Un cuerpo, una carne
lleno de sudor, extasiado de placer
tengo asegurado el sexo de esta noche
y es que deberías saber
que este cuerpo tuyo me pertenece.
A veces te anhelo,
te busco entre mañanas
y te veo a lo lejos,
muy lejos de mí.
Cállate, dame un beso y recibe un rosa
déjate dominar por mí.
Frente a cualquier hombre
el mensaje es claro
tú solo eres mía.
Él no te merece,
ni a tus ojos color canela,
ni tu sombra desvelada.
No merece tu perfume,
ni tus ganas.
No merece la manera en la que miras,
mucho menos tus recuerdos
sobre el mar.
No pongas en duda mis decisiones
no cuestiones mis acciones
yo solo quiero que demuestres
quién soy yo en estas sábanas.
Ven, amor mío, aquí.
Que tú sabes cuánto se amaba
a cada noche
y la luna nos reclama
la piel.
Ahora,
vuelve a maquillarte y pinta una sonrisa
muéstrate feliz en cualquier evento
que vean que yo te hago feliz
que sepan que tú eres solo de mí.
En tu amanecer
seguirás con él.
En el mío
seguiré esperando
por ti.
– Alfred y Rodrigo Ampuero Oróz