Veinte veinte era nuestro, y por buscarte la corona, sin reino me quedé.
Ahora me siento cómo un vagabundo, una taberna abriré.
Mucho alcohol derramaré, en mi interior tus recuerdos ahogaré.
Y aunque reencarné, de ti me alejaré.
Te olvidaré, hoy lo prometo, y mañana lo cumpliré.
Mañana, otro nuevo amanecer, un nuevo florecer, y sin ti, un renacer.
Hoy mataré todos los sentimientos que inspiraste.
Este año me demostró la persona que me ocultaste.
Terminaste de decepcionarme, odio amarte.
Archivo del Autor: Sajo
AUSENTE
Ya te fuiste y estoy solo otra vez,
extraño tu perfume y el sabor de tu piel.
No te quise soltar, pero insististe en irte,
no te voy a obligar, debes de quedarte por voluntad.
Según el reloj, pasaron dos horas, según mi percepción, tan solo alcance a decir «hola».
No es suficiente, nunca lo es, ahora hace frío en mi corazón, te llevaste tu calor, estás ausente.
Dime que hacer con este enorme vacío, hace frío, mi corazón ennegrecido, me duele que te hayas ido.
A, E, I, O, U
Odio mi corazón.
Maldito sin sabor.
Me duele tener la razón.
Odio ser un perdedor.
Uno, uno más del montón.
Ni sé hacía donde voy.
No creo en mí, por qué piensas que sí.
Un cielo gris, otro atardecer que a tu lado no estaré.
Estos versos solo me calman.
Las ganas de gritar mi dolor.
Las noches de insomnio, que recuerdo con frustración.
Este fragmento de mi depresión.
Amanezco asustado, lloroso y sudoroso.
Poco a poco recobro la memoria.
Pequeños destellos de dolor se pasean a mi alrededor.
Asco siento al saber quien soy.
Imaginó un futuro mejor.
Se ve tan lejos y tan cerca está el dolor.
Siento el peso de ser yo.
Inhalo, otro día empezó, pues ya salió el sol.
ENTE EXISTENTE
Ente existente, sin suerte.
Un sobreviviente, que anhela la muerte.
Otro ser, igual de corriente.
Reanímenlo, que se pierde.
Deprimente, lo tienes de frente.
Ente existente, sin ganas de ser él, siempre.
Co-dependiente, no quiere amarse, jodidamente.
Quebrado, en pedazos, y no entiende.
Solitario, un imbécil, sin pretendientes.
Tan solo otro ente, existente, lastimosamente.
INSOPORTABLE
Esta por acabarse, ya prendí la luz, ya cené, otro día más que desperdicié.
Ya discutí, ya nadie quiere hablarme, todos deciden ignorarme.
No los culpo, soy insoportable.
Deja de responderme, no debería de escucharte, sé quién eres y por eso no te permitiré habitarme.
Tampoco te maltrates, tan solo pasa que nadie se dio el tiempo para amarte.
No los culpo, soy insoportable.
Debo dejar de hablarte, pero no dejo de escucharte, porque llegué a este punto de inventarte.
Nadie te habla, y tienes mucho que decir, la respuesta es esa, aunque no la quieres admitir.
No los culpo, soy insoportable.
Ya la locura se apoderó de ti, sabemos que es así, además aún quedan muchos dentro de ti.
Incluso ellos me odian, tampoco te hagas el bueno, ambos sabemos que odiamos mentir.
No los culpo, soy insoportable.
Cigarrillo
Soy infumable, estoy roto, soy desechable.
Perdí mi filtro, ese que te hace sentir todo más suave, ese que te protege de ciertos males.
Quisiera consumirme, exhalar estos negros sentimientos, que se formen nubes negras a mi alrededor, pronósticando dolor.
No hay llama que me prenda, ya no siento ese calor, no hay quien me fume, no hay quien me use, tampoco que me quiera.
Soy infumable, estoy roto, soy desechable.
Qosqo
Cusco el inmortal, tus calles bellísimas que adornan tan hermosa ciudad, tantas veces que me perdí mirando el cielo desde San Blas, recuerdos que de mi memoria no se borrarán, historias aquí e historias allá, guardando experiencias en ti, mi querida ciudad.
Siendo escenario de majestuosidad, de incontables ceremonias mágicas cual célebre tradición, sean incontables los asistentes a la procesión.
Sepamos admirar tal don, de ser risueña en su corazón, y que la ovación que intenta ser, este simple verso, que lleva un toqué de timidez y admiración, sea suficiente para saludarla hoy.
