Mi Perú es un capulí

Mi Perú es un capulí,
frondoso,
insigne,
alto como el cielo,
vivo desde la raíz.

Y ellos quisieron talarlo
hurgando en las heridas
para matar el suelo
y la libertad.

Pero se toparon con su pueblo.

Aquel, que ni mil perdigones,
ni cien mil lacrimógenas,
ni un millón de policías asesinos,

nada,

lo podía doblegar.

Mi Perú es un capulí
y su pueblo es sagrado
y su pueblo eres tú.

Su hijo, su hija,
su pequeña hojita,
bailando al viento,
al fruto dulce
de la revolución.

Dale, no te rindas.

Échale
ramita pasional
un poco de amor a tu bandera.

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