LA INDUSTRIA DEL TURISMO… BUENA PARA VENDER, MALA PARA EMPATIZAR

El turismo es el negocio que usa la cultura y la monetiza. Es, por tanto, es la actividad más importante de nuestra región, porque involucra a tantos miembros de nuestra ciudad, que es muy difícil señalar a quien no se beneficie directa o indirectamente de ella. La pasión por nuestras costumbres, el orgullo por nuestra cultura y nuestro pasado reflejado en vestigios arquitectónicos, han sido empuje suficiente para que miles de personas tomen como opción laboral la industria del turismo, la que depende no solo de la historia, sino también del recurso humano indígena. Pero, al desarrollarse en un país con recurrentes conflictos sociales ¿Qué posición tenemos como industria frente a las protestas de las comunidades campesinas? ¿Reflexionamos sobre el respeto y la validez que les debemos a nuestras comunidades, más allá de la actividad turística de la que son parte?

La presente opinión nace de años de labor en la industria del turismo y del análisis de sus componentes y de los diversos miembros que la conforman; no tiene intención de ataque, sino de reflexión.

Como muchos cusqueños, alrededor de mis 16 y 17 años, tuve que escoger una carrera para laborar y, considerando la naturaleza de nuestra ciudad y el amor por la misma, opté por el turismo. Había escuchado repetidas veces que el turismo era una carrera para aquellos-as personas que amaban la cultura, su cultura, y que deseaban compartirla con quienes se atrevían a venir a nuestro país.

Ya en la universidad, con libro en mano y ensayos en la mochila, recorría las calles, pueblos y centros arqueológicos de mi ciudad. ¡Cómo no sentirme orgullosa! Pero, obviamente, como toda carrera, viene la parte del negocio: ¿Cómo vender tantas maravillas? ¿Es el turismo la carrera del futuro? ¿Cómo crear más interés por nuestra nación? Y en uno de los tantos cursos, se mencionó el “Turismo Responsable” con su frase célebre: “Debemos tener cuidado de lo que vendemos, de nuestro patrimonio; debemos controlar los efectos de una industria que cada año crece”. Y es puntualmente en un efecto me quiero detener: El efecto social en una ciudad que vive de vender su cultura, sobre todo su cultura viva.

Participación de las comunidades andinas en el turismo

No es secreto para nadie que desde que Machu Picchu fue declarado maravilla mundial, la cantidad de hoteles, agencias y restaurantes se dispararon. Hay opciones para todos los bolsillos y, a veces, para todos los colores. Pero también hay otras atracciones, como el turismo vivencial. Al respecto, resaltar comunidades como Misminay y la Nación Qero (por poner ejemplos) que muestran y reciben a cientos de turistas al año para mostrarles cómo es la vida del hombre del Ande. Después de estas experiencias, el visitante queda fascinado y en contacto con los herederos de nuestras tradiciones.

Por supuesto, “el impacto de las comunidades andinas” en la industria del turismo va más allá del espacio comunal, porque cuando ofrecemos nuestra gastronomía; muchos restaurantes mencionan los orígenes de los alimentos que ofrecen en sus viandas: “papas cultivadas en tal o cual comunidad, maíz de tal o cual valle”, y así, una verborrea que te abre el apetito y te hace sentir que comes cultura.

Y no puede faltar, por supuesto, las lecturas de hojas de coca y ofrendas a la tierra. Se llama a chamanes, en su mayoría quechua-hablantes, para que introduzcan al viajero en la espiritualidad de nuestra cultura ancestral. Con esto, el visitante queda extasiado al saberse bendecido por los Apus a través de la sabiduría de un Altomisayoq. 

Y así, parte del negocio del turismo es vender todo aquello que, anónimamente o no, puedan producir miles de comunidades andinas fuera de nuestra ciudad; por supuesto, estas comunidades reciben beneficios económicos que les permiten desarrollarse y crecer a través de la inversión privada. Así funciona nuestra economía.

