Margaritas y atardeceres

Mi carácter es inestable, loco, arrebatado;
Mis pensamientos no son puros, ni decentes;
Mi fragilidad no es tan frágil, ni estable;
Mis deseos dependen de las circunstancias, o la persona;
Mi concepto de bueno es tan tergiversado que hago lo malo;
Un día soy virgen y al otro no tanto;
Puedo mirar más allá de tus ojos pero no puedo descifrarte;
Mis sueños me advierten de la tempestad que se avecina;
Y mi intuición es infalible, nadie escapa de ella;
Me autodenomino escribana, pero no soy embustera;
La verdad desborda mis labios aunque me juegue en contra;
Le tengo miedo a la oscuridad, pero en las noches soy yo verdaderamente;
Dicen que soy fría pero no me gusta la lluvia ni el invierno;
Tengo una mente con vida propia que casi no me pertenece;
Sé que mi alma viaja a mis vidas pasadas y me da expectativas falsas;
Hay alguien que me espera pero no sé dónde, ni cuándo;
Tengo un cuerpo que no me pertenece y unos sentimientos que no he sentido;
A menudo pienso que encarné en una vida equivocada;
Hay alguien que me espera hace ya mucho tiempo;
Mi presente y mi futuro son inciertos pero mi pasado también;
Solo existen enormes vacíos que dejan mis memorias en la oscuridad;
Existe un antes y un después pero no sé de qué;
Hay algo que me hace falta en este mundo, en esta vida;
Hay alguien que me espera y yo estoy solo aquí, sin saber a dónde ir o dónde estar;
Coincidimos en alguna línea del tiempo y ahora no hay marcha atrás;
O nos encontramos o nos perdemos para siempre;
El hilo rojo, las margaritas y los atardeceres están de nuestro lado;

Hay alguien que me espera con unas margaritas;
En aquel bosque que al atardecer cobra vida y brilla;
Está jalando del hilo rojo para no perderme;
porque un giro del destino me trajo a otra vida y no sé cómo volver.

– SS.

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