24/06/2020
Antes de escribir esta página del blog, pensaba hacer un poema (como los que acostumbro hacer) o de lo contrario un texto de opinión (como el que hice el año pasado); sin embargo, este año quise hacer algo distinto, pues como ya sabrán todas las celebraciones por este mes tan especial y festivo quedaron canceladas, debido al ataque del bicho que hasta hoy sigue sacando canas verdes a todo el mundo; razón por la cual decidí dedicarle una página de esta bitácora.
Bueno, para comenzar, no sé si vieron ese meme que citando varios aspectos del pasado, tenía una enmienda que decía: “Cuando éramos felices y no lo sabíamos”; pues bien, eso está pasando conmigo hoy y seguramente con muchos de ustedes, pues este mes era para celebrarlo e ir a las diversas reuniones costumbristas de nuestra tierra. Y aclaro con ello, que no soy un nostálgico encaprichado con recordar el pasado y vivir de él, sin embargo, no nos queda otra al estar aún en cuarentena (que dicho sea de paso , ya está tornándose aburrida) hasta finales de mes.
Vale, esto pasó a raíz de la publicación a principio de este mes, donde se exponía en un video las actividades por las fiestas del Cusco, que esta vez, serían de manera virtual (como se esperaba), donde me puse a reflexionar que toda esta cultura, costumbres y fiesta no habría este año. Y dicho y hecho, con la llegada de Corpus Christi, comencé a extrañar la subida de los santos con dirección a la catedral, rodeados de sus respectivas comparsas de bailarines, orquestas que daban colorido a la ciudad y esa sensación de que con esta fecha comienza oficialmente el mes Jubilar del Cusco. A lo largo de este mes, por otra parte y continuando con los festejos, es inevitable pensar que este año no habrá el ya clásico desfile de universidades y colegios; así como el saludo al Cusco por parte de las instituciones públicas y privadas, que era genial verlo por la señal de las televisoras locales. Otros eventos que no habrán este año, será los conciertos, que eran el deleite de los jóvenes y público en general, aparte el momento de distracción escuchando buena música; esto claro, fuera de los excesos a los que suele llegar la gente en su euforia, que daba siempre una mala imagen de estos eventos. Pero quizá, este año no habrá Inti Raymi, que a leguas es el evento que se roba las luces y por ende el más importante; donde el inca propicia la celebración de la fiesta del sol y conglomeraba la atención de la población local; así como también de turistas nacionales e internacionales.
Con todo lo dicho, esta pausa obligada siempre te pone a pensar de la importancia de nuestros orígenes, tradiciones y la importancia de la cultura viva que la percibimos día a día, que quizá por el ajetreo de las actividades cotidianas queda en ocasiones en un segundo plano; por lo cual creo es importante revalorarla y cultivarla en toda la amplitud de su riqueza (hablo de danza, música, poesía, entre otras) para que continúe viva por siempre. Ahora solo queda vivir las fiestas dese casa, pero estoy seguro que al siguiente año, volveremos a celebrar con todo el ánimo y cariño a nuestra tierra; claro, siempre manteniendo la corrección y cordura (te hablo a ti, cochinote que orinas en la plaza, durante la noche de luces y sonido) que nuestra tierra se merece.
Con esta última reflexión me despido, no sin antes recordarles que deben cuidarse del bicho que aún pulula por ahí (ahora que en unos días se reanudan las actividades en la ciudad) y que hayan pasado unas felices fiestas del Cusco. Les escribió el Agente D, hasta otro capítulo del blog. ¡¡¡¡Haylli Qosqo!!!!