Qué fuera de la noche bohemia, juventud licorosa,
el recuerdo de algún bemol y carcajada,
o el llanto de antaños romances,
qué fuera del mismo repertorio,
cancionero dolorido,
madero y cuerda,
juventud y fiebre.
Qué fuera de la noche de los amores truncos,
beso y olvido,
copa del alma
y labio mojado.
«No me toquen ese vals»
escuchas,
qué triste es el recuerdo
y qué cosa la vida entonces.