El blog del búho

Sigue cultivando tu arte.

Navegación

Saltar al contenido.
  • Inicio
  • Publica con nosotros
  • Sobre nos

Archivo de la categoría: Monólogo

Navegador de artículos

Entradas más nuevas →

Sabía que dirías eso

Publicado el 15 junio, 2020 por Alfred

– Quiero contarte algo.
-¿Qué?
-No soy feliz.
-Eres solo un quejón, lo que pasa es que eres un engreído. Eso de la depresión es un cuento que …

Y así pasó que con 3 palabras pude detonar un sermón que duró como 3 o 4 minutos, pero en mi cabeza se hicieron como horas. Escucharte decir que yo me quejo con la intención de molestar, o que es producto de mi engreimiento no es algo que me sorprenda, lo esperaba.

Esperaba que fueses tan incomprensivo, que menosprecies mis sentimientos y te concentres callar todo lo que siento. Aplastaste todo tipo de grito que podía emitir y lo convertiste en sumisión, me quedo atado de pies y manos en tu vida e incapaz de tirar la puerta con rabia. Controlaste todo aspecto de mi vida y diseñas como será cada día mio. Así me quedaré desde ahora, como 50 kg de carne dispuesto a lo que ordenes hacer.

Controlas hasta lo que me pueda molestar, porque de otro modo tú te molestarás más. Controlas desde que me gusta comer hasta que debo comer. Y si alguna vez tengo un sentimiento que no sea de tu agrado debo pedir perdón. Lo siento, hoy no puedes controlar las letras que fluyen en mis escritos, hoy no puedes controlar lo que debo soñar o mis opiniones respecto al amor que me das. Hoy he tomado un café y puedo escribir diez minutos más.

No soy feliz, y no te estoy pidiendo que me ayudes a serlo. Solo quería que lo sepas y con un «ok» me bastaba. Pero no me preocupo más. Aprendí que puedo seguir así otra noche más, mientras termino de ocultar las lágrimas que nunca mas verás.

Amiga lágrima, puedes venir hoy por la noche pero entra de puntillas que te espero en el baño para un encuentro de unos cuantos minutos. Si haces ruido, puedes quedarte que ya hoy nada me importa.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Siempre tengo sueño

Publicado el 10 junio, 2020 por Alfred

Acabo de despertar por que tengo un contrato que me obliga a sentarme frente a una computadora hasta las 4pm. Tomaré una ducha pues la apariencia es lo primero que evaluarán. Sonreiré hasta la hora del almuerzo y luego me dedicaré a trabajar en un cubículo en tareas ridículas que serán automatizadas en 3 años. He bostezado a un ritmo de 3 veces por hora y realmente solo quiero una cosa, dormir en mi cama.

Y es que no estoy narrando la situación de un asalariado frustado por no poder dedicarse a una actividad que realmente disfrute, te estoy contando sobre el único consuelo que tengo de la pesadez de la rutina y la vida. Llego a casa muerto de hambre, realmente he evitado comprar una hamburguesa porque no quería hacer cola y conversar con el cocinero, he rechazado la invitación a una cena en casa de un amigo por quedarme hoy en casa, he acelerado el paso para abrir la puerta de mi habitación y sentir el aire cálido acumulado del día. Aquí puedo tirarme de cara en el colchón y dormir. ¿Para qué? Es el único consuelo del tedio de la vida, es el único consuelo de la nostalgia que me invade, es la pausa de los pendientes en el trabajo, es el silencio de los mensajes no contestados y es una gota de muerte con sabor a comodidad.

Dormiré y no comeré, me quedaré feliz sin más mensajes, sin más llamadas y sin preocupaciones. Dormiré y olvidaré que es tu cumpleaños, que debo felicitarte, que me contaste que estás triste y que necesitas compañía. Dormiré y olvidaré por unas horas que me sangra el alma y que nada va a repararla.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

El silencio no te hace héroe

Publicado el 9 junio, 2020 por Alfred

Te pasaste las noches sufriendo en silencio, recostado en posición fetal, dando la espalda a la pared para quedarte viendo la televisión hasta que el sueño caiga sobre tus párpados hinchados del llanto que te refrescó el alma por unos minutos, pero eso no te hace un héroe.