Como es evidente, nuestros comuneros, nuestros campesinos, son parte fundamental de esta industria… de esta ciudad; están en todo aunque no queramos ver.

Los proveedores, los campesinos, ¿tienen derechos?

La vida de nuestras comunidades va más allá de lo laboral. Todas estas personas son ciudadanos peruanos que sufren las consecuencias de los gobiernos.  Como cualquier peruano, tienen derechos avalados por las leyes. No obstante, la realidad es otra, porque en la práctica, a los ojos de muchos, estos ciudadanos no valen más que las personas de ciudad. Muchas veces ni siquiera nos vale un saludo adecuado, o tan siquiera mirarlos. ¿Por qué? ¿Porque su nivel de educación no es adecuado?, ¿Porque su uso del español no es correcto? ¿Porque su vestir demuestra pobreza, su uso de los modales actuales es nulo? Y así, hay muchos “porqués” que se usarán para justificar el maltrato.

Estas comunidades sufren la indiferencia de los gobiernos y de algunas personas, quienes no los ven como iguales y que no son capaces de validarlos como tales. Estos últimos años, las voces de estas comunidades han remecido con fuerza nuestro status quo; han decidido hacer valer su derecho al voto. Como respuesta, hemos han gritado y expuesto tretas con tintes racistas, porque, parafraseando a políticos, autoridades, ciudadanos y muchos empresarios, “estos qué van a saber”.

Pero ellos saben qué es lo que necesitan para mejorar sus condiciones de vida, saben que son discriminados y saben también que, cuando conviene, son símbolo de respeto, sobre todo en las propagandas turísticas. Pero, para la industria del turismo – y para la sociedad –  si algo no sirve para vender, entonces no existe y se descarta.

Turismo, protestas y la (ir)responsabilidad

Enfatizo que no respaldo la violencia ejercida por algunos manifestantes durante las protestas del mes de diciembre. El autoritarismo, venga de donde venga, no es sano. Pero, desde el ingreso de las comunidades campesinas a la ciudad del Cusco, los niveles de vandalismo se han reducido. Y ese hecho ya dice mucho.

Sin embargo, en los últimos días, he sido testigo silenciosa del nivel de racismo y clasismo que se tiene en esta ciudad y también en la industria turística. Parece que importa más el césped trágicamente aplastado de la Plaza Mayor del Cusco que el derecho a la protesta. La plaza, que hace tiempo no es del cusqueño. La querida Plaza Mayor, y todo el Centro Histórico, se ha dispuesto al extranjero para mejorar su experiencia en la ciudad de los Inkas. Los cusqueños bajan la cabeza ante el visitante y, al mismo tiempo que alaban su origen, también reniegan de los verdaderos dueños de nuestras calles: todos los cusqueños de adentro y fuera de la ciudad. Importa más la imagen que nuestra “linda ciudad” ofrezca al mundo, que la imagen que podamos tener entre nosotros.

El turismo es trabajo, pero también es una industria que depreda. Pedimos que ingrese más gente a la Llaqta de Machu Picchu, aunque ello signifique atentar contra su conservación porque “tenemos que vender”. Pedimos la construcción del aeropuerto internacional cuando nuestro “mejor museo” en la ciudad tiene la misma exhibición desde hace 20 años. Vendemos turismo vivencial y alabamos al hombre del Ande, pero lo terruqueamos y lo tratamos de ignorante si ejerce su derecho de protesta. Le decimos “igualado” si reclama lo que muchos de nosotros ya tenemos garantizado.

Para vender un destino, también hay que asegurarnos de que este sea seguro, tranquilo y adecuado para todos, tanto para el visitante como para el que vive aquí. El destino no está hecho solo de edificaciones coloniales, de caminos inkas y de danzas costumbristas. El destino está hecho de su gente, sobre todo de aquella que mantiene viva la cultura y las tradiciones, no por plata, sino porque es su modus vivendi y por amor, amor a la tierra que lo vio nacer.

