Reflexiones de una mente crédula

Nubes tricolores
en mentes despejadas
sin prejuicios a la vista
en paisajes devastados.

Te caerás en la fosa social
y las nubes serán fango maloliente
en amistades de doble filo
en rincón intermitente.

Hoy igual que otros,
hipócrita, mentiroso, amoroso
ya qué podrías decirme
no quiero que me acuses.

Y te ahogaste en la inmundicia
la que alimentaba tus sueños
ahora tus sábanas
son tan corrientes como las mías.

Escribir sobre leche derramada

Todos los viejos saben que el amor no existe
y lloran ante la soledad forzada,
las doce y tocaron el timbre
es la lluvia que se lleva sus frazadas.

Toda la juventud se ha muerto el día de ayer
en medio de una indecencia de mil años
para traer cigarros y algo de beber
si supieran que nada de eso hace daño.

La mañana ha traído la maternidad
y los niños no saben cómo andar,
déjales frustrarse en responsabilidad
alguno pronto reirá.

Y la vida se pasó en dejar de vivir
y las comparaciones son sueños,
sueños ajenos que anhelo.
Eres tú, perfección artificial,
una banal foto que nadie verá.

Queja sin propuesta de solución

En tiempos de plagios y copias
los diplomas son para idiotas,
los que lamentablemente tienen el gran trabajo
gracias a Los Secretos del Carajo.

Con 20 lucas no cocino rico
pero si te hago un favorcito
de hablarle a mi amigo el ministro
¿o acaso prefieres un libro?

Hagamos la jugada de secundaria
hago la tarea y pones la plata
con chamba me pagarías
un diezmo cobrarías.

Si todo sigue así de mal,
siempre al poder podemos postular,
prepárate para ser una rata
decapitada en medio de la plaza.

El autobús de la vida

Les contaré mi experiencia en esta extraña estación de autobuses. Éramos un enorme grupo de contemporáneos, entre los 16 y 17 años, podría resaltar una incertidumbre generalizada. Me incluyo, sabía que existía esta estación, sabía que alguna vez tenía que estar aquí pero no comprendía cómo actuar o a dónde nos dirigíamos. ¿Es esto normal en la vida?

Una vez en la estación, no pasó mucho tiempo hasta ver como algunos grupos se formaban para charlar y compartir risas por un momento. Identifiqué diversos grupos, como aquellos amigos que se notaba que se conocían de toda la vida, aquellas parejas tímidas que empezaban a coquetear, los chicos que empezaban a prender un cigarrillo y aquellos que simplemente estaban sentados uno al lado del otro sin decir ni una palabra. ¿A qué grupo debería ir? ¿Debería ser de aquellos que resalta con tan solo su presencia o debería pasar desapercibido? ¿Es que acaso tú tienes una sugerencia? No había letreros o señales que explicaran a dónde debíamos dirigirnos, pero había muchos buses esperando. Era evidente que debíamos subirnos a estos. ¿A cuál? La incertidumbre era generalizada, nuevamente. Pero debo comentar que los autobuses eran diferentes. Había aquellos tan sofisticados y modernos, que más parecían buses elegantes de turismo y sus pasajeros subían cómodamente para empezar a acomodar sus asientos, abrir sus bebidas y enrumbarse a donde sea que estuviéramos yendo. Había también buses que no tenían nada de especial, asientos duros, sin ventilación y stickers de «pague con sencillo». Ingresé a uno de estos buses más del montón. No elegí el bus, pero por lo menos tuve tiempo de elegir dónde sentarme. Pasaron algunos minutos y simplemente éramos un grupo de chiquillos tímidos sentados en un autobús que no escogimos y no sabíamos a dónde nos dirigíamos. Partimos, y este momento fue el que realmente me impactó. Arrancamos y por la ventana podía verse cómo corrían tras nuestro algunos chicos, gritando desesperadamente que nos detuviéramos, implorando por un espacio. Vi cómo un chico alcanzó a tocar la puerta del bus, mientras agitadamente imploraba que nos detengamos. Durante esos 10 o 15 segundos, solo alcancé a cruzar miradas con otros pasajeros y realmente no sabíamos qué hacer. La verdad es que sé que no había nada que podía hacer. Los buses ya habían abandonado a quienes se quedaron atrás y podía aún escucharse llantos, gritos y maldiciones.

