Tengo tantas ganas de incrustar mis dedos en mis pupilas
y arrancarme las penas del alma.
Que el humo de tu cigarro se convierta en besos
que al chocar con mi rostro
estallen en estruendosos “te quiero”
para no quedarme vacía de sensaciones.
Para no quedarme en silencio.
Tengo tan sedientas mis emociones,
quiero explotar en momentos
que logren empañar esta ansiedad por completo
cual rocío en verano…
y que cada uno de mis versos
llegue como deseos a las estrellas fugaces
que no logré atrapar
en todas esas noches frías
donde…
en vez de mirar al cielo
miraba tus numerosos lunares.
Tengo tantas ganas de implorarle a esta noche
que se apiade de mis miedos,
de pedirle a la luna que se vista de mis eternos susurros,
para así no terminar contándote que me muero por ser
el más eternos de los fuegos,
de esos que se incrustan en tu piel
y no logras olvidarlos.
Quiero descansar mis lágrimas en tu torso
y sentir la suavidad de la vulnerabilidad
en las palmas de mis manos,
para ser eterna…
para ser todo
menos esta ansiedad
que me convierte
en abismo.
– NERA