El sol entra al ocaso,
puedo sentir cómo,
las aves vuelven a su nido,
comienza el sonido insomne,
el viento silba por debajo de mi cama,
el reloj de la plaza toca la campana,
doce de la noche en mi alma,
siento como arden los ojos,
en los párpados cerrados.
Solo escucho el sonido del río,
grita por abrazarme, por acompañarme,
por llevarme.
Los perros aúllan de tristeza,
saben que otra noche duermo solo,
ellos desearían verme sonreír una vez más;
sé que me quieren,
a la mañana siguiente les daré de comer.
¿Entonces debo dormir o seguir soñando?
El crepúsculo estropea la noche,
sigo exhausto, debería soñar en el cansancio,
intentar vivir lo que no viví.
Ya se prenden las últimas rosas,
los colores grises ven llegar al sol,
el rocío comienza a derretirse,
Ha terminado la madrugada,
ha terminado el deja vú.
Espero puedas perdonarme,
hoy te busco en las estrellas.