Me resulta difícil dejarte ir,
ambos sufrimos dolores y desdichas,
pero ambos decidimos aquel camino,
cuando lo hayamos logrado,
desapareceremos por completo.
Mientras haya naturaleza humana,
habrá esperanza, y si hay esperanza,
habrá un amor al que no se pueda juzgar.
Para así poder evitar el impulso,
de buscar consuelo en la fantasía,
pues no sabes cómo mi silencio,
te conoce de memoria.
En las colinas ondulantes de tu ser,
esta vez el tiempo no se detiene,
no es ningún reproche,
desearía saber
¿por qué no hubo un buen adiós?
Desde entonces, soy tan oscuro,
como la oscuridad puede serlo.
He sido golpeado por la agonía,
hundido en brea de soledad.
Ahora, ahogaremos nuestro dolor,
en este mar sin fin,
juntos desataremos la lluvia,
permíteme compartir las estrellas,
únete a mi mar sin fin,
allí en mis brazos libré serás,
porque nadie más,
puede ahogar tu dolor.
Pues me resulta difícil dejarte ir.