He vivido de muchas ilusiones, que de vez en cuando simulaban ser amor.
Lo cierto es que jamás me comprometí, buscaba lo sencillo, algo que no me atara por mucho tiempo.
Que el día que debiera terminar, no trascendiera más de una o dos noches en vela.
Aunque siempre he tratado de hacer lo correcto, nunca lo di todo, tal vez por egoísta o por precaución.
Hasta cierto punto es eficaz, cuando aún eres inmaduro, cuando no sabes lo que significa la vida.
De todos modos, en ese entonces, nadie quedó marcado para siempre, de eso estoy segura.
Pero ahora, que ha transcurrido el tiempo, que ya no soy intermitente, que he aprendido cómo funciona la vida.
Ahora me pregunto, ¿cuándo dejaré de escapar de lo único que en este mundo material te puede salvar?
Me he enamorado y estoy cometiendo los mismos errores que antes cometí.
La inevitable necesidad de no comprometerme es que no sé cómo hacerlo.
¿Es normal dejar de lado el amor por el solo hecho de ver un rasguño en él?
¿Y si lo diera todo pero al final no funciona, que me quedaría a mí?
La verdad es que no confío ni en mis sentimientos pues, en cuanto al amor se trata, me falta experiencia.
La inestabilidad o la incertidumbre no van conmigo, lo seguro sí.
Y si eso significa dejar pasar el amor pues, me la juego.
Yo puedo darlo todo, yo puedo desplomar el cielo, puedo amar.
Pero no creo que la persona que quiera responder de la misma forma exista.
Porque el amor no tiene un final feliz, el amor es para siempre, de amor se vive.
Es tan misterioso e impredecible y arriesgar todo por alcanzarlo es una locura.
Nadie nunca tendrá la suficiente experiencia para amar.
No creo que exista alguien que entienda lo que significa amar, menos yo.
– SS.