Sabe de infancia
el peso de una piedra entre las manos
que deforma con su forma dura y gruesa
el espejo de la pureza
que corre con el agua del río.
Y este dejar lo que nunca ha sido mío,
esta vibración que se despliega
en transparencia,
este rito de la nada en la ausencia,
esta piedra de sol
que es más palabra que piedra,
este renunciar al amor
que es más río de llanto que renuncia,
es libertad que se preanuncia
como días de cosas perdidas
en el desierto de los mismos ojos.
– Yuleisy Cruz Lezcano