
Digits rocket – all the while, tropics dwindle.
Away I go, recall those cloud-pufts simmering,
Bird tweets like multitudinous gems glimmering.

– Jack Snoddy

C19

Tiempos difíciles llevan los vientos.
Las maravillas las recorren los lamentos del botones.
Las calles asfaltadas están semisecas de muchedumbre, llenas de vientos.
El sendero virulento lo recorren: pobres los ignorantes,
          Informados, los ineludibles héroes de lo que traen los vientos.
Se enjaulan humanos, se echan al viento las aves, copulan los osos.
Los besos y abrazos se dicen ser armas, alejarse es ahora un acto de amor.
Las distancias siguen siendo sociales.
El hermoso mendigo de la silla de oro, no se siente atendido.
Se subsidia la pobreza, pero no se satisface el hambre.
¿La democracia, busca en el capitalismo, socialismo? ¿Qué vientos son estos?
Al oriente de Mao se le sigue viendo culpable de lo rojo que se tiñe el mundo.
Los Estados a los que Whitman dio voz, ya no sabe de amigos, refuerza intereses.
España ha bebido del cáliz. Tiempos difíciles.
Las góndolas flotan en aguas claras del Gran Canal,
          se renace cremando senectud. Dolores se llevan los vientos.
Ecuador no encuentra formol para sus errores. Hedores se llevan los vientos
Pasamos, de las marchas, a las distancias.
La humanidad,
          no necesita del hombre ¿necesita del hombre humano? Necesita del hombre humano
Los vientos llevan los tiempos difíciles.
El tiempo trae cura.
La cura para la desesperanza: poesía.

– Jhiwsell Vargas

SOBRE EL AUTOR:

Comparto lo poco que aprendí. Busco con las letras lo que no encuentro con los números.

Día 1 de 40: Tengo miedo

Tengo miedo…
de olvidar tu alma
en otros ojos,
de arrancarme tu sonrisa
como un poema de mi cuaderno.

Viajar libre,
sin tu carne,
sin tu suspiro,
sin tu frío cariño,
hacia el otro lado del olvido
dónde te dejaría en paz.

Si añoro
diseccionarme entre tus besos…

Tengo miedo…
de olvidar…
si en tus ojos
perpetuos
se grabaron los míos,
además de mi fe,
alma,
sangre
y suspiros.

– Jhiwsell Vargas

SOBRE EL AUTOR:

Comparto lo poco que aprendí. Busco con las letras lo que no encuentro con los números.

Profanar lo sagrado

Lo sagrado de la virginidad
profanado en una noche con el amante,
desafiando la pureza del cuerpo
con manchas de semen en el pecho.
Lo sagrado de la masculinidad
desafiado por tus ardientes deseos
de otro hombre detrás tuyo
cumpliendo el rol que te dijeron que era tuyo.
Lo sagrado de la patria
se queda como una mierda
cuando aprendiste historia
y tu bandera es una tela.
Lo sagrado de la vida
se desvanece cuando pudiste tomar una decisión
sobre tu cuerpo
y tu propio destino.

Lo sagrado se vuelve normal,
y tu vida está automatizada
eres un ave que cree ser libre
encerrado en barrotes de prejuicios.
Ojala podamos profanar lo sagrado
y caminar agarrados de la mano.

Manifiesto posmoderno gatuno

Escuchad hipsters, anarcopoetas,
diletantes supremos
escribo desde mi teclado Genius
pero no me creo mejor que ustedes
he transigido tanto
como el peor de los escritorzuelos.
Yo fui sindicalista, agitador,
editor de fanzines y de diarios
de muy escaso tiraje
he alimentado mariposas y aves
en el crepúsculo de la nostalgia
escuchando a Herb Albert & Tijuana Brass
(“El Toro Solitario” es un gran himno).
No busco distraerlos
ni apartarlos de su mundo online
lleno de microchips
muy alejado del ☼
solo estoy haciendo un llamado urgente
mientras recupero la plusvalía
que me extraen a diario.
La humanidad entera está en peligro
y no precisamente la del mundo online
Esto ya lo señaló Ferlinghetti
y mucho antes otros.      

Escuchad hipsters, anarcopoetas,
diletantes supremos,
jóvenes millennials
las luciérnagas brillan
más allá de los hilos de fibra óptica,
el verdadero cambio de estructuras
se dará cuando dejemos
salir nuestro instinto gatuno
refractario a la autoridad central.
No podemos sublimarlo más tiempo.
La autoridad central es enemiga
de todo lo gatuno.
No estoy inventando nada que alarme.
Los gatos son disidentes innatos.
El gato no dejará de cazar
palomas incluso si la revuelta
toma un curso vegano.