¿En qué momento el turismo decidió compartir lo suyo exclusivamente con el que paga y no con el que genera? ¿En qué momento nos olvidamos de la posición del hombre del Ande, del campesino, en la cultura? ¿En qué momento nos creímos ciudadanos de primera, propasando los derechos de otros? ¿En qué momento olvidamos que los “pueblitos mágicos”, la gastronomía, los retiros shamánicos, tienen éxito por las comunidades que producen y conservan de manera natural nuestra cultura? ¿Cuántas veces le daremos más respeto, más credibilidad y más bondad al que viene de visita que al que vive con nosotros, en esta tierra?

A criterio personal, en esta “ciudad de los Inkas” se protege y valora todo lo que nos dejaron nuestros antepasados, menos a sus herederos lógicos. Por eso digo que la industria del turismo está demostrando que es buena para vender, pero mala para empatizar.

– Marcia Castro

La democracia es un enjuague bucal

Es muy probable que, si consultamos cuál es el sistema de gobierno que las personas prefieren, una gran mayoría responda que la democracia. Ahora, si consultamos sobre el concepto de democracia, obtendríamos respuestas como «el gobierno del pueblo para el pueblo», por lo menos eso da un vistazo rápido por internet. Que los académicos y expertos nos ilustren, a lo mejor terminan rabiando en televisión, peleando con algún entrevistador y todo se convierte en un acto de fe más que en una enseñanza en ciencias políticas.

La experiencia de televidente consumidor de basura me permite dar un punto de vista. La democracia es el enjuague bucal que usa cualquiera que quiera darle un poco de fragancia a su pestilente discurso. La democracia es la palabra clave que quita la homofobia y machismo de las palabras de cualquier nauseabundo personaje. La democracia es la menta que consumen los adolescentes que acabaron de fumar para ocultar el olor a sus padres, es el perfume que se ponen los resaqueados en la oficina para que nadie detecte la juergaza de unas pocas horas atrás.

Algunas bolsas de basura con corbata se denominan demócratas. No entiendo qué quieren decir. No ponga en duda la democracia y no cuestione que somos demócratas, caso contrario, será apedreado por la turba que nos protege. No se defienda, es inútil. Lindo sistema. A lo mejor es hora de reciclar a estas bolsas de basura con corbata.

Estoy bastante seguro de que explicaciones sobre qué es la democracia abundan, no necesitamos inundarnos de información, sino una guía que oriente al ignorante del tema (me incluyo) a conocer de qué estamos hablando al mencionar democracia. Quedo atento a explicaciones y quede atento a mis dudas.

Sombrero Ronderito

Tu papi te dio permiso para jugar
y terminaste presidente de casualidad
siempre te vemos como un huevón
y cada día muestras ser mamón.

Tu viejo tapir
gobierna con terrucos de mierda
y tu bronca te hecha caca
todo vale, siempre es un drama.

Que el tapir y el fosforito
se hagan cachar con fidelcito,
y tus congresistas
se jodan con el che Guevara.

Profe de economía
no nos tomes examen mañana
que ni el sombrerito o la banda
sabe de economía un caca.

El siguiente es Gonzalo

Muerte el perro, muerta la rabia. Así nos dijeron, pero lamento informar que no aplica a esta situación. Abimael Guzmán ha muerto el 11 de setiembre de 2021, para calmar heridas o para abrir conspiraciones, pero muerto está. La pregunta real es: ¿Ha muerto el pensamiento Gonzalo? No. La respuesta es que no ha muerto y que han quedado residuos en mentes que podrían homenajearlo y glorificarlo.

Abimael Guzmán nunca fue un luchador social, ni un líder político y menos algo bueno para el Perú. Representa la devastación que desangró a tantas familias y cuyos efectos se sienten hasta el día de hoy. Está muerto, los compuestos que lo constituyen cumplirán una serie de procesos químicos de los mismos que se hace con el cuerpo de cualquier ser humano. Y será así, un cadáver más.

Es ahora cuando empieza una nueva guerra, contra el pensamiento Gonzalo. No hay armas o tácticas de guerra que permitan eliminar este pensamiento. No existe ejército preparado para liquidar cualquier pedazo ideológico asesino encubierto de lucha social. Las balas son inútiles. La verdadera respuesta es la educación.

