Puerta CCXLVI

Qué sano me siento así de indignado,
Tan crepuscular, tan cadavérico de alma.

Solía decir, casi en silencio, aquel Ser vaiveneante, entre las nubes, solitario.
Asomándose con miedo hacia el abismo.

Señor Aire
Cuándo te veré en calma
Silbas y pasas
Eólico
Nunca permaneces
Qué designio el tuyo !!
Quién fuese tu aliado eterno !!

– Ernesto Muro

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