Cuando la lluvia golpea
sus pestañas de muñeca
cuando golpea su pelo
y su frente de muñeca
siento que su corazón
me revela los misterios
que guarda su boca fresca
y que sus manos-palomas
vuelan y suben despacio
hasta el cielo del Amor
que un Ángel puso en sus pechos.
– Amadeo Gravino