Veneno y cura

El centro comercial luce inhóspito 
por la certeza de tu ausencia. 
Las voces resuenan en el vacío de mi alma,
las personas solo son el preámbulo de mi soledad. 
Vuelvo a caer en la decepción,
vuelvo a ser el «visto» en tu existir. 
Pero esta vez jamás volverás a conectarte, 
pues claramente entendí el «nunca más» 
que me deletreaste al amanecer.

Y mi corazón ¿sabrá entender? 
¿Habitará incesantemente 
el territorio estéril de la decepción? 
¿Podrá restaurar su iluso latir? 

Me apena saber que antaño anduvo paralizado 
hasta que fue revivido, 
al último segundo, por tu presencia. 
La misma presencia que se aleja sin armisticios, 
la misma figura que tras de sí solo deja escombros, 
la misma mujer que, 
en su ausencia, 
declaró una guerra ineludible en mi interior. 

No lo sabes, pero eres melancolía, 
no lo sabes, pero siempre lo serás. 

Renacer, 
fue un milagro que tu aroma me obsequió. 
Volver a hacerlo sin ti 
será una proeza 
que ya no me interesa alcanzar. 

El propio veneno es la misma cura 
¿Cómo tomarlo y no morir en el intento? 

La misma herida, 
la misma desazón, 
el mismo dolor, 
el mismo martirio, 
la misma condena,
la misma y repetible historia
de un febrero sin ti…

– Andrei Velit

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