Estuviste evadiendo salir con tus colegas y escapando de cualquier reunión con excusas que eran obviamente un llamado de auxilio pasivo, te fuiste corriendo a encerrarte en tu habitación para que el silencio te haga un nuevo nudo en la garganta que retuviste hasta la noche. Sabes que quieres compañía y conversar, pero no eres capaz de quedarte 5 minutos compartiendo con quienes pasas tu día. Tu consuelo es poner ruido de fondo para callar tu soledad.

Te preguntan si te sientes bien o no, y siempre contestas que todo marcha bien. Eres un inútil incapaz de expresar adecuadamente tus sentimientos a quienes tanto te aman y tu sufrimiento pudre cada día tu alma, te justificas a ti mismo diciendo que no quieres preocupar a nadie. Y lograste lo contrario, no pudiste prever todos los detalles. Aquí estás, mi mejor amigo y mi hermano del alma, colgando de tu única corbata, de la viga que tu habitación alquilada. Pues vete bien lejos que toda la carga me la dejaste escrita en una puta carta.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

HOLA ALCOHOL

Publicado el 29 mayo, 2020 por Mario Loayza A.

He tratado de escapar desde que tuve mi primera cicatriz de amor, y en ese intento incesante de evasión, me he refugiado en placeres no tan inocuos, pero tampoco no tan nocivos. El alcohol en muchas de sus presentaciones se ha convertido en un valioso aliado, en un escudo y en una espada para derrotar a un enemigo infatigable que es el amor, porque cada vez que veo unos ojos de color caramelo tornasolado, mi corazón retoza con cierto frenesí y es el licor el único gestor que refresca y desempolva de mi memoria mustia, las mentiras que evocan de esas miradas sentimentales.

También he rechazado en mi ebriedad labios enamorados y salobres por las lagrimas de la tristeza, labios que exhalaban promesas de amor eterno en su intento de súplica por mi efímera permanencia.  Labios que en mi retentiva embriaguez rememoran malaventuranzas y que terminan en patéticos sollozos. Y es que en el dulce tormento de la beodez me convierto en un nigromante, en un sagaz e infalible agorero que revela los más oscuros episodios del destino, en un vidente que reconoce la fetidez de la mentira y el embuste.  

Sin embargo, este eficaz y preciado socio, va mermando mis básicos y primarios sentidos y claramente va diezmando las oportunidades de encontrar un amor puro y sincero, un amor poético e idílico como salido de las páginas de Benedetti y no las de Bukowski, una que guarde en su retina la inocencia y desentienda de maldad y crueldad, una que obedezca ciegamente a los principios esenciales de lo fundamental de la lealtad y el respeto.

He llegado a odiar y maldecir a este fiel partidario de mi antagonismo, que entre llanto y lamento he renunciado a él por completo, decidido en cuerpo y en espíritu a descubrir valientemente un cariño nuevo, he puesto mi amor y mi confianza a la disposición de unos ojos renegridos y profundos, a unos labios tan tersos y suaves como las de la misma Afrodita, a unos pechos tan sensuales y eróticos que deseas morir en ellos. Tal fue mi devoción por idolatrarla que entregue hasta incluso las cicatrices del amor, entregue al olvido las desventuras e infortunios y me entregue por completo a ella.

Pero el tiempo le daría justicia a mi desdeñado colega de desamores, porque nuevamente volví a caer en mentiras y patrañas, otra vez me veo azotado por la brutalidad del engaño de los labios que juraron amor incondicional y una vez mas me asedia la mirada llorosa con suplica de perdón y reconciliación.

Hoy vuelvo a ti amigo incondicional, a acorazarme de trago en trago y de copa en copa. Ha grabar con sangre en mi indeleble memoria las antiguas y nuevas cicatrices de estas batallas perdidas, y hoy te recibo con los brazos abiertos y una sed sin precedentes para cerrar mis ojos, mis labios y mi corazón de aquellas que osen importunar nuestra sólida amistad. Hoy vuelvo a ti querido camarada con el corazón y las alas rotas. Hoy vuelvo a ti con un hola y al parecer sin un adiós.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

No estoy bien

Publicado el 28 mayo, 2020 por Alfred

-¿Cómo estás?
-Bien.