Muchos años de no leer historia nos pasan factura. No me las doy de intelectual que impone la lectura obligatoria de tomos de historia, sino que hago un llamado a informar de lo desastrosa que fue aquella época del terrorismo en el Perú. Hago un llamado a matar al pensamiento Gonzalo con la reflexión de la historia. No de aprender hechos por aprender hechos, sino de comprender las consecuencias que tuvieron aquellos actos execrables. A lo mejor deberías dejar de lado tu «la historia es aburrida» para darte cuenta de que eres historia, la vives y no te condenes a repetirla. Y llama a la reflexión cuando puedas, discute, argumenta y, sobretodo, infórmate. Esto no volverá a suceder a mentes bien informadas. Que se muera el presidente Gonzalo, el mejor tiro de gracia será una sociedad educada.

El uniforme es una servilleta

Hemos visto a personajes tan elegantes que hemos olvidado lo basura que pueden llegar a ser. Hemos visto a gente rompiendo los estándares estéticos establecidos para, simplemente, tratarlos como basura. Todo entra por los ojos y la primera impresión cuenta. Tan superficial pero tan cierto. Qué agradable ese sujeto, con una camisa bien planchada y una línea bien planchada en ese pantalón de sofisticada tela, un peinado elegante y formal. Los colores de su ropa no son cualquier elección, si no que representan a la institución.

La institución, una abstracta entidad que determina la identidad de un grupo de personas quienes darían la vida por defenderla. Eso es un chiste, la identidad es tan frágil como las telas que tienen puestas. Qué necesario se hace desgarrar sus ropas para mostrar la debilidad dentro de ellos. Son tan mierda como lo podría ser yo, como lo podrías ser tú. La basura sigue con su pestilencia aunque la pongas es una bolsa regalada del pan de la mañana o en la de las compras del mall.

Un uniforme es una servilleta más, está a la misma altura de un papel que te sobró. El uniforme que representa a la institución es una envoltura desechable que terminará de trapo para limpiar el piso, como es el futuro de todas las ropas. El único valor que tiene es la calidez de su temporal usuario. Tan humano, tan basura, tan padre, tan madre, tan cura y tan hijo.

La resaca del Bicentenario

Ya pasaron 200 años desde la proclamación de la independencia del Perú y no nos ponemos de acuerdo de qué significa eso. Las celebraciones abarcan desde los tradicionales desfiles o bailes, hasta afirmar irracionalmente de que este es el mejor país. Por otro lado, otros claman que no hay nada que celebrar y nos quedamos inundados en las quejas que puedan vociferar. De cualquier modo, con todos los conflictos sociales y políticos, este territorio llamado Perú puede sentirse orgulloso de lo que posee y su cultura.

Son 200 años de la mano de un presidente tan improvisado, que me recuerda a los estudiantes de secundaria que olvidan la tarea y llenan sus cuadernos de cualquier clase de texto con tal de aparentar haber realizado algo. Pero ahí está. No sé si llegó de casualidad, con fraude o porque realmente es el clamor popular. ¿Qué mas da? Llegó e hizo chillar a tantos grupos políticos y generó (queriendo o no queriendo) la polarización de todo aquel que pueda teclear sus opiniones.

Ya llegamos a este punto de la historia y seguiremos peleando entre nosotros porque fulanito votó por tal candidato cuando zutanito era el empresario ideal. Discutiremos, por años, hipotéticos escenarios en el que el economista de renombre ganaba y transformaba el país. Debatiremos, irracionalmente, sobre si pudo ser mejor que nos gobierne la mafia o algún otro personaje. Nos tiraremos basura, nos repudiaremos, culparemos a la prensa y a los ignorantes. Al final, solo nos preocupará buscar culpables. No será diferente en otros 100 años.

Embriagados de peruanismo, la resaca será tan dolorosa. Nos dieron esta patria, de las tantas que existen, tan solo para destruirnos.

