En la barahúnda de los sueños nace esta noche,
enclaustrada en la insuficiencia,
rendida al frío que contiene los dedos
y con la voz entintada por el licor de las flores,
simple,
singular,
aislada.
.
No te conviene el tornasol subsecuente,
no te conviene el rezago de los sudores terrenales,
ni la pieza faltante ni la pieza sobrante,
no hay por qué en el vacío
si cruzamos esta puerta semiabierta,
si saltamos y,
del otro lado,
nada al fin, evidentemente,
solo silueta y temor punzante,
si no llega la calma,
si nunca llega.
.
Ser sin ningún verbo.
Solo ser sin ningún verbo.