Escuchad hipsters, anarcopoetas,
rabiosos activistas:
Es el tiempo de la desconexión.
Es la hora de la revuelta gatuna.
Acudid a los viejos luchadores.
Ellos conocen de padecimientos
y han sufrido la violencia estatal.
No se han acobardado ni han transado
por prebendas con tiranuelos tránsfugas.
Ellos no se han vendido como hetairas.
Ellos siguen amando la poesía
y lo gatuno que existe en cada uno.
Benjamin Tucker debe ser leído
igual que los hegelianos de izquierda.
La lucha de clases no es un mito.
Los dueños de Topitop lo comprenden
y los sindicalistas.
La minera Yanacocha lo sabe.
La Telefónica está convencida.
La Confiep ha comprado
izquierdistas y antiguos petardistas.
Ha comprado policías,
periodistas, ministros,
miles de activistas.
Qué sentido tiene ir a recitales,
embriagarse y posar para la foto
como si el mundo fuese Disney World.
Escuchad vuestro fino ego gatuno
y cuando todos callen
ante el oprobio vil,
orinad en palacios, municipios,
iglesias, cuarteles y ministerios.
Y llevad adelante la revuelta
como un gran individualista anárquico
de siglos anteriores.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Cuando te vi desnuda

Tu piel me sacude
con tanta ternura y me
emboscan tus
ojos pequeños
que
caigo
en
ti
inevitablemente

entonces llega la noche
en
el (silencio) de tus muslos
y abres –no-
tu boca –no-
pagana –no-

Mi bajel que a punto estaba de
izar las velas para enfrentar
tu cérvix
entra en parasismo:
el
orbe es vasto
y
tú –tristeza-
tampoco
eres oro

tu cuerpo es
una baratija brillante
más

¿De
qué sirve, entonces,
que
mis manos
dibujen
meridianos
en tu cuerpo
que
lo que yo busco de
caprichoso

portento

presumible

quieras reemplazarlo con tu rostro de miel?

Si hasta la grana
de
tu cielo húmedo me ruega fertilidad, 
pero
– tristeza-
ese apresto no tendría tierra
buena

Bien, tráfago: si mantienes tu lengua
clausurada

Mal, tráfago: de mi soberbia imposible ante
tu ignorancia

Y
mi alabarda cae al suelo, si hablas

Hiperión
me juzgas
no soy más que un peón
niobe,
el ronzal de mis huesos
nada más

pero busco a Nemea,
quiero
el agua de Leteo

y
si en tu jubón no caben las alas
porque
no las tienes
(lo sé, una bofetada no sería suficiente si
entendieras
de ignominias)

si
en tu tesitura
no encuentro a Eos,

plancharé
mis quejas y
me
iré
pronto.

– Maggie Oré

MI VERDAD

Mi verdad, voy con mi verdad,

con el verdadero sentir de mi ser, el verdadero sentir de mi alma.

La verdad es que te quiero, que por ti me muero,

babeo, te juro me desplomo cuando te veo.

La verdad es que siento cosas desde aquel momento,

desde que tu mirada se cruzó con la mía , desde que empezaste a ser parte de mis versos.

La verdad es que también te escribí canciones, esperando tu regreso,

esperando que me hagas caso, esperando por ese momento.

Esa verdad incómoda, esa verdad tuya y mía,

esa verdad que no encuentra salida.

Esa verdad que yo conservo, es la verdad que te quiero,

esa verdad, mi verdad.

Existir

El frío retumba los cristales,
los quiebra hiriente,
fuerte,
insensible,

volvemos la mirada desde afuera,
volvemos al tedioso encanto de seguir,
al horrible estado de inacción,

a la inerte forma de ebullirse.

El frío empaña los cristales
y los desgasta,

es incapaz de ser piadoso,

afuera todo es tan distinto,
la sed del polvo con la piedra,
la unión del llanto con la tierra,
la palma de la gente y el color,

la manera inédita de sustraerse,

el pelo y su batalla con el viento,
las cabezas suspendidas
y gargantas silenciadas,

las estatuas bien vestidas,

las personas sepultadas;

distintos,
todos,

ya no queda más.

Banalidades

El más ínfimo, superfluo y cándido sabor,

la palabra del ciego y el tacto del mudo,

no son suficientes ante tal carnalidad,

pues la sexualidad,

no es más que ese placer intimo,

vendido y publicitado,

encarnado y comido.

Es aquel negocio sucio de los batracios,

escondidos en las cavernas,

y los ruiseñores que no cantan,

atormentados con tal delirio y su encanto.

