El poema

No me llames por mi nombre muerto,
de aquella vida
conservo únicamente mi corazón:
un poeta escribe versos
con una rosa plateada
y tinta de luna de medianoche…

Me mira tejer mis lágrimas,
pues estoy a cielos de distancia de él,
sin poder besarlo…

Se extinguieron mis luciérnagas
y también el último sol del 15 de julio,
¿Dónde se esconde el amanecer?

Bella luna,
y el cuervo
cantando su melodía,
nunca más…

Envidio a mis poemas,
no poseo alas como ellos
para alcanzar a mi poeta
y a su rosa plateada…

Me desvanezco dentro de melodías del cuervo,
hace tiempo que no escucho su voz,
mi poeta me mira angustiado,
mas es incapaz de acercarse a mí…

Sopla un sueño azul
para calmarme insomnios,
comienza a escribir
un tono de versos desconocido a mí.

Escucho su susurrar:
“No volverás a estar sola”
Se siente como una ráfaga
su cuerpo, mas es un poema suyo…

Abro los ojos,
por primera vez
el reloj marca
18 de julio,
el amanecer regresa…

Reconozco el arte de mi poeta,
su poema esculpido en forma de hombre,
guarda en su palma mis luciérnagas…

Pronuncia:
“Ven, toma mi mano,
no estarás sola nunca más”…

Un piano azul toca una nueva melodía,
tras meses de caer en el velo de muerte,
me regresa mis luciérnagas,
su palma no pierde calidez…

Coloco mi mano sobre su hombro
y él me toma por la cintura,
renazco dentro de su extraña melodía
¡Baila conmigo sin soltarme ya nunca más!

– Krizia Tovar

SOBRE LA AUTORA:

Krizia Fabiola Tovar Hernández nació en el Estado de México, en 1996. Algunos de sus escritos aparecieron en las revistas Reflexiones Alternas, Poetómanos, Awita de chale, Perro negro de la calle, MÁS Literatura, El morador del umbral, Prosa Nostra MX, Collhibrí, Teresa Magazine, Circulo literario de mujeres, Clan Kutral y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.

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