La tensión inicial desapareció progresivamente a medida que el viaje se desarrollaba y comenzamos a conversar, compartir y divertirnos. Abrieron una botella de alcohol en el asiento trasero, prendieron un cigarro y muchos se atoraron al intentar fumar, bailamos y jugamos. Éramos un grupo de jóvenes que descubría la diversión juntos. Estábamos tan contentos de viajar porque viajar siempre es agradable, no importa a dónde. Al caer la madrugada, estábamos agotados y el silencio predominó. Recuerdo a esta persona, tan amable, carismática y graciosa que se sentaba detrás mío. Planeamos seguir viajando juntos y pasar la vida en un autobús. Nos abrazamos y pude sentir la calidez de otro ser humano por primera vez en mi vida, mi piel se erizó, mi columna vertebral se congeló y creo que amé. En medio de la madrugada, abrió la ventana y muchos despertamos al sentir el viento ingresar violentamente. La persona detrás de mí se paró de su asiento y simplemente se tiró por la ventana. Nada más, simplemente dejó de estar presente. Nadie vio su cuerpo impactar con el asfalto, nadie escuchó gritos, quejas o gemidos. Se fue. Y nuevamente, nos miramos sin saber qué hacer, nos miramos sin comprender qué sucedía. Algunos ni despertaron. Se fue. Alguien cerró la ventana y encontré una nota en el piso que decía «Nadie sabe a dónde va». No se equivocaba.

El autobús paró un momento. Bajamos para estirar las piernas y tomar un poco de aire. Nada especial. Subimos nuevamente y arrancamos, el autobús se encontraba con menos pasajeros que al inicio. Desde la ventana pude ver cómo algunos decidieron no subir y se quedaron viendo cómo partíamos. Probablemente, lo más triste al momento de partir nuevamente, fue ver como un grupo no subió por ir a comprar una botella de alcohol.

Ya no sé a dónde vamos. No sé si alguna vez este autobús se detendrá, si debería tirarme por la ventana en pleno viaje o si debería sentarme al final para beber. Si debería descansar y dejar que el viaje continúe. No sé nada y no sé si es normal no saber.

Versos que no son besos

Hay versos, que no son besos
hay besos que solo quieren un poco de afecto
y hay versos que son un «gracias»
hay versos que son un abrazo
y hay versos que son un «lo siento».

Quiero tu cariño,
y quiero darte a párrafos
por favor, recibe estas líneas
por favor, no ignores mi aprecio.

Quiero tu cariño,
pero confundiste este verso con un beso
cuando solo es un «lo siento»
yo quiero tu cariño.

Ahora, pides un consejo
ahora, pides un amor
ahora soy quien tiene versos en fuego
ardiendo de rabia
porque tu orgullo lo quemó.

Si te busco
que sea para darte a versos
que se mojen los papeles
que vengan fluidos eróticos
que se derramen lágrimas de lamento.

Los ojos no son suficientes

La poesía de la naturaleza en unas fotografías
desde el infrarrojo
al ultravioleta
el universo se revela.

La belleza no se ve
se traduce a colores
y se escucha en La Menor
se siente en Do Mayor.

Es que tanto escándalo por unas fotos
que ocultan la creación,
que tu dios ha muerto hace mucho
y el amor ha triunfado.

Tal vez captamos una familia destruida
tal vez unos amantes sufriendo
tal vez materia que se alimenta
tal vez, todo pasado y nuestro futuro.

Los malcriados

Se aman por las noches,
se aman a oscuras,
a bajo volumen su música favorita
o ensordecedores ruidos.