Las musas y los tríos,

que invocan la malicia,

pues el más sincero corazón,

estúpido en su caricia.

No hay mañanas ni mentiras,

simplemente es un juego y la avaricia.

«Cinderella»

Estoy frente a la pasarela, es tu cabellera la que te hace lucir cual doncella, te ves tan bella, reencarnación de Cinderella.

Y no sé si será el café cargado, la música tan alta, ese ritmo tan sugestivo, o tu mirada que desata, pasión, incendios y unas llamaradas que atacan mi entrepierna, consumen mi cordura, y esa sonrísa tan encantadora que merece todos los reconocimientos que haya.

Caigo en la cuenta de tu vestuario,
desvío inconscientemente la mirada hacia tus zapatos, unos tacos, nace una lluvia de ideas, fetiches se crean, seguidamente subo en dirección norte, encuentro tus pupilas, esa mirada penetrantemente tierna, no cabe duda eres la reencarnación de Cinderella.

Entonces notas mi mirada aduladora, y se esparce tu sonrisa cautivadora, tus finos labios se roban mi atención, notó la forma de corazón, sonrío, eres tan tierna incluso sin darte cuenta.

Me quedo unos minutos observando, imaginando, lo que conocemos como felación, el placer que sentiría, la excitación, cuanto ego se me sumaria.

Seguidamente observó el delicado escote que esconde a la perfección tus atributos, como eleva lo cotidiano al nivel de extraordinario, y aunque por extraño que sueñe se me vienen pensamientos de sicario, vestirte de reina, darte mi esencia, tu locura es mi ciencia.

Finalmente llegó a tu pantalón, los celos se disparan, sin razón siento celos, rozarte así sería mi sueño, analizo tu manera de caminar, te vuelves consciente de mi presencia, desaceleras, quien sabe si te mojas con mi elocuencia.

Giras, inesperadamente, y en mi mente se plasma una foto, de aquel trasero perfectamente redondo, despertarás al titán, sin remedio, no hay más, tengo ganas de hacerte mía, que locura la intención de fundirme en ti, el deseo me consume, quiero más, más de ti, de ese cuerpo tan perfecto.

-Sajo

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Cobarde

Pueblo de nadie,
fui una de ellos,
no corrí tras de ti
cuando el cielo se rompió
como un cristal
encima de tus hombros,
al perder a quien tú amas
aquella noche de marzo.

El hueco de tus pasos,
la música de tus lágrimas,
tu pena,
es todo mi pensar.

Mis ojos fueron las nubes negras
de un millón de tormentas
a las dos de la madrugada,
también puedo sentir de ella sus
reminiscencias en mis paredes,
tan cobarde fui,
mas respirar es tan difícil,
difícil para mí
verte así…

El fuego come la vieja casa de muñecas,
aquella de mi infancia
que hoy está ya tan lejos,
no existen más nuestros juegos,
cobarde fui al no buscarte.

En tus hombros cargaste su lecho
de madera,
y yo sólo sentí tu alma morir.

Cobarde soy por no cuidarte,
cobarde soy por no estar,
por callar tus gritos.

Este lugar parece otro,
sin ti, sin ella,
el azul  de este cielo
no es el mismo que
vivimos hace veinte años,
ni tú ni yo somos las mismas.

Otro final desearía escribir
a esa triste página,
regresarte el tiempo, jugar a ser Dios,
él no va a responder nuestras preguntas,
no por ahora,
si yo fuera él recuperaría la pieza
de la fotografía que faltará
hasta tu último día.

Soy un cuervo que evita tu perfume
al volar entre laberintos,
mas siempre regreso a ti,
mas yo he de huir
porque aún no puedo encontrarte
con tu corazón a la mitad,
porque tan cobarde soy yo,
tan cobarde fui.

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

Cuando bailo

Son dos pasos dudosos,
Son dos alas con miedo,
Al son de un violín viejo,
Dando pasos de ciego.

Empieza con torpeza mi danza,
Con dudas en los dedos,
Con temor a que me vean.

Mas cuando la música suena…
¡Que explosión en el cuerpo!
¡Que ganas de alzar vuelo!
¡Que ganas de llevarme la vida por delante!
¡Que ganas de ser yo de nuevo!

Olvido porqué lloraba en la mañana,
Olvido porqué dudaba en la tarde,
Olvido porqué gemía en la noche.

Porque al son de un violín,
Mi vida tiene sentido.
Porque mis pasos,
No son míos,
Son los pasos de algún dios.

Porque cual Hermes,
Las alas me crecieron en los pies.

