Cuando bailo

Son dos pasos dudosos,
Son dos alas con miedo,
Al son de un violín viejo,
Dando pasos de ciego.

Empieza con torpeza mi danza,
Con dudas en los dedos,
Con temor a que me vean.

Mas cuando la música suena…
¡Que explosión en el cuerpo!
¡Que ganas de alzar vuelo!
¡Que ganas de llevarme la vida por delante!
¡Que ganas de ser yo de nuevo!

Olvido porqué lloraba en la mañana,
Olvido porqué dudaba en la tarde,
Olvido porqué gemía en la noche.

Porque al son de un violín,
Mi vida tiene sentido.
Porque mis pasos,
No son míos,
Son los pasos de algún dios.

Porque cual Hermes,
Las alas me crecieron en los pies.

– Marcia Castro

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