Estos jóvenes se aman con todo el cuerpo
sobre la cama en la que duermen cada día
o un cubículo acompañado de un inodoro
amor eterno le llaman ellos.

No son el molde de sus ancestros
cada vez son peores
bailan, pintan y lloran
se aman a las 3 a.m. y 3 p.m.

¡Ay mi amor eterno!
Me dejaste por idiota y te dejé por llorona
no hay diferencia
de eterno eran los segundos
antes de que abras tu alma.

Descenso en tu mirada

Entonces,
me lanzo a tu mirada
y en la caída veo
besos y caricias.

Desciendo como una pluma
caigo en el lunar sobre tus labios
dame un beso, por favor.

No vine a molestar,
no vine a llorar
pongo mi corazón en la mesa
ya nada tengo por perder.

Extenderé mi mano
en signo de amistad
se congelará en esta noche
y mi piel rajada te extrañará.

Hoy, me siento sin cariño
a estas alturas del amor
todo he perdido.
Adiós, no te vayas, por favor.


Con o sin sombrero

Se vendió como el ícono del campesino o del obrero

ahí está el tan marketeado sombrero

la estrategia funcionó 

y a todos les ganó.

Un nuevo descubrimiento apareció

resulta que no era un sombrero chotano

si no un basín,

el sombrero realmente era un basín

de esos que se usan para hacer pis.

Sus mensajes duran menos que contarte un chichiste

y tienen el mismo valor que un chicle 

sus acciones son de cualquier mafioso

pero sigue siendo el mismo baboso.

No me importa el comunismo

no quiero respuestas sobre el ministro

preguntan desde el hemiciclo

¿el pollito está muerto… o está vivo?

La democracia es un enjuague bucal

Es muy probable que, si consultamos cuál es el sistema de gobierno que las personas prefieren, una gran mayoría responda que la democracia. Ahora, si consultamos sobre el concepto de democracia, obtendríamos respuestas como «el gobierno del pueblo para el pueblo», por lo menos eso da un vistazo rápido por internet. Que los académicos y expertos nos ilustren, a lo mejor terminan rabiando en televisión, peleando con algún entrevistador y todo se convierte en un acto de fe más que en una enseñanza en ciencias políticas.

La experiencia de televidente consumidor de basura me permite dar un punto de vista. La democracia es el enjuague bucal que usa cualquiera que quiera darle un poco de fragancia a su pestilente discurso. La democracia es la palabra clave que quita la homofobia y machismo de las palabras de cualquier nauseabundo personaje. La democracia es la menta que consumen los adolescentes que acabaron de fumar para ocultar el olor a sus padres, es el perfume que se ponen los resaqueados en la oficina para que nadie detecte la juergaza de unas pocas horas atrás.

Algunas bolsas de basura con corbata se denominan demócratas. No entiendo qué quieren decir. No ponga en duda la democracia y no cuestione que somos demócratas, caso contrario, será apedreado por la turba que nos protege. No se defienda, es inútil. Lindo sistema. A lo mejor es hora de reciclar a estas bolsas de basura con corbata.

Estoy bastante seguro de que explicaciones sobre qué es la democracia abundan, no necesitamos inundarnos de información, sino una guía que oriente al ignorante del tema (me incluyo) a conocer de qué estamos hablando al mencionar democracia. Quedo atento a explicaciones y quede atento a mis dudas.

Sombrero Ronderito

Tu papi te dio permiso para jugar
y terminaste presidente de casualidad
siempre te vemos como un huevón
y cada día muestras ser mamón.

Tu viejo tapir
gobierna con terrucos de mierda
y tu bronca te hecha caca
todo vale, siempre es un drama.

Que el tapir y el fosforito
se hagan cachar con fidelcito,
y tus congresistas
se jodan con el che Guevara.

Profe de economía
no nos tomes examen mañana
que ni el sombrerito o la banda
sabe de economía un caca.