– Marcia Castro

27

Estoy en un punto de no retorno
Un punto donde debo revisar todo
Cada paso
Cada meta
Cada sueño
Cada amor
He llegado a este punto
Después de mucho batallar
De constantemente luchar
Contra el mundo entero
Y lo peor, contra mí mismo
Porque yo he sido mi principal enemigo
Yo he creado a los demonios
Esos que en las noches me torturan
A las voces que me atormentan

He vivido una vida larga
Una vida compleja
Y bien vivida
He llorado
He sonreído
He sufrido
He reído
Por eso no me quejo
Ha sido una vida larga y compleja, pero ha sido mi vida
Y agradezco a los dioses
Por ella
Porque me han hecho el hombre que soy
27 años
27 bien vividos años

27 AÑOS Y TODOS MÍOS

Una botella!!

Una botella de licor siempre
me acompaña,
Recordando amores, errores, logros pasados,
Una botella que me ayuda a desahogar el
odio a mí mismo,
Tal vez sacarme de esta realidad y
ayudarme a pasar los días,
Una botella de licor, júbilo y aflicción en
una sola botella de licor.

– Arhon C. Noa

MARIAGE D’AMOUR

Como escuchar llorar mis labios
presionando los suyos,
como sentir gotas sufriendo de placer
al emerger entre mis comisuras,
como soporosas dahlias
que en mi lengua deseosa
claman por no dejar sus nubes papilas,
como probar por veces infinitas
el inefable néctar ofertado en su boca,
como un rechinido sublime
que resbala en mi anhelo de anular
la idea de despedida,
de último beso.
Así,
exactamente así,
fuera saborearlo con Mariage d’Amour.

– Diana Durand Olivera

SOBRE LA AUTORA:

Diana Durand Olivera, afín desde pequeña a las artes y en especial a la literatura, busca en este bello espacio poder compartir una de las más de cien poesías que lleva escritas hasta el día de hoy. Es una asidua lectora y escritora, que desde niña presentó un gusto atroz por la creación de textos narrativos, ensayos y desde luego poemas.

Pueden seguirla es su página de Facebook: https://www.facebook.com/LaLobaVestidaDeOveja/
Como también en su Instagram: https://www.instagram.com/loba.vestida.de.oveja/

Primer encuentro

Vestías un andar despreocupado
una sutil mirada perdida
pero esa cabellera ¡qué demonios!
así fue la primera vez que te vi
y nuestro saludo pasó desapercibido

Andábamos juntos y desinteresados
¿en qué momento fue que enlazamos?
fluimos y ahí solo nos dejamos

Cuanto más te escuchaba me cuestionaba
si tú te hacías la misma pregunta
¿dónde mierda estabas todo este tiempo?

Titubeamos de lanzarnos y comernos a besos
pero la madrugada nos lanzó a la batalla lucha de pasiones y un romántico abrazo
cruzamos miradas, ya habíamos perdido.

– Yenifer

Vida

La vida es momentánea, se va en un abrir y
cerrar de ojos, pero,
siempre tratamos de trascender dejando
algo de valor, música, libros, dolor, amor,
arte.
Es increíble como una sola persona es
capaz de dejar tan vasto conocimiento
para poder atravesar en la historia humana.

Es magnifica la capacidad cerebral del ser humano para
absorber hechos pasados, fechas,
momentos de cualquier índole emocional
que aún se sienten vividos en la corteza cerebral.
La vida…
tan
vacía pero a la vez llena
tan
Mierda pero a la vez gallarda
Tan vida, lo que debe ser.

– Arhon C. Noa

A Sitka

Como una antigua canción tallán

Pronuncié tu nombre

Musitado primero

Bajo el cielo de otra ciudad.

Yo, que imaginé el color de tus pupilas,

Las líneas de tu frente

Soliviantado por

El desierto y la brisa del mar

De tus ancestros

Te escribo ahora

 Con este apisonado orgullo

Como hilo sin enhebrar.

Te doy la bienvenida

Heredera de mi caótica estela

Heroína de este tiempo

Sin Piedad

Mientras evoco un mayo primigenio

Sin bendiciones ni plegarias

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Breve muerte

(I)
En un principio soñarte todos los días
Era una penitencia desgarradora para mi mente
Levantándome con una angustia que dolía
Y que no mitigaba con nada constantemente

Era tan anuente
Que comencé sin medrana alguna a hacerle frente
Ya preso del inconsciente
Empecé a charlar contigo en una acción antepresente

¡Ahí!, dueña de un ser endeble
Te llenas de conmiseración para al fin poder responderme
¡Así!, siendo tan consciente
Soporto la rumiación mental esperando la noche pacientemente.