Esas cuatro letras de respuesta representan una gran mentira. No me culpes por mentirte y es que no quiero preocuparte, no quiero incomodarte. Yo no estoy bien hace mucho tiempo. Yo confio en ti y aprecio cada una de tus palabras, pero las cosas han cambiado bastante. Sé que ya no hablamos como antes, como aquellas tardes que abarcaban conversaciones desde los problemas adolescentes con las citas con chicas, hasta una posible conspiración en el gobierno. ¡Vaya! si que nunca faltaban los temas, y que hermoso el silencio mientras el humo de los cigarros nos rodeaba. Extraño eso, lo añoro, pero acepto que no volverá como antes. La vida ha cambiado.

Bien. Esas cuatro letras, el escudo de mis sentimientos. Yo oculto lo que siento, me limito a contar mis problemas y no me muestro preocupado. Ya no nos vemos, no nos veremos en un buen tiempo y es por eso que cada mensaje es valioso para mí. Cada mensaje debe estar cargado de las risas adolescentes del pasado, cada mensaje que te envio debe ser tan picante como sólo los jóvenes lo hacen, cada mensaje debe hacerme olvidar lo que me pasa, cada mensaje es una anestesia del dolor que me da la vida.

Perdóname amigo mío, sabes que te amo y que me quedan muchos besos en la frente para darte. Pero la vida ha cambiado, y ya no será lo mismo. He cambiado y he perdido todos los secretos que quería contarte, he perdido la alegría de ser quier soñaba por el flujo de seguir viviendo. He muerto tan joven, que he olvidado que es tener un amigo.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Vivir y recuerdos

Publicado el 28 mayo, 2020 por oliverfz

Escogiste las flores del otoño, de la luz azul oscura por la madrugada.
Encontramos frágiles los campos, aún verdes en el ocre de nuestra soledad.
Cerca de los sauces que lloran con el viento, decaen sus ramas vacías de hojas como el de aquellas ilusiones.
El río gris nos habla, liviano, sin carga e insatisfecho.
Nos cansamos de seguir mirando las nubes negras, esperando aquellas gotas de ternura.
Nos convertimos en la hierba sacudida por el viento y bailamos en tormentas de nostalgia.
Nos cansamos de esperar las estrellas nocturnas rebosantes de esperanza.
Pero llegamos hasta el ocaso de los días venideros, llegamos acompañados de auroras en recuerdos, nos hicimos como robles y florecimos como rosas en los pedernales.

Publicado en Búho Negro, Monólogo, Poesía Deja un comentario

Madre

Publicado el 14 mayo, 2020 por Búho Negro

Sra. Madre, no tengo las palabras adecuadas para dirigirme a usted, espero este bien; nosotros nos encontramos bien.
Este pequeño o extenso chamuyo mental viene por una sola razón y una sola constante, usted.
Usted que en 23 años solo logró crear recuerdos traumáticos, pero, esa no es la razón por la cual le escribo aunque sepa yo que no llegara a leer esta agrupación de palabras, la verdadera razón es una pregunta que atormenta mi mente, ¿Logré perdonarla?

Existen varias versiones de todo lo ocurrido y obviamente usted tiene la suya donde todo está a su favor, no la juzgo, cada uno es víctima en su propia historia pero pongamos los hechos sobre la mesa, hablando en términos coloquiales.
No logro entender su actuar, aun no consigo entenderla del todo pero mi pregunta aún reside en mi mente, suelo sentarme por horas a razonar y tratar de llegar a una respuesta, aunque la consiga no logro creérmela del todo. Trato de perdonarla pero primero debo perdonarme yo, ¿no?
Admitir todas mis equivocaciones en 23 años pero estoy en etapa de crecimiento para ser mejor persona en el futuro y creo que no es justo que me reprendiera por ello, es más, debió dirigirme en un camino diferente en un camino mejor, entiendo que no tuvo la mejor niñez ni la mejor juventud que su papá no la ayudo en varias oportunidades. La razón de tener una familia es romper el ciclo de crianza, ¿no es verdad?

Tengo recuerdos de niño que son dolorosos pero debí entenderte y no malograr momentos hermosos que según yo, te lo merecías. Quise sentir tu apoyo en momentos cruciales de mi formación, quise sentir tu amor y no solo por conveniencia sino amor verdadero, ese amor de madre que todos mis amigos tuvieron en su niñez. Estoy escupiendo todo este sentimiento de rencor que a veces no me parece justo pero es necesario para lograr mi cometido.

