Me vas a pedir que vuelva
cuando mi piel se convierta
en ceniza.
Cuando la ansiedad
en la palma de tus manos
quite la venda de tus ojos
y no puedas volver a ver
mi locura envolviendo tu ser.
Me pedirás que vuelva
con los miedos cruzados,
cuando mi alma
se quede en el horizonte
y ya no pueda cantar,
cuando mis labios
ya no puedan pronunciar tu nombre,
cuando el cigarro entre mis dedos
se consuma
y solo quede el olor a lluvia
en nuestros cinco sentidos.
Me pedirás que vuelva
cuando el silencio sea
lo único que escuches,
cuando no puedas convertir mis versos
en mi aroma,
ni el alba en mis pupilas.
Cuando sea de noche
y sientas frío
y no puedas juntar tus pies con los míos,
me pedirás que vuelva…
y no podré volver.
– NERA