Camarada sin rostro
Para luego perderse
Tanto trasto a dos pasos
Media vuelta
A tal olvido han llegado
Se encienden a tus pies
Y pasan y pasan
Besando con su aire
La parte hueca de un cuerpo yermo
Y el viento fluye
En las miradas
En busca de algunos, los otros.
Se pierde el paso
A los extremos de tus ojos
Calma camarada
Que hoy endiosan en silencio
Un ave y un árbol
Muertos iban a tientas
Entre rayos infinitos
De días eternos
Anteriores a los tuyos
Cruzando nubosos bosques
De rodillas sobre la tibia sangre
Mirando adelante
Siempre
Cabrón.
Al Che.
– Ernesto Muro