Este texto se está haciendo largo así que debo terminar con un, te quiero y te perdono que viene desde el fondo de mi corazón.

– Arhon C. Noa

Publicado en Colaboraciones, Monólogo Deja un comentario

Sobre insomnio e infinito

Publicado el 8 mayo, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

Siento que estoy en una constante apuesta con la muerte. A veces tengo todas las de perder, apaciguándome en mi propio riesgo y tomando todo a la ligera. Otras veces me siento ganador, retándola a que haga su movida y me derrote sin piedad. Pero, casi siempre, estoy a merced suya, esperando paciente a que venga y me toque el corazón.

¿Será bueno saber cómo va uno a morir? Dicen que la ayahuasca te lo muestra si no la tomas en serio. La verdad es que no tendría problema con eso. Lo que sí me produce un terror inconmensurable es cierta manera de fallecer que involucra automóviles, carreteras e irresponsabilidades evadidas.

Las pocas veces que he podido dormir relativamente “temprano” son aquellas en las que mis sueños me doman desprevenido, anunciándome un hórrido final y despertándome en sobresaltos de pesadilla.

Lo difícil de adivinarse eterno es que en algún momento ya no lo eres más. Puedes hacer lo que quieras con tu vida, incluso desperdiciarla, pero ese último respiro te dará cuenta de lo efímeros que podemos ser. Un parpadeo que llega como un instante y te dice que ya es suficiente. Y así se acaba.

Sobre el infinito no hay mucho que decir. Es muy probable que después de esto no haya algo en absoluto. Solo la nada, tan fría e inextensa, tal y como la vemos en el cielo nocturno y un poco más allá, donde la imaginación ya no manifiesta su inmortalidad.

En fin, puede que sea hoy, mañana o en un par de años. La espera suele ser larga y angustiosa o una simple respuesta al llamado de un inoportuno tarde o temprano. Mientras tanto, nos queda seguir aquí, existiendo.

Buena noche.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Sobre insomnio e intransigencia

Publicado el 8 mayo, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

Todavía no puedo dormir bien y ya me acabé dos cajas grandes de filtrantes de manzanilla. Tampoco he logrado acomodarme bajo estos párpados gastados que flotan entre letras. Peor aún, ni apagándome a propósito dejo de pensar en ti. No hay manera.

Ya me cansé de pretender que tengo un problema irreal, algún trastorno postergado o una queja incompleta. Simplemente no quiero aceptar el hecho de que sigo buscando tu nombre, tu número, tu rostro pixeleado y tu voz en mi pantalla.

¿A qué edad se deja de hacer planes y se empieza a vivir de pura nostalgia? No estoy seguro, pero hay una mirada tuya que se ha colado en una cajita y no sé cómo tratarla, también hay una foto de tu cintura pegada en las paredes de esa misma cajita y una bestia que merodea por aquí y pone la cajita sobre mi almohada.

Tendré que empezar algún texto trivial para evitar esta incorregible forma de extrañarte pero el recuerdo de tu sonrisa en la playa me persigue por toda la orilla y es imposible dejar de lado mi obviedad. Hasta me han reclamado que mi vanguardia siempre va dirigida a tus ojos. Que pésima narrativa.

Sobre mi intransigencia no hay mucho que decir. No me refiero a la intolerancia ni a la falta de empatía como la vegana insoportable o el homófobo que curiosea en la sección gay. Esto se trata del énfasis al capricho de no querer cambiar mi costumbre de escribir sobre ti.

En fin, la hora más larga del día ya no se parece en nada a las dos de la mañana de antes, cuando había química y el insomnio se complementaba. Ahora solo me queda sacudir algunas pesadillas y tender veinte veces mi cama. Tal vez así.

Buena noche.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Sobre insomnio e inercia

Publicado el 8 mayo, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

La pregunta rápida nunca exige una respuesta rápida, más bien, clama a gritos una solución consciente y con alto valor de veracidad. ¿Alguna vez has considerado realmente que todo lo que te ha pasado tiene una razón?

Claro, la salida rápida y común podría ser el trillado “todo pasa por algo”, pero en realidad esta puede ser la excusa más vil y tramposa para darle una explicación lógica a tu mala suerte.

Últimamente me he aislado con un sinfín de dudas y curiosidades como esta que resultan muy difíciles de comprobar. Seguramente he ahí la razón de mi insomnio, o tal vez, mi mala racha en la vida es tan persistente que ya no tengo ganas ni de cerrar los ojos, tanto en las noches como en las mañanas.

