Mi alma volaba,
en la forma de tus palabras,
dulces imaginaciones,
las «febriles» ilusiones,
turbulencia de emociones.
Y aunque seas lo que anhele
eres el viento deseando ser huracán.
Sí, el inocente que pide perdón,
la “sensación” que te ve de nuevo,
eres con quien sueño,
como sonrisa de niña al hablar.
Se aprende a soltar la carga de tristeza,
no ser ilegítimo,
al anhelar pertenecerte,
ser tu sueño errante,
donde me rodean los árboles,
pues libre resurgiré.
Soy el lobo y a veces el cordero,
soy el camino hacia tus pecas,
soy el delirio y ferviente lucidez
soy el sueño y una muy leve pesadilla,
soy tu silencio que no te atreves a nombrar.
Habrá formas de romper un corazón,
varias maneras de sentir amor,
pero una sola forma de amar,
amar hasta nuestra propia enajenación,
eso de sentir comprensión,
amor sin perder el corazón,
y el sueño de mis alas de piedra, el volar.