Así, aferrándome a los sueños de mi destino,
ahora siento silencio,
en la noche más fría.
Reconstruyendo los muros de mi cordura,
buscando la luz brillante que guíe mi camino.
Si caigo de nuevo,
seguro que aguardaré eternamente,
sosteniendo la puerta,
hasta que puedas volver.
Manteniendo el norte de mis sueños,
ya que nadie debería ser herido,
en nuestros días felices,
así como suena el viento,
esperando la luna siguiente,
que dé su luz hasta poder ver,
como vuelve a dibujarse tu sonrisa.
Si encuentro el camino de regreso a ti,
estaré aguantando para siempre,
cuando abres tus ojos firmemente,
saber como ondea tu cabello,
el beso cálido que me espera
y ya sabes, desde tu alma,
que no podría atravesar,
todas las oscuridades sin tu luz.