La cita

Renace tu aroma como salpicadura de hierro,

se incrusta como astilla dorada y quemante,

son tus ojos

o el residuo metálico del viento,

los calderos del sudor de tus senos,

el fuego estático bajo tus pies.

Sobre mi piel el molde definitivo,

el contorno predispuesto a dos labios sedientos ,

el incendio crepitante de tu ser expuesto,

mujer,

la ignición de los montes y las caderas.

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