Me iré en el partir,
antes de la hora habitual,
antes que el gallo cante…
tal vez después sabrán
el lugar de donde no hablo.
Bastará saber que desaparecí
y que no sé si encontraré
la vía del regreso
o si quiero encontrarla.
No es fácil desaparecer,
mantenerse desaparecido
en el decir a alguien que existo.
Testigo es la neblina que está
frente a mí
tentadora como el deseo
de la casa propia.
Desapareceré en las fotos
de rostros consumados,
en la neblina que duerme
donde se disuelven las palabras.
Nadie me hallará en el corolario
de mutaciones que acogen
visiones de vapores,
seré en las gotas de agua
evanescente,
nebuloso ser que regresa al origen
sin respuesta al posible
que hubiera podido ser.
Considerando que la existencia
otra cosa no es que una pregunta,
yo y la neblina somos dos almas juntas
con el derecho a la trascendencia.
– Yuleisy Cruz Lezcano