«Cinderella»
Estoy frente a la pasarela, es tu cabellera la que te hace lucir cual doncella, te ves tan bella, reencarnación de Cinderella.
Y no sé si será el café cargado, la música tan alta, ese ritmo tan sugestivo, o tu mirada que desata, pasión, incendios y unas llamaradas que atacan mi entrepierna, consumen mi cordura, y esa sonrísa tan encantadora que merece todos los reconocimientos que haya.
Caigo en la cuenta de tu vestuario,
desvío inconscientemente la mirada hacia tus zapatos, unos tacos, nace una lluvia de ideas, fetiches se crean, seguidamente subo en dirección norte, encuentro tus pupilas, esa mirada penetrantemente tierna, no cabe duda eres la reencarnación de Cinderella.
Entonces notas mi mirada aduladora, y se esparce tu sonrisa cautivadora, tus finos labios se roban mi atención, notó la forma de corazón, sonrío, eres tan tierna incluso sin darte cuenta.
Me quedo unos minutos observando, imaginando, lo que conocemos como felación, el placer que sentiría, la excitación, cuanto ego se me sumaria.
Seguidamente observó el delicado escote que esconde a la perfección tus atributos, como eleva lo cotidiano al nivel de extraordinario, y aunque por extraño que sueñe se me vienen pensamientos de sicario, vestirte de reina, darte mi esencia, tu locura es mi ciencia.
Finalmente llegó a tu pantalón, los celos se disparan, sin razón siento celos, rozarte así sería mi sueño, analizo tu manera de caminar, te vuelves consciente de mi presencia, desaceleras, quien sabe si te mojas con mi elocuencia.
Giras, inesperadamente, y en mi mente se plasma una foto, de aquel trasero perfectamente redondo, despertarás al titán, sin remedio, no hay más, tengo ganas de hacerte mía, que locura la intención de fundirme en ti, el deseo me consume, quiero más, más de ti, de ese cuerpo tan perfecto.
-Sajo
Sigue leyendoAdicto a tu toxicidad
No se supone que deba de estar escribiendo sobre ti, me duele pensarte y saber que ya no estás aquí. Te extraño pero no voy a insistir, prefiero tenerte lejos, al menos así te puedo sufrir, que tenerte cerca y dejarme destruir.
Hay días en los que no dejo de pensarte, que me duele la cabeza de tanto extrañarte. Otros en los que repito tu nombre sin ninguna razón, miro tus fotos y me deprimo, me hace falta tu sonrisa, tus besos y tus caricias. Me hace falta tu malicia.
Te sueño y odio despertar, ya no me llegan tus mensajes a mi Whats, me siento muy mal y quiero llorar, no puedo, no estás.
No estás para abrazarme, para calmarme. Necesito explotar, explotar dentro de ti, para luego echarme contigo, dejar que veas mi vacío, que lo llenes de tu amor corrosivo.
Soy adicto a tu toxicidad.
Quisiera hablarte, preguntarte si ya me olvidaste, si ya me superaste.
Como hiciste para avanzar, aunque sea yo quien te dejo de contestar.
Quiero llorar, pero no estas, no estas para abrazarme.
Para abrazarme y follar.
Follarte era mi forma de amarte, siempre lo dije aunque nunca supe como expresarme.
Te amé, incluso más que a mí mismo, te presumí en todas partes, te hice mi prioridad, te di mi mundo y mi felicidad.
Y sigo pensando en que falle, cómo no fui suficiente para llenarte, cómo no supe valorarme por amarte y ¡joder, que eres arte!
Intente retratarte, mi galería podría enseñarte, cientos de fotos de tu belleza, y son de aquellas, ya sabes, las que no publicas, las que te hacen justicia.
Estoy escribiendo otro verso que trata sobre ti, aunque no debería, estoy pensándote, como cada día, estoy extrañándote, aún sabiendo que tu toxicidad ya no es mía.
«El show debe de continuar»
Así es, porque el tiempo no descansa. Porque los días siguen pasando, porque querramos o no, tenemos un público. La sociedad es nuestro público, y nosotros somos los payasos, los responsables de hacerlos reír, llorar, emocionarse, aplaudir. Nos aferramos a la sonrisa falsa del show, esa que le damos al público, esa que te carcome por dentro, la que sabes desaparecerá tras bambalinas, la que oculta el llanto desgarrador que llevas por dentro. Diría que la mayoría no entiende, no entiende la magnitud del show, se creen espectadores, creen que sus aplausos llenan de alegría y regocijo al comediante, el cuál, por cierto, somos todos. No captan la inmensidad de la situación, cada acto es una actuación, día a día: «Luces, cámara y acción»