Hoy lloro por ti, Colombia

 “La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia.”
Gabriel García Márquez 

¿Hasta cuándo los gobiernos latinoamericanos no asimilarán que la vida es sagrada?

La violencia nunca es legítima y hoy se repite una vez más, la escena de las fuerzas del orden utilizando las armas contra el pueblo como método para eliminar las posibilidades de disenso. Sin el menor resquemor, meten bala al pueblo desarmado que juraron defender.

Esta vez, es al pueblo colombiano a quien intentan acallar. Digo esta vez, porque recientemente fue Chile que vivió el dolor y la impotencia de ver a sus hijos torturados, asesinados y cegados… en un intento de acallar sus voces y conciencias.

Es la eterna repetición de ajusticiamiento de justos. Y asesinatos de héroes.

Esta vez, en mayo, mes de las madres, hay madres que lloran a sus hijos en Colombia; país hermano que no logra superar el estigma de la violencia por las guerrillas, narcotráfico y, ahora, sus propios soldados disparando a matar en contra de los manifestantes que apenas buscan resolver sus necesidades insatisfechas. En un escenario con muchos resquicios de una cultura señorial que se remonta a los tiempos coloniales, basada en la demagogia igualitaria que, normalmente, no logra disfrazar la violencia clasista y racista, mientras se mantiene a costa de los explotados y sometidos.

Una vez más se repite el genocidio porque en Latinoamérica estamos, toda la vida, viviendo el mismo drama de la brecha económica muy profunda, el poder girando alrededor de un mismo entorno familiar o grupal por más de un siglo y visando, apenas, intereses personales o corporativos. Los gobernantes olvidándose, eternamente, de manera inescrupulosa, que son servidores públicos, que deben buscar subsanar las necesidades de las mayorías al margen de saber que las necesidades son infinitas y los recursos finitos, deben trabajar en el intento de buscar un equilibrio; y ante esta disyuntiva, no lo hacen, por el contrario, se apoderan del aparato estatal y manejan la cosa pública como siendo privada, conforme a sus intereses.

Ante la insatisfacción, el pueblo marcha y grita su rabia contenida. El Estado responde con la brutal represión militar para contrarrestar a los hambrientos, desnudos, desarmados, pacíficos, provocadores.

¡Ah! El pueblo es el que día tras día tiene que apiñarse en el transporte público. Es el que trabaja duro, pero siempre está al margen de poder adquirir los bienes que la sociedad de consumo ofrece. No tiene acceso a la salud, educación, trabajo digno o sueldo justo.

Entonces, el pueblo históricamente excluido, cansado de acumular frustraciones y luchas vanas, sale a la calle porque el derecho a protestar, el derecho a ir y venir libremente, son derechos humanos, conquistados y aceptados internacionalmente. Y la gente que está harta de esperar que los gobernantes trabajen por justicia social, sale a la calle a exigir sus derechos, a reclamar un futuro más digno y como respuesta, por parte de Estado inepto, encuentra la represión y la muerte.

Las resistencias y aguantes colectivos del pueblo colombiano afloraron al unísono y el Estado responde con el guion de siempre: “Al terrorismo, vías de hecho, vandalismo… ¡hay que meter bala!” Con mentiras, justifican los atropellos y crímenes de las fuerzas del Estado contra la población civil.

Ya estamos frente a un nuevo genocidio en la región. Y no hay Dios que nos socorra. Los organismos internacionales, jamás, están al lado de los pueblos. De derecha, izquierda o de cualquier rincón del infierno, no importa, los organismos internacionales defienden los gobiernos, pues detentan el dinero y el poder.

Tal vez, después, alguien vendrá a construir un monumento en homenaje a los caídos

(la ironía y falta de humanismo de los gobiernos, apesta).

