Enrédate

Llévame a tu cuarto y apaga la luz, dame tus besos más sugerentes.

Llévame a imaginar lo que te pasó en tu día, de principio a fin.

Tómame de la cintura y presiona contra tu pecho, para sentir tus latidos.

Escúchame decir lo mucho que te extrañé y la poca paciencia que le tengo al tiempo.

La poca paciencia cuando tienes que irte y tengo imaginarte.

Restriega tus bajas intensiones contra mí, quítame el sueño.

Libera tus manos y dibuja tus sentimientos, estampa tu aroma en mi polo.

Recuérdame las razones por las que tiemblo cuando escucho tu voz al decir mi nombre.

Y por qué el “sí» siempre me delata cuando preguntas si te deseo.

Arriba o abajo, de todos modos flotamos.

Enreda tus dedos en mi pelo y define de una vez si será el amor o sexo.

Enrédate a mí, olvida quién eres y siente lo que quieres.

Solo por si acaso, guardaré un poco de mí, para que regreses.

Aunque de todos modos ya somos uno, somos.

Hacía falta solo la locura y habríamos desaparecido.

Traspasaste las fronteras con tu lengua y mis buenas intenciones con tu mirada.

Yo horizontal y tú vertical, opuestos pero satisfechos.

Hoy fluye el sudor y pesa el aire, caliente o frío, dulce o saldo.

Número par o impar, conforme pasaron las horas, olvidé las veces que fui Eva.

Si te vas o te quedas, ya enredaste tu vida con la mía y tu deseo con tu abstinencia.

– SS.

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