(II)
Sin titubear,
Queriendo ser consecuente
Me acuesto cual infante a soñarte nuevamente

Sin demorar,
El soñarte para poder verte
Se volvía una oportunidad para acogerte en mi presente

Sin despertar,
Tu llegada es esperada devotamente
Ya acostado estamos los dos frente a frente

Mis memorias te hacen interactuar,
¡No me quiero levantar!, pareces tú realmente
¡Déjenme acá!, soy feliz aceptando esta breve muerte.

– Diego Nuñez

Sentir

No hay mucho por escribir sobre el sentir,
Se podría citar una bibliografía extensa,
en cambio, nos gusta (me gusta) hablar
sobre el sentir romántico
El Amor
Sentimiento producido por diferentes hormonas segregadas
por el hipotálamo
pero, existen cientos de referencias sobre
la palabra ya dicha
A M O R
Para con mi persona, que solo, puede referirse
al entendimiento de la palabra amor con un solo
y conciso término:

– Arhon C. Noa

Cuatro de marzo

Nosotros,
tu piel, abrigo de
mis huesos,
mis dedos, manta de
tus poros fríos,
cuatro de marzo…

Amo tu silencio
al otro lado de la línea,
cuando escuchas mis lágrimas
clamar tu nombre,
tu voz es su pañuelo.
Nuestras voces son lo único
de nosotros que hoy se tocan
entre risas,
son las buenas nuevas,
mas odio la distancia
por no tener tus manos.

No has llamado en estos días,
no has rastreado mis huellas,
sabes que ser paciente es mi
incapacidad inherente, 
mas yo sé que tú amas
cuando soy yo quien te encuentra.

Duele.
Duele hoy el asiento vacío,
hoy no es cuatro de marzo,
aquel último día cuando te abracé.

No eres tú,
no soy yo,
es Pandora,
cuando estoy a punto de alcanzarte
la condena del fin del mundo
se alarga otro paso más.

¿Qué sucederá?
Tengo miedo a esa caja y sus males,
una muralla de vidrio nos ha separado,
mas hoy es lo único que tenemos,
¿me extrañas?
Yo lo hago,
ya conoces los colores de mi voz,
es difícil engañarte entre su
blanco y negro,
conoces los tonos durante una lluvia,
o memorizas sus resolanas después,
a pesar de la distancia,
sin el cruce de nuestros ojos,
tú me conoces.

Odio el hoy,
amo ese cuatro de marzo,
hoy no es cuatro de marzo,
cuatro de marzo,
tu clavícula y mi frente,
tus labios y mi pelo,
recostada allí
mis terremotos se detienen.

Nos moldeamos los dos cual
guerreros mas la fogata
siempre está lista…

Quizá el tiempo
es mi peor aliado,
mas es mi único recuerdo,
cuatro de marzo…

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

Tango en una noche de otoño

Vivo de recuerdos
y sueños extraviados.
Aun tú, mi compañera,
         mi fiel Antígona
harta de la vida
que te daba,
descendiste un día
a donde no te alcanzaba
mi maldad, mi odio
     inacabable
llevándote contigo
el fruto inapreciable
de nuestra unión.

Más frágil que el cristal
fue mi amor junto a ti

Y aún escucho tu voz
salmodiando
en mis oídos
de cruel tirano.
Tu voz
despedazada
subordinada
                         tantas veces   
y convertida en
sucia prez
para mi deleite
para mi maldad.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

Maybe

¿Sabes?
Tal vez nuestros caminos debían juntarse,
Tal vez suene trillado y algo gastado
pero…

Tal vez llegue a amar cada parte de tu
ser,
Tal vez llegue odiar cada minuto que no
esté contigo,
tal vez odio el tiempo, pues, todo es EFIMERO.
Tal vez sienta mucho más de lo
que exprese
Tal vez, solo tal vez, tú y yo seamos
eternos por unos cuantos infinitos momentos.

– Arhon C. Noa

¡Love!

La paz que transmite sus palabras es
inigualable, suena trillado, ¡¡lo sé!!
Pero existe algo, ese algo, en esas palabras que me
provocan emoción, alegría y amor.

No es el simple “Te amo”, es el sentimiento envuelto
entre rollos de
experiencias
y
promesas
mucho más allá del tiempo. Es su te amo que es único.
1-4-3

– Arhon C. Noa

Antankallo

Luciérnagas y deidades
Nos dan la bienvenida
A nuestro descenso
De la cascada en la cima.
Por todos lados brota
Una música tenue
Y misteriosa / como
El espíritu del
Puquial cuesta arriba.
La oscuridad extiende
Su dominio, pero
Mis cinco sentidos
Reverdecen –
Eres canto estival
Que quiero prolongar
Hasta la alborada.
Eres riachuelo
Primoroso donde
Deseo abrevar
Sin demora.

