¿Cómo seguir adelante? Sin motivación, sin proyectos, sin amor, sin esperanza, uno solo debe vivir sin quejarse, sin detenerse a pensar del porqué de su tristeza y soledad. Para la familia siempre estamos bien, en tanto trabajemos y seamos “independientes” todo está bien, ¿de qué nos quejamos? Si lo tenemos todo. Para la sociedad igual, basta con una sonrisa y aparentas felicidad y más allá nadie te pregunta y si te preguntan ¿Cómo estás? La típica respuesta es “estoy bien”, entonces todo está bien y hasta ahí llega el interés porque todos tenemos problemas, todos tenemos dolores, todos menos uno, uno debe estar bien y debe estar ahí en las buenas y en las malas, dando soporte y consuelo, debemos jactarnos de nuestros logros profesionales para no recibir preguntas más allá, pues la profesión lo es todo, pero al regresar a nuestras casas y cerrar la puerta de nuestro cuarto nos sentimos un fracaso, que no conseguimos nada y que no hay un rumbo a favor, que la soledad cuando quiere viene y cuando quiere se va, que la falta de voluntad de seguir viviendo se hace más latente y estamos entre medio vivos y medio muertos, entre medio felices y medio tristes, pero sin equilibrio, como colgados en el tiempo y meciéndonos, tratando de alcanzar el futuro de un lado y el pasado del otro, al borde de la cama en medio de la oscuridad y con los ojos bien abiertos, con insomnio por el caos de la mente que te dice que si puedes y que ya duermas pero el corazón que se apachurra y se acelera por el miedo de que mañana todo siga igual, igual de que no pasa nada. Todo está bien.
– SS.