El siguiente es Gonzalo

Muerte el perro, muerta la rabia. Así nos dijeron, pero lamento informar que no aplica a esta situación. Abimael Guzmán ha muerto el 11 de setiembre de 2021, para calmar heridas o para abrir conspiraciones, pero muerto está. La pregunta real es: ¿Ha muerto el pensamiento Gonzalo? No. La respuesta es que no ha muerto y que han quedado residuos en mentes que podrían homenajearlo y glorificarlo.

Abimael Guzmán nunca fue un luchador social, ni un líder político y menos algo bueno para el Perú. Representa la devastación que desangró a tantas familias y cuyos efectos se sienten hasta el día de hoy. Está muerto, los compuestos que lo constituyen cumplirán una serie de procesos químicos de los mismos que se hace con el cuerpo de cualquier ser humano. Y será así, un cadáver más.

Es ahora cuando empieza una nueva guerra, contra el pensamiento Gonzalo. No hay armas o tácticas de guerra que permitan eliminar este pensamiento. No existe ejército preparado para liquidar cualquier pedazo ideológico asesino encubierto de lucha social. Las balas son inútiles. La verdadera respuesta es la educación.

Muchos años de no leer historia nos pasan factura. No me las doy de intelectual que impone la lectura obligatoria de tomos de historia, sino que hago un llamado a informar de lo desastrosa que fue aquella época del terrorismo en el Perú. Hago un llamado a matar al pensamiento Gonzalo con la reflexión de la historia. No de aprender hechos por aprender hechos, sino de comprender las consecuencias que tuvieron aquellos actos execrables. A lo mejor deberías dejar de lado tu «la historia es aburrida» para darte cuenta de que eres historia, la vives y no te condenes a repetirla. Y llama a la reflexión cuando puedas, discute, argumenta y, sobretodo, infórmate. Esto no volverá a suceder a mentes bien informadas. Que se muera el presidente Gonzalo, el mejor tiro de gracia será una sociedad educada.

El uniforme es una servilleta

Hemos visto a personajes tan elegantes que hemos olvidado lo basura que pueden llegar a ser. Hemos visto a gente rompiendo los estándares estéticos establecidos para, simplemente, tratarlos como basura. Todo entra por los ojos y la primera impresión cuenta. Tan superficial pero tan cierto. Qué agradable ese sujeto, con una camisa bien planchada y una línea bien planchada en ese pantalón de sofisticada tela, un peinado elegante y formal. Los colores de su ropa no son cualquier elección, si no que representan a la institución.

La institución, una abstracta entidad que determina la identidad de un grupo de personas quienes darían la vida por defenderla. Eso es un chiste, la identidad es tan frágil como las telas que tienen puestas. Qué necesario se hace desgarrar sus ropas para mostrar la debilidad dentro de ellos. Son tan mierda como lo podría ser yo, como lo podrías ser tú. La basura sigue con su pestilencia aunque la pongas es una bolsa regalada del pan de la mañana o en la de las compras del mall.

Un uniforme es una servilleta más, está a la misma altura de un papel que te sobró. El uniforme que representa a la institución es una envoltura desechable que terminará de trapo para limpiar el piso, como es el futuro de todas las ropas. El único valor que tiene es la calidez de su temporal usuario. Tan humano, tan basura, tan padre, tan madre, tan cura y tan hijo.

La resaca del Bicentenario

Ya pasaron 200 años desde la proclamación de la independencia del Perú y no nos ponemos de acuerdo de qué significa eso. Las celebraciones abarcan desde los tradicionales desfiles o bailes, hasta afirmar irracionalmente de que este es el mejor país. Por otro lado, otros claman que no hay nada que celebrar y nos quedamos inundados en las quejas que puedan vociferar. De cualquier modo, con todos los conflictos sociales y políticos, este territorio llamado Perú puede sentirse orgulloso de lo que posee y su cultura.

