Diego, me has matado mil veces,
mis ojos no merecen
verte yacer con mi hermana.
Rebulle en mi alma la cama,
pesadilla de todas las visiones,
con miradas perdidas en tentaciones
y voz baja de frutos de concepción,
mientras te miro sin consolación
me pierdo en una muerte silenciosa,
aleteo de un pájaro, poca cosa,
lejano es mi disentir.
Delante de mis ojos no puedes mentir,
y yo trato de huir
de los alientos de caballo y yegua en monta
mi mente no afronta
lo que ven mis ojos,
huyendo,
creo de escuchar a mis espaldas
un pecado que no me atrevo a mirar,
mi cuerpo es apenas una lágrima
y se está por suicidar
al borde de una pestaña.
Gota abierta que engaña
mi corazón que no deja de moverse
dentro de su misma muerte.
– Yuleisy Cruz Lezcano