Hace mucho tiempo que mi amada patria latinoamericana está herida de muerte y resiste con terquedad al inmenso dolor, mientras se desangra a borbotones por doquier que se la mire. Si la llamo Justicia, veo a Bolivia que se ahoga en sus lágrimas de sal sin poder pronunciar una sola palabra. Si la llamo Cordura, veo a mi Brasil que se inunda en la insensatez más grande del mundo. Si la llamo Libertad, veo a Nicaragua secuestrada. Puedo mirar a la encarcelada Venezuela o a la despellejada Argentina… empero, hoy, lloro por ti, Colombia.

– Márcia Batista Ramos

SOBRE LA AUTORA:

Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Licenciada en Filosofía. Es gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en periodismo binacional Exilio, México. Publicó: Mi Ángel y Yo; La Muñeca Dolly; Consideraciones sobre la vida y los cuernos; Petty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX; Tengo Prisa Por Vivir; Escala de Grises – Primer Movimiento; Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad; Dueto; Escritoras Cruceñas, Caballero, Reck & Batista; Escritoras Contemporáneas Bolivianas, Caballero, Decker & Batista; Caspa de Ángel – antología de cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Batista-Ramos & Carvalho Oliva. Es colaboradora en diversas revistas internacionales.

VIVIR O MORIR

¿Qué es lo que sucede con el país?

¿Es tan difícil usar una mascarilla?

¿Es tan difícil cuidarnos y alejarnos un poco?

¿Por qué nos cuesta escuchar y obedecer las normas?

¿O es que creemos que somos inmortales?

¿O es que el peruano al ser vivo

También logrará engatusar al virus?

Pues si eso es lo que piensan

Han fallado demasiado

Ya los muertos son demasiados

Y aún no vemos el final

Los hospitales están rebalsando

Los médicos ya no saben qué hacer

Y el oxígeno ya no alcanza

Entonces qué mierda vamos a hacer

Cuidarnos un poco más o simplemente morir

Morir tristes y solos

Sin nadie a nuestro lado

Sin poderte despedir de nadie

Entonces, ¿Te vas a cuidar o te vamos a velar?

CUÍDATE UN POCO MÁS

Hola, ya sé que te lo han dicho muchas veces

Muuuuuuuuchas veces

Te lo llevan diciendo ya varios meses

Sé que estás cansado ya de todo esto

Que usar una mascarilla

O no poderte acercar a las personas

Ya es aburrido para ti

Sé que quieres volver a como era antes

Donde nos abrazábamos sin importar nada

Donde disfrutábamos la noche

Las fiestas

Las reuniones

Pero, ¿Cómo serán esas fiestas si tus amigos ya no están?

¿Cómo serán esas reuniones, en familia, cuando nos falte alguien?

Sé que es aburrido cuidarnos, créeme, lo sé

Pero, por ellos, debemos hacerlo

Hazlo por tus amigos

Por tus hermanos

Por tus papás

Por tus abuelos

Por todos ellos que te quieren

Hazlo, también, por los que se fueron

Por los que dieron su vida en esta lucha

Hazlo por nuestro Perú

Si ya, una vez, nos unimos para salir de una crisis

Podremos hacerlo de nuevo

Solo necesitamos esforzarnos un poco más

Solo un poco más y todo será como antes

Demostremos, en este poco tiempo que falta

Que el Perú es una nación de valientes

Que los peruanos nos amamos como hermanos

Y que juntos, saldremos de esta

Por eso, por favor, porque te quiero, te pido

Usa bien la mascarilla

Cubriendo bien la nariz

Mantén tu distancia con los demás

Usa alcohol y trata de tener el menor contacto

Respeta los protocolos

Pero, por favor, por lo que más quieras

CUÍDATE UN POCO MÁS

Madre Patria

Nuestra patria, el Perú, actualmente se encuentra atravesando una crisis general, me refiero a aquellos aspectos político-social y económico en la cual se encuentra. En mi opinión, dichos aspectos son sumamente importantes y urgentes de tratar, estos aspectos desde ya entrarán en el tema de agenda del próximo gobierno de turno.

Y pues, en que peor momento podía suceder todo aquello, es decir, las diversas crisis como la sanitaria respecto a la pandemia del COVID-19 o como la económica con la falta de empleo y ni mencionar la crisis política-social, que hace tambalear y derramar la última gota del vaso en términos coloquiales.

