Dicen que mi corazón era fuerte,
aludían a mi alma las memorias
de una infancia feliz,
yo era creado de piedra y cincel.
Un espíritu desbordante,
no es algo que puedas desechar,
como después de usar,
no puedes evitar diluvios,
si solo esperas llovizna en mis mejillas,
no puedes evitar tifones,
si solo esperas que la brisa me lleve.
No des acciones a lo malo,
para que la paz,
sea nuestro descanso.
No arderás entre sombras del olvido.
Al final, esta sombra es pequeña
y transitoria, hay luz y gran belleza.
Encuentra tu camino y él te guiará.
Así como el fuego abraza la verdad.
La lluvia arde en su tempestad
y nuestro viento camine en libertad.
El viento donde eres llevado eternamente,
entonces iré tan lejos como sea posible,
vuela dentro del cielo,
vuela donde podamos ser por siempre libres,
donde haya una luz encendida,
cada noche, en cada oscuridad,
para que así sepas a donde volver,
y siempre ser,
la antorcha en ese espíritu valiente.