¿Existe tal cosa como el destino? Creo que ese tema se debe tocar con algunas tazas de café después de haber terminado varias botellas de licor. Lo peor es que nunca habrá una sentencia definitiva. Es como ver a un perro que da mil vueltas intentando atrapar su cola, dándose pausas para descansar sobre sí mismo y volviendo al ruedo cada vez que la desgraciada vuelve a agitarse.

Sobre la inercia no hay mucho que decir. No se puede esperar nada de la hija de puta que te repite y repite y repite lo mismo noche tras noche tras noche tras noche. Maldita inercia, ojalá te mueras.

En fin, no voy a retomar viejas costumbres con ciertas pastillas de las que ya no quiero acordarme. Lo único que busco ahora es poder descansar como la vida lo demanda aunque sé que no será así. Me espera una larga noche y otro desvelo acompañado de letras, un poco de alcohol y tal vez, solo tal vez, recuerdos de mi inocencia perdida.

Buena noche.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Carta de soledad

Publicado el 24 abril, 2020 por Búho Negro

QUERIDA SOLEDAD:

¡Oh querida Soledad!
¿Cómo estás? Tiempo que no sé de ti ¿Cómo están por allá? ¿Todo bien?
Me alegra saber de ti, aquí… aquí pues los días son tranquilos pero todo pasa lento y aunque quiera MATAR el tiempo haciendo actividades, es igual. No puedo adelantar el tiempo, pero, jaja me alegro de que hayas llegado para hacerme compañía, la verdad que mi otra compañera no me cae muy bien, su nombre es ANSIEDAD y si o si tiene que hacer una actividad sino UYUYUY la que se puede armar, mejor no te cuento, contigo en cambio puedo estar en SILENCIO, sentado en una esquina de mi cama, pensando en cosas del pasado que aún me acongoja de vez en cuando.

Ese es tema para otra noche de conversaciones contigo Soledad; un gusto que me acompañes sin embargo tengo algo que decirte, sueles hacerme daño, no físicamente, no ¡Claro que no!
Sino interiormente me destrozas… con… dudas, supuestos y uno que otro pensamiento malo.

Lo olvidaba, es hora de descansar ¿Verdad? QUE TONTO FUI al pensar que te quedarías un poco más de tiempo conmigo, pero Hipnos y Morfeo exigen mi presencia inmediata, bueno hasta otra noche Soledad.¡ADIOS!
Oh querida Soledad…

– Arhon C. Noa

Publicado en Colaboraciones, Monólogo Deja un comentario

Cumpleaños de abril

Publicado el 22 abril, 2020 por oliverfz

No debes preocuparte cuando comienzas a soñar con cosas buenas.
Pasaran raudos los días y de seguro dejaré todo esto atrás.
Las noches oscuras se convirtieron en compañeras.
La cama solitaria aguarda las tibiezas desdeñadas.

Ya llegó el abril y como antaño alivia los pesares otoñales,
llega esperado por los sauces entre vientos torrenciales,
llega otro abril de mi vida, dejando nuevos cabellos grises.

Recuerdos borrosos en que vivías por momentos.
Pasa mi abril de nuevo, pasa sonriendo entre estruendos.

“Calla y finge que todo está bien” me dice,
“calla y vive por favor” me pide,
“calla y busca dicha” me repite,
“calla y perdónate a ti mismo”, me compunge.
“calla y no mires atrás” con la lluvia se despide.

Y así pasa mi abril de nuevo….

Publicado en Búho Negro, Monólogo, Poesía Deja un comentario

No llorarás su muerte

Publicado el 22 abril, 2020 por Alfred

¿Qué importa el amor en estos tiempo? Ya no vale nada a estas alturas de la vida. Hemos transformado al amor en el soma de los adolescentes, termina cuando encuentras tu primer trabajo formal o cuando sabes que tu cansancio ha podido mas que tu pasión. El amor se ha muerto en las gradas que suben a tu apartamento, se ha muerto cogiéndose de las barandas de las gradas, y en sus manos tiene una botella de licor barato porque es lo aprendió a tomar. El amor se ha muerto y su pútrido cadáver es rodeado por los inquilinos del edificio mal iluminado, lo esquivan y pasan rápido para evitar su olor. Si el amor se ha muerto, queda un espacio en su apartamento para alquilar, quedan sus cosas que podemos vender o regalar.