Son 200 años de la mano de un presidente tan improvisado, que me recuerda a los estudiantes de secundaria que olvidan la tarea y llenan sus cuadernos de cualquier clase de texto con tal de aparentar haber realizado algo. Pero ahí está. No sé si llegó de casualidad, con fraude o porque realmente es el clamor popular. ¿Qué mas da? Llegó e hizo chillar a tantos grupos políticos y generó (queriendo o no queriendo) la polarización de todo aquel que pueda teclear sus opiniones.

Ya llegamos a este punto de la historia y seguiremos peleando entre nosotros porque fulanito votó por tal candidato cuando zutanito era el empresario ideal. Discutiremos, por años, hipotéticos escenarios en el que el economista de renombre ganaba y transformaba el país. Debatiremos, irracionalmente, sobre si pudo ser mejor que nos gobierne la mafia o algún otro personaje. Nos tiraremos basura, nos repudiaremos, culparemos a la prensa y a los ignorantes. Al final, solo nos preocupará buscar culpables. No será diferente en otros 100 años.

Embriagados de peruanismo, la resaca será tan dolorosa. Nos dieron esta patria, de las tantas que existen, tan solo para destruirnos.

Me diste música

Durante muchos años me he privado de escuchar música. No como un ritual estricto a cumplir, simplemente no me apetecía. Me excusaba a mí mismo para no poner música y me di cuenta que ya llevaba varias años con ese comportamiento. Estaba considerando cambiar esta actitud, y entre trabajos y responsabilidades, siguieron pasando otro par de años más. Ya me daba igual, no había necesidad de escuchar música y tenía que fingir que escuché las recomendaciones musicales que me daban.

Resultó que, por esos extraños sucesos de la vida, me encontraba escuchando las recomendaciones musicales que me diste a las 2 a.m. Al comienzo me sentí muy extraño, como quien está rodeado de extraños en un salón de reuniones. Me sentí extraño, pero lleno de curiosidad de saber qué es lo que tanto te atraía de esta música. Todo era tan nuevo, tan raro y todo era un nuevo mundo. Lo disfruté.

Llegó el momento de guiarme solo por este camino que ya conocía pero no había recorrido por años. Empecé con alguna canción aleatoria que me agradaba pero no me traía ningún recuerdo en particular. Luego, una me hizo sentir lleno de energía. Proseguí y no sé en qué momento caí en las canciones de mi adolescencia. Estaba lleno de nostalgia, lleno de recuerdo, sensaciones y sentimientos. Nostalgia otra vez. Pensé que, en algún momento, alguna de estas melodías me harían llorar. No sucedió. Me sentía feliz. Miré el pasado con una sonrisa y recordé que así se sentía la felicidad.

Este regreso a este camino empezó gracias a ti, a las conversaciones y las recomendaciones. Hoy puedo voluntariamente reproducir una canción mientras realizo cualquier labor como trabajar, limpiar o descansar. Gracias. Puede sonar muy tonto, pero puedo ser un poco más feliz gracias a ti. ¿Me dejarías hacer algo para que tú también seas feliz?

Una dosis de tristeza

Déjame sentir el vacío del alma
para recostarme en mi propia calma,
proporcióname tu comprensión
que no pediré de tu atención.

Un día más,
aléjate y no me juzgues
hoy no quiero sabores
hoy no he visto colores.

Te prometí ir a pasear para recuperarme
pero solo quiero drogarme
de soledad, tristeza y cigarros
escucha mi silencio desgarrador.

No necesito tu ayuda para salir de esto
aléjate, que te voy a causar daño
lárgate, y entiende que esto es destrucción
el día de hoy, simplemente soy frustación.

Dormir en el pasto frío a medianoche

En mi corazón se marca un tic
y luego de un suspiro recibo un tac,
llora de amor mi muñeca
para sentir el hielo en mi espalda.

Aparece un tic a las 9
y sentí el tac a las 10
la nostalgia de una canción triste aparece
y reposa en el sueño que atrapa.

