Puerta LV

A la misma hora corta, casi imperceptible
El sol recoge presuroso
De la tarde
Su manto de luz honda
Tendido sobre el Mar de Tales
A extremos sin origen ni fin.

Y en ese instante
Las ansias fluyen
Arrasando las súplicas y el llanto ajeno
Enfermizo
Y cómplice
Del pensar siniestro
Indubitablemente de uno solo.

De venas hechas girones del tiempo
Acaso recodos del olvido
En clara oblación a la euforia
Ardiéndose los labios
Fustigando el aire
Hiriéndolo mortalmente
De libertad profana.

– Ernesto Muro

Deja un comentario