Nuestra querida Madre Patria debe estar de luto, la nación aún tiene muchas dolencias y desaciertos por corregir y superar, sin embargo mientras que no haya una cultura de paz, de prevención, de integración, de proyección y política en el país, será muy difícil de salir adelante.

En ese sentido, les espera un arduo trabajo a los pre-candidatos, aunque este trabajo es de todos los peruanos, depende de la clase política tomar las mejores decisiones y aquellos cuando asuman el poder. Desde mi punto de vista, la implementación de políticas públicas serán clave para el desarrollo, políticas públicas que contribuyan a no solo mejorar los servicios o busquen incrementar el PBI nacional, sino que como anteriormente señalamos, son necesarias políticas que prevean, integren, proyecten y anticipen los posibles problemas políticos, sociales, culturales y económicos.

La Madre Patria ya ha sufrido demasiado, nos acercamos al Bicentenario y aún somos una república que no tiene claro sus horizontes, la falta de concertación entre los sectores es un problema que se acarrea cada día y el único consuelo que tenemos son nuestras maravillas y recursos naturales.

Hasta cuando podremos soportar esto, no es justo que un país como el nuestro siga contemplado esta situación, esperemos que los próximos comicios electorales podamos elegir a un buen representante y cada uno de nosotros sigamos aportando para el bien de nuestra Madre Patria.

BLOG: FIESTA EN CUARENTENA

24/06/2020

Antes de escribir esta página del blog, pensaba hacer un poema (como los que acostumbro hacer) o de lo contrario un texto de opinión (como el que hice el año pasado); sin embargo, este año quise hacer algo distinto, pues como ya sabrán todas las celebraciones por este mes tan especial y festivo quedaron canceladas, debido al ataque del bicho que hasta hoy sigue sacando canas verdes a todo el mundo; razón por la cual decidí dedicarle una página de esta bitácora.

Bueno, para comenzar, no sé si vieron ese meme que citando varios aspectos del pasado, tenía una enmienda que decía: “Cuando éramos felices y no lo sabíamos”; pues bien, eso está pasando conmigo hoy y seguramente con muchos de ustedes, pues este mes era para celebrarlo e ir a las diversas reuniones costumbristas de nuestra tierra. Y aclaro con ello, que no soy un nostálgico encaprichado con recordar el pasado y vivir de él, sin embargo, no nos queda otra al estar aún en cuarentena (que dicho sea de paso , ya está tornándose aburrida) hasta finales de mes.

Vale, esto pasó a raíz de la publicación a principio de este mes, donde se exponía en un video las actividades por las fiestas del Cusco, que esta vez, serían de manera virtual (como se esperaba), donde me puse a reflexionar que toda esta cultura, costumbres y fiesta no habría este año. Y dicho y hecho, con la llegada de Corpus Christi, comencé a extrañar la subida de los santos con dirección a la catedral, rodeados de sus respectivas comparsas de bailarines, orquestas que daban colorido a la ciudad y esa sensación de que con esta fecha comienza oficialmente el mes Jubilar del Cusco. A lo largo de este mes, por otra parte y continuando con los festejos, es inevitable pensar que este año no habrá el ya clásico desfile de universidades y colegios; así como el saludo al Cusco por parte de las instituciones públicas y privadas, que era genial verlo por la señal de las televisoras locales. Otros eventos que no habrán este año, será los conciertos, que eran el deleite de los jóvenes y público en general, aparte el momento de distracción escuchando buena música; esto claro, fuera de los excesos a los que suele llegar la gente en su euforia, que daba siempre una mala imagen de estos eventos. Pero quizá, este año no habrá Inti Raymi, que a leguas es el evento que se roba las luces y por ende el más importante; donde el inca propicia la celebración de la fiesta del sol y conglomeraba la atención de la población local; así como también de turistas nacionales e internacionales.

