Es gracioso como se hace uso de esta corriente filosófica, y se toman algunas máximas de autoayuda, el estoico de hoy, nunca permitirá que algo malo le haga daño, y se entregara al deleite en los momentos de placer y felicidad.
En realidad, el estoico no se permitirá conmover ante la crueldad del día a día, no se quejara de dormir en la calle, y no se sentirá dichoso de dormir en una suite obscenamente cara.
El estoico no es resiliente.
El estoico entiende que el dolor es tan incómodo como lo es el placer.
El estoico es quien desestima sus propias emociones y necesidades.
El estoico se encuentra en el limbo por decisión propia, infravalora el cielo y el infierno, por igual.
El estoico persigue la paz, por encima del placer.
El estoico no soporta.
El estoico, ignora.
– Christian Alex López Quispe