En este lugar
Tan lejos del tráfago
Y del hollín agitado,
Tú y yo danzaremos
Hasta que el dios tutelar
De la montaña
Nos señale el camino
De regreso a casa.

– Márlet Ríos

SOBRE EL AUTOR:

Márlet Ríos (Piura, 1977): Escritor, editor y traductor. Ha publicado La balada de Crates y otros poemas, Como barca encallada en la arena, Senda de la desesperanza y Ancestros. Ha publicado poemas en Ónice, Bocanada, La City, Círculo de Fuego, El Bosque, TXT, Conexos (Miami), Tajo, Bosque de latidos, Vorágine (Antofagasta), etc. Sus poemas aparecen en Ausente ardor de arena & algarrobos. Antología de la poesía piurana contemporánea y en Poetas del algarrobo. Editor de Como el viento cabalgando al sol. Primera antología de la literatura de Salamanca de Monterrico. Administrador del blog http://cerosoccer.blogspot.com/

El alma que queda

Al llegar la penumbra de la noche
Lúgubres son mis pensamientos,
Detesto la seguidilla de reproches
Que acompañan mis lamentos.

Termino vapuleado por los golpes
Que me propinan mis sentimientos,
Extenuado de ver mis derroches
De decisiones equívocas todo el tiempo.

Me pregunto: ¿Para qué sirvo?, ¿Para qué vivo?
Si soy un lastre, caudillo del desastre,
Cada vez que sigo, no encuentro motivo
Causo que te canses, si buscas ayudarme.

Mi transitar es vacío, a la nada me dirijo
Ya nada me nace, que ser desagradable,
Hace años perdido, padeciendo en el camino
Ya no existe rescate, La Parca va a encontrarme.

Por mientras marcho con la resignación de existir
Sabiendo que la mortalidad me consuela,
Gracias al arte que hay en el vivir
Ya no desgasto mis horas que quedan.

Invierto ahora mi tiempo en escribir
Cuando llegan más noches en vela,
Así espero mis últimos días concluir
Desvistiendo lo poco de alma que queda.

– Diego Nuñez

Sí, eres mi hermano

Eres de las personas de casi no materializar tu amor por mí, por eso eres la constelación más extraña e importante de mi universo.

No hace falta palabras, ni que me lleves de la mano, basta con saber que existes y que puedo verte andar delante.

No hace falta colmar mi ser de abrazos o que articules que me amas, me basta con saber que estoy en tus pensamientos que nunca me quitaras la mirada

Eres ese sol que en mi oscuridad puede resaltar el brillo de mi alma.

Soy esa persona que no escogiste, que no venía con garantías, tranquilo no puedes hacer devoluciones.

Me alegra haber caído en la vida de este ser, de sonrisa coqueta, de alma llena de furia, con esencia explosiva pero de las buenas.

– Yenifer

Infancia (noviembre, 2018)

Volver a ser niño
y correr,
atravesar los muros
y el peligro,

¡Correr!

Pequeños dioses insufribles,
amos del tiempo
y sus desgastes,

pequeños túneles inexorables,
pedacitos extrapolados de la vida,
materia en pleno movimiento,

eternas extensiones de la madre,

retacitos,

nebulosas comparables con el fuego,
diminutos misterios,

posibilidades al fin.

Un día toca abrir la puerta
y descubrir
los juguetes rotos
que vivirán por siempre
en nuestra infancia.

Índigo (febrero, 2013)

Índigo ha olvidado su color
en algún dedo gordo,
no ha sabido qué decirle,
no ha podido con su genio de aguanegra,

Índigo se ha marchado hacia la meca
de los dedos,
lerdo,
flaco y vivibundo,
solo y semimuerto.

Ya no sabe qué rayos hacer,
la mañana,
la vida,
el pantano,
el insípido alimento,

ya no sabe qué hacer.

Índigo ha dejado sus palomas
para después.

para lejos,
para luego,

para más tarde.