Una tarde te darás cuenta que tu amor ha muerto, y no podrás enterrarlo. Verás como se pudre día a día en las gradas de tu casa. El día que venga el fiscal a autorizar el recojo del cuerpo no vas a derramar ni una sola lágrima, regresarás a casa, a trabajar porque el plazo del proyecto termina la próxima semana.

Llegará el fin de semana sin actividades que tanto esperabas, despertarás tarde y tomarás un desayuno que tiene sabor a almuerzo. Irás al cementerio a visitar al amor que se murió, le dejarás dos flores cualquiera y nunca más sabrás que pasó. Tomarás una siesta, tal vez para acompañarlo.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Te voy a extrañar

Publicado el 20 abril, 2020 por Alfred

Me invadió un tristeza profunda cuando decidiste que dejarías de hablarme. No voy a obligarte a quedarte a mi lado, pero no quiero que te vayas sin antes decirte lo que siento.

Estos días han sido maravillosos, y es que nunca había abierto mi alma así a un desconocido. Para mi ya es difícil hablar con un amigo, y más aún abrir mi alma sin sentir que todo es un error. Yo sabía que esto era casual, que no habría sentimientos pero si descubrí que podía confiar. Te he contado sobre mí y he disfrutado saber sobre ti. No voy a olvidar las anécdotas de las que me hablaste y ya revisé las películas que recomendaste.

Yo no elegí ser lo que soy ahora, me lo dio la vida sin que lo pidiera y lo acepto, yo quería algo de discreción hasta que supieras que lo que represento es una fina piel de lo bueno que puedo ser por dentro. Soy cínico y mentiroso, atrevido y ardiente. Soy un buen oyente, doy malos consejos y soy muy paciente y comprensivo. Estoy hecho de aquello de lo que todo el mundo repudia. Soy pasión, mentira y comprensión. Soy «el último vaso de cerveza de la noche». Una mentira dulce.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Estoicismo

Publicado el 19 abril, 2020 por Búho Negro

Es gracioso como se hace uso de esta corriente filosófica, y se toman algunas máximas de autoayuda, el estoico de hoy, nunca permitirá que algo malo le haga daño, y se entregara al deleite en los momentos de placer y felicidad.

En realidad, el estoico no se permitirá conmover ante la crueldad del día a día, no se quejara de dormir en la calle, y no se sentirá dichoso de dormir en una suite obscenamente cara.

El estoico no es resiliente.

El estoico entiende que el dolor es tan incómodo como lo es el placer.

El estoico es quien desestima sus propias emociones y necesidades.

El estoico se encuentra en el limbo por decisión propia, infravalora el cielo y el infierno, por igual.

El estoico persigue la paz, por encima del placer.

El estoico no soporta.

El estoico, ignora.

– Christian Alex López Quispe

Publicado en Colaboraciones, Monólogo Deja un comentario

La vida se abre camino

Publicado el 17 abril, 2020 por Chema Herrera

Es un día de abril ya ni recuerdo que fecha, me encuentro en mi terraza observando la ciudad a mi alrededor, acumulado de monstruos amurallados y diminutas áreas verdes, un par de respiros y se me viene a la mente algunos recuerdos…

La naturaleza que hoy me reclama, pues he estado más conectado con la tecnología y lo moderno que cuando era tan solo un niño, yo y ella… ahora ver el horizonte infestado de edificios y pensar que hace unos 15 años atrás aún era verde. Hoy los arboles lloran y los pastizales se mueren, solo hace falta una pandemia para que la humanidad vuelva a donde pertenece, y mire al mundo con mirada natural.

Como recordar aquel olor a ciprés, el olor a eucalipto, el olor a roble o el olor simplemente a tierra húmeda… Hoy las montañas rebosan de alegría, un amanecer nublado pero con un final despejado, un sol radiante que alumbra desde un solo lado, los pájaros que hacen piruetas en el aire y algunos perros ladrando de ansiedad, extrañados por no ver gente en las calles.

El viento que transita con libertad por las avenidas, algunas abejas y moscardones zumbado por los oídos y los tejados de las casas con musgos, uno que otro picaflor cantando y saltoteando sobre las flores, y a lo lejos algunas voces que en realidad es el bullicio de las tortolas dueñas de las vías.

