La víspera de las vísperas

En el conteo del horizonte más próximo se halla el mar,

tras veinte metros de asfalto y otros veinte de arena;

los colores cotidianos dan paso al cielo y a las flores en agonía,

es la víspera del goteo del tiempo, acelerándose silente.

El hálito es inicial o es la sentencia llamando a los pájaros muertos,

cayendo en picada, pétreos, hacia la calma del océano.

Cuando lleguemos a nuestra última puerta,

quedará el mismo cajón de la infancia

y la memoria de nuestra vida;

mientras ignoramos el siguiente paso que, dicen, se parece al olvido.

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