SENTIMIENTOS

Siempre pensé que la lírica

Me llevaría a una vida lunática

No que me acercaría a ti

Mi princesa romántica

Aquella que tiene la mirada penetrante

Y la sonrisa demasiado radiante

Aquella que se marcó en mi mente

Esa que relajó al demente

El cual se proyectó plenamente

En conocerte completamente

Y en ti confiar ciegamente

Y claro solo a ti adorarte

Pero creo que mi mente

En su propia locura

Muy lejos está viajando

Porque aún no sabe lo que tu estés pensando

Solo los dioses saben como tú me estas visualizando

Seguro estás pensando en que loco me he fijando

Pero princesa este loco es un vato

Que solo en ti piensa

Un loco que solo a ti te quiere

Y que si lo aceptas, su vida te entregaría

Hasta el fin del mundo te acompañaría

Y que en las siguientes vidas a ti te buscaría

Para repetir esta inefable historia

Esa que para este demente será la más hermosa

Porque al fin pudo conocer a su musa

Esa que le inspiro a escribir esta pequeña prosa

Para decírtelo mi pequeña diosa

Fuego furioso

Mis uñas están clavadas en mis palmas
no me tranquilices
o terminarás con mis gritos desollando tu sonrisa,
no volverás a verme.

Fuego furioso en mis ojos
es mi alma mostrando cuanto te odio
no me dejas ser feliz a tu lado
no seré feliz en algún lado.

Fuego furioso en mi cama,
de la que te olvidaste que es nido
y lo convertiste en una fiesta ruidosa
de compromiso y rutina.

Fuego furioso en las esquinas de las calles
que ya no son recuerdos de besos
es concreto insignificante y aburrido,
es la posada de la basura.

– Anónimo

Adicto a tu toxicidad

No se supone que deba de estar escribiendo sobre ti, me duele pensarte y saber que ya no estás aquí. Te extraño pero no voy a insistir, prefiero tenerte lejos, al menos así te puedo sufrir, que tenerte cerca y dejarme destruir.
Hay días en los que no dejo de pensarte, que me duele la cabeza de tanto extrañarte. Otros en los que repito tu nombre sin ninguna razón, miro tus fotos y me deprimo, me hace falta tu sonrisa, tus besos y tus caricias. Me hace falta tu malicia.
Te sueño y odio despertar, ya no me llegan tus mensajes a mi Whats, me siento muy mal y quiero llorar, no puedo, no estás.
No estás para abrazarme, para calmarme. Necesito explotar, explotar dentro de ti, para luego echarme contigo, dejar que veas mi vacío, que lo llenes de tu amor corrosivo.
Soy adicto a tu toxicidad.
Quisiera hablarte, preguntarte si ya me olvidaste, si ya me superaste.
Como hiciste para avanzar, aunque sea yo quien te dejo de contestar.
Quiero llorar, pero no estas, no estas para abrazarme.
Para abrazarme y follar.
Follarte era mi forma de amarte, siempre lo dije aunque nunca supe como expresarme.
Te amé, incluso más que a mí mismo, te presumí en todas partes, te hice mi prioridad, te di mi mundo y mi felicidad.
Y sigo pensando en que falle, cómo no fui suficiente para llenarte, cómo no supe valorarme por amarte y ¡joder, que eres arte!
Intente retratarte, mi galería podría enseñarte, cientos de fotos de tu belleza, y son de aquellas, ya sabes, las que no publicas, las que te hacen justicia.
Estoy escribiendo otro verso que trata sobre ti, aunque no debería, estoy pensándote, como cada día, estoy extrañándote, aún sabiendo que tu toxicidad ya no es mía.

Vacío

Te extraño
Mierda como te extraño
Extraño tus bromas
Tus risas
Tus apodos
Nuestras conversaciones

Pienso siempre en ti
Nunca saldrás de mi mente
Aún recuerdo esas chelitas
Juntos al borde del mar
Corriendo en la moto
Haciendo honor a nuestro apodo

Recuerdo tus palabras
Cuando te conté de mis sueños
Que siempre estarías ahí
Para apoyarme
Para levantarme
Pero ahora no estás

Dime quién me quitará este dolor
Mi alma sangra cada día más
Mi corazón se ha perdido
Debe estar al lado tuyo
Sangre de mi sangre
Siempre te recordaré, hermanito

¿Dónde quedó mi sonrisa?

He caminado toda la vida por estas frías calles,
y por primera vez siento miedo
recorre mi rostro
como frío viento de invierno.

Mi última sonrisa se encuentra en tu cartera,
junto a un gastado labial y envolturas de galletas
se merece ese lugar
como cualquier cosa al fondo sin hallar.

Estaré temblando bajo las luces amarillas
intoxicado y desubicado por primera vez,
déjenme sufrir que a nadie estoy fastidiando
podré estar tan solo llorando.

Mi falta de sonrisa será acompañada de elegancia
una corbata cualquiera para mi cuello
y la alta rama de un árbol en otro lado,
gracias, y me fui sin sonrisa.

