Como si hubieras muerto

Te lloré los primeros días como si hubieras muerto, no podía verte, tocarte, llamarte.

Pero sí podía pensarte día y noche, extrañarte, añorarte, como si nada hubiera cambiado.

No quisiste quedarte porque tu realidad superaba nuestro amor y yo no podía esperarte.

Sabía que mi futuro a tu lado no sería el esperado, que jamás tendría mi lugar en tu vida.

Pero si tan solo me lo hubieras pedido, habría dejado todo y entregado más aún.

Yo quería una vida contigo, quería una familia, anécdotas, navidades, quería tu presencia.

Pero no se pudo y ahora, cuando al fin pienso que ya te superé, vuelves en mis sueños.

Revives mis más grandes temores, el de tenerte y luego perderte. Entonces vuelvo a amarte.

Como si el tiempo no hubiera pasado, como si el destino no hubiera echado sus cartas.

Mis sentimientos me sabotean y quiero verte, quiero buscarte y poder hacer el amor.

Y la impotencia me carcome porque solo estoy en mi cama con la almohada mojada y el corazón roto.

Deseando perder la memoria y jamás recordarte porque fuiste el que me enseñó a amar.

Pero también fuiste el que me enseñó la desilusión, la desesperación y la locura.

Cómo olvidar cuando me humillé por querer besar tus labios y tocar tu piel.

Cómo olvidar cuando me traicioné a mí misma como mujer queriendo conformarme con poco o casi nada.

Solo me queda aceptar que nuestra historia ya tuvo su final, ya fue contada.

Y por mucho que quiera cambiarla se necesita de otra vida para poder continuarla.

Tal vez, cuando nuestras almas se reencuentren, podrán vivir el amor que dicen sentir.

Entonces podremos tener un poco de paz ya que ninguno luchó por el otro.

Tú, consumiéndote por lo terrenal, me dejaste ir y yo, elevándome por lo ideal, floté tan lejos como pude.

Ahora te lloro como si hubieras muerto y en teoría es así porque solo me quedan recuerdos tuyos.

Recuerdos que poco a poco se van borrando junto con mi ilusión de algún día poder volver amar.

– SS.

Deja un comentario