El último tic del día a las 11
y ya me dormí a las 12
caí en el pasto mojado de enero
y dejé devastación para abril.

No hay otro reloj
no hay más tiempo para mí
congelé mi ser
y el recuerdo que puedan tener.

Contraste verde y cielo

Verde y verdes
en un cielo totalmente despejado
uno se quema en el sol
y uno se congela en la sombra.

Verde y verdes cristalinos
sobre los cerros de los niños
verde amarillo como alfombra de amantes
y verde luminoso para las familias que hoy no lloran.

Verde y verdes
sobre rectas canteras
sobre históricas figuras
sobre la humanidad.

Verde bajo nubes grises
hoy he decidido
mi corazón es verde gris como la lluvia que se avecina
como esta tierra. Gracias Cusco.

Profanar lo sagrado

Lo sagrado de la virginidad
profanado en una noche con el amante,
desafiando la pureza del cuerpo
con manchas de semen en el pecho.
Lo sagrado de la masculinidad
desafiado por tus ardientes deseos
de otro hombre detrás tuyo
cumpliendo el rol que te dijeron que era tuyo.
Lo sagrado de la patria
se queda como una mierda
cuando aprendiste historia
y tu bandera es una tela.
Lo sagrado de la vida
se desvanece cuando pudiste tomar una decisión
sobre tu cuerpo
y tu propio destino.

Lo sagrado se vuelve normal,
y tu vida está automatizada
eres un ave que cree ser libre
encerrado en barrotes de prejuicios.
Ojala podamos profanar lo sagrado
y caminar agarrados de la mano.

¿Cómo vamos a coquetear con mascarillas?

Nuestras vidas van a cambiar luego de la cuarentena. Vamos tener que mantener 1 metro de distancia en la cola del supermercado, suspender reuniones públicas y seguramente usar mascarillas al salir de casa. Es en este punto en el que me quiero explayar.

Deberíamos recordar la adolescencia, tu mirada se quedaba centrada en unos ojos que considerabas hermosos. Por su puesto, esto es algo bastante subjetivo. Recorrías el resto de tu objetivo para quedarte observando los labios, buscar una sonrisa y sentir esos fuertes latidos llenos de hormonas al recibir una respuesta positiva. Dado que eras un adolescente, la experiencia intensificaba tu felicidad con tan solo saber que todo marchaba bien para poder iniciar una conversación o simplemente devolver la sonrisa. El resto de la historia es muy diferente, podías quedarte con las ganas de hablar y añorar un encuentro; o, lo que sería lo más inteligente, acercarte a hablar con un «Hola». Valiosa lección.

Resulta que una sonrisa puede cambiar todo, y ahora con las mascarillas vamos a tener que aprender a leer la mirada ¿qué dicen tus ojos ahora? . Te pediré que me saludes con la mirada y tu reflejo te hará sonreír. Te mandaré una sonrisa pícara encriptada en mis ojos color miel. De ahora en adelante, declaro a los ojos el medio de comunicación en la calle debido a la cuarentena. Toma tu tiempo para practicar el lenguaje. Bocas canceladas en las calles, pero liberadas en sus camas. Por favor, no olvide usar la lengua (y no solo para hablar).

¿Dónde quedó mi sonrisa?

He caminado toda la vida por estas frías calles,
y por primera vez siento miedo
recorre mi rostro
como frío viento de invierno.

Mi última sonrisa se encuentra en tu cartera,
junto a un gastado labial y envolturas de galletas
se merece ese lugar
como cualquier cosa al fondo sin hallar.

Estaré temblando bajo las luces amarillas
intoxicado y desubicado por primera vez,
déjenme sufrir que a nadie estoy fastidiando
podré estar tan solo llorando.

Mi falta de sonrisa será acompañada de elegancia
una corbata cualquiera para mi cuello
y la alta rama de un árbol en otro lado,
gracias, y me fui sin sonrisa.