La visita de una mariposa a mi jardín, es tan lindo contemplar todo lo creado, pues ahora digo nos hemos vuelto ciegos, preocupados por la tecnología, preocupados por el sistema, destruyendo nuestro hogar el planeta, pero la propia vida se abre camino.

La pachamama se da un respiro y la luz de la luna que nos recuerda que la naturaleza resplandece. Ahora comprendo el porqué de nuestros antepasados en cuidar y conservar la naturaleza, en cuidar lo creado. El mundo natural esta en perfecta sintonía, pero el hombre es quien abusa de ese privilegio.

Una vez más la naturaleza se abre camino y así como de pronto solea y se nubla, te llena de frió o calor, con un delicado toque roza mis mejillas, mueve mis párpados y alborota mis cabellos, es el viento que sutilmente pero poco perceptible me recuerda que nos ama, nos reclama que la cuidemos.

Que esta pandemia nos sirva de lección. Salvemos el planeta.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Historias finitas

Publicado el 16 abril, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

Existen, a lo largo de una vida y a cada momento, muchas historias finitas que no han tenido el gusto de llegar al auge de la inspiración. Son de esas historias que tienen finales pasionales y se cierran de golpe, como si se tratara de la escena final de una película en cámara lenta.

Hay finales necesarios, inútiles y hasta postergados, pero fuera de cada categoría, donde la razón pierde validez, están los finales adelantados. Son de ese tipo de finales que no debían llegar, que se aferran a tu ser y los arrastras día tras día, que parecen terminar y nunca terminan de hacerlo. Hay finales súbitos que te pueden matar por semanas enteras.

No basta con saber manejarlos, la conmoción puede ser tan fuerte que te podrías agotar solamente intentando entenderlos. Suena cruel, pero no hay mejor definición para este tipo de sucesos. Cuando hayas logrado encontrar al menos la obvia razón del porqué ocurrieron, ya será demasiado tarde. El ocaso de cada día no se anuncia ni da señales, solo se da por obligación.

En estos casos conviene ser un espectador más, involucrándote de una manera muy simple y asegurándote de poseer un sentido total de libertad para limpiarte de una carga emocional que vas a tener que asumir aunque no quieras.

Tal vez no basta con ser cínico. Quizás lo único necesario para sobrevivir a una historia finita sea un cigarro regalado, la mirada desatenta o un poco de mala suerte. Pero no me malentiendas, querido lector. Nada garantiza que saldrás ileso de una experiencia así.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Silencio

Publicado el 14 abril, 2020 por Alfred

No quiero caer en el cliché de enaltecer mi tendencia solitaria. Aquellos que se quedan solos dicen que saben disfrutar de la buena compañía, ellos mismos. Eso suena tan pretencioso que ni vale la pena discutirlo. Lo que no sabes es que detrás de ese silencio mio se oculta una mente desorganizada que grita desesperadamente por un poco de ayuda. La peor parte es que no sé que tipo de ayuda.

No quiero escucharte, pero no porque seas aburrido, mas bien porque realmente no sé que responderte. Quiero complacerte en todos los sentidos pero nunca parezco llevar la conversación a un resultado que te agrade.

Cuando voy a dormir pongo la televisión en un programa que no presto atención porque me hace sentir menos solo y llena el vacio de mi soledad, soledad que no pienso abandonar pero quiero evitar. Ese es mi problema, y que empecé a aceptar esta condición. ¿Qué acabo de escribir? Es tan complicado que pueda expresar que amo esto, pero que lidio por evitarlo, y cuando me toca poner una solución yo escaparé por miedo a cambiarlo.

Eso me pasa contigo, te amo, pero no te quiero a mi lado. Eso pasa conmigo, te amo y no voy a abandonarte. Te amo, pero he romantizado el dolor de no ser correspondido que ya es parte de mi vida. Te amo, pero no me ames pues no sabría como amarte.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Altamente erótico

Publicado el 11 abril, 2020 por Alfred

No pueden culparme de como soy, de como me siento o de lo que deseo. Tu cuerpo, es para mí un trofeo. Es el premio al juego de la seducción. Mi cabeza se llena de pensamientos ardientes cada vez que tengo en mente tu desnudez, y me cosquillea el pubis de tan solo saber que las sábanas terminarán en el suelo, que te clavaré en la cama hasta convertirte en una costura más del colchón o que pecho y espalda se juntarán para terminar dejando nuestro aliento en la ventana.

