Ningún lugar se abre al ensueño
si no se aprende a escuchar
la danza del pétalo lejano.
Ningún lugar se puede abrir al mundo
si el hombre se encuentra perdido.
No hay temblor de luceros,
no se mueve el corazón
del hombre dormido
si el alma del cuerpo estremecido
olvida el ritmo de las hojas.
Sólo desierto en el alba roja
hoy me trae el barco triste,
me lleva a la deriva del mar vacío
que besa con la sombra mi sombra.
Tú me quieres ver
lejos de este mar de sombras
pero no enciendes la llama.
Te vuelves estrella fugaz en el aire
lleno de esperanzas.
El amor es una inmensa fuerza ciega
que me llena de falsas esperas
para continuar a querer
lo que no se acerca.
– Yuleisy Cruz Lezcano