Existe un momento
en el corazón del otoño
hecho de neblinas,
de epitafios cantados
por el viento.
Existe un momento
no acariciado por el tiempo,
sin contornos nítidos,
donde la lluvia engendra
respiros evanescentes
de nostalgias omnipresentes
cerradas en la voz
de una hoja que cae
del árbol cóncavo
de mi garganta.
Existe un momento,
donde el ruiseñor canta
a la lágrima rota
y el aire mudo calla su aliento
sobre la muerte que flota.
Existe un tiempo
en el que mi cuerpo es apenas
una gota,
rocío al extremo de una hoja,
abierta al aire
de la tarde recogida.
Existe un momento
en el que la vida
va en hibernación
sentada en un rincón
donde ya la noche
toca fondo.
– Yuleisy Cruz Lezcano