No conozco tus colores favoritos, no me importa hablar de tus últimas vacaciones o de los problemas del trabajo. Hoy quiero conocer tu sexo con mi lengua, y que rebusques en cada centímetro de mi piel eso que no puedes encontrar en la soledad de tu vida. Por eso estás aquí, eres incapaz de sentirte pleno contigo mismo y me necesitas para eso. Eso soy yo, el modo de hacerte sentir un poco más feliz. No me importa serlo, tú eres lo mismo para mí.

¿Quieres una cerveza para sentirte mejor? Bébela. ¿Quieres un cigarro para calmar tus nervios? Fúmalo ahora. Pásame el humo de tus pulmones y finge que tu beso es de esos apasionados de amor. Realmente, no me interesa hoy. Voy a poseerte, hoy tu saliva terminará en cada centímetro de piel que tengo. Vas a sentir la humedad de mi sexo cálido. Vas a romper toda regla de masculinidad o femineidad. Hoy somos masas de pasión fundidas de saliva y gemidos.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

«El show debe de continuar»

Publicado el 29 marzo, 2020 por Sajo

Así es, porque el tiempo no descansa. Porque los días siguen pasando, porque querramos o no, tenemos un público. La sociedad es nuestro público, y nosotros somos los payasos, los responsables de hacerlos reír, llorar, emocionarse, aplaudir. Nos aferramos a la sonrisa falsa del show, esa que le damos al público, esa que te carcome por dentro, la que sabes desaparecerá tras bambalinas, la que oculta el llanto desgarrador que llevas por dentro. Diría que la mayoría no entiende, no entiende la magnitud del show, se creen espectadores, creen que sus aplausos llenan de alegría y regocijo al comediante, el cuál, por cierto, somos todos. No captan la inmensidad de la situación, cada acto es una actuación, día a día: «Luces, cámara y acción»

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Génesis

Publicado el 27 marzo, 2020 por Rodrigo Ampuero Oróz

Cuando algo empieza, empieza bonito. Los primeros momentos siempre son así, inusuales y fuera de lo común. Durante esos momentos, cualquier detalle puede hacerte sentir especial: las miradas fijas, los mensajes cursis, los abrazos tímidos, los susurros en medio del ruido y las manos que se encuentran por casualidad. Todos los gestos de esa persona podrán provocarte un terremoto que quebrará tus cimientos.

De repente, sin dejarte muchas opciones, todo empieza a verse más hermoso de lo habitual. Los colores se avivan, las estrellas aumentan su brillo, las sonrisas se vuelven más sinceras y los sentimientos afloran con mayor nitidez. Te vuelves un crítico de todo y estás más pendiente sobre tus gustos y lo que quieres compartir. Ya no te aburres ni te angustias con facilidad, de hecho, aprendes a canalizar las emociones negativas y se convierten en paciencia. Mágicamente te despegas de la realidad por plazos cada vez más largos y utilizas ese mismo pegamento para atraer a la otra persona. Te empiezas a desconocer porque te vuelves más creativo y te haces más creativo porque te descubres enamorado y te desconoces. Ese es, tal cual, el círculo vicioso más difícil de superar.

Una vez que llegues a aceptar tu situación, relájate. Si luchas contra eso solo conseguirás caer con mayor rapidez. Es como estar atrapado en arenas movedizas. Simplemente deja que fluya, desenvuélvete, come algo y vuelve a dormir. Cuando despiertes de nuevo, respira hondo y tómalo con calma. Ningún sentimiento ha desaparecido de la noche a la mañana. Despreocúpate, absolutamente todos, sin excepciones, se han emborrachado de amor.

Publicado en Búho Negro, Monólogo Deja un comentario

Navegador de artículos

Entradas más nuevas →

Categorías

  • Artes visuales
  • Búho Negro
  • Colaboraciones
  • Ensayo
  • Monólogo
  • Opinión
  • Poesía
  • Relato

Buscar

Síguenos

  • Facebook
  • X
Follow El blog del búho on WordPress.com
Crea una web o blog en WordPress.com
Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Suscribirse Suscrito
    • El blog del búho
    • Únete a otros 49 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • El blog del búho
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar