Me resistí a hablar con Yuliana después de lo que había pasado con Pablo. Pero no podía dejar de pensar en ese beso. De pronto sonó el timbre de la puerta. Cuando vi quién estaba detrás, mi corazón pálpito fuerte, era Pablo. Me dijo: “Necesitamos hablar, por favor, ábreme la puerta”. Me quedé unos minutos en silencio y lo dejé entrar. Pablo se sentó, esperó que yo lo hiciera también y me miró con sus ojos cafés. Sentía que él no sabía cómo empezar la conversación. Me dijo: “Estoy confundido, ¿qué pasó?”. Agaché la mirada y le contesté: “Fueron las copas de más, no prestes atención”. Por dentro estaba demasiado avergonzada y triste. Pablo me dijo: “No he podido dejar de pensar en eso y en ti. No había tenido oportunidad de conocerte, pero esa noche sentí como si tuviera mucho tiempo hablando contigo. Tenemos muchas cosas en común, eres maravillosa…”. Lo interrumpí y le dije: “Pero Yuliana es mi amiga y a ella le interesas”. Me dijo: “Es verdad, Yuliana es hermosa y quería conocerla a través de ti”. Lo interrumpí de nuevo y le pedí que saliera de mi casa. Luego de eso, coordiné con Yuliana para hablar. Me contó lo emocionada que estaba por haber conocido a Pablo y le conté que a través de mí, él quería saber sobre ella. Se emocionó y me pidió que le diera detalles. Mientras le contaba, mi corazón se estrujaba. Estaba enamorada del pretendiente de mi amiga. Luego de ello seguí con mi vida. Pablo empezó a salir con Yuliana. Mi amiga se notaba muy emocionada y decidí rendirme. Y olvidarlo todo. Yuliana intentaba invitarme a sus salidas con Pablo pero yo ponía muchos pretextos. Y ella no insistía. Una noche, uno de los chicos de la oficina me invitó a salir, fuimos a un local donde iban todos los chicos de la oficina, agradable y con música en vivo. Nos sentamos, pedimos de comer y tomar. De pronto aparecieron Pablo y Yuliana, ella estaba deslumbrante y él muy guapo. Se sentaron en una mesa del otro lado. Yo no pude aguantar los celos e intenté coquetear con mi compañero de trabajo. Pablo nos vio de reojo, no pude evitar que nos mirara. Veía que mi amiga le hacía preguntas, pero él no dejaba de mirarme, yo seguía con lo mío. De pronto un tema musical muy movido se escuchó en todo el lugar, era propicio para bailar. Mi acompañante notó las ganas que tenía de mover los pies y me invitó a la pista. Estuvimos bailando muy compenetrados, yo me estaba divirtiendo. Pero dentro de mí, quería que Pablo sea quien esté en ese momento conmigo. De pronto y sin pensarlo, Pablo y mi amiga se acercaron también a la pista, mi amiga me saludó e hizo una seña de satisfacción por mi cita. Noté que Pablo no dejaba de mirarme y sentía que iba a explotar. Entonces, mi acompañante se dejó llevar por el siguiente tema musical que era un poco más lento, me besó. Yo me quedé helada y Pablo se le fue encima, empezó a gritarle y a reclamarle por su accionar. Yuliana estaba sorprendida y anonadada. De pronto, Pablo dejó en paz a mi acompañante, me agarró del brazo y lentamente me llevó hacia afuera. Me dijo que no sentía nada por Yuliana, había intentado conocerla e intentar quererla, pero estaba enamorado de mí, que no sabía qué hacer con lo que sentía y yo no pude más, me lancé a sus brazos y lo besé, sentía que solo éramos los dos, me acercó hacia él y fue el momento más romántico y dulce de mi vida.
Cuando nos dimos cuenta, Yuliana estaba en frente de nosotros, mirándonos con lágrimas en los ojos, de pronto salió corriendo del lugar, traté de alcanzarla, pero no pude. Pablo y yo nos quedamos sorprendidos. Después de ese día intenté ubicar a mi amiga. No me contestaba el celular y fui a su departamento, pero no la encontré y me enteré por el dueño del mismo que fue promovida en su trabajo y viajó a Londres. Yuliana solo me dejó una nota, en ella me explicó que había entendido lo que sucedía y que no quería hacerse daño pues Pablo me había escogido. Pero sentía enojo porque yo no le había contado lo que sentía por él. Esperaba que yo fuera feliz y si algún día nos encontramos, tal vez, luego de haberse recuperado, podríamos hablar de ello. Pablo y yo tenemos mucho tiempo de novios y nos vamos a casar, pero aún no podemos olvidar a Yuliana y estamos intentando ubicarla.
– Pamela Arteaga Lamadrid