Hora cualquiera

En tanto, veo gotear el espacio como en sueño,

se derrite, se extingue poco a poco a cada parpadeo,

no existe ruta de retorno,

es decir,

no cabe luz para ninguna memoria,

ninguna noción de lo vivido.

Pienso,

como si fuese posible estar sin el recuerdo,

como si fuese posible estar sin lanzar la moneda.

Estamos solamente en la silueta,

en el marco externo calcinado por el fuego,

en el rasgado de la corteza abierta,

en la herida.

Cuestiono el quiebre de la mente,

las rupturas irreparables,

dudo de la caída de las flores

si no está el jarrón deshecho,

si no derrama desde el alma

la soledad de la vida

y el color final posterior a la muerte.

Me parece que el horizonte líquido

va quitando la esperanza,

solo flotan algunos pájaros ahogados,

de espaldas,

y de alas tiesas,

nadie supo al final sus nombres,

nadie más volverá a su canto, seguramente.

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