Mi primer beso

Éramos adolescentes y él me gustaba mucho, cuando lo veía me ponía muy nerviosa pero, aun así, esperaba ansiosa los recreos para poder verlo ya que estábamos en diferentes aulas, no recuerdo cómo nos conocimos pero de inmediato hubo una conexión, yo también le gustaba. Siempre que podíamos, nos mirábamos disimuladamente y ninguno se animaba a hablarle al otro pero sabíamos que algo había por decir. Fue un juego interminable por mucho tiempo hasta que por fin nos hablamos. “Hola». Eso fue todo; fue demasiada la espera como para un simple “hola” pero tampoco pudimos decir más, sin embargo, al pasar los días, hubo más confianza y pudimos hablar. Como cualquier colegiala experimentando su primera ilusión, terminaba muy nerviosa después de una breve charla pero a la vez esperaba la siguiente oportunidad con ansias. Yo no había tenido enamorado o algún tipo de acercamiento con otro chico, era tímida, él era más atrevido así que se pudo dar algo, nada concreto, pero algo; fue mucho tiempo el cortejo, por decirlo así, que se tornó monótono y nos dimos cuenta de eso. Fue entonces que se dio la oportunidad de reavivar lo que se estaba muriendo. Una mañana en la que, por alguna razón que ya no recuerdo, hubo una especie de fiesta en el colegio, todos estábamos en un salón bailando y las miradas no cesaban entre nosotros, fue entonces que algo dentro de mí me dijo que saliera del salón, giré a la derecha y me fui detrás de los baños, poco después apareció, me puse tan nerviosa que quise irme pero me tomó por el brazo y casi de inmediato sus labios besaron los míos. Yo no sabía besar así que terminé mordiéndole la lengua y nuestros diente no dejaban de chocar bruscamente, me sonrojé  tanto y pensé que él ya no querría continuar porque noté que tenía experiencia, sin embargo siguió moviendo su cabeza de un lado a otro y yo trataba de imitar sus movimientos; quería que él pensara que yo tenía experiencia o que al menos sabía lo que hacía. Solo trataba de seguirle el paso para no morderle de nuevo la lengua o hacerle algo peor.

Cuando terminamos, él se fue y me quedé pensando en que, tal vez, tuve muchas expectativas. Tal vez lo idealicé mucho o tal vez creí que todos los besos eran dulces y únicos, pero la verdad es que ese primer beso fue un asco, pero no porque no supiera besar, sino porque no sentí nada, no hubo magia, no hubo conexión, no hubo sentimientos. Estaba decepcionada y con la desilusión de ese primer beso. ¿Fue por mí?, ¿fue por él?, la verdad es que no lo sabré nunca, lo que sí sé es que esa fue la primera señal de que tomaría malas decisiones a lo largo de todo mi vida amorosa y hoy, con 28 años, pude comprobarlo. Qué irónico, uno siempre piensa que la primera vez no se puede olvidar y yo estoy aquí, tratando de precisamente olvidar aquel beso que solo inició una cadena de malas decisiones en mi vida. El primer beso no siempre es el mejor.

– SS.

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