Con todo lo dicho, esta pausa obligada siempre te pone a pensar de la importancia de nuestros orígenes, tradiciones y la importancia de la cultura viva que la percibimos día a día, que quizá por el ajetreo de las actividades cotidianas queda en ocasiones en un segundo plano; por lo cual creo es importante revalorarla y cultivarla en toda la amplitud de su riqueza (hablo de danza, música, poesía, entre otras) para que continúe viva por siempre. Ahora solo queda vivir las fiestas dese casa, pero estoy seguro que al siguiente año, volveremos a celebrar con todo el ánimo y cariño a nuestra tierra; claro, siempre manteniendo la corrección y cordura (te hablo a ti, cochinote que orinas en la plaza, durante la noche de luces y sonido) que nuestra tierra se merece.

Con esta última reflexión me despido, no sin antes recordarles que deben cuidarse del bicho que aún pulula por ahí (ahora que en unos días se reanudan las actividades en la ciudad) y que hayan pasado unas felices fiestas del Cusco. Les escribió el Agente D, hasta otro capítulo del blog. ¡¡¡¡Haylli Qosqo!!!!

DESPUÉS DE ESTO, ESPERO YA NO SEAMOS LOS MISMOS…

Más que cualquier cosa aún no puedo entender como el mundo cambió, todos cambiamos a raíz de ese cambio mundial. Nadie nunca sospecho que un nuevo enemigo diferente atacaría después de mucho tiempo de la manera más cruel e insensible, que nos ha desnudado nuestra vulnerabilidad como nuestra especie y la necedad que nos rodea como humanidad. Esa necedad que nos ha hecho sentirnos superiores a cualquier especie e imbatibles dentro de este mundo. Muchos siglos han pasado desde que la humanidad no ha atravesado por una emergencia como esta, puesto que enfermedades como la gripe H1N1 o la gripe aviar, no habían azotado con tal crudeza como esta, que hace rememorar a esos tiempos lejanos de la peste negra, allá por el medioevo.

Esta pandemia también nos ha demostrado lo alejados que estamos de la naturaleza y del cuidado que tenemos con ella, puesto que desde que todos estamos en cuarentena, el clima ha cambiado, puesto que la falta de emisión de gases contaminantes ha hecho que nuestro entorno se purifique y en algunas ciudades salga un cielo azul que hace tiempo no se veía. Tan es así que hasta la fauna parece más amigable, puesto que por ejemplo ante la vuelta de claridad del agua que comienza a notarse en los canales de Venecia se pudo divisar a un delfín que ni por asomo se podría registrar hace unos años en esa ciudad y casos hay más en este aspecto.

Pero no todo es malo, ahora que estamos en cuarentena se ha fortalecido el pasar tiempo el familia, pues no queda otra que mirarnos en la mesa cara a cara y buscar algún pasatiempo donde matar el aburrimiento o conversar quizá de temas que nunca se podrían discutir en tiempos donde el tiempo es corto y las preocupaciones largas. Veo en las redes sociales como amigos han decidido cocinar juntos, jugar juegos de mesa, entre otras, que ha hecho que este paro valga la pena, pues esta pandemia más que distanciarnos ha hecho que nos unamos como familia.

Ahora como humanidad solo queda replantearlo todo. Luego de que esto pase ahora sabremos el valor de un abrazo, de un saludo con la mano y por qué no de un buen beso. Sabremos el valor de las relaciones familiares y su importancia. Sabremos lo alejados que estamos de nuestro entorno y del valor de la naturaleza que hoy nos da una cachetada en nuestro ego y que no somos superior a cualquier especie sino deberemos ser uno con el ambiente. Que las muertes que esta ocurriendo en muchos países nos una como hermanos y nos haga crecer no solo en la razón sino también en el corazón. Empezar de cero es difícil y tomará tiempo, sin embargo estoy seguro que aprendiendo nuestros errores se podrá salir adelante y espero el mundo se reconstruya como un lugar mejor. Después de esto espero, ya no seamos los mismos… espero seamos mejores.

Nota: A 43 días de cuarentena, se reporta el Agente D.