¡¡Hey!! Dulce dama,
sí, tú, la de cabello alborotado,
la de la sonrisa alegre,
la que habla despacio,
la que ríe fuerte.
Soy un alma errante,
el corazón intenso,
el que jamás descansará,
como ninguna arma más mortal,
que el mismo tiempo.
Sin plegarias al olvido,
nuestros deseos viven,
a pasear de los descuidos.
Los vientos serán nuestros laureles,
la luna beligerante nos forjará,
los rosales valientes nos hablarán,
la nieve blanca nos apaciguará,
hasta la siguiente vida,
volvernos a encontrar.
Así para ti siempre, a la espera,
hasta el sol y el día,
hasta la noche y las estrellas,
hasta la luna llena,
en una dulce promesa desatada en jazmín.
Pinta mis alas azules en libertad,
encumbra mi lomo en las alturas,
forja mi rostro en olas de mar,
alborota las ruinas de mi piel,
extirpa la obsidiana de mi alma,
y mi corazón de hielo,
sea fuego una vez más.