Tiempos

Vientos del este soplan al atardecer,

es un día de abril pero no es agosto,

las lluvias que ya pasaron,

y las heladas que anuncian el venir del anochecer.

No es junio pero los amaneceres son celestes,

el sol que brilla encima de las nubes,

y las montañas del sur que sobresalen por mi oeste.

Los días de marzo anuncian retirarse,

aquellos aguaceros que ya no los extraño,

y los pajarillos que cantan al alba,

que anuncian el llegar de buenos tiempos…

Niño Hombre

Llevo en mi el grisáceo color de unos cabellos muertos, zigzagueante al soplido del estruendoso viento.
Encima del río de mi vida, del tiempo que abandona mi cuerpo, de lagrimas rotas, con recuerdos añejos de un alma que se va.
Creo entender al niño que se vuelve hombre, al niño que fue roto sin desvanecerse, al que le cambiaron el alma por desilusión.

Y aún así, guardo un lugar para ti en mi corazón,
seguro que iré al lugar al que pertenezco,
se que la noche pertenece a los amantes, esta vez el ocaso es para mi.
Y espero encontrar algún día todo el perdón que un alma necesita.

Incongruencia

Lo que sucede es
que ya no busco mucho y
ya no suelo
volver atrás.

Ando apenado por eso,
terriblemente inconcluso,
nada es más terrible que eso.

Para qué faltar y cometer ausencias,
para qué volver hacia las frías
escarchas,
hacia fragmentos cortantes,

para qué tender la vida sobre
hojas obscuras.

El corazón anda de traje negro
por la calle,
fumando su pucho,
haciéndose ceniza,
volviéndose humo,

lucky heart, lucky heart,

por andar caballerito
con las piedras,

ya ves,
tenías que quitarte
el saco un día.

Esta incongruencia entre tu pelo
y tu cadera
se asemeja a un disparo
en la cabeza,

leve muerte del volcán,
leve canto de la piel,
leve sierpe
que se oculta por la noche.

¡Qué incongruencia!

El secuestro
es un nuevo punto de partida.

Finitud

Imagina la decisión correcta,
la presión.

La carga efervescente que contienes en el pulso.

Las cosas que te guían pueden ser lo mismo
que frutos caídos,
estáticos,
inertes cual sepulcros,

la mirada de los hombres tiene el mismo sentido;

pero hay pájaros bonitos,
revoloteando sobre las ciudades,
sintiendo el frío que punza sus alas,
reducidos,
tratando de subir, lejanísimos,
al sol,
al fuego,
a momentos increíbles.

A cierta altura deciden caer,
por peso,
por fuerza,
por cariño al vértigo,
ese péndulo invisible
que los mantiene vivos
y que se quiebra,

caen
pero ya no como un acto voluntario,
descienden como reacción a la insuficiencia,
la finitud.

Súbitamente la muerte es un acto de justicia.

Psicosis

Durante años he estado solo
Dejándome encerrar por la sombra
Esa que se apodero de mi corazón
Y las tinieblas que capturaron mi mente

Con ellos llegaron las voces
Esas malnacidas
Que solo existen para torturarme
No se callan más que cuando estoy ebrio

Ellas me incitan
Me insultan
Destrozan mi mente
Me dicen la verdad que todos ocultan
Me muestran la realidad del mundo

Pero todos dicen que son malas
Que debo deshacerme de ellas
Porque nada más me hacen daño
Porque ellas no son reales

Que es lo que debo hacer
Las pastillas que me dan
Hacen que todo sea lento
Odio ese aletargamiento

Pero después de mucho
Al fin no las escucho
No están mas ahí
Sus voces se han callado

El mundo ha vuelto a ganar color
¿Todo era tan colorido antes?
O solo soy yo recordando el amor
Todo a vuelto a tener vida y sentido

Pero el efecto no se mantiene
Solo con esas píldoras existe
Salí de una adicción a otra
Ahora debo decidir

La vida de colores y alegría
O la triste realidad gris sin emociones
Todos creen que es una fácil decisión
Pero recuerden donde estuve toda mi vida

SIN ESCAPATORIA

Sin escapatoria me tienes, ante tus ojos negros princesa

ante esa mirada coqueta, ante esa mirada impactante.

Sin escapatoria me tienes cuando ríes, cuando hablas

cuando te muestras como eres tan linda, tan divertida.

Sin escapatoria estoy porque quiero estar contigo,

porque quiero sentir tus caricias porque quiero sentir tu amor.

Sin escapatoria estoy ante ti, ante tu belleza,

porque tú